{"id":13403,"date":"2014-11-07T17:43:12","date_gmt":"2014-11-07T22:43:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=13403"},"modified":"2014-11-12T14:53:01","modified_gmt":"2014-11-12T19:53:01","slug":"por-los-caminos-de-dios-y-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2014\/11\/07\/por-los-caminos-de-dios-y-del-mundo\/","title":{"rendered":"Por los caminos de Dios y del mundo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En enero de 1962, reci\u00e9n concluido su bachillerato en Bucaramanga, Gloria Ortiz Rangel inici\u00f3 su carrera como terciaria capuchina. Y 10 a\u00f1os despu\u00e9s se retir\u00f3 de la vida religiosa. Los 2 primeros a\u00f1os corresponden a su formaci\u00f3n para el apostolado elegido, y los restantes transcurrieron en los siguientes sitios: 1 en Armenia (Quind\u00edo), 2 en Manaure (Guajira) y 5 en Vaup\u00e9s y Guaviare.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los 7 a\u00f1os de servicio misional los pas\u00f3 en contacto estrecho con las comunidades ind\u00edgenas que pueblan los tres \u00faltimos territorios citados. Su mayor estad\u00eda fue en Villa F\u00e1tima (Vaup\u00e9s), peque\u00f1o poblado perdido en lo m\u00e1s profundo de la selva, distante 4 horas por v\u00eda fluvial de Mit\u00fa, la capital, y 3 de la frontera con Brasil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta zona tan alejada de la civilizaci\u00f3n y olvidada de la acci\u00f3n oficial, se lee en el letrero fijado en uno de sus aeropuertos, al darle la bienvenida al forastero: \u201cEst\u00e1 usted en el lugar de la recreaci\u00f3n de la sabidur\u00eda ancestral\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gloria Ortiz, compenetrada con su misi\u00f3n de ayudar a los seres m\u00e1s desprotegidos, encontr\u00f3 en su tr\u00e1nsito por estos lugares marginados, donde las miserias humanas adquieren signos en verdad dram\u00e1ticos, el mejor camino para cumplir su vocaci\u00f3n humanitaria. Entregada al servicio de Dios, entendi\u00f3 que all\u00ed se le llamaba como un b\u00e1lsamo para aliviar los inmensos problemas y las tristezas sin fin de esta poblaci\u00f3n condenada al abandono y el olvido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estaba en la tierra m\u00edtica del misterio, la inmensidad y la belleza, la misma que hizo exclamar a Jos\u00e9 Eustasio Rivera al escribir <i>La vor\u00e1gine: \u201c\u00a1Oh selva, esposa del silencio, madre de la soledad y la neblina!\u201d. <\/i>Y estaba en el territorio de gentes an\u00e9micas, carcomidas por el hambre y las enfermedades, y apartadas del \u00e1mbito civilizado por la ignorancia y la ausencia de la vida digna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La misionera se dedic\u00f3 en cuerpo y alma a proteger a los humildes que Dios pon\u00eda a su paso. Para hacerlo, empez\u00f3 por comprender su cultura, su idiosincrasia, sus leyendas, creencias y mitos. Aprendizaje elemental para poder penetrar en el alma de los afligidos. Se volvi\u00f3 una ind\u00edgena m\u00e1s, que todo lo compart\u00eda y lo captaba, que asum\u00eda riesgos y desafiaba tempestades, que montaba a caballo y cruzaba como \u00e1ngel bienhechor por r\u00edos y llanuras. Consum\u00eda las mismas comidas de los abor\u00edgenes y ejecutaba sus propias costumbres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con notable aptitud de liderazgo, lo mismo ante los pobladores de aquellas riberas castigadas por el infortunio, que ante sus superiores y compa\u00f1eros de religi\u00f3n que admiraban su energ\u00eda y capacidad de servicio, el nombre de esta monja laboriosa y entusiasta dej\u00f3 su impronta en la selva. Conforme avanzaba en su labor social, viv\u00eda nuevas experiencias y m\u00e1s se familiarizaba con los ritos y tradiciones ancestrales, hasta el punto de que el h\u00e1bitat selv\u00e1tico, con todo lo rudo y sufrido que puede ser, se torn\u00f3 para ella amable y hospitalario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gloria hab\u00eda conocido en Bogot\u00e1 al sacerdote Jes\u00fas Ortiz Bol\u00edvar, antes de embarcarse ambos hacia aquellas latitudes medrosas, y con \u00e9l trabaj\u00f3 hombro a hombro por la redenci\u00f3n de los nativos. Fue la suya una alianza perfecta bajo los postulados cristianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya los dos en la vida seglar, un d\u00eda tomaron la decisi\u00f3n de casarse y proseguir en sus postulados de trabajo en bien de la humanidad. No quisiera yo preguntar a Gloria cu\u00e1ndo naci\u00f3 en ellos la llama del amor, si en la selva o de regreso al entorno ciudadano. B\u00e1steme proclamar que \u201cel amor mueve el sol y las estrellas\u201d, como lo afirm\u00f3 Dante Alighieri.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualesquiera que hayan sido las caracter\u00edsticas de su uni\u00f3n conyugal, es pertinente aseverar ante el lector de estos renglones que Gloria y Jes\u00fas constituyeron en la vida civil una pareja de total entrega a la misma causa social que hab\u00edan ejercido en su actividad religiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas Ortiz sufri\u00f3 dos percances mayores que afectaron su tranquilidad: uno, el robo de una cooperativa que hab\u00eda fundado para los pobres, y el otro, el secuestro de que se le hizo v\u00edctima en carreteras del Norte de Santander. Fue liberado a los 23 d\u00edas, pero este hecho le produjo fuerte depresi\u00f3n, le afect\u00f3 el coraz\u00f3n y es posible que le haya causado la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1995, 23 a\u00f1os despu\u00e9s de haber dejado el convento, Gloria fund\u00f3 en Bucaramanga el Hogar Geri\u00e1trico Plenitud, dedicado a la protecci\u00f3n de la gente mayor. \u201cLos abuelos son mi vida y mi raz\u00f3n de existir\u201d, me confiesa. Obra admirable, en la que colaboraba el antiguo sacerdote con pr\u00e1cticas religiosas y el manejo contable, que ha soportado no pocas penurias, pero que subsiste gracias a la voluntad inquebrantable de su creadora. Y es Dama Gris de la Cruz Roja desde hace 28 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este libro-testimonio, donde Gloria ha querido contar sus memorias de la selva en lenguaje llano, espont\u00e1neo y descriptivo, recoge adem\u00e1s algunas reflexiones sobre la vida, el amor, el mundo y el pecado, el bien y el mal, que dej\u00f3 escritas su esposo como legado de su recto obrar y pensar por los caminos de Dios y del mundo. Ambos recorrieron los mismos caminos y ahora van mancomunados en estas p\u00e1ginas como tributo a los principios rectores de sus vidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y adem\u00e1s, para que se cumpla una frase ingeniosa que Jes\u00fas Ortiz sol\u00eda repetir como invitaci\u00f3n al di\u00e1logo inteligente: <i>\u201cHablemos para que conversemos\u201d.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u00a0<\/i>Bogot\u00e1, 19-V-2014.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En enero de 1962, reci\u00e9n concluido su bachillerato en Bucaramanga, Gloria Ortiz Rangel inici\u00f3 su carrera como terciaria capuchina. Y 10 a\u00f1os despu\u00e9s se retir\u00f3 de la vida religiosa. 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