{"id":1083,"date":"2009-11-30T20:07:14","date_gmt":"2009-11-30T20:07:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1083"},"modified":"2010-06-29T20:15:05","modified_gmt":"2010-06-29T20:15:05","slug":"verano-de-emociones","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/11\/30\/verano-de-emociones\/","title":{"rendered":"Verano de emociones"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diversas facetas conforman el itinerario intelectual de H\u00e9ctor Ocampo Mar\u00edn: ensayista, acad\u00e9mico, historiador, periodista, profesor, cuentista, novelista, \u00a0poeta. Esta \u00faltima vocaci\u00f3n, cultivada desde sus propios inicios como escritor, viene a conocerse en \u00e9poca reciente: primero, con el libro <em>Sinfon\u00eda de los \u00e1rboles viejos, <\/em>ganador de un certamen de poes\u00eda realizado en Villa de Bornos, Espa\u00f1a, en octubre de 2001, y luego con <em>Memorias del verano, <\/em>silenciosa labor realizada durante largos a\u00f1os y que s\u00f3lo ahora ve la luz p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Ayuntamiento de Bornos, por motivos inexplicables, dej\u00f3 de publicar el libro triunfador y tampoco entreg\u00f3 los otros premios ofrecidos, ni dio explicaci\u00f3n sobre tan ins\u00f3lita conducta. Sin embargo, este hecho curioso, muy propio de la picaresca literaria, le ha hecho conquistar al escritor una credencial leg\u00edtima: la del \u00e9xito obtenido en franca lid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A H\u00e9ctor Ocampo Mar\u00edn lo descubr\u00ed como poeta al tener la suerte, por amable deferencia suya, de leer (mejor: de sentir) su <em>Sinfon\u00eda de los \u00e1rboles viejos.<\/em> Con dicho motivo expres\u00e9 lo siguiente en columna de <em>El Espectador: <\/em>\u201cEs un delicado op\u00fasculo movido por el lirismo, la filosof\u00eda, el sensualismo, el amor a la naturaleza y a la vida. El autor les pone alma y sentimiento a sus \u00e1rboles y los transforma en seres animados que, al igual que los hombres, aman y sufren, gozan y lloran. Conversan con Dios, con el viento y la floresta. Sufren la intemperie y se refrescan con la lluvia. Tienen horas de hast\u00edo y tambi\u00e9n de alborozo. Los hay sensuales, y hedonistas, y tiernos. Otros cargan con la soledad de los a\u00f1os y se les enfr\u00eda el coraz\u00f3n. En medio del universo tel\u00farico, disfrutan la cantata del agua y perforan el alma de la piedra\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo tono, con diferentes matices seg\u00fan los temas que aborda el poeta, lo encuentro en <em>Memorias del verano. <\/em>Titulo sugerente que hace pensar en la entrega del escritor al di\u00e1logo memorioso con su alma l\u00edrica. El verano, en las estaciones de la vida (que alg\u00fan parecido guarda con la temporada clim\u00e1tica), implica un estado de entusiasmo y energ\u00eda, de fuego y pasi\u00f3n, donde el hombre reflexivo explaya sus vivencias bajo la sombra de la \u00a0serenidad y el impulso de las emociones. As\u00ed, llegamos a un verano de \u00e9xtasis frente a la belleza, dentro de un canto armonioso a las riquezas del universo y del esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas memorias se escucha el latido constante de la naturaleza, del amor y del recuerdo. Tres conceptos que, manejados con donaire y sutileza, enlazan toda la obra del poeta. En el primer cap\u00edtulo, <em>Buc\u00f3lica sin edad <\/em>(eso, en efecto, es la naturaleza inmutable)<em>, <\/em>las palabras susurran bajo la hierba su canci\u00f3n m\u00edstica, y en fulgurante explosi\u00f3n estallan con j\u00fabilo entre las brasas del solsticio. En el hallazgo del \u00e1rbol sensual, o de la fuente perdida entre la maleza y el olvido, o del viento impetuoso y rebelde, o del apacible fulgor del amanecer y el sensitivo camino de la noche, hay embrujo y emoci\u00f3n. \u201c\u00a1Soy el \u00e1rbol de las org\u00edas y los silencios!\u201d, grita en la espesura del monte la voz milenaria del deseo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocampo Mar\u00edn sabe interpretar el esp\u00edritu de la monta\u00f1a. No en vano su propio esp\u00edritu creci\u00f3 entre las brisas agrestes de su Risaralda natal y se tonific\u00f3 en la radiante campi\u00f1a quindiana. Y eso es lo que recoge en su obra: el eco de las tierras generosas por donde transit\u00f3 en gratas jornadas de contemplaci\u00f3n y ensue\u00f1o. Desde sus primeros a\u00f1os lo deslumbr\u00f3 el colorido de los paisajes buc\u00f3licos. Su fusi\u00f3n con Dios y la naturaleza lo llev\u00f3 a compenetrarse con los dones elementales de la vida. Hoy su evocaci\u00f3n se remonta a los alegres campos de la infancia y a la aldea lejana, con la casona solariega, que recre\u00f3 su juventud. En este recorrido por el tiempo y la distancia, que incita la a\u00f1oranza y acrecienta el goce de la intimidad, salen a su vera las palabras de Antonio Machado: \u201cYo voy so\u00f1ando caminos de la tarde\u201d.\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Cantata de amor, <\/em>segunda etapa de este itinerario, el pasado se vuelve melod\u00eda y nostalgia. El recuerdo rom\u00e1ntico desata vientos de fragancias y despierta remotos idilios. El rostro del amor juvenil emerge entre la floraci\u00f3n de las praderas que enmarcaron la conquista temprana, cuando el coraz\u00f3n comenzaba apenas a murmurar sus primeros anhelos. En medio de ese pasado de brumas perdura todav\u00eda la silueta de la fresca muchacha de provincia, c\u00e1ndida y tenue como una aurora fugaz. En esa imprecisi\u00f3n de los sentidos que brota del amor primigenio, la placidez se diluye en lontananza y hace resurgir la idea luminosa del coraz\u00f3n asombrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Esclusas del tiempo, <\/em>cap\u00edtulo final, se percibe, con acento \u00e9pico en algunos de sus poemas, un \u00e9nfasis hacia los valores legendarios o aut\u00f3ctonos que debe proteger el individuo tanto en su comarca como en las zonas del esp\u00edritu. El poeta clama por la pertenencia a la provincia y a cuanto ella representa, es decir, al medio ambiente, al r\u00edo tutelar, a los huertos pr\u00f3digos, a las tradiciones dom\u00e9sticas, al patrimonio ancestral, al pasado hist\u00f3rico. Los versos aqu\u00ed reunidos, forjados con ricas gotas de lirismo, son una afirmaci\u00f3n de la vida y un canto a la ternura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta conjunci\u00f3n de afecto, nostalgia, deleite del paisaje y recuerdos \u00edntimos har\u00e1 placentero para el lector este verano emocional que todos hemos vivido alguna vez, y que los poetas se encargan de ensanchar y embellecer con su alma enamorada. Los ecos del coraz\u00f3n no conocen tiempos, razas ni fronteras, y por eso Ocampo Mar\u00edn ha escrito su poes\u00eda con el sello de lo intemporal, que en este caso traduce el universo de las emociones. Y nos entrega un bello poemario elaborado con delectaci\u00f3n y precioso estilo, en versos di\u00e1fanos y bien cincelados, con esa enjundia y esa concreci\u00f3n de que son maestros los orfebres de la palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bogot\u00e1, abril de 2005<strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Diversas facetas conforman el itinerario intelectual de H\u00e9ctor Ocampo Mar\u00edn: ensayista, acad\u00e9mico, historiador, periodista, profesor, cuentista, novelista, \u00a0poeta. 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