{"id":13722,"date":"2015-12-15T12:38:34","date_gmt":"2015-12-15T17:38:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=13722"},"modified":"2016-02-02T18:55:41","modified_gmt":"2016-02-02T23:55:41","slug":"el-atardecer-de-soto-aparicio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2015\/12\/15\/el-atardecer-de-soto-aparicio\/","title":{"rendered":"El atardecer de Soto Aparicio"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPara un hombre que ha cumplido sus deberes naturales, la muerte es tan natural y bienvenida como el sue\u00f1o\u201d, dice Santayana. Estas palabras parecen escritas para Fernando Soto Aparicio, que penetrado por la idea de la muerte a ra\u00edz del c\u00e1ncer g\u00e1strico que lo aqueja, se despide de sus lectores, con po\u00e9tica valent\u00eda, en el libro <i>Bit\u00e1cora del agonizante <\/i>(Panamericana Editorial, noviembre de 2015).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde que se presentaron los primeros indicios sobre el grave deterioro de su salud, me comuniqu\u00e9 con \u00e9l para expresarle mi voz de solidaridad. Cuando el mal fue confirmado por los m\u00e9dicos, la noticia, no por presentida, dej\u00f3 de serme traum\u00e1tica. As\u00ed define Fernando su sufrimiento: \u201cMe ha tocado (no en suerte; tampoco s\u00e9 si en desgracia) una de esas enfermedades irreversibles y perversas (un c\u00e1ncer agresivo y cruel). Pero voy a vivir hasta el \u00faltimo instante, hasta el aliento final, hasta el postrer destello\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio del dolor, mantiene la serenidad. Esta fortaleza espiritual trasciende a su libro del adi\u00f3s, compuesto por 36 poemas (que \u00e9l llama salmos) escritos durante los d\u00edas de la atroz contingencia. Pocas personas tienen el valor de hacer p\u00fablica esta embestida del destino, y los propios parientes suelen eludir la palabra \u201cc\u00e1ncer\u201d como causa del deceso del ser querido, y acuden al rodeo de \u201cla penosa enfermedad\u201d. Prurito social que no cabe en el car\u00e1cter del escritor boyacense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soto Aparicio vio la luz en Socha (Boyac\u00e1) el 11 de octubre de 1933, pero a los pocos meses sus padres se trasladaron a Santa Rosa de Viterbo, considerada su verdadera patria chica, donde estudi\u00f3 las primeras letras, comenz\u00f3 a trabajar, se cas\u00f3 e inici\u00f3 su carrera literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Naci\u00f3 con el don de la palabra. Desde muy corta edad ya era lector y escritor. De 10 a\u00f1os escribi\u00f3 2 novelas a la vez, que m\u00e1s adelante destruy\u00f3. Su primera poes\u00eda, <i>Himno a la patria, <\/i>fue \u00a0publicada en 1950 (a los 17 a\u00f1os de edad) por el suplemento literario de <i>El Siglo. <\/i>Hacia la misma \u00e9poca escribi\u00f3 <i>Oraci\u00f3n personal a Jesucristo, <\/i>obra que en 1954 llen\u00f3 la totalidad de la p\u00e1gina literaria de <i>La Rep\u00fablica, <\/i>y lo mismo ocurri\u00f3 en 1964 con el <i>Magaz\u00edn Dominical <\/i>de <i>El Espectador. <\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los 28 a\u00f1os escribi\u00f3 su novela m\u00e1s nombrada, <i>La rebeli\u00f3n de las ratas, <\/i>que result\u00f3 ganadora del premio Selecciones Lengua Espa\u00f1ola de Plaza &amp; Jan\u00e9s. De ah\u00ed en adelante arranc\u00f3 su carrera ininterrumpida en todos los g\u00e9neros literarios. Es de los autores m\u00e1s prol\u00edficos y m\u00e1s brillantes del pa\u00eds. Su obra llega a 70 vol\u00famenes. Ha sido adem\u00e1s guionista y libretista para cine y televisi\u00f3n. En el gobierno de Belisario Betancur estuvo vinculado a la diplomacia, como representante de Colombia ante la Unesco, y en los \u00faltimos a\u00f1os ha sido asesor de la Universidad Militar Nueva Granada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTengo que escribir para sentirme vivo\u201d, confiesa en reciente entrevista con Marco A. Valencia Calle, escritor payan\u00e9s (<i>El Tiempo, <\/i>8 de diciembre). Y agrega: \u201cMi rutina es trabajar en un libro e ir investigando sobre el pr\u00f3ximo. Algunos cr\u00edticos dicen que escribo mucho, pero es mi manera de ser, y mi manera de contribuir a que la literatura nos haga entender un poco m\u00e1s de la vida. Ellos que opinen, que yo hago mi trabajo: escribir\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese es Fernando Soto Aparicio: escritor empedernido y obsesivo que desde el d\u00eda que tuvo consciencia de la funci\u00f3n literaria no ha hecho otra cosa que llenar cuartilla tras cuartilla, en irrenunciable alianza con las causas del hombre. De hecho, la tem\u00e1tica de sus novelas est\u00e1 dirigida a los asuntos sociales. En 1982, Beatriz Espinosa Ram\u00edrez elabor\u00f3 un sesudo ensayo sobre la calidad de Soto Aparicio en este campo, y lo defini\u00f3 como el novelista m\u00e1s consagrado y el m\u00e1s identificado con la causa del hombre latinoamericano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nace para morir. Nada m\u00e1s cierto que la muerte. Pero la muerte no es igual para todos. No todos merecen morir en paz con la vida. Esto lo sabe muy bien mi infatigable compa\u00f1ero de luchas y realizaciones que, ante la cruda realidad de la parca que acecha, tiene el coraje de afrontar esta verdad inexorable. Quedan los personajes de sus novelas como testimonio perenne de su tr\u00e1nsito por el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><i>El Espectador, <\/i><\/b>Bogot\u00e1, 11-XII-2015.<br \/>\n<b><i>Eje 21, <\/i><\/b>Manizales, 11-XII-2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">\u00a0* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><strong>Comentarios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\">No sab\u00eda del grave estado de salud de Fernando Soto Aparicio, que lamento de veras. De Fernando s\u00e9 desde la \u00e9poca de sus libretos para televisi\u00f3n cuando yo era ni\u00f1o. Le agradezco por darme tan mala noticia, pues la aprovechar\u00e9 \u00abpor el lado amable\u00bb, como dec\u00eda Chespirito, y memorar\u00e9 varias de sus lecturas (las que hice de \u00e9l), empezando por repasar la vida de Rudecindo Cristancho y su entorno familiar y campesino invadido, usurpado. <strong>Sebasti\u00e1n Felipe<\/strong> (correo a El Espectador).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy bonita y sentida columna. En el bolet\u00edn de la Academia Colombiana de la Lengua, segundo semestre de 2015, saldr\u00e1 un extenso art\u00edculo m\u00edo: De vuelta sobre Soto Aparicio. <strong>Hern\u00e1n Alejandro Olano Garc\u00eda,<\/strong> Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la muerte no es igual para todos. No todos merecen morir en paz con la vida. Me temo que esa frase con que encabezo y que es la usada para terminar el bell\u00edsimo texto sobre Fernando, d\u00edas antes de emprender el viaje final, no pega en este pa\u00eds. No entendemos la muerte y, a veces, cuando alcanzamos a estar listos para irnos, nos hemos dado cuenta de que no entendimos todo lo que vivimos. Por el amigo que se est\u00e1 yendo, un abrazo estrecho de gratitud. <strong>Gustavo Alvarez Gardeaz\u00e1bal,<\/strong> Tulu\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 triste debe ser escribir una nota para despedir a un amigo, pero tambi\u00e9n satisfactorio tiene que ser hacerle el reconocimiento p\u00fablico de los m\u00e9ritos cuando est\u00e1 a\u00fan vivo. Y lo digo porque en la mayor\u00eda de los casos ese reconocimiento es p\u00f3stumo, y aunque v\u00e1lido, no deja de ser extempor\u00e1neo. <strong>Eduardo Lozano Torres,<\/strong> Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta columna en honor a Fernando Soto Aparicio es el mejor homenaje al connotado escritor boyacense. Lo mejor de sus expresiones es que con ellas se est\u00e1 interpretando fielmente lo que dice el famoso poema: \u00abEn vida, hermano, en vida&#8230;\u00bb <strong>Jorge Enrique Giraldo,<\/strong> \u00cdquira (Huila).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fernando es una persona entra\u00f1able para m\u00ed; hace diez a\u00f1os lo invit\u00e9 a Medell\u00edn y recorrimos diez bibliotecas hablando de su obra. Nos escribimos por un tiempo y nos ve\u00edamos en las ferias del libro de Bogot\u00e1. <strong>Iv\u00e1n de J. Guzm\u00e1n L\u00f3pez,<\/strong> Medell\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00ed tu art\u00edculo, lo imprim\u00ed y descend\u00ed al primer piso para le\u00e9rselo a mi esposa Luz Irlanda. Con voz entrecortada, pues bien sabes del infinito aprecio que guardamos por nuestro compadre Fernando, di lectura a tan bello y sincero comentario. Qu\u00e9 grato y satisfactorio confirmar una vez m\u00e1s el valor y sencillez con que aludes a circunstancia tan dif\u00edcil, como real y absoluta, por la que est\u00e1 viviendo, porque a\u00fan vive y \u00abvivir\u00e1 hasta el postrer destello\u00bb, nuestro com\u00fan amigo. <strong>Carlos Mart\u00ednez Vargas,<\/strong> Fusagasug\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos: S\u00e9 del hondo aprecio que has sentido por \u00e9l y recuerdo tu campa\u00f1a por el Premio N\u00f3bel que le quedan debiendo (escribo N\u00f3bel con tilde, contra el querer de los acad\u00e9micos, como lo pronuncia la gente en espa\u00f1ol). <strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maravillosa descripci\u00f3n de la vida de Fernando Soto sobre su paso por la vida. Solo Dios sabe cu\u00e1ndo se acaba el tiempo ac\u00e1, y esperemos que Fernando pueda seguir haciendo lo que m\u00e1s le gusta que es escribir. Son dones especiales que solo quienes los tienen conocen su importancia. <strong>Liliana P\u00e1ez Silva,<\/strong> Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colombia debe darse cuenta de que se est\u00e1 extinguiendo la vida de un ser humano extraordinario, que nunca busc\u00f3 la gloria literaria. Pero sus libros ser\u00e1n una gu\u00eda para millones de colombianos que, como nosotros dos, supimos valorar el contenido social de su obra en conjunto. Ya empiezan a sentirse los homenajes a su vida. La p\u00e1gina que le dedic\u00f3 <em>El Tiempo,<\/em> dos d\u00edas antes de publicar mi art\u00edculo, fue un bello homenaje a un escritor que ha estado marginado de las p\u00e1ginas de los grandes diarios. <strong>Jos\u00e9 Miguel Alzate, Manizales.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Nacemos para morir. Lo que pasa es que entre uno y otro hecho corre mucha agua bajo los puentes, pero de lo que s\u00ed estoy seguro es que con el prol\u00edfico escritor se cumple el poema En paz, de Amado Nervo. Por encontrarse en paz y no deberle nada a la vida, tiene esa visi\u00f3n y esas profundas convicciones que le permiten esperar con serenidad el momento final, dando inmenso ejemplo de grandeza y riqueza espiritual. <strong>Luis Carlos G\u00f3mez Jaramillo,<\/strong> Cali.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">________________________________________<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>En paz<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(&#8230;) Hall\u00e9 sin duda largas las noches de mis penas;<br \/>\nmas no me prometiste tan s\u00f3lo noches buenas;<br \/>\ny en cambio tuve algunas santamente serenas&#8230;<br \/>\nAm\u00e9, fui amado, el sol acarici\u00f3 mi faz.<br \/>\n\u00a1Vida, nada me debes! \u00a1Vida, estamos en paz!<br \/>\n<strong>Amado Nervo<\/strong><br \/>\n________________________________________<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 art\u00edculo tan lindo. Qu\u00e9 triste es saber que Fernando Soto puede irse pronto. \u00a1Que Dios lo proteja! <strong>Fabiola P\u00e1ez Silva,<\/strong> Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despides bellamente a un ser humano muy valioso y valiente. Adem\u00e1s, a un escritor que honra las letras de nuestro pa\u00eds. <strong>Esperanza Jaramillo Garc\u00eda,<\/strong> Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valientes somos quienes enfrentamos el realismo absoluto. Honor a nuestro querido amigo Fernando. Seguimos transitando este hermoso camino de la vida hasta cuando \u00abla siempre inoportuna\u00bb parca se aparece. <strong>Eduardo Malag\u00f3n Bravo,<\/strong> Tunja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los grandes escritores jam\u00e1s mueren. Sus ideas, sus pensamientos, sus obras, sus nombres quedar\u00e1n en sus libros. La partida del escritor Fernando Soto Aparicio dejar\u00e1 una estela perenne de hombre de bien. De persona impoluta, intachable. De gran colombiano que dedic\u00f3 su vida a enriquecernos con sus libros. El primer libro de literatura que le\u00ed fue Mientras llueve, que conservo en Par\u00eds y que he vuelto a leer dos veces m\u00e1s. <strong>Alvaro P\u00e9rez Franco,<\/strong> Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 valent\u00eda la de Fernando Soto Aparicio. Coger al toro por los cuernos. Examinar el dolor mientras se sufre. Eso para m\u00ed es hero\u00edsmo. Todo un referente para cuando llegue lo nuestro. Dios lo bendiga y le guarde un sitio de privilegio en su seno. Rezo para que el dolor no se ensa\u00f1e en \u00e9l. <strong>Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez,<\/strong> Nueva York.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aflige saber la dolencia del maestro, prol\u00edfico escritor de la tierra y de la sociedad colombiana, como usted bien lo caracteriza, con total compromiso hacia la literatura. <strong>Hugo Hern\u00e1n Aparicio Reyes,<\/strong> Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me alegra que escribas sobre uno de nuestros importantes autores. Fue uno de los primeros que le\u00ed en el colegio. <strong>\u00c1lister Ram\u00edrez M\u00e1rquez,<\/strong> Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos colombianos crecimos, en nuestra adolescencia, con los personajes creados por Fernando Soto; muchos colombianos, millares, conocimos que la literatura estaba en los libros cuando le\u00edmos sus novelas, duras y melanc\u00f3licas, pero todas muy cercanas a lo que era nuestro pa\u00eds. <strong>Jos\u00e9 Nodier Sol\u00f3rzano Casta\u00f1o,<\/strong> Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dolorosa la noticia y admirable la valent\u00eda de Fernando para enfrentar lo irremediable. Est\u00e1 d\u00e1ndole la cara con el arma que mejor conoce: la literatura. L\u00e1stima que la muerte no haga excepciones, pues personas tan valiosas, en este mundo plagado de tanto malandro, son las que nos alegran la vida y nos hacen conservar la esperanza. <strong>William Piedrah\u00edta Gonz\u00e1lez,<\/strong> Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tuve la oportunidad de leer el art\u00edculo sobre Fernando Soto Aparicio y causa pena saber de la enfermedad que lo aqueja. Quiera Dios que el sufrimiento que el c\u00e1ncer conlleva lo siga soportando con valent\u00eda. <strong>Ligia Gonz\u00e1lez,<\/strong> Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conmovedor, sentido y casi po\u00e9tico el di\u00e1logo entre t\u00fa y Fernando Soto Aparicio a quien no tengo el gusto de conocer personalmente, pero s\u00ed de admirar a plenitud. Hazle llegar mi mensaje de solidaridad, no de pesar, porque la muerte es una realidad para todos, pero la valent\u00eda para ser consciente sobre su ineluctable ocurrencia es cualidad de mentes brillantes. La frase de tu hija me conmovi\u00f3. <strong>Luis Fernando Jaramillo Arias,<\/strong> Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siento mucho los graves quebrantos de salud de Fernando Soto, figura grande de nuestro pa\u00eds, escritor y hombre de calidades relevantes. Ojal\u00e1 encuentre mejor\u00eda y permanezca con el \u00e1nimo que lo ha sostenido. <strong>Elvira Lozano Torres,<\/strong> Tunja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 humana columna sobre Soto Aparicio. Se lee y se relee, y mientras se hace, m\u00e1s se aprecia la pluma de Fernando. <strong>Armando Rodr\u00edguez Jaramillo, Armenia.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar \u201cPara un hombre que ha cumplido sus deberes naturales, la muerte es tan natural y bienvenida como el sue\u00f1o\u201d, dice Santayana. 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