{"id":13768,"date":"2016-03-27T19:19:20","date_gmt":"2016-03-28T00:19:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=13768"},"modified":"2016-03-27T19:29:56","modified_gmt":"2016-03-28T00:29:56","slug":"el-triste-final-de-una-biblioteca","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2016\/03\/27\/el-triste-final-de-una-biblioteca\/","title":{"rendered":"El triste final de una biblioteca"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escritor calarque\u00f1o Humberto Senegal figuraba en su comienzo literario, en los a\u00f1os 70, cuando lo conoc\u00ed, como Humberto Jaramillo Restrepo, su nombre de pila. Desde 1974 elimin\u00f3 la h, y pas\u00f3 a ser Umberto Senegal. Extra\u00f1o cambio, ya que la nueva graf\u00eda estar\u00eda bien para Italia, pero no para Colombia. No obstante, supuse que con dicho acto le rend\u00eda un homenaje a Umberto Eco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la historia es otra, y voy a contarla. La he sabido por \u00e9l mismo, a ra\u00edz de un art\u00edculo que escrib\u00ed hace poco sobre el escritor italiano con motivo de su muerte. \u201cSe trata de una historia \u00e1cida, un poco amarga\u201d, me dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi amigo quindiano es hijo de Humberto Jaramillo \u00c1ngel, ilustre escritor de la regi\u00f3n. Lustros despu\u00e9s, decidi\u00f3 suprimir los apellidos y utilizar el seud\u00f3nimo de Senegal. Pasaba, pues, a llamarse Humberto Senegal (con h). Y luego, Umberto Senegal (sin h). Con este seud\u00f3nimo ha publicado cerca de 20 libros. Me imagino que realiz\u00f3 esta metamorfosis para adquirir su propia identidad como escritor, ya que la semejanza de su nombre con el de su padre se prestaba para confusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1996, Senegal se separ\u00f3 de su primera esposa, Gloria In\u00e9s, quien, al quedar inconforme con esa decisi\u00f3n, amenaz\u00f3 con quemar la biblioteca y ocasionarle otros da\u00f1os si no regresaba al hogar. Su biblioteca estaba integrada a la de su padre, en Calarc\u00e1, y este hab\u00eda fallecido en 1996. Eran cerca de 20.000 vol\u00famenes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasaron dos a\u00f1os sin que Gloria In\u00e9s cumpliera su amenaza, y Senegal supuso que el caso se quedaba as\u00ed. No pas\u00f3 a recoger ese material literario, creyendo que ella lo iba a respetar. Por otra parte, ella se manten\u00eda en la t\u00f3nica de no devolverlo. De pronto, el escritor se enter\u00f3 de que Gloria In\u00e9s hab\u00eda quemado gran parte de su obra in\u00e9dita (cr\u00f3nicas, poes\u00eda, haiku, ensayos, una monograf\u00eda sobre el cacique Calarc\u00e1, correspondencia y otras cosas). De este modo, desaparec\u00eda buena parte de su obra de juventud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La biblioteca se desmembr\u00f3 cuando la exesposa comenz\u00f3 a vender y regalar los libros de ambos escritores. Desde antes, Mercedes, la mujer que viv\u00eda con Jaramillo \u00c1ngel, trasladaba a su casa en Armenia libros con dedicatoria que consideraba importantes, con la intenci\u00f3n de sacar de ellos alg\u00fan provecho econ\u00f3mico. Aliadas las dos mujeres en el mismo prop\u00f3sito devastador, al paso de los d\u00edas la famosa biblioteca Skyros (bautizada as\u00ed por\u00a0 el escritor fallecido) qued\u00f3 reducida a la nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cFue una masacre bibliogr\u00e1fica\u201d, dice Senegal. Desaparecieron valiosas ediciones acumuladas a lo largo de muchos a\u00f1os, y de aquel tesoro solo se salv\u00f3 el recuerdo. No creo que fueran muchos los libros que ellas lograron vender \u2013a precio m\u00ednimo, claro est\u00e1\u2013, y es f\u00e1cil pensar que la gran mayor\u00eda de los 20.000 vol\u00famenes fueron regalados, quemados o tirados a la basura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuesta trabajo admitir que las mujeres de estos connotados escritores pudieran cometer una acci\u00f3n tan vil, tan soterrada y tan demencial. \u00bfPor qu\u00e9 lo hicieron? La de Senegal, ya lo sabemos, por un acto de venganza. La de Jaramillo \u00c1ngel, que en los \u00faltimos a\u00f1os estuvo muy cerca de \u00e9l en su actividad cultural, tal vez porque los libros se le hab\u00edan convertido en una carga y no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con ellos para disponer del espacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salta otra pregunta: \u00bfY por qu\u00e9 no donaron la valiosa colecci\u00f3n bibliogr\u00e1fica a una universidad, una biblioteca p\u00fablica u otro centro de cultura, donde prestar\u00eda gran provecho para la comunidad? He aqu\u00ed un ejemplo demoledor del triste final que pueden tener los libros de los escritores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habla Umberto Senegal: \u201cAnte el insensato y reprochable acto, mi simb\u00f3lica decisi\u00f3n fue borrar la h de mi nombre. Borrar, con tal letra inicial, ese oscuro e ingrato pasado. Iniciar un nuevo ciclo literario con el nombre de Umberto. La h se lleva todo lo ingrato. Al fin y al cabo no ten\u00eda sonido. Es decir, no quer\u00eda que la quema de mis libros tuviera repercusiones sentimentales o de cualquier \u00edndole en mi vida. Cuantos libros nacieron luego de aquella quema, vienen sin la h. Una nueva \u00e9poca de mi vida, sin resentimientos, con aquello convertido en an\u00e9cdota cruel. Este Umberto fue el que renaci\u00f3 de mis libros perdidos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><b>La m\u00e1quina del escritor<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1980, a Humberto Jaramillo \u00c1ngel le robaron en Calarc\u00e1, de la misma casa biblioteca Skyros que rescata esta cr\u00f3nica, su vieja m\u00e1quina de escribir. Esta, al igual que los libros extinguidos, no ten\u00eda precio material, pero s\u00ed inmenso valor sentimental en el alma del propietario. \u00bfQui\u00e9n iba a dar algo por una m\u00e1quina vieja?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo, que conoc\u00ed de cerca la honda pena que Jaramillo \u00c1ngel sufr\u00eda por este hecho tambi\u00e9n demencial, escrib\u00ed la nota titulada <i>La m\u00e1quina del escritor (El Espectador, <\/i>19-V-1980<i>). <\/i>En ella hab\u00eda escrito la mayor\u00eda de sus libros, lo mismo que los frecuentes art\u00edculos de <i>La Patria <\/i>que hizo famosos con el seud\u00f3nimo de Juan Ram\u00f3n Segovia. <i>\u00a0\u00a0\u00a0<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era de las personas m\u00e1s eruditas en el pa\u00eds sobre la obra de los cl\u00e1sicos espa\u00f1oles, y sobre ellos dej\u00f3 sesudos ensayos en libros, revistas y peri\u00f3dicos. De tanto conocerlos, se manten\u00eda en di\u00e1logo constante con Azor\u00edn, Unamuno, Baroja, Juan Ram\u00f3n, Cervantes\u2026 Este material, que dej\u00f3 como legado espiritual para su hijo y su tierra, y que era el testimonio de toda una vida dedicada al estudio y la creaci\u00f3n, qued\u00f3 destruido en manos de las dos mujeres pir\u00f3manas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la m\u00e1quina hurtada, yo dec\u00eda en aquella nota de hace 36 a\u00f1os:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEra, m\u00e1s que una m\u00e1quina, un heraldo. Tal era el temperamento de esta noble herramienta de trabajo que desapareci\u00f3, en la noche oscura, sin dejar rastro, y no por infidelidad, sino por ajena bribonada. No era una m\u00e1quina cualquiera. Era el brazo derecho de Humberto Jaramillo \u00c1ngel, el escritor y el poeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPara qu\u00e9 decir que era tambi\u00e9n su diosa protectora. La consent\u00eda como a la ni\u00f1a de sus ojos. La m\u00e1quina del escritor ha muerto. Muri\u00f3 en manos sacr\u00edlegas. La m\u00e1quina del escritor \u2013de Humberto o de cualquier artista\u2013 va pegada a su propio estilo. Se anida en su alma, y con esto se dice todo. Cuando se cambia de m\u00e1quina es como si se cambiara de piel. Me cont\u00f3 la noticia con pena. Seguir\u00e1 escribiendo, sin duda. Y sabr\u00e1 que algo ha muerto en \u00e9l\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fortuna, a Jaramillo \u00c1ngel no le toc\u00f3 sufrir la pena y el desconcierto que afligieron a su hijo Senegal y lo llevaron a suprimir la h que lo ligaba al pasado, para resurgir a la vida literaria mediante un acto que \u00e9l llama de \u201cpsicomagia\u201d. \u00bfQu\u00e9 sentir\u00eda hoy Jaramillo \u00c1ngel si supiera que su biblioteca fue reducida a cenizas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><i>El Espectador, <\/i><\/b>Bogot\u00e1, 19-III-2016.<br \/>\n<b><i>Eje 21, <\/i><\/b>Manizales, 19-III-2016.<br \/>\n<b><i>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/i><\/b>20-III-2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">\u00a0* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><b>Comentarios<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignoraba esos detalles de la biblioteca de Humberto y Umberto y me asombra que fuesen veinte mil libros, muchos de los cuales deben andar por ah\u00ed en las librer\u00edas de usados. Lo anecd\u00f3tico de la historia (dos mujeres y muchos libros) dar\u00eda para una novela con muchas intrigas incluidas. Queda viva la enorme biblioteca de Nelson R. Mora cuya viuda, Alicia, hace de curadora con toda discreci\u00f3n y responsabilidad. Los libros de filosof\u00eda y sociolog\u00eda que alg\u00fan d\u00eda conoc\u00ed all\u00ed son notables.\u00a0<b>Jaime Lopera Guti\u00e9rrez, <\/b>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 triste episodio, el cual se repite a diario en muchos lugares del mundo con libros de an\u00f3nimos lectores, desterrados al olvido por sus herederos. <b>Hern\u00e1n Alejandro Olano Garc\u00eda, <\/b>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Simp\u00e1tica, triste y pat\u00e9tica la historia sobre la biblioteca y la m\u00e1quina de escribir de Humberto Jaramillo \u00c1ngel. Contada con ameno y preciso estilo, fue un verdadero deleite leerla y releerla. <b>Eduardo Lozano Torres, <\/b>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son relatos de felices amores y consecuencias absurdas; es la historia de hasta d\u00f3nde puede llegar una venganza amorosa. Que Dios nos libre\u00a0de algo por el estilo. <b>Jorge Enrique Giraldo Acevedo, <\/b>\u00cdquira (Huila).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confieso que la columna me dej\u00f3 muy sorprendido y con un amargo sinsabor al conocer detalles de hechos tan despreciables como los protagonizados por las citadas mujeres. Recuerdo con agrado algunas amenas \u00a0charlas con el escritor Humberto Jaramillo \u00c1ngel, cuando \u00e9l era un viejo caminante en estas calles del Armenia, de una \u00e9poca ida y cuando a\u00fan andaba solo, sin la casi \u00a0permanente compa\u00f1\u00eda de su \u00a0\u00abamiga especial\u00bb, como se refer\u00eda a su Mercedes. <b>Gustavo Valencia Garc\u00eda, <\/b>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia parece mentira. Ese par de mujeres no tienen perd\u00f3n de Dios. Quemar un solo libro es un desprop\u00f3sito, qu\u00e9 decir de toda una colecci\u00f3n adquirida con tanto trabajo y dedicaci\u00f3n. Qued\u00e9 estupefacto. <b>Pablo Mej\u00eda Arango, <\/b>Manizales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un art\u00edculo conmovedor. \u00a1Hasta d\u00f3nde puede llegar el resentimiento para realizar tama\u00f1as acciones! En lenguaje cotidiano, \u00abunas joyitas de mujeres\u00bb. <b>Elvira Lozano Torres,<\/b> Tunja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vaya si es tremenda, triste, extra\u00f1a, esa historia terrible de las bibliotecas de Humberto Jaramillo \u00c1ngel, a quien tanto recuerdo porque lo conoc\u00ed, a quien tantas veces le\u00ed con su seud\u00f3nimo de Juan Ram\u00f3n Segovia, en <i>La Patria,<\/i> y de su hijo Umberto Senegal, a quien no conozco ni he le\u00eddo. Qu\u00e9 triste manera de terminar la vida de una biblioteca que seguro era muy valiosa y pudo haber sido de inmensa utilidad en alguna entidad cultural del Quind\u00edo. \u00a1Hasta d\u00f3nde pueden llegar el despecho, la rabia, el rencor, el desenga\u00f1o en una persona! Hasta llegar a desmembrar, \u00a0quemar, \u00a0malbaratar, \u00a0tirar libros que a otros les gustar\u00eda tener. <b>Diana L\u00f3pez de Zumaya, <\/b>Ciudad de M\u00e9jico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Has narrado muy bien la historia que todos los amigos de Umberto conocemos. La verdad, se precisa tener muy mal coraz\u00f3n para quemar un libro.\u00a0 La obra de Senegal es muy amplia e importante. Se sobrepuso con valor a la p\u00e9rdida de sus trabajos de juventud, y bien val\u00eda suprimir la h.\u00a0 Traes muy bien a colaci\u00f3n lo ocurrido al padre con su m\u00e1quina de escribir.\u00a0 Debi\u00f3 ser terrible para Humberto. <b>Esperanza Jaramillo Garc\u00eda, <\/b>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un cuento bien contado, \u00a0pues a ra\u00edz de la desaparici\u00f3n de la H de Humberto \u00a0en el nombre literario de Umberto Senegal, se ha puesto al descubierto la deplorable historia de una gran biblioteca, donde los afectados, dos escritores \u2013padre e hijo\u2013 sufrieron el tormento de las llamas del infierno, de manos de sus mujeres resentidas, vengativas e indolentes ante \u00a0m\u00e1s de 20 mil vol\u00famenes que ol\u00edmpicamente y con \u00a0alevos\u00eda desaparecieron \u00a0de la faz literaria del pa\u00eds. Doloroso relato. Sin embargo, el escritor Umberto Senegal, como el ave f\u00e9nix, resurgi\u00f3 de las cenizas, como respuesta a su sensibilidad y capacidad de creaci\u00f3n. <b>In\u00e9s Blanco, <\/b>Bogot\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El escritor calarque\u00f1o Humberto Senegal figuraba en su comienzo literario, en los a\u00f1os 70, cuando lo conoc\u00ed, como Humberto Jaramillo Restrepo, su nombre de pila. Desde 1974 elimin\u00f3 la h, y pas\u00f3 a ser Umberto Senegal. Extra\u00f1o cambio, ya que la nueva graf\u00eda estar\u00eda bien para Italia, pero no para Colombia. 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