{"id":1089,"date":"2009-11-30T20:33:34","date_gmt":"2009-11-30T20:33:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1089"},"modified":"2014-05-01T10:34:54","modified_gmt":"2014-05-01T15:34:54","slug":"lo-llamamos-quique","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/11\/30\/lo-llamamos-quique\/","title":{"rendered":"Lo llamamos Quique"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras otros muchachos de su misma edad son unos volantones pendencieros y de dif\u00edcil acomodo en la familia, Quique, un adolescente que tendr\u00e1 18 a\u00f1os, vive su mundo ausente de veleidades e imbuido por una deliciosa desprevenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tiempo anda distinto para \u00e9l, porque la vida lo premi\u00f3 permiti\u00e9ndole que sus a\u00f1os sean m\u00e1s lentos, lo contrario del com\u00fan de sus contempor\u00e1neos, que corren m\u00e1s y gozan menos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quique, mi vecino y mi personaje, con acceso a todos los hogares del barrio, donde se le quiere y se le consiente, no comprende por fortuna la seriedad de la vida y por eso su alma se mantiene fresca. Qu\u00e9 distinto, por cierto, el mundo de los mayores, que entre sorpresas y fatigas pierde la lozan\u00eda de la ni\u00f1ez. A veces los mayores nos desgarramos el alma, apenas iniciando la cumbre, por dejar extinguir la naturalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quique, en cambio, un ser ajeno a las complicaciones, para quien no se hizo el dolor, rueda por sus predios candorosos que rechazan la falsedad y el desenga\u00f1o. En su mente s\u00f3lo hay fulgores de constantes bienandanzas. Entiende el planeta f\u00e1cil y desenvuelto, sin las trabas y las sofisticaciones que le ponemos los adultos, y choca, de seguro, con los portes severos y las palabras desentonadas. Quisiera que todos sus vecinos participaran de su alegr\u00eda f\u00e1cil, y si no le cabe comprender por qu\u00e9 los dem\u00e1s no son tan espont\u00e1neos como \u00e9l, prodiga en su permanente sonrisa un contagiosos entusiasmo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n se preguntar\u00e1, mientras con ojos maliciosos escruta a las personas, por qu\u00e9 todos no son felices. La felicidad es para Quique un concepto nada misterioso, como montar en bicicleta, pasatiempo que lo hace importante, o exhibir sus camisas y sus pantalones de impecable limpieza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es, adem\u00e1s, todo un dandy, refinando y exigente. Lo mismo que se preocupa por sus vestidos, lo hace con su figura, porque se siente mejor como perfecto caballero. Y como comienza a apuntarle el bozo, alg\u00fan instinto le dice que es la \u00e9poca del adem\u00e1n apuesto. Cuando sube al bus que lo conduce a sus clases de adaptaci\u00f3n, no ignora las miradas de las jovencitas que lo analizan con expresi\u00f3n pulcra y sugestiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desconoce las escaramuzas juveniles del enredo amoroso, pero sabe que la amistad, esa que encuentra recorriendo las calles del barrio, es el mejor sentimiento humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos nos acostumbramos a llamarlo Quique. Es personaje simp\u00e1tico y comunicativo. Adopta a veces poses serias, porque tambi\u00e9n imita las composturas de la gente afectada, pero prefiere mostrarse risue\u00f1o y parlanch\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se mueve en su ambiente de emociones simples y le huye al mundo loco de los cuerdos. Distante de dificultades y azares, es feliz por no poseer la noci\u00f3n exacta de la incierta existencia. Concibe la felicidad como algo elemental y en esto nos gana a quienes, para buscarla, debemos transitar pesados senderos. El hombre, para ser feliz, necesita conservar el alma del ni\u00f1o. Quique, mi personaje, no la ha perdido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria,<\/strong><\/em> Manizales, 27 de diciembre de 1980.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Mientras otros muchachos de su misma edad son unos volantones pendencieros y de dif\u00edcil acomodo en la familia, Quique, un adolescente que tendr\u00e1 18 a\u00f1os, vive su mundo ausente de veleidades e imbuido por una deliciosa desprevenci\u00f3n. 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