{"id":13881,"date":"2016-08-23T11:52:42","date_gmt":"2016-08-23T16:52:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=13881"},"modified":"2016-08-23T11:59:01","modified_gmt":"2016-08-23T16:59:01","slug":"cuentos-heteroclitos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2016\/08\/23\/cuentos-heteroclitos\/","title":{"rendered":"Cuentos heter\u00f3clitos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\">(pr\u00f3logo)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><b>\u00a0Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en los cuentos de Eduardo Arias Su\u00e1rez una caracter\u00edstica predominante: los personajes son seres de la vida corriente y se mueven con desenvoltura en los escenarios comunes del mundo. Esto no solo ocurre en los cuentos reunidos en este libro, sino en toda su obra narrativa: <i>Cuentos espirituales <\/i>(1928), <i>Ortigas de pasi\u00f3n <\/i>(1939), <i>Envejecer y cuentos de selecci\u00f3n <\/i>(1944) y <i>Bajo la luna negra <\/i>(1980).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el protagonista de uno de estos relatos habla en primera persona, parece como si fuera el mismo escritor quien contara su propia historia. Este dibuja \u00a0de tal modo las intimidades de sus criaturas hasta hacerlas aut\u00e9nticas, que a trav\u00e9s de ellas logra transmitir las emociones y desasosiegos que \u00e9l mismo siente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tiene semejanza con Ch\u00e9jov, maestro de la cotidianidad en sus cuentos sobre la Rusia zarista de su \u00e9poca, caracterizada por el despotismo con que los poderosos trataban a la gente desvalida. El cuentista ruso, lo mismo que Arias Su\u00e1rez en el \u00e1mbito colombiano, llevaba una llama de emotividad en su fuero interno y con ella vagaba por los campos en contacto penetrante con los humildes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta experiencia aport\u00f3, tanto a Ch\u00e9jov como a Arias Su\u00e1rez, el material para enfocar la tragedia humana. Dotados de altas dosis de sicolog\u00eda, creatividad picaresca, humor e iron\u00eda, supieron ver la vida a trav\u00e9s de los seres modestos y de los sucesos triviales que surg\u00edan a cada paso y les permit\u00edan dimensionar la realidad social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arias Su\u00e1rez era un tr\u00e1nsfuga del destino que no encontraba acomodo en la sociedad. Su car\u00e1cter inquieto y desapacible, unido a cierta actitud acre y engre\u00edda en el trato con sus vecinos, da cuenta de un individuo irritable que chocaba con la gente y armaba rencillas inauditas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ese no era el escritor en el fondo de s\u00ed mismo. Por el contrario, pose\u00eda alma generosa y afectiva, que no se le descubr\u00eda a simple vista. Los que lo trataban de cerca hablaban de su excedida franqueza verbal y su ruda sinceridad, que por supuesto le acarreaban conflictos y lo distanciaban de sus amigos, cre\u00e1ndole una figura hosca, lejana y enigm\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, lo que llevaba consigo era un esp\u00edritu atormentado y un coraz\u00f3n grande en medio del ambiente desabrido de su tierra, que no pod\u00eda asimilar. Por eso, terminar\u00eda desarraig\u00e1ndose de su entorno. No obstante, bajo la presi\u00f3n de tales durezas y disonancias elabor\u00f3 sus mejores cuentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces se val\u00eda de los animales, m\u00e1s nobles que el hombre, para transmitir las sensaciones que recib\u00eda sobre la condici\u00f3n humana. Prueba de ello son sus cuentos magistrales <i>Guardi\u00e1n y yo <\/i>y <i>La vaca sarda. <\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente a este panorama incompatible con su car\u00e1cter crec\u00edan su descontento y su enojo, que en ocasiones se volv\u00edan corrosivos. Entonces se refugiaba en la literatura como puerto de salvaci\u00f3n contra la mediocridad. Quienes lo tachaban de hura\u00f1o y desde\u00f1oso carec\u00edan de aptitud para captar las congojas de su esp\u00edritu. Ignoraban que lo que hab\u00eda detr\u00e1s de esa apariencia adusta era un ser sensitivo y atormentado, capaz, por otra parte, de pintar los eternos conflictos del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adel L\u00f3pez G\u00f3mez, el escritor que tuvo mayor afinidad con \u00e9l y que m\u00e1s supo interpretarlo, define as\u00ed este atributo de su alma: \u201cUna ternura que le afloraba en la literatura y en la vida, en las obras de su ingenio, en el amor de la mujer y de los hijos. Una ternura de hombre \u201cduro\u201d, siempre en batalla consigo mismo, que a veces se le agazapaba en el m\u00e1s secreto fondo. Una ternura, una bondad que, en contraposici\u00f3n eterna con la violencia, no le dej\u00f3 nunca ser feliz\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La soledad fue el gran sello de su vida. Se cas\u00f3 con la soledad. En sentido general, ella es la marca del escritor. Se puede ser solitario entre la muchedumbre. Para muchos, la soledad no es un estigma, o una maldici\u00f3n, sino una elecci\u00f3n, un estilo, una manera de ser, un privilegio. Sin embargo, del estado de sosiego puede pasarse a la amargura, la neurosis o la angustia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <i>El concepto de la angustia <\/i>afirma Kierkegaard que \u201csi el hombre fuese un animal o un \u00e1ngel, no ser\u00eda nunca presa de la angustia\u201d. Seg\u00fan el fil\u00f3sofo dan\u00e9s, la angustia nos llega desde Ad\u00e1n como un concepto del pecado. Nadie est\u00e1 libre de\u00a0 la angustia, pero muchos aprenden a manejarla. Las mayores v\u00edctimas son los esp\u00edritus sensibles y so\u00f1adores. Cuanto m\u00e1s esp\u00edritu exista, tanta mayor angustia. En sentido contrario, la falta de esp\u00edritu produce felicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conocido el hecho de que Eduardo Arias Su\u00e1rez vivi\u00f3 en constante angustia, debe saberse que fue de esa manera como ide\u00f3 los textos que tanta ponderaci\u00f3n le hicieron ganar, lo mismo que sucedi\u00f3 con el cuentista ruso. Y entre nosotros, con Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda, el <i>poeta de la angustia<\/i> \u2013tambi\u00e9n llamado el <i>poeta del cosmos\u2013, <\/i>que bajo el pavor del p\u00e1ramo y la inclemencia del desamparo escribi\u00f3 su obra grandiosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Venezuela, a donde el escritor quindiano fue a parar llevado por su esp\u00edritu andariego e inconforme, arm\u00f3 en 1957 el libro titulado <i>Cuentos heter\u00f3clitos, <\/i>que ha permanecido in\u00e9dito durante seis d\u00e9cadas. Morir\u00eda en Cali al a\u00f1o siguiente, el 19 de octubre de 1958, a la edad de 61 a\u00f1os, v\u00edctima de un c\u00e1ncer terminal que \u00e9l hab\u00eda detectado a\u00f1os atr\u00e1s y que mantuvo en secreto. Naci\u00f3 en Armenia el 5 de febrero de 1897.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en este aspecto existe semejanza con Ch\u00e9jov, quien muere lejos de su patria a causa de la tuberculosis cr\u00f3nica. El paralelo literario que se da entre ambos cuentistas se extiende a sus propias vidas. Ambos vivieron agobiados por la angustia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se me ocurre pensar que Arias Su\u00e1rez fue gran lector de Ch\u00e9jov (lo mismo que de Gorki, Balzac, Maupassant, Poe y Kafka), ya que la t\u00e9cnica de sus narraciones ofrece similitudes. La penetraci\u00f3n sicol\u00f3gica sobre los personajes, el uso del relato breve, el final sorpresivo, la cr\u00edtica social manejada con caricaturas de la realidad, la almendra que queda para meditar luego de terminada la lectura, los hermanan en los caminos del cuento cl\u00e1sico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pertenecen a la misma corriente est\u00e9tica del naturalismo y el realismo. Arias Su\u00e1rez se aparta del romanticismo, y si bien algunos episodios contienen ligeros toques rom\u00e1nticos, esa no es la esencia de su literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un grupo de trabajo de la Universidad del Quind\u00edo, liderado por Carlos Alberto Castrill\u00f3n y del que hacen parte Mariana Valencia y Daniel Mauricio Rodr\u00edguez, se dio a la tarea, con ejemplar empe\u00f1o, de analizar y valorar este legado del que se habla durante m\u00e1s de medio siglo en la regi\u00f3n quindiana. Los sesudos estudios que ellos ofrecen en estas p\u00e1ginas representan aportes valiosos para la literatura quindiana, y permiten sopesar la figura de Eduardo Arias Su\u00e1rez en su \u00e9poca y lo que significa en los d\u00edas actuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se trata, en realidad, de cuentos in\u00e9ditos, sino del proyecto editorial que buscaba el cuentista para conformar un nuevo libro, cuando lo sorprendi\u00f3 la muerte. En efecto, diecis\u00e9is de los veintitr\u00e9s cuentos ya hab\u00edan sido publicados en p\u00e1ginas literarias, sobre todo en <i>Lecturas Dominicales <\/i>de <i>El Tiempo, <\/i>y es posible que los siete restantes tambi\u00e9n hubieran obtenido su edici\u00f3n, pero el grupo universitario no logr\u00f3 encontrar los registros de prensa. De todos modos, debe considerarse que se trata de un libro in\u00e9dito. \u00a0<i>\u00a0\u00a0<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero de estos cuentos sali\u00f3 a la luz el 10 de abril de 1943, y el \u00faltimo, el 9 de julio de 1951. \u00c9poca tan remota, que al leer estos textos se experimenta la sensaci\u00f3n de regresar a un pa\u00eds olvidado, para no decir que desconocido. En otras palabras, Eduardo Arias Su\u00e1rez resurge de las cenizas del olvido. Ese es el milagro que depara el arte literario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El implacable paso del tiempo resulta abrumador. El autor de estas l\u00edneas trae a la memoria que han pasado treinta y seis a\u00f1os desde que \u00e9l dirigi\u00f3 en Armenia, con el auspicio del Comit\u00e9 de Cafeteros, la publicaci\u00f3n de la novela in\u00e9dita <i>Bajo la luna negra, <\/i>que llevaba medio siglo de haber sido escrita por Arias Su\u00e1rez en la Guayana venezolana (1929).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos hallamos ante otro suceso literario. El trabajo editorial se hace posible gracias a la amorosa conservaci\u00f3n de los originales en manos de Rosario y Zafiro, quienes a lo largo del tiempo han luchado con ah\u00ednco y esperanza por la edici\u00f3n que al fin se lleva a cabo. De esta manera, conservan fresco el recuerdo de su padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Publicaci\u00f3n abreviada en:<br \/>\n<b><i>El Espectador, <\/i><\/b>Bogot\u00e1, 12-VIII-2016.<br \/>\n<b><i>Eje 21, <\/i><\/b>Manizales, 12-VIII-2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><b>Comentario<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valioso y estimulante art\u00edculo. Seguramente nuevas generaciones, como la de los estudiosos de la Universidad del Quind\u00edo, lograr\u00e1n el rescate de otras magn\u00edficas obras que enriquecer\u00e1n la Biblioteca de Autores Quindianos, entre los cuales orgullosamente te incluimos pues te reconocemos como uno de los nuestros. <b>C\u00e9sar Hoyos Salazar,<\/b> Armenia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(pr\u00f3logo) \u00a0Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Hay en los cuentos de Eduardo Arias Su\u00e1rez una caracter\u00edstica predominante: los personajes son seres de la vida corriente y se mueven con desenvoltura en los escenarios comunes del mundo. 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