{"id":13656,"date":"2015-08-24T17:40:09","date_gmt":"2015-08-24T22:40:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=13656"},"modified":"2015-12-23T17:57:34","modified_gmt":"2015-12-23T22:57:34","slug":"otto-en-anecdotas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2015\/08\/24\/otto-en-anecdotas\/","title":{"rendered":"Otto en an\u00e9cdotas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este 23 de agosto se cumplen 3 meses del fallecimiento de Otto Morales Ben\u00edtez. Dec\u00eda \u00e9l que el mejor homenaje que puede tribut\u00e1rsele a la persona despu\u00e9s de muerta no es en la funeraria, donde parientes y amigos se re\u00fanen a charlar de todo menos del muerto, sino en un lugar placentero, donde se recuerden sus episodios\u00a0 \u00a0amables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso es lo que pretende esta columna: evocar al personaje a trav\u00e9s de su optimismo y su simpat\u00eda. Pocos, como \u00e9l, han gozado tanto de la existencia. Su sola carcajada era una incitaci\u00f3n al regocijo. Su vida est\u00e1 llena de an\u00e9cdotas aleccionadoras, tonificantes, ingeniosas, penetradas de fino humor. Har\u00e9 memoria de algunos sucesos graciosos ocurridos durante nuestra larga amistad de m\u00e1s de 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando nos conocimos en Armenia, me pidi\u00f3 que lo acompa\u00f1ara a Foto Club, librer\u00eda muy acreditada en la ciudad. En el recorrido por los estantes, donde Otto separaba las obras que le llamaban la atenci\u00f3n, vi de pronto <i>Destinos cruzados, <\/i>mi novela inicial, que ya le hab\u00eda enviado a Bogot\u00e1, y con disimulo la escond\u00ed en el fondo de una monta\u00f1a de libros. Y segu\u00ed adelante. Escritor incipiente, me sent\u00eda acomplejado ante el autor de numerosas obras. Cuando nos encontramos en la caja, pas\u00f3 uno por uno los t\u00edtulos escogidos, y al llegar al \u00faltimo, me mir\u00f3 con ojos p\u00edcaros y en medio de una carcajada me dijo: <i>\u00a1Tu libro! <\/i>(Hab\u00eda visto mi movimiento cuando ocult\u00e9 la novela).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de 15 a\u00f1os de estad\u00eda en el Quind\u00edo regres\u00e9 a Bogot\u00e1 y me sent\u00ed confuso ante la urbe alborotada, llena de carros, de puentes, de gente impetuosa, de enredo por todas partes. Le hice conocer mi desconcierto ante la nueva ciudad, y \u00e9l me respondi\u00f3: \u201cEn tantos a\u00f1os que llevo aqu\u00ed nada malo me ha pasado. Bogot\u00e1 es una ciudad amable. Qui\u00e9rela, y te ser\u00e1 grata. Pero si la miras mal, te ser\u00e1 hostil\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fueron muchos los recorridos que hicimos por la S\u00e9ptima. M\u00e1s que dialogar conmigo, \u00a0se dedicaba a responder a cada paso, entre abrazos, besos y carcajadas, al saludo afectuoso de los transe\u00fantes. Una vez me llev\u00f3 a una confiter\u00eda cercana a la avenida Jim\u00e9nez y me dijo que all\u00ed s\u00ed podr\u00edamos hablar. Su objetivo era probar las golosinas de que era adicto clandestino. Desde entonces, muchas veces aterrizamos en el mismo sitio. Sospecho que all\u00ed comenz\u00f3 mi carrera de los triglic\u00e9ridos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda me propuso reunirnos en el Oma de la carrera 15 con calle 82 para tratar un asunto que tra\u00edamos entre manos. Para evitar interrupciones, buscar\u00edamos una mesa oculta situada al fondo. Tan pronto entramos al lugar, se pararon a saludarlo varios amigos de Medell\u00edn. Eran parientes de Noem\u00ed San\u00edn y hac\u00eda mucho tiempo no se ve\u00edan. \u00a1Qu\u00e9 cantidad de an\u00e9cdotas y reminiscencias brotaron en aquel encuentro entra\u00f1able! \u00a1Qu\u00e9 risas, y qu\u00e9 efusi\u00f3n, y qu\u00e9 familiaridad animaron la reuni\u00f3n! As\u00ed se consumi\u00f3 toda la ma\u00f1ana, sin haber tratado nada, en absoluto, sobre el trabajo convenido. Pero nos prometimos un nuevo encuentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varias veces fui invitado en uni\u00f3n de mi esposa y otros amigos a su hacienda Don Olimpo, en Filadelfia (Caldas). La primera, le llev\u00e9 de obsequio un par de botellas de whisky, sin acordarme de que \u00e9l no tomaba licor. Su hijo Olympo estudiaba en Europa y le hab\u00eda enviado un casete donde narraba sus experiencias tur\u00edsticas. Al escuchar su voz, sinti\u00f3 profunda emoci\u00f3n y para armonizar el momento destap\u00f3 la primera botella. La alegre velada et\u00edlica se prolong\u00f3 por varias horas, con Otto a la cabeza. Fue la primera vez en la vida que lo vi consumir licor. Y fue, por supuesto, una noche memorable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, me hizo llamar a su dormitorio para dialogar \u2013su pasi\u00f3n visceral\u2013. Un trabajador le hab\u00eda tra\u00eddo todos los peri\u00f3dicos que llegaban a Filadelfia, y \u00e9l, tijera en mano, se enteraba de su contenido. Cuando hallaba algo especial, lo recortaba y en la parte superior escrib\u00eda el nombre del amigo a quien interesar\u00eda el escrito. A su regreso a Bogot\u00e1, la secretaria se encargaba de remitir los recortes a los destinatarios, junto con una tarjeta manuscrita por Otto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta deferencia, que practic\u00f3 toda la vida, le hizo ganar muchos amigos. De hecho, as\u00ed lo conoc\u00ed cuando daba en Armenia mis primeros pasos en las letras y el periodismo. Dif\u00edcil encontrar una persona tan detallista como \u00e9l. Dec\u00eda que los adjetivos los usaba para alabar a sus amigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En recorrido a caballo por la hacienda, llegamos hasta el sitio donde se pesaba el ganado, y nos pregunt\u00f3 si quer\u00edamos pasar por la b\u00e1scula. Claro que s\u00ed. Pero mi esposa, no contenta con el peso \u2013sutileza muy femenina y muy respetable\u2013, argument\u00f3 que la cuenta estaba equivocada debido a la ropa. Y Otto le respondi\u00f3: \u201cEntonces, te quitas la ropa y te vuelvo a pesar\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>El Espectador, <\/i>Bogot\u00e1, 21-VIII-2015.<br \/>\n<i>Eje 21, <\/i>Bogot\u00e1, 21-VIII-2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">\u00a0Comentarios<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Espectacular cr\u00f3nica. Verdadero reservorio de presencias con el hombre de la carcajada sorprendente. Carlos A. Villegas Uribe, Medell\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No solo disfrut\u00e9 tu excelente prosa sino las an\u00e9cdotas all\u00ed narradas. Qu\u00e9 bueno es recordar cosas agradables, amenas y reconfortantes. Y mejor si est\u00e1n salpicadas de buen humor. Eduardo Lozano Torres, Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otto Morales Ben\u00edtez tal vez fue el m\u00e1s aut\u00e9ntico liberal de los colombianos, despu\u00e9s de Carlos Lleras Restrepo. Su cultura universal har\u00eda enrojecer de pena y envidia a la piara de ineptos hijos de papi que pululan en el Congreso. Comentandoj (correo a <i>El Espectador.com). <\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mil gracias, Gustavo, por recordar tantos aspectos de don Otto y siempre ennoblecidos con tu generosa y precisa pluma. <b>Olympo Morales Ben\u00edtez,<\/b> Bogot\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Este 23 de agosto se cumplen 3 meses del fallecimiento de Otto Morales Ben\u00edtez. 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