{"id":13850,"date":"2016-08-09T14:54:29","date_gmt":"2016-08-09T19:54:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=13850"},"modified":"2016-08-09T17:39:50","modified_gmt":"2016-08-09T22:39:50","slug":"recetas-de-mama-astrid","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2016\/08\/09\/recetas-de-mama-astrid\/","title":{"rendered":"Recetas de mam\u00e1 Astrid"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>La saz\u00f3n de este libro<\/strong><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Portada-y-contraportada-lomo-letra-despegada4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-13871\" style=\"margin: 8px 10px; border: 0px;\" alt=\"Portada y contraportada-lomo letra despegada\" src=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Portada-y-contraportada-lomo-letra-despegada4.jpg\" width=\"190\" height=\"204\" srcset=\"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Portada-y-contraportada-lomo-letra-despegada4.jpg 352w, http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/Portada-y-contraportada-lomo-letra-despegada4-278x300.jpg 278w\" sizes=\"auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px\" \/><\/a>Cuando nos casamos, hace 53 a\u00f1os, Astrid no sab\u00eda cocinar. A pesar de que la se\u00f1ora Graciela, mi suegra, era experta en la preparaci\u00f3n de deliciosos platos, mi adorada esposa no hab\u00eda tenido la ocasi\u00f3n de practicar el arte culinario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Instalados en nuestro apartamento de reci\u00e9n casados, la primera empleada que tuvimos fue Mar\u00eda Santos, una muchachita de 16 a\u00f1os \u2013risue\u00f1a, pero torpe\u2013, a quien contratamos para peque\u00f1os menesteres por recomendaci\u00f3n de una parienta de Astrid, a sabiendas de que carec\u00eda de formaci\u00f3n para manejar la cocina. Por el contrario, era a ella a quien hab\u00eda que ense\u00f1arle. Nunca la hemos olvidado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tales condiciones, la nueva ama de casa telefoneaba con frecuencia a su amiga Yolanda Morris en solicitud de ayuda para salir de apuros. Astrid comenz\u00f3 a aprender las recetas que le dictaba su maestra, y al paso de los d\u00edas se maravillaba de los progresos que obten\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, fue descubriendo su agrado y aptitud para la elaboraci\u00f3n de los alimentos. Los dos \u00e9ramos amigos de la buena mesa, y por fortuna nunca hemos perdido ese placer. Durante los d\u00edas del noviazgo hicimos del Chalet Suizo, en el centro de Bogot\u00e1, el sitio preferido para nuestras cenas rom\u00e1nticas. Y no hemos dejado diluir ese recuerdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed planeamos el matrimonio bajo los aromas placenteros de la buena cocina \u00a0y, sobre todo, bajo el impulso del amor que nos embriagaba el alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hicimos el curso prematrimonial en la parroquia de Santa Teresita, situada a pocas cuadras de donde viv\u00eda Astrid (Park Way de la Soledad). Entonces no era obligatorio el curso para casarse, pero la fama que ten\u00eda el padre Jos\u00e9 Miguel Miranda como el mejor orador sagrado de Bogot\u00e1 nos entusiasm\u00f3 para asistir a las conferencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el programa figuraban, fuera del p\u00e1rroco, un economista, un sic\u00f3logo, un abogado, un m\u00e9dico, una m\u00e9dica (exclusiva para las mujeres, por razones obvias), un ama de casa y un padre de familia, todos versados en el dif\u00edcil campo de la vida conyugal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las novias se les inculc\u00f3 la importancia de ser mujeres hacendosas, aspecto que exige la esmerada atenci\u00f3n de la casa y el acertado manejo de la cocina, por donde pasa la econom\u00eda hogare\u00f1a. Sitio que debe volverse f\u00e1brica de manjares para darle goce al paladar y hacer grata la existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seis a\u00f1os despu\u00e9s nos trasladamos a Armenia. Desde el inicio matrimonial, Astrid ejerc\u00eda de tiempo completo, con absoluta dedicaci\u00f3n y exquisito gusto por el ornato y el florecimiento del hogar, su labor como gerente ejemplar de la casa. Entre ambos constituimos una sociedad consciente de propiciar la felicidad familiar y buscar horizontes para engrandecer la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi laboriosa compa\u00f1era fue acumulando receta tras receta que recortaba de peri\u00f3dicos y revistas, y otras las aprend\u00eda de sus amigas. Cuando el material fue abundante, lo pas\u00f3 a mano a un cuaderno. Hasta que se volvi\u00f3 id\u00f3nea en el arte de la cocina. En Armenia hac\u00edamos peri\u00f3dicas y memorables reuniones con nuestras amistades, siempre alrededor de la fragante cocina y bajo el est\u00edmulo de los alegres aperitivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quince a\u00f1os despu\u00e9s est\u00e1bamos de regreso en Bogot\u00e1. En la parroquia de Cristo Rey se matricul\u00f3 en clases de alta culinaria que dictaba, para apoyar obras ben\u00e9ficas, una prestigiosa profesora del ramo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alg\u00fan d\u00eda Gustavo Enrique le dijo a mam\u00e1 Astrid que deseaba festejar su cumplea\u00f1os con una frijolada que quer\u00eda compartir con un grupo de compa\u00f1eros de Codensa. \u00bfCu\u00e1ntos? No m\u00e1s de doce. Pero resulta que fueron m\u00e1s de veinte. A partir de entonces se hicieron famosas las frijoladas en cada cumplea\u00f1os. La \u00faltima congreg\u00f3 a cincuenta personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda mi\u00e9rcoles de cada semana est\u00e1 dedicado a almorzar con los hijos en nuestro apartamento. Es un almuerzo institucional que nos re\u00fane en familia y nos regocija la vida. Ese d\u00eda prepara M\u00f3nica, bajo las indicaciones de Astrid, los mejores platos de la semana, sacados del recetario. El hotel Mam\u00e1 es sitio inmejorable para el encuentro, el conocimiento y discusi\u00f3n de los problemas, las f\u00f3rmulas de soluci\u00f3n, la propuesta de planes, la uni\u00f3n y la armon\u00eda de la familia. Y mantiene las puertas abiertas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuaderno inicial de f\u00f3rmulas culinarias lo traslad\u00f3 Astrid a un libro de pasta dura en el que recogi\u00f3, en 158 p\u00e1ginas, todas sus recetas. Un d\u00eda me revel\u00f3 que pensaba dejar una herencia especial a los hijos. Y comenz\u00f3 a copiarlas a mano, con formidable paciencia e infinito cari\u00f1o. Pasaba d\u00edas enteros en la mesa del comedor (elemento esencial de la buena cocina), concentrada en su tarea maternal y feliz con el legado que adelantaba en completo silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribi\u00f3 uno por uno, con su entra\u00f1able pulso de madre \u2013que solo conocen las madres\u2013, los tres libros de recetas que entreg\u00f3 a los hijos. Libros exclusivos y de edici\u00f3n \u00fanica. Libros de oro. De paso, quedaba asociada a mi propia vida de escritor. La alianza perfecta. Para comprometerme con su obra, le colabor\u00e9 con los \u00edndices.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En idea genial, los hijos acordaron imprimir las mismas recetas que ella les hab\u00eda transferido \u2013y que representan un mensaje esplendoroso de la sangre y el coraz\u00f3n\u2013 en este libro confeccionado por la tecnolog\u00eda moderna. Y obsequi\u00e1rselo a \u00a0mam\u00e1 Astrid, la chef y la consejera insuperable, este 8 de agosto, cuando da un paso m\u00e1s en su etapa venturosa de la edad dorada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, se unen estos homenajes mutuos, entrelazados por un mismo sentimiento: el que corre por las venas de los padres y los hijos, pero que solo es hermoso y valedero cuando el amor perdura como v\u00ednculo indisoluble.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bogot\u00e1, agosto de 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><b>Contraportada<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Astrid Silva de P\u00e1ez naci\u00f3 en Bucaramanga, la Ciudad Bonita, bajo el signo de Leo, que simboliza el fuego. Del fuego se derivan la energ\u00eda, la creatividad, el entusiasmo, la efusividad, la generosidad, el buen coraz\u00f3n. De corta edad se estableci\u00f3 en Socorro, donde sus t\u00edos maternos eran comerciantes destacados. All\u00ed hizo sus estudios primarios. Sus padres se hab\u00edan separado. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s volvi\u00f3 a Bucaramanga, donde curs\u00f3 el bachillerato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los diecis\u00e9is a\u00f1os iba a ingresar de monja. Pero un sacerdote le hizo ver que ese hecho podr\u00eda enfermar a su mam\u00e1, y por eso desisti\u00f3 de la idea. Por aquellos d\u00edas, Astrid integraba una asociaci\u00f3n de muchachas de la misma edad que cumpl\u00edan obras sociales en los barrios pobres de la ciudad. La compenetraci\u00f3n con la miseria humana movi\u00f3 su alma religiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Avianca tuvo su primer empleo, y al a\u00f1o siguiente se traslad\u00f3 a Bogot\u00e1. Durante seis a\u00f1os fue secretaria de la presidencia de la General Electric, entidad en la que gozaba de general aprecio (y era pretendida por un gringo enamorado suyo, que ella elud\u00eda por no ser su tipo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda buscado ser la esposa de Cristo, y de pronto se le present\u00f3 el amor humano. Se cas\u00f3 con el banquero y escritor Gustavo P\u00e1ez Escobar, y seis a\u00f1os despu\u00e9s se radicaron en Armenia, donde \u00e9l ocupar\u00eda la gerencia del Banco Popular durante quince a\u00f1os. De regreso en Bogot\u00e1, el matrimonio se dedic\u00f3 a la educaci\u00f3n universitaria de sus hijos (Liliana, Fabiola y Gustavo Enrique). Cumplida la misi\u00f3n, disfrutan hoy de la etapa del reposo bajo el fulgor de la primera nieta, Valeria, una estrella sorpresiva que colma de regocijo a toda la familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hogar ha sido para Astrid la raz\u00f3n de ser de su vida. El cari\u00f1o por los hijos no tiene l\u00edmites. Se ha integrado, con absoluta solidaridad y entusiasmo, a la vida literaria de su esposo. Adem\u00e1s, posee vena sensible para el arte: ha tomado varios cursos de pintura y le encantan la lectura y la m\u00fasica. Este libro es refulgente s\u00edmbolo familiar de los valores del amor y del esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><b>Los Editores<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\"><em>escritor@gustavopaezescobar.com.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La saz\u00f3n de este libro &nbsp; \u00a0Gustavo P\u00e1ez Escobar &nbsp; Cuando nos casamos, hace 53 a\u00f1os, Astrid no sab\u00eda cocinar. A pesar de que la se\u00f1ora Graciela, mi suegra, era experta en la preparaci\u00f3n de deliciosos platos, mi adorada esposa no hab\u00eda tenido la ocasi\u00f3n de practicar el arte culinario. 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