{"id":1119,"date":"2009-12-02T01:47:21","date_gmt":"2009-12-02T01:47:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1119"},"modified":"2014-03-04T08:25:46","modified_gmt":"2014-03-04T13:25:46","slug":"de-la-humildad-a-la-grandeza","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2009\/12\/02\/de-la-humildad-a-la-grandeza\/","title":{"rendered":"De la humildad a la grandeza"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A 150 a\u00f1os del natalicio de Marco Fidel Su\u00e1rez y 78 de su muerte, el tiempo se ha encargado de mantener su nombre como el de uno de los hombres m\u00e1s ilustres del pa\u00eds en los campos de las letras, la cultura y la pol\u00edtica. Su per\u00edodo presidencial se vio afectado por serios contratiempos, muy propios de aquella \u00e9poca \u2013como la ferocidad de las guerras civiles, las discordias de los partidos y la crisis econ\u00f3mica de 1921\u2013, pero la historia le reconocer\u00eda sus dotes de gobernante y sus acendradas virtudes humanas, intelectuales y patri\u00f3ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nace el 23 de abril de 1855 en Hatoviejo, hoy municipio de Bello, en una desmantelada choza donde su madre, Rosal\u00eda Su\u00e1rez, se gana la vida en el oficio de lavandera. Con los precarios ingresos que recibe, y que a\u00f1os despu\u00e9s incrementa con el amasijo de galletas que el propio Marco Fidel vende antes de ir a la escuela, la humilde mujer atraviesa una etapa amarga, que no logra superar a pesar de sus esfuerzos por obtener otro nivel de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este ambiente de pobreza y abandono ensombrece los primeros a\u00f1os del infante y le transmite acerbas sensaciones sobre la sociedad. La condici\u00f3n de hijo natural, tan grave en aquella \u00e9poca, es un estigma que lacera su juventud. Ya en la cumbre del poder, superado con su f\u00e9rrea voluntad aquel maltrato social, y orgulloso con ser el hijo de la lavandera, siente agrado al llamarse a s\u00ed mismo el \u201cpresidente paria\u201d, y se refiere a su madre como \u201cmi abejita diligente\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amor por Rosal\u00eda es tan arraigado, limpio y noble, que la ha entronizado en el coraz\u00f3n como su reina irrenunciable. El padre de Marco Fidel, Jos\u00e9 Mar\u00eda Barrientos, esclarecido miembro de la sociedad antioque\u00f1a, que no hab\u00eda reconocido a su hijo por gazmo\u00f1er\u00edas de la \u00e9poca, un d\u00eda le propone que use su apellido. Pero \u00e9l le contesta que, si durante tanto tiempo se ha dado a conocer con el s\u00f3lo apellido de su madre y as\u00ed ha adquirido notoriedad, no tiene por qu\u00e9 cambiar de denominaci\u00f3n, y por tanto conservar\u00e1 su autenticidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las experiencias de la ni\u00f1ez y la juventud se deriva el temperamento t\u00edmido y nervioso, movido por ocultos brotes de insatisfacci\u00f3n e hiperestesia, que tendr\u00e1 toda la vida. Ciertos gestos sombr\u00edos y actitudes hostiles nacen de su car\u00e1cter inseguro y le crean inestabilidad emocional, circunstancia que en la edad adulta, tal vez como una represalia contra la desigualdad humana, lo lleva a empu\u00f1ar la pluma mordaz contra sus detractores. Esta conducta se refleja con mayor acento en varios pasajes de los <em>Sue\u00f1os de Luciano Pulgar,<\/em> obra deslumbrante sobre las letras, la filosof\u00eda, la historia y la condici\u00f3n humana, donde campean la s\u00e1tira, la cr\u00edtica pol\u00edtica y el bello estilo, dones que motivan a don Juan Valera para declararlo como \u201cel Cervantes de nuestro siglo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los 14 a\u00f1os se matricula en el Seminario de Medell\u00edn, donde se descubre su precoz inteligencia. No s\u00f3lo sobresale en la gram\u00e1tica y el arte, las matem\u00e1ticas y la f\u00edsica, la teolog\u00eda y el derecho can\u00f3nigo, sino que abriga la firme ilusi\u00f3n de ser sacerdote. Deseo que se trunca al neg\u00e1rsele ese destino. En vista de lo cual, ingresa como maestro a la escuela de varones de Hatoviejo. En 1879 se alista en la guerra y es nombrado teniente en el campo de batalla. Derrotado su ej\u00e9rcito, regresa a la vida civil con tres frustraciones: la de no haber podido ser sacerdote, la del fracaso militar y la de haber perdido el puesto de maestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resuelve entonces irse para Bogot\u00e1. Un a\u00f1o despu\u00e9s irrumpe en el mundo de las letras con un ensayo sobre la Gram\u00e1tica Castellana, que resulta premiado por la Academia Colombiana de la Lengua. A partir de entonces su nombre vuela como un meteoro en el panorama cultural: reemplaza a Miguel Antonio Caro como director de la Biblioteca Nacional, se desempe\u00f1a como amanuense de Rufino Jos\u00e9 Cuervo, es elegido miembro de varias academias y escribe eruditos ensayos sobre diversas materias. Con Caro, Carrasquilla y Marroqu\u00edn integra la n\u00f3mina \u00a0de los ret\u00f3ricos, que tanto lustre le dar\u00e1 al pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alterna las tareas acad\u00e9micas y literarias con la penetraci\u00f3n en el derecho internacional, y un d\u00eda descubre la pol\u00edtica, que no es su campo de acci\u00f3n, pero que llega a seducirlo. En 1885 es nombrado funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores, organismo del que ser\u00e1 ministro en tres ocasiones, lo mismo que ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica y encargado del Ministerio de Hacienda. En 1914 es presidente del Congreso y director de su partido. Y en 1918 es elegido Presidente. En este mismo a\u00f1o fallece en Estados Unidos su hijo Gabriel, de 19 a\u00f1os, pena de la que, junto con la p\u00e9rdida de su esposa en 1899, nunca se repondr\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cad\u00e1ver de su hijo es tra\u00eddo en barco al a\u00f1o siguiente, y para atender los costos de la repatriaci\u00f3n ha tenido que vender sus sueldos. Esto da lugar a furiosas manifestaciones de protesta, a la cabeza de las cuales est\u00e1 Laureano G\u00f3mez, que tilda el acto como una indignidad. En noviembre de 1921 renuncia a la Presidencia, forzado, ante todo, por las presiones pol\u00edticas que recibe a ra\u00edz de la aguda crisis econ\u00f3mica y financiera que vive Colombia, de la que no es responsable, y en segundo lugar, por los ataques de Laureano G\u00f3mez a ra\u00edz de la venta de los sueldos. En acto de decoro \u2013y al mismo tiempo de humildad\u2013, Marco Fidel Su\u00e1rez, al dejar la Presidencia, devuelve las condecoraciones que le hab\u00edan sido conferidas por varias naciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya por fuera del poder, se suscitan encendidas controversias bajo el fragor de las pasiones pol\u00edticas. Pero el devenir de los a\u00f1os hace fulgurar su figura como la del gran estadista que tuvo que ejercer el gobierno en medio de un pa\u00eds destrozado por la guerra y carcomido por el sectarismo. Se le escarnece hasta extremos inauditos, incluso por parte de sus secuaces. Sufre la adversidad con temple espartano, y al mismo tiempo con inmensa tristeza. Su honradez y dignidad son superiores a su tiempo. Una personalidad de su \u00e9poca, situado en terreno contrario \u2013Luis Eduardo Nieto Caballero\u2013, proclama, apart\u00e1ndose del mont\u00f3n, que Su\u00e1rez \u201ces un excelso patriota\u201d. Este juicio lo redime de la iniquidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marco Fidel Su\u00e1rez muere en Bogot\u00e1 el 3 de abril de 1927, a los 72 a\u00f1os de edad. En Bello, convertida en monumento nacional, se conserva la modesta choza, visitada todos los a\u00f1os por miles de turistas e intelectuales, donde el personaje lleg\u00f3 al mundo y engrandeci\u00f3 la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 2 de agosto de 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bello y bien documentado tu art\u00edculo sobre Su\u00e1rez, una de las figuras humanas m\u00e1s puras y apasionantes de la historia colombiana. <strong>Hernando Garc\u00eda<\/strong><strong> Mej\u00eda<\/strong><strong>, <\/strong>Medell\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00ed sus art\u00edculos sobre Laureano G\u00f3mez y Marco Fidel Su\u00e1rez. Magn\u00edfica labor desarrolla usted tratando de rescatar la verdadera historia de Colombia. Ojal\u00e1 todos los colombianos pudi\u00e9ramos, m\u00e1s temprano que tarde, llegar a conocerla. <strong>Alberto Segura<\/strong><strong> Rojas<\/strong><strong>, <\/strong>Lima (Per\u00fa).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me ha conmovido mucho lo que escribiste sobre Marco Fidel Su\u00e1rez porque desde ni\u00f1a mis padres me ense\u00f1aron a quererlo y a apreciarlo. Admito tu ecuanimidad para narrar los sucesos y las desdichas de este compatriota sin igual. <strong>A\u00edda Jaramillo<\/strong><strong> Isaza<\/strong><strong>, <\/strong>Manizales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar A 150 a\u00f1os del natalicio de Marco Fidel Su\u00e1rez y 78 de su muerte, el tiempo se ha encargado de mantener su nombre como el de uno de los hombres m\u00e1s ilustres del pa\u00eds en los campos de las letras, la cultura y la pol\u00edtica. 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