{"id":1220,"date":"2010-04-30T17:37:59","date_gmt":"2010-04-30T17:37:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1220"},"modified":"2014-05-06T10:09:22","modified_gmt":"2014-05-06T15:09:22","slug":"jaime-castro-y-bogota","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/04\/30\/jaime-castro-y-bogota\/","title":{"rendered":"Jaime Castro y Bogot\u00e1"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jaime Castro era el alcalde de Bogot\u00e1 en 1994. Durante buena parte de su gobierno tuvo baja imagen en las encuestas, la que en alg\u00fan momento amenaz\u00f3 su gobernabilidad. La ciudadan\u00eda le reclamaba mayores resultados y protestaba por algunas fallas cruciales, como el abandono de las calles y la creciente ola de inseguridad. (Situaci\u00f3n que poco se diferencia de la actual, donde las calles est\u00e1n convertidas en verdaderos cr\u00e1teres y la violencia callejera mantiene intimidada a la gente). Aquel estado de inoperancia -como entonces se le calific\u00f3- llev\u00f3 al M-19 a adelantar una campa\u00f1a para pedir la revocatoria del mandato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El silencio del Alcalde enardec\u00eda los \u00e1nimos y creaba mayor inconformidad y frustraci\u00f3n ciudadanas. Se pensaba que esa actitud entra\u00f1aba un desaire para la opini\u00f3n p\u00fablica, cuando no una insalvable carencia de empuje gerencial. Lo que se ignoraba era la dedicaci\u00f3n absoluta del funcionario, con jornadas de 14 y 16 horas diarias, a resolver los problemas estructurales de la capital, los que aparte de frenar el progreso anulaban los mejores empe\u00f1os, como hab\u00eda sucedido en la administraci\u00f3n de Caicedo Ferrer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jaime Castro prefiri\u00f3 sacrificar su prestigio y su tranquilidad a cambio de reorganizar los obsoletos mecanismos que no dejaban ejercer una administraci\u00f3n en realidad eficiente. Pensaba m\u00e1s en el futuro de Bogot\u00e1 que en su propio descr\u00e9dito personal. Su prop\u00f3sito central era salvar a la ciudad del morbo de la politiquer\u00eda incrustado en el Concejo, y adem\u00e1s poner las bases para recuperar las finanzas y conseguir la necesaria estabilidad econ\u00f3mica y gubernativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reparto del poder entre la Alcald\u00eda y el Concejo, facilitado desde vieja data por la degeneraci\u00f3n de las costumbres y la falta de claridad de las normas, permit\u00eda un detestable contubernio entre ambos poderes y un nefasto foco de corrupci\u00f3n p\u00fablica, circunstancia que esterilizaba los mejores prop\u00f3sitos y produc\u00eda graves da\u00f1os a la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Alcalde no pasaba de ser un prisionero de los concejales, situaci\u00f3n que hab\u00eda llevado a la c\u00e1rcel a Caicedo Ferrer por traspasar algunos linderos viciados por los h\u00e1bitos permisivos y lindantes con la ley penal. Los\u00a0 ediles eran los due\u00f1os de la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mayor af\u00e1n de Jaime Castro fue la rectificaci\u00f3n pol\u00edtica, fiscal y administrativa del Distrito. Objetivo que logr\u00f3 mediante el Estatuto Org\u00e1nico de Bogot\u00e1, que fij\u00f3 pautas precisas para impulsar el desarrollo que ha tenido la urbe en los \u00faltimos a\u00f1os. Esa fue su obra capital. Gracias a ella se ha ejecutado un estilo nuevo de gobierno y se han podido adelantar obras fundamentales. Hoy se sabe a ciencia cierta, aunque son muchos los que lo ignoran, que sin la herramienta legal conquistada por el Estatuto, el atraso capitalino ser\u00eda desastroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un a\u00f1o intenso de estudio y trabajo le exigi\u00f3 al alcalde Castro la aprobaci\u00f3n de dicha reforma, que adelant\u00f3 en forma casi solitaria y con poco apoyo del Gobierno nacional, y adem\u00e1s con el costo de su desprestigio. Logrado ese avance, se dedic\u00f3 a hacer obras, y de esa manera recuper\u00f3 la imagen perdida, en la \u00faltima etapa de su gobierno. Y demostr\u00f3 que la reciedumbre moral vale m\u00e1s que caprichosas clasificaciones en las encuestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En reportaje que por aquellos d\u00edas le concedi\u00f3 a Juan Mosca, recogido en el libro <em>Tres a\u00f1os de soledad,<\/em> recordaba el Alcalde, pr\u00f3ximo ya a terminar su mandato, el pasaje de la Biblia donde uno es el que siembra y otro el que recoge. Es lo que se ha visto en los a\u00f1os posteriores a 1994. Con motivo de la nueva postulaci\u00f3n de Jaime Castro para la actual contienda electoral, enfrentado a otras tendencias y a otros tiempos, no he resistido el deseo de repasar el inventario de sus realizaciones, esbozado en el reportaje de Juan Mosca, para sacar mis propios elementos de juicio frente al escrutinio que se avecina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La decisi\u00f3n no es f\u00e1cil cuando en el abanico de candidatos figuran personas y programas dignos de toda consideraci\u00f3n. Lo que s\u00ed tengo claro es que la gesti\u00f3n de Jaime Castro puede considerarse como una de las m\u00e1s serias y positivas que haya tenido Bogot\u00e1. Destaco, tomado del reportaje de Juan Mosca, el dicho espa\u00f1ol que dice: \u201cEn pol\u00edtica se deben tener paso lento, mirada larga, diente de lobo y cara de bobo\u201d.<\/p>\n<p><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 28 de agosto de 2003.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Jaime Castro era el alcalde de Bogot\u00e1 en 1994. Durante buena parte de su gobierno tuvo baja imagen en las encuestas, la que en alg\u00fan momento amenaz\u00f3 su gobernabilidad. 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