{"id":14061,"date":"2017-07-11T11:17:08","date_gmt":"2017-07-11T16:17:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=14061"},"modified":"2017-07-11T11:23:07","modified_gmt":"2017-07-11T16:23:07","slug":"hacia-una-colombia-mejor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2017\/07\/11\/hacia-una-colombia-mejor\/","title":{"rendered":"Hacia una Colombia mejor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><b>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/b><\/p>\n<p><span style=\"text-align: justify;\">Colombia no est\u00e1 en la boca del lobo, como dicen los pregoneros de desastres. Ni frente a un despe\u00f1adero. Las voces apocal\u00edpticas que buscan nutrir sus propios instintos con fines ego\u00edstas y electorales no hacen otra cosa que falsear la realidad nacional para presentar al pa\u00eds al borde de la cat\u00e1strofe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como lo manifiesta el general \u00d3scar Naranjo en su entrevista con Yamid Amat, su mirada al pa\u00eds le hace recordar los 260.000 muertos y los 8 millones de v\u00edctimas dejados por la guerra. Hace memoria de las 3.800 personas secuestradas a finales de los a\u00f1os 90, y de los polic\u00edas asesinados (uno cada 36 horas) durante el tiempo en que fue director de la Polic\u00eda. Hoy, esa ola de secuestros y asesinatos es historia del pasado. \u201cCreo \u2014dice\u2014 que la dejaci\u00f3n de las armas ya hizo de este proceso un hecho irreversible\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entramos en la etapa de la paz. Ser\u00e1n muchos los obst\u00e1culos que aparecer\u00e1n en \u00a0el camino de las confrontaciones pol\u00edticas. No obstante, la inmensa mayor\u00eda del pa\u00eds siente los aires de la reconciliaci\u00f3n y percibe los beneficios de este pacto sorprendente que le cambia el rumbo a Colombia. A medida que el tiempo transcurra, se ver\u00e1 el surgimiento de un pa\u00eds nuevo que lejos del estallido de las armas ha de florecer en los campos social y econ\u00f3mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llegada de la paz nos toma de sorpresa a los colombianos, porque est\u00e1bamos acostumbrados a la guerra sin fin. Somos hijos de la guerra. Y v\u00edctimas del terror y la maledicencia. La apat\u00eda nacional, la desinformaci\u00f3n, el torrente de rumores y mentiras propagados por las redes sociales, el auge de las amenazas y los miedos, los mensajes de ira y destrucci\u00f3n crearon una atm\u00f3sfera enrarecida y b\u00e1rbara. Colombia se volvi\u00f3 indescifrable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto es lo que debe cambiarse. Las palabras de monse\u00f1or Luis Augusto Castro al retirarse de la presidencia del Episcopado representan una urgencia inaplazable: \u201cTenemos que perdonarnos y reconciliarnos. Ahora que las Farc se desarmaron, tenemos que desarmar nuestros corazones\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de este turbi\u00f3n de noticias fat\u00eddicas y perturbadoras, muchas voces se han expresado desde los espacios de opini\u00f3n con serenidad, mesura y raciocinio. En sentido contrario, abundan las columnas explosivas, guiadas por la pasi\u00f3n y el \u00e1nimo aniquilador. El derecho a disentir es uno de los dones m\u00e1s preciados de la democracia, pero debe ejercerse con altura y respeto. En la sana controversia sobran las palabras hirientes y los juicios exacerbados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por desgracia, este es el ambiente que hoy se vive al entrar el pa\u00eds en la etapa del posconflicto. El peri\u00f3dico <i>El Tiempo, <\/i>en su <i>Manual de Redacci\u00f3n <\/i>que acaba de promulgar, hace esta recomendaci\u00f3n a sus periodistas: <i>\u201cCuide el lenguaje para que no escinda, estigmatice, generalice o divida\u201d.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que con el acuerdo firmado con las Farc no se obtendr\u00e1 la paz absoluta. Sin embargo, mucho se ha avanzado. Y se seguir\u00e1 avanzando. Habr\u00e1 que ajustar algunas piezas dentro de los mecanismos establecidos, pero los puntos centrales de la negociaci\u00f3n, que ya se encuentran en marcha, garantizan que las condiciones est\u00e1n dadas para que al fin Colombia salga de la horrenda noche luego de 53 a\u00f1os de lucha fratricida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b><i>El Espectador, <\/i><\/b>Bogot\u00e1, 7-VII-2017.<br \/>\n<b><i>Eje 21, <\/i><\/b>Manizales, 7-VII-2017.<br \/>\n<b><i>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/i><\/b>Armenia, 9-VII-2017.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>Comentarios<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comparto a plenitud los t\u00e9rminos de la columna. Estoy en las filas de quienes creen que avanzamos a pasos agigantados hacia la paz, la convivencia y la justicia social. <b>Augusto Le\u00f3n Restrepo, <\/b>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi bambuco <i>Hermano, perd\u00f3name,<\/i> que interpreta el dueto de los Hermanos Mart\u00ednez,\u00a0 expreso mi preocupaci\u00f3n, con alta dosis de esperanza, para que reine la tan anhelada paz entre los colombianos. Cuando en mi canci\u00f3n digo con visos de angustia: \u00a0<i>A Colombia no la salva sino el perd\u00f3n y el olvido, <\/i>considero esa posibilidad sobre la base de que las partes piensen y obren con sinceridad, porque la hipocres\u00eda, la deslealtad y la traici\u00f3n no tienen cabida frente al angustiado grito de paz y concordia de 40 millones de colombianos. <b>Carlos Mart\u00ednez Vargas, <\/b>Fusagasug\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seguir\u00e1n los enemigos de la paz atac\u00e1ndola, pero solo perder\u00e1n su tiempo y seguir\u00e1n haciendo da\u00f1o. La paz es un hecho, y aunque se demore en llegar, llegar\u00e1. <strong>J<\/strong><b>es\u00fas Escobar<\/b>, Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paz en nuestro pa\u00eds se va adelantando a golpecitos, como cuando uno clava una puntilla en un bloque de madera muy dura: no se puede hacer de un solo martillazo, sino que se precisan muchos golpes hasta lograr que quede firme.\u00a0Es verdaderamente lamentable que una parte de la poblaci\u00f3n colombiana (la que nunca ha sufrido los horrores de la guerra) haya formado el bloque de dura madera que se opone a que la paz penetre en los esp\u00edritus de un solo golpe. Pero la persistencia vencer\u00e1 al final. <b>Eduardo Lozano Torres, <\/b>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa ha sido mi cantaleta desde hace mucho tiempo, en las columnas que publico, porque nosotros somos, tristemente, de la que llam\u00f3 Fabio Lozano Simonelli \u00abgeneraci\u00f3n de la violencia\u00bb. E insisto en que esto no se cambia con viejos. Los j\u00f3venes son los llamados, porque algunos de ellos ya han expresado: \u00abNosotros no tenemos por qu\u00e9 pelear una guerra que no iniciamos\u00bb. <b>Jos\u00e9 Jaramillo Mej\u00eda, <\/b>Manizales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su prosa clara y precisa, y su notoria actitud conciliadora, es un canto que refresca, cual b\u00e1lsamo, el ambiente pestilente que hoy divide a nuestro pa\u00eds, que deber\u00eda estar alborozado por los resultados ya evidentes, con los recientes hechos de paz, como el desarme de una guerrilla que despu\u00e9s \u00a0de 52 a\u00f1os de infructuosa lucha armada buscar\u00e1 protagonismo pol\u00edtico mediante el voto, mecanismo de las \u00a0democracias, \u00a0y con sus hombres integrados a la sociedad civil. <b>Gustavo Valencia Garc\u00eda, <\/b>Armenia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Colombia no est\u00e1 en la boca del lobo, como dicen los pregoneros de desastres. 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