{"id":1029,"date":"2009-11-27T01:54:55","date_gmt":"2009-11-27T01:54:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1029"},"modified":"2014-03-04T14:11:15","modified_gmt":"2014-03-04T19:11:15","slug":"los-dos-uribes","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/11\/27\/los-dos-uribes\/","title":{"rendered":"Los dos Uribes"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace veinticinco a\u00f1os me obsequi\u00f3 Rafael G\u00f3mez Pic\u00f3n el libro de su autor\u00eda titulado <em>\u201cRafael Uribe Uribe en la intimidad\u201d<\/em>, obra que he vuelto a leer en estos d\u00edas junto con otros documentos valiosos -entre ellos varios ensayos de Otto Morales Ben\u00edtez- que me propuse unir para rastrear con mayor enfoque la extraordinaria personalidad del inmolado l\u00edder antioque\u00f1o. De esas lecturas he sacado certeras se\u00f1ales tanto sobre la \u00e9poca tormentosa que le toc\u00f3 vivir al h\u00e9roe, y que produjo a la vez una implacable tormenta interior en su alma, como sobre las estrechas similitudes que existen entre \u00e9l y otro Uribe de nuestros d\u00edas: el doctor \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez, presidente de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debo confesar que la correspondencia dirigida por el general Uribe a su esposa entre los a\u00f1os 1885 y 1895 me caus\u00f3 honda conmoci\u00f3n. Dif\u00edcil hallar un epistolario tan entra\u00f1able y enternecedor, tan lleno de afecto, ideas y sabidur\u00eda. Esas cartas constantes, muchas de ellas escritas en la prisi\u00f3n o en el fragor de las batallas, no solo revelan las angustias y esperanzas del aguerrido pol\u00edtico, sino que pintan la temperatura de aquellos tiempos dominados por los odios y la pasi\u00f3n sectaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pa\u00eds de entonces viv\u00eda bajo la permanente contienda b\u00e9lica, y al general Uribe le correspondi\u00f3 participar en las guerras de los a\u00f1os 1876, 1886, 1895 y 1899. Su liderazgo como abanderado de la paz y fustigador de la injusticia social lo manten\u00eda m\u00e1s en la c\u00e1rcel que al lado de su familia. Hoy, el azote de la guerrilla tiene ensangrentado el mapa de la patria, desde mucho tiempo atr\u00e1s, y sometido al presidente Uribe a los mismos atentados de que aqu\u00e9l fue objeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El general Uribe fue un luchador solitario que en infinidad de ocasiones expuso su vida por la defensa de sus ideas. En 1896 era el \u00fanico miembro de su partido que asist\u00eda al Congreso, y su voz se escuchaba en todo el pa\u00eds. Por su parte, a Uribe V\u00e9lez le ha correspondido afrontar grandes cruzadas sin el respaldo de su colectividad, y tambi\u00e9n su liderazgo se siente en todo el territorio nacional. Las luchas de ambos eran y son lo mismo de audaces, y dirigidas a iguales objetivos: el progreso social, el imperio de las libertades, la condena de la opresi\u00f3n, el fomento del campo y de la econom\u00eda, la erradicaci\u00f3n de la pobreza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El general Uribe nunca se arredr\u00f3 ante las dificultades, y sus ideas eran claras e incisivas. Desafiaba el peligro con altas cargas de coraje y jam\u00e1s retrocedi\u00f3 ante el adversario. Sus lides las ganaba m\u00e1s con el filo de la inteligencia que con el filo de la espada. Con vehemencia defend\u00eda los principios morales y los valores de la familia. \u00bfHay acaso alguna diferencia con el presidente Uribe, uno de los elementos humanos de mayor car\u00e1cter que haya tenido Colombia? Otra semejanza, muy pronunciada en ellos, es su vocaci\u00f3n por el campo.\u00a0 Finqueros de nacimiento, aprendieron en el \u00e1mbito campesino a valorar al hombre y sacar pautas para ennoblecer el ejercicio de la vida p\u00fablica. La tierra signific\u00f3 para ellos, fuera de un medio de laboreo y sustento, una identidad con las ra\u00edces de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Edificante ejercicio el de leer una por una, como lo he hecho con morosa delectaci\u00f3n, las cartas que ubican a Rafael Uribe Uribe en la intimidad de su hogar. All\u00ed se encuentra el esclarecido pensador y el arrojado militar y pol\u00edtico que recorre el pa\u00eds dentro de sus prop\u00f3sitos justicieros, y que muchas veces va a dar la c\u00e1rcel, y al mismo tiempo env\u00eda cartas seguidas a su esposa para mantener vivo el afecto familiar y no dejar desfallecer a los suyos en las garras del infortunio. El m\u00e1s optimista y afirmativo de todos es el propio prisionero. \u201cTodav\u00eda no ha nacido -le escribe en una de sus \u00e9pocas aciagas- el que me vea sin br\u00edos o amilanado (&#8230;) Tomo las cosas por el lado bueno, y si no lo tienen, presto paciencia y espero\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En repetidas ocasiones le dice a su esposa que no se deje vencer por el desaliento y que conserve, por el contrario, el \u00e1nimo templado para superar los reveses y sacar a los hijos adelante. A ellos les recomienda, con el mismo tes\u00f3n, que todos los d\u00edas se levanten temprano, destierren la pereza, hagan ejercicio continuo y aprendan las f\u00f3rmulas de la vida sana y productiva, como m\u00e9todos para llegar lejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esas misivas son mensajeras de los mejores consejos sobre la dignidad humana, sobre la guarda de los valores y la derrota de los vicios. No quiere l\u00e1grimas en la familia: \u201cSi el lloro y la melancol\u00eda son muestras de amor -le advierte a do\u00f1a Tulia-, creo que, como interesado principal, puedo decirte que no me gusta ese modo de quererme y que ojal\u00e1 me lo cambies por otro\u201d. Adem\u00e1s, desea una esposa bien arreglada y sugestiva, que no se deje engordar ni perder la figura. Todo un tratado de est\u00e9tica y glamour, dictado por un prisionero invencible que nunca se dej\u00f3 apabullar por el fracaso y que en los calabozos se dedic\u00f3 a leer, estudiar, escribir y aconsejar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En diferente escenario, el presidente Uribe V\u00e9lez irradia esa misma maravillosa personalidad. Ah\u00ed lo vemos todos los d\u00edas levant\u00e1ndose con las primeras luces del d\u00eda a practicar la lectura, el deporte y la meditaci\u00f3n, para pasar luego a dirigir, con mente clara, mano firme y coraz\u00f3n abierto, los ingentes problemas de un pa\u00eds sumido en la atrocidad de la guerra. Los mismos consejos que el general Uribe daba a sus hijos, son los que inculca en los suyos el otro Uribe,\u00a0 nacido un siglo despu\u00e9s, quien con el mismo talante, altura de miras y concepci\u00f3n filos\u00f3fica de la existencia y sus complejidades, sigue los mismos derroteros trazados en la historia colombiana por su coterr\u00e1neo, aut\u00e9ntico palad\u00edn de la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Espectador, <\/strong>Bogot\u00e1, 2 de octubre de 2003.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Hace veinticinco a\u00f1os me obsequi\u00f3 Rafael G\u00f3mez Pic\u00f3n el libro de su autor\u00eda titulado \u201cRafael Uribe Uribe en la intimidad\u201d, obra que he vuelto a leer en estos d\u00edas junto con otros documentos valiosos -entre ellos varios ensayos de Otto Morales Ben\u00edtez- que me propuse unir para rastrear con mayor enfoque [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27,54],"tags":[85,108],"class_list":["post-1029","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","category-politica","tag-historia","tag-politica"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1029","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1029"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1029\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9922,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1029\/revisions\/9922"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1029"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1029"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1029"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}