{"id":1138,"date":"2010-07-16T10:46:16","date_gmt":"2010-07-16T15:46:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1138"},"modified":"2014-05-04T17:40:04","modified_gmt":"2014-05-04T22:40:04","slug":"el-mito-de-gardel","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/07\/16\/el-mito-de-gardel\/","title":{"rendered":"El mito de Gardel"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo en Carlos Gardel, desde su cuna oscura hasta su muerte tr\u00e1gica, es misterio. En los setenta a\u00f1os transcurridos desde el accidente de aviaci\u00f3n en el aeropuerto Olaya Herrera de Medell\u00edn, donde perdi\u00f3 la vida el 24 de junio de 1935 junto con otras 16 personas, poca claridad se ha obtenido acerca de los enigmas que rodearon su existencia. La leyenda comenz\u00f3 aquel d\u00eda, y el paso del tiempo consagr\u00f3 otra figura superior: el mito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La controversia sobre el lugar y la fecha de su nacimiento sigue sin resolverse, y nunca se saldar\u00e1. Seg\u00fan una versi\u00f3n, naci\u00f3 en Uruguay el 11 de diciembre de 1887, y seg\u00fan otra (que parece la verdadera), en Francia, el 11 de diciembre de 1890. Esta \u00faltima hip\u00f3tesis lo trae al mundo en un hospital de Toulouse, hijo de una humilde planchadora, Marie Berthe Gardes, y de padre desconocido. Su\u00a0 nombre de pila es Charles Romuald Gardes, que \u00e9l se cambiar\u00e1 dentro de la vida del canto, para hacerlo m\u00e1s fon\u00e9tico en espa\u00f1ol, por el de Carlos Gardel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De dos a\u00f1os lo traslada su madre a la Argentina, adonde viaja en busca de mejor suerte. Su infancia transcurre en el barrio Abastos de Buenos Aires, donde comienza a percibir los primeros aires del arrabal, que a\u00f1os despu\u00e9s se reflejar\u00e1 en sus canciones. Abandona los estudios secundarios para responder al llamado de su destino art\u00edstico. En fondas, antros y cabar\u00e9s se da a conocer como el \u201cZorzal Criollo\u201d, r\u00f3tulo que le asigna un m\u00fasico del grupo y que se volver\u00e1 un distintivo de su nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los 21 a\u00f1os forma con Jos\u00e9 Rozzano un d\u00fao famoso, que marcar\u00e1 la mejor etapa de su carrera. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, en una trifulca, recibe un balazo en un pulm\u00f3n, y la bala le queda incrustada para toda la vida, como estigma de la vida borrascosa. Viene una intensa \u00e9poca de giras por Am\u00e9rica y Europa. Los p\u00fablicos delirantes lo ovacionan en todos los escenarios. Su conjunto de guitarras resuena en el mundo. En 1933 vuelve a Buenos Aires por \u00faltima vez. En noviembre de ese a\u00f1o emprende una nueva gira por Europa y Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al a\u00f1o siguiente filma para la Paramount de Nueva York tres de sus mayores \u00e9xitos: <em>Cuesta abajo, Mi Buenos Aires querido y Tango en Broadway,<\/em> seguidos poco tiempo despu\u00e9s por <em>El d\u00eda que me quieras y Tango Bar<\/em>, donde vibran sus canciones m\u00e1s entra\u00f1ables y aplaudidas: <em>Volver, Adi\u00f3s, muchachos, A media luz, Cambalache, Caminito<\/em>\u2026 Y llega el \u00faltimo a\u00f1o de su periplo existencial. En abril de 1935 comienza una gira por Puerto Rico, Venezuela, Aruba, Curazao, Colombia, Panam\u00e1, Cuba y M\u00e9jico. Pero el destino inexorable lo detiene en Medell\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice un testigo que el choque de los dos aviones explot\u00f3 como una bomba at\u00f3mica que oscureci\u00f3 el aeropuerto. Han pasado setenta a\u00f1os desde aquel d\u00eda infernal, y la penumbra sobre el accidente es la misma del primer d\u00eda. Se habla de fallas topogr\u00e1ficas y aerol\u00f3gicas del aeropuerto, de sobrepeso del avi\u00f3n, de rivalidad entre las dos empresas y sobre todo entre sus pilotos, de una disputa a bala entre Gardel y Le Pera (el productor del cantante), o entre Gardel y uno de los pilotos\u2026 Todo sigue en \u00a0especulaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los tres sobrevivientes, el guitarrista Jos\u00e9 Mar\u00eda Aguilar, dio una versi\u00f3n y m\u00e1s tarde se contradijo. Misterio absoluto.\u00a0 En medio de esa ola de rumores y enigmas, ha crecido el mito. Fen\u00f3meno que abarca la faceta amorosa. Por su vida pasaron muchas mujeres, pero ninguna le encendi\u00f3 una pasi\u00f3n perdurable. Lleg\u00f3, incluso, a hablarse de tendencias sospechosas, tal vez porque nunca se cas\u00f3 ni tuvo amante visible. El aspecto de la homosexualidad suena falso y aterriza tambi\u00e9n en el campo especulativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gardel supo cubrir su privacidad con el velo de la discreci\u00f3n, y as\u00ed protegi\u00f3, amparado por su car\u00e1cter introspectivo y su actitud reticente, la intimidad de su alma. Su talante lo llevaba a no pertenecer a nadie, sino al arte. Sus verdaderos amores fueron las canciones. Con todo, mantuvo una relaci\u00f3n prolongada y de aparente estabilidad con Isabel Mart\u00ednez del Valle, joven esbelta, varios a\u00f1os menor que \u00e9l. En la mejor etapa del romance, ella fulgur\u00f3 ante el p\u00fablico como la novia ideal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero al acentuarse las discordias, las frialdades y las distancias, que no todo el mundo ve\u00eda, la relaci\u00f3n se rompi\u00f3. Isabel alcanz\u00f3 uno de sus sue\u00f1os, el canto \u2013luego de estudiar ese arte en Mil\u00e1n\u2013, y Gardel el de la liberaci\u00f3n amorosa. Ella se cas\u00f3, frustrada con el amor que se extingu\u00eda, y se fue a vivir al Uruguay. Qued\u00f3 viuda, y veinte a\u00f1os despu\u00e9s falleci\u00f3 a causa de un infarto cardiaco: una dolencia del alma, podr\u00eda decirse. Nunca dej\u00f3 de amar a su \u00eddolo. Y pas\u00f3 a la historia como la \u201cnovia eterna\u201d de Gardel. Amor plat\u00f3nico (real en otros d\u00edas) que engrandece el mito gardeliano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tango naci\u00f3 en Buenos Aires a finales del siglo XIX, hacia 1880. Era un ritmo sin mayor contenido, que tomaba otras melod\u00edas ya existentes y carec\u00eda de originalidad y clase. Modestos grupos lo ejecutaban en bares, burdeles y tugurios, con el empleo del viol\u00edn, la flauta y la guitarra (faltaba el bandole\u00f3n, instrumento que muchos a\u00f1os despu\u00e9s le dar\u00eda la armon\u00eda que lleg\u00f3 a conquistar). Bailar tango era un signo de gente plebeya y escandalizaba a la alta sociedad. Por eso, en sus comienzos tuvo al lupanar como su escenario aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Faltaba que llegara Gardel a darle categor\u00eda. Con \u00e9l naci\u00f3 el verdadero tango, el tango moderno, fen\u00f3meno cultural que refleja la idiosincrasia del pueblo argentino. Lo redimi\u00f3 de su ambiente prostibulario y lo traslad\u00f3 a los mejores teatros y salones del mundo. Le imprimi\u00f3 ingredientes \u00fanicos, bajo el conjuro m\u00e1gico de la m\u00fasica, la canci\u00f3n y la poes\u00eda. Los gestos vulgares y lascivos fueron cambiados por la escena art\u00edstica, donde la pareja, al comp\u00e1s del ritmo y con los movimientos de la uni\u00f3n y la desuni\u00f3n, del ir y volver, representa la eterna danza de la vida, donde se alternan la dicha y el pesar, la ausencia y la cercan\u00eda, el amor y el desamor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tango es el retrato colectivo del pueblo latinoamericano, que en el \u00e1mbito de la barriada, lo mismo que en la c\u00faspide de la ciudad, apura sus copas de fruici\u00f3n y hast\u00edo, de placer y soledad. Es pasi\u00f3n y filosof\u00eda. Refrenda el concepto del hombre macho y de la mujer seductora, porque as\u00ed es la vida cotidiana. Manuel Mej\u00eda Vallejo, al dibujar en su novela <em>Aire de tango<\/em> el clima turbio del barrio Guayaquil de Medell\u00edn, lleno de amor\u00edos, de lances turbulentos, de licor y humo, no hizo nada distinto que dibujar la condici\u00f3n humana que se vive en cualquier latitud. En Guayaquil se compendia el mundo, y en el tango, el sentimiento humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires, se levanta una enorme estatua en bronce con la figura sonriente de Carlos Gardel. All\u00ed acuden multitudes constantes que depositan ramos de flores y le prenden velas a su \u00eddolo. Algunos le piden un milagro. El mito contin\u00faa intacto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 14 de julio de 2005.<strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Todo en Carlos Gardel, desde su cuna oscura hasta su muerte tr\u00e1gica, es misterio. 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