{"id":13761,"date":"2016-03-09T10:29:01","date_gmt":"2016-03-09T15:29:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=13761"},"modified":"2016-12-20T19:01:23","modified_gmt":"2016-12-21T00:01:23","slug":"la-despedida-de-eco-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2016\/03\/09\/la-despedida-de-eco-2\/","title":{"rendered":"La despedida de Eco"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De Umberto Eco hab\u00eda le\u00eddo su c\u00e9lebre novela El nombre de la rosa (1980), que lo llev\u00f3 a la fama y se convirti\u00f3 en sonado suceso bibliogr\u00e1fico, con 50 millones de copias vendidas, la traducci\u00f3n a numerosos idiomas y la versi\u00f3n para el cine en 1986. Con esta obra inici\u00f3 la publicaci\u00f3n de sus 7 novelas, a la edad de 48 a\u00f1os. Adem\u00e1s, es autor de numerosos libros de ensayos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez, escritora y periodista quindiana residente en Nueva York, me recomend\u00f3 a finales de enero el \u00faltimo libro de Eco: N\u00famero cero. Me anot\u00f3 que se trataba de una cr\u00edtica mordaz sobre el periodismo contempor\u00e1neo, materia que a los dos nos interesa, por supuesto, y me pidi\u00f3 que le hiciera conocer mi opini\u00f3n sobre dicho texto, para intercambiar ideas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adquir\u00ed el libro y lo le\u00ed con mucha atenci\u00f3n. El mismo d\u00eda en que iba a enviarle el mail a mi amiga (19 de febrero), coment\u00e1ndole mis puntos de vista, Umberto Eco mor\u00eda en Mil\u00e1n (Italia) a los 84 a\u00f1os de edad. Este hecho me impresion\u00f3 sobremanera. Al coincidir la lectura con la muerte del autor, esto ten\u00eda un significado de despedida macabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prescindiendo de esa circunstancia acaso fantasmag\u00f3rica, podr\u00eda decirse que la novela N\u00famero cero representa, en efecto, la despedida del mundo con que el autor concluye su carrera literaria y deja un rotundo mensaje a los poderosos, los pol\u00edticos,\u00a0 los gobernantes y los periodistas sobre los flagrantes sistemas de corrupci\u00f3n que invaden al mundo entero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El misterio con que el escritor se va del planeta (pocos conoc\u00edan la noticia del c\u00e1ncer) parece corresponder al clima polic\u00edaco que puso en varias de sus novelas. El nombre de la rosa se mueve en una abad\u00eda medieval, y en esa historia gravita el esp\u00edritu polic\u00edaco, el mismo que se siente en el \u00faltimo libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aire monacal que se percibe en varias escenas de los dos libros (los monjes de la abad\u00eda de los Apeninos, en el primero, y el \u00e1mbito religioso de la Argentina y el Vaticano, en el segundo) es recurrente en la obra de Eco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los novelistas se contagian en tal forma con el car\u00e1cter de sus criaturas y sus ambientes, que sin darse cuenta terminan ellos mismos impregnados de esas atm\u00f3sferas y pareci\u00e9ndose a sus personajes. Esto fue lo que estableci\u00f3 Flaubert con su famosa frase: \u201cMadame Bovary soy yo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si nos ubicamos en otro aspecto de la creaci\u00f3n de Umberto Eco, los 35.000 vol\u00famenes de su biblioteca son los mismos vol\u00famenes de la abad\u00eda plasmada en su novela. Nada nuevo se descubre aqu\u00ed, y no sobra advertir que el novelista solo debe escribir sobre lo que conoce y lo que vive. Sin notarlo muchas veces, \u00e9l es el mejor bi\u00f3grafo de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo m\u00e1s relevante en N\u00famero cero es la fuerza histri\u00f3nica con que el novelista recrea la vida imaginaria del peri\u00f3dico y encierra en \u00e9l al grupo trenzado en diversas labores y maniobras de un peri\u00f3dico real, bajo la oculta direcci\u00f3n del magnate que se mueve en la sombra y convierte su empresa en instrumento corruptor de la pol\u00edtica y el capital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de esta parodia manejada con buenas dosis de humor, gracia y sarcasmo,\u00a0 Umberto Eco, agudo conocedor de los intr\u00edngulis y las zonas oscuras del periodismo (que comprenden, claro, los hilos peligrosos de internet con sus mensajes ap\u00f3crifos y la manipulaci\u00f3n de los hechos reales), deja una lecci\u00f3n impactante para reflexi\u00f3n de la \u00e9poca actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Espectador,<\/strong> Bogot\u00e1, 4-III-2016.<br \/>\n<strong>Eje 21,<\/strong> Manizales, 4-III-2016.<br \/>\n<strong>Mirador del Suroeste, <\/strong>n.\u00b0 59, Medell\u00edn, diciembre\/2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gran homenaje a un escritor que le har\u00e1 falta al mundo, no solo por su calidad narrativa, sino por el contenido filos\u00f3fico que introduc\u00eda a sus producciones. <strong>Eduardo Dur\u00e1n G\u00f3mez,<\/strong> Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eco era un intelectual a carta cabal. <strong>Jos\u00e9 Nodier Sol\u00f3rzano Casta\u00f1o,<\/strong> Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He le\u00eddo atentamente la columna por m\u00e1s que nunca tuve inter\u00e9s en leer a Eco. De hecho, de \u00e9l s\u00f3lo he le\u00eddo un texto que encontr\u00e9 cuando preparaba mi conferencia sobre Mafalda, un texto que escribi\u00f3 para presentar la traducci\u00f3n de las tiras de Mafalda, y era tan superficial que no fue dif\u00edcil rebatirlo frase a frase. <strong>Ricardo Bada,<\/strong> Colonia (Alemania).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelente art\u00edculo sobre Umberto Eco. Bien remarca usted sobre \u00ablos hilos peligrosos de internet con sus mensajes ap\u00f3crifos y la manipulaci\u00f3n de los hechos reales\u00bb. Si bien internet ha sido un gran paso para la humanidad, en el cual podemos encontrar casi toda la informaci\u00f3n que necesitamos y nos ayuda a enriquecer nuestros conocimientos, tambi\u00e9n sabemos que por la facilidad que se tiene de subir a la red toda clase de informaci\u00f3n, hay mucha que es falsa y ap\u00f3crifa, como lo es la carta dirigida al presidente de la Rep\u00fablica que circula a nombre del periodista Juan Gossa\u00edn Abdala, quien acaba de decir que es falsa, que no fue \u00e9l quien la escribi\u00f3. <strong>Alvaro P\u00e9rez Le\u00f3n,<\/strong> Par\u00eds.<br \/>\n________________________________________<br \/>\nEn nuestro idioma, por usos y costumbres en el espa\u00f1ol nuestro, no en el de Espa\u00f1a, se nombra Humberto con H y all\u00e1, en Italia, se dice: \u00abm\u00edo caro Umberto, per favore Umberto, andiamo\u00bb. <strong>Virruaco<\/strong> (correo a El Espectador).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Curioso el comentario de Virruaco respecto a que en Colombia debe escribirse Humberto (con h), y en Italia, Umberto (sin h). Voy a contarle una simp\u00e1tica an\u00e9cdota sobre este caso. El escritor calarque\u00f1o Humberto Senegal escrib\u00eda su nombre con h, y desde hace varios a\u00f1os opt\u00f3 por suprimirle la h, y ahora es Umberto Senegal. Vaya uno a saber por qu\u00e9 hizo esta modificaci\u00f3n, que de todas maneras es contraria a lo que usted predica. La escritura de los nombres es muy caprichosa y por lo general no obedece a reglas gramaticales, sino a la real voluntad de sus portadores. <strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar.<\/strong><br \/>\n________________________________________<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar De Umberto Eco hab\u00eda le\u00eddo su c\u00e9lebre novela El nombre de la rosa (1980), que lo llev\u00f3 a la fama y se convirti\u00f3 en sonado suceso bibliogr\u00e1fico, con 50 millones de copias vendidas, la traducci\u00f3n a numerosos idiomas y la versi\u00f3n para el cine en 1986. 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