{"id":13837,"date":"2016-08-03T16:07:27","date_gmt":"2016-08-03T21:07:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=13837"},"modified":"2016-08-03T16:12:19","modified_gmt":"2016-08-03T21:12:19","slug":"violencia-politica-de-los-anos-30","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2016\/08\/03\/violencia-politica-de-los-anos-30\/","title":{"rendered":"Violencia pol\u00edtica de los a\u00f1os 30"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el libro <i>\u00bfPor qui\u00e9nes doblaron las campanas?, <\/i>de reciente aparici\u00f3n, Antonio Cacua Prada revive una \u00e9poca nefasta de la violencia partidista en el pa\u00eds: la que azot\u00f3 a la provincia de Garc\u00eda Rovira, en el departamento de Santander, durante los a\u00f1os 30 del siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estallido de la conflagraci\u00f3n comenz\u00f3 el 29 de diciembre de 1930, cuando la polic\u00eda municipal de Capitanejo, que era liberal, asesin\u00f3 a un grupo de campesinos conservadores que se inscrib\u00edan para votar en la elecci\u00f3n de diputados en febrero del 31. Ese hecho se repiti\u00f3 en Guaca el 2 de febrero y dio origen a la formaci\u00f3n, en ambos bandos, de las llamadas \u201cchusmas\u201d, que eran grupos de ataque y de defensa, de triste recuerdo en la historia del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 29 de junio de 1931 fue asesinado el p\u00e1rroco de Molagavita, Gabino Orduz Lamus, oriundo de San Andr\u00e9s (provincia de Garc\u00eda Rovira), por el agente de la polic\u00eda departamental Roberto Tarazona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de la d\u00e9cada se recrudeci\u00f3 la ola de asesinatos en la provincia. Al concluir la hegemon\u00eda conservadora e iniciarse la liberal con el gobierno de Enrique Olaya Herrera, en 1930, irrumpi\u00f3 la represi\u00f3n del partido ganador contra sus adversarios. Esta \u00e9poca violenta tuvo su mayor expresi\u00f3n en Santander y en Boyac\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el cambio de un partido al otro vino la renovaci\u00f3n de la polic\u00eda, la que sin ser numerosa, dada la proporci\u00f3n del pa\u00eds, produc\u00eda numerosos muertos en el bando contrario. Era una polic\u00eda rudimentaria, pero de todos modos contaba con las armas gubernamentales y con el amparo de la impunidad. Lo que hab\u00eda sucedido en los gobiernos conservadores se trasladaba ahora a los liberales, situaci\u00f3n que llegar\u00eda hasta el a\u00f1o 1946, cuando volvieron los conservadores al poder con el triunfo de Mariano Ospina P\u00e9rez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La realidad monda y lironda era que la violencia estaba empotrada en Colombia desde la derrota del dominio espa\u00f1ol. El pa\u00eds permanec\u00eda en guerra constante, con el objetivo claro de exterminar a los situados en la frontera opuesta. Ahora, en 1930, el turno correspond\u00eda a los liberales, y esta vez la sa\u00f1a era m\u00e1s recalcitrante que la ejercida en a\u00f1os anteriores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El inicio de la nueva etapa de la barbarie fratricida tuvo ocurrencia en Capitanejo, poblaci\u00f3n lim\u00edtrofe con el norte de Boyac\u00e1, hecho que dio origen a repetidas masacres. Se mataba con alevos\u00eda y a sangre fr\u00eda, como lo recuerda Antonio Cacua Prada en esta memoria hist\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 10 de septiembre de 1932, el alcalde de San Andr\u00e9s, Cl\u00edmaco Rodr\u00edguez, dirigi\u00f3 feroces acciones que se tradujeron en la muerte de numerosos labriegos, la intenci\u00f3n de asesinar al coadjutor, Carlos Colmenares, el ataque a las religiosas del hospital y del colegio de se\u00f1oritas y la destrucci\u00f3n de la imprenta donde se editaban el \u00a0semanario <i>Lucha y Defensa <\/i>y la <i>Hojita Parroquial. \u00a0<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Pedro Cacua Jaimes, padre del historiador Cacua Prada, hab\u00eda fundado dicho semanario el 13 de diciembre de 1930, y su vida se extendi\u00f3 hasta el 10 de septiembre de 1932. En estos d\u00edas su hijo Antonio ten\u00eda apenas seis meses de edad. Para evitar ser asesinados, la familia tuvo que refugiarse en la finca de un familiar y ocultarse durante varios d\u00edas en unas cuevas ind\u00edgenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasados los a\u00f1os \u2013el 10 de febrero de 1979\u2013, don Pedro Cacua Jaimes, que hab\u00eda alcanzado alto liderazgo pol\u00edtico en su tierra, y que morir\u00eda d\u00edas despu\u00e9s, le dijo a su hijo: <i>\u201cComo eres un apasionado por la historia, te tengo un regalo muy especial. Te voy a entregar tres colecciones de peri\u00f3dicos, empastados, y un folleto, en ellos encontrar\u00e1s parte de la historia de tu pueblo, y de Guaca\u201d.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esto consiste el libro que edita hoy Antonio Cacua Prada: en reproducir en forma textual los art\u00edculos publicados en el semanario <i>Lucha y Defensa, <\/i>que se convierten en testimonio fiel de una de las etapas m\u00e1s sanguinarias de la vida colombiana. Han pasado 37 a\u00f1os desde el d\u00eda en que recibi\u00f3 el legado de su padre, y 86 a\u00f1os desde que en Garc\u00eda Rovira estall\u00f3 uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s tenebrosos del odio y la retaliaci\u00f3n movidos por la pasi\u00f3n pol\u00edtica. \u00c9poca cavernaria de ingrata recordaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><i>El Espectador, <\/i><\/b>Bogot\u00e1, 31-VII-2016.<br \/>\n<b><i>Eje 21, <\/i><\/b>Manizales, 29-VII-2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>Comentarios<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este recuento hist\u00f3rico de la violencia en Santander y norte de Boyac\u00e1 se reprodujo en otros sitios de Colombia. Baste recordar los hechos acaecidos en el Valle del Cauca y que sirvieron a \u00c1lvarez Gardeaz\u00e1bal para su novela \u00abC\u00f3ndores no entierran todos los d\u00edas\u00bb. Infortunadamente el 90%, y creo no exagerar, de los colombianos ignora c\u00f3mo y qui\u00e9nes fueron los generadores de la violencia que desde hace muchas d\u00e9cadas ha golpeado al pa\u00eds y frustrado la anhelada paz. <b>Eduardo Lozano Torres, <\/b>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este art\u00edculo y el libro del escritor Cacua Prada son la historia de la provincia y las ciudades colombianas: ora violencia partidista, ora ataques guerrilleros, ora el narcoterrorismo, ora las matanzas de paramilitares, ora la\u00a0sevicia\u00a0de las bacrim y ora&#8230; En Colombia siempre hay una nueva violencia que falta por suceder. Ojal\u00e1 alg\u00fan d\u00eda tengamos la inteligencia colectiva de cambiar este mal end\u00e9mico. <b>Armando Rodr\u00edguez Jaramillo, <\/b>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00ed la columna con la desaz\u00f3n que me causan escritos de ese corte; con \u00e9l record\u00e9 el Quind\u00edo de mi ni\u00f1ez. Cada vez me convenzo m\u00e1s de que este es un pa\u00eds de bobos bravos, muchos de ellos de muy mala clase. <b>Josu\u00e9 Carrillo, <\/b>Barcelona (Quind\u00edo)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese es un vergonzoso cap\u00edtulo \u00a0de la historia pol\u00edtica de Colombia que se ha querido borrar para culpar al partido conservador y espec\u00edficamente a los expresidentes Ospina y G\u00f3mez como \u00ablos padres de la violencia partidista en Colombia\u00bb.\u00a0 Mi padre, quien fue veterano suboficial del Ej\u00e9rcito en los a\u00f1os veinte y comienzos de los\u00a0treinta, me contaba c\u00f3mo en un pa\u00eds que ven\u00eda en paz, \u00e9sta fue rota por\u00a0unas masacres de decenas de\u00a0conservadores inermes\u00a0concentrados en las plazas de mercado\u00a0en algunos municipios de\u00a0 Caldas, en\u00a0 Gachet\u00e1 y en Salazar de Las Palmas. <b>Luis Granados Morales, <\/b>Bogot\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En el libro \u00bfPor qui\u00e9nes doblaron las campanas?, de reciente aparici\u00f3n, Antonio Cacua Prada revive una \u00e9poca nefasta de la violencia partidista en el pa\u00eds: la que azot\u00f3 a la provincia de Garc\u00eda Rovira, en el departamento de Santander, durante los a\u00f1os 30 del siglo XX. 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