{"id":14026,"date":"2017-05-30T15:33:06","date_gmt":"2017-05-30T20:33:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=14026"},"modified":"2017-05-30T16:00:49","modified_gmt":"2017-05-30T21:00:49","slug":"el-club-de-los-suicidas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2017\/05\/30\/el-club-de-los-suicidas\/","title":{"rendered":"El  Club de los Suicidas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><b>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando yo viv\u00eda en el Quind\u00edo (a\u00f1os 70 y 80 del siglo pasado), la ola de suicidios \u00a0estremec\u00eda a la sociedad quindiana de manera dram\u00e1tica. Quienes \u00e9ramos miembros del Consejo de la Polic\u00eda habl\u00e1bamos sobre la frecuencia de este hecho y las causas que lo originaban, tratando de determinar los correctivos que deb\u00edan aplicarse. Por desgracia, nunca ha habido una respuesta certera que explique y solucione este fen\u00f3meno traum\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi novela <i>La noche de Zamira <\/i>(1998), que se mueve en el ambiente social que caracterizaba el discurrir de la comarca, hay una pareja de enamorados, menores de \u00a020 a\u00f1os, que se suicidan en un parque emblem\u00e1tico. Lo hicieron movidos por la desadaptaci\u00f3n familiar y social, y la consiguiente depresi\u00f3n, que agobiaban sus vidas. El Quind\u00edo es una de las regiones con mayor \u00edndice de suicidas en el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revista <i>Semana <\/i>recordaba hace poco la existencia en Armenia, en los a\u00f1os 30 del siglo pasado, del Club de los Suicidas. Se trataba de una entidad macabra a la que pertenec\u00edan hombres y mujeres de la clase alta, por lo general adolescentes desencantados de la vida y presas f\u00e1ciles, por eso mismo, para dispararse una bala en el cerebro o tomarse un veneno. Los dos personajes de mi novela son seres err\u00e1tiles, vac\u00edos de motivaciones y esperanzas y desarraigados en su propio entorno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los socios se matriculaban en este organismo con todos los requisitos de un club social: deb\u00edan pagar cuota de admisi\u00f3n y mantenimiento y acreditar condiciones de seriedad. Y se les tomaba este juramento: \u201c\u00bfJura usted y empe\u00f1a su palabra de caballero y de hombre, sin protestar ni perder pr\u00f3rroga alguna en el plazo fijado, para terminar con su vida cuando aparezca su nombre en el sorteo de rigor?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos aliados de la muerte frecuentaban el ambiente s\u00f3rdido de los burdeles, y bajo el est\u00edmulo del aguardiente buscaban el frenes\u00ed en canciones de arrabal como \u201cCicatrices\u201d, \u201cSuplicio\u201d, \u201cC\u00f3mo se adora el sol\u201d, \u201cDesesperaci\u00f3n\u201d, \u201cTriste domingo\u201d, \u201cMuy pronto es mi partida\u201d, \u201cDesde que te marchaste\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre trago y trago realizaban el pacto suicida. A quien correspond\u00eda el turno le llegaba una notificaci\u00f3n acompa\u00f1ada de una bala, para que cumpliera su palabra. Si no lo hac\u00eda, era asesinado. Se calcula que m\u00e1s de 100 personas se suicidaron\u00a0 entonces, en un poblado muy peque\u00f1o como lo era Armenia en los a\u00f1os 30.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00e9poca actual, subsiste en el Quind\u00edo el mismo Club de los Suicidas, en forma invisible pero contundente. Nada ha cambiado, ni en el ambiente ni en los desv\u00edos mentales de la gente perturbada por esta grave calamidad. Hoy se habla de unos 50 suicidios anuales. Han fracasado, pues, todos los intentos para frenar esta tendencia espeluznante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00f1o por a\u00f1o, las noticias de prensa repiten las mismas estad\u00edsticas, y la sociedad se estremece \u2013o deja ya de estremecerse, por tratarse de una situaci\u00f3n rutinaria\u2013ante cada nuevo suicidio. Se trata, claro, de un delicado asunto de salud p\u00fablica que se ha escapado al control de las autoridades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mal est\u00e1 arraigado en la regi\u00f3n desde hace cerca de un siglo \u00a0como hierba maldita. Como reto sin respuesta. Es una voz vigorosa que clama en la conciencia colectiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><i>El Espectador, <\/i><\/b>Bogot\u00e1, 25-V-2017.<br \/>\n<b><i>Eje 21, <\/i><\/b>Manizales, 26-V-2017.<br \/>\n<b><i>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/i><\/b>Armenia, 28-V-2017.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>Comentarios<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este tema requiere especial atenci\u00f3n de la familia, de los colegios y universidades, de la sociedad en general y, por supuesto, del Estado. La salud mental es muy importante para la humanidad. Escritos como este contribuyen a fortalecer la conciencia sobre esta necesidad. <b>Ramiro Borja \u00c1vila, <\/b>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si un hogar tiene ausencias en afecto, carencias econ\u00f3micas, entre otros aspectos, es muy complicado sobrevivir. Desde ni\u00f1o siempre investigu\u00e9 por qu\u00e9 varios de mis primos hab\u00edan decidido suicidarse. Uno tom\u00f3 la decisi\u00f3n porque su n\u00facleo familiar estaba oprimido por la pobreza. Yo tambi\u00e9n pas\u00e9 necesidades, pero por mi cabeza jam\u00e1s ha pasado ese deseo. Mi padre perdi\u00f3 toda su fortuna jugando dado. Pens\u00e9 que se iba a suicidar, y sin embargo busc\u00f3 otras alternativas para ganar dinero y volvi\u00f3 a su estado natural. Muri\u00f3 feliz. Si Dios nos dio la vida, es el \u00fanico que la puede quitar. Yo pertenezco al club de los sobrevivientes y de ah\u00ed no saldr\u00e9. <strong>Ces\u00e1reo Herrera Castro,\u00a0<\/strong>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A medida que iba leyendo el art\u00edculo crec\u00eda mi asombro. No ten\u00eda ni idea de la existencia de tan peculiar club y su macabra finalidad. Como que se niega uno a creer que existan personas que programen su suicidio de esa forma y que el fin de sus vidas dependa de un funesto sorteo que las pueda \u00abfavorecer\u00bb en cualquier momento. Buen argumento para una \u00f3pera. <b>Eduardo Lozano Torres, <\/b>Bogot\u00e1. <b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Club de los Suicidas me ha sorprendido. Parece un tema de telenovela \u00a0o de ficci\u00f3n. Es de locos formar un club para \u00a0tomar un turno y matarse. Incre\u00edble. Y de paso no ten\u00edan vuelta atr\u00e1s, porque igualmente ser\u00edan asesinados. Qu\u00e9 cosas tan extra\u00f1as pasan en el pa\u00eds y duran tanto tiempo y nadie hace nada por sanear los cuerpos y las mentes de los posibles suicidas. <b>In\u00e9s Blanco, <\/b>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Terrible esta historia, similar a la actual de La Ballena Azul. Incentivar a un grupo de personas a un suicidio es macabro. Son historias de las regiones que gracias a este art\u00edculo se dan a conocer a generaciones que desconoc\u00edamos que esto pas\u00f3 y pasa en nuestro amado Quind\u00edo. <b>Liliana P\u00e1ez Silva, <\/b>Bogot\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Cuando yo viv\u00eda en el Quind\u00edo (a\u00f1os 70 y 80 del siglo pasado), la ola de suicidios \u00a0estremec\u00eda a la sociedad quindiana de manera dram\u00e1tica. 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