{"id":14337,"date":"2018-10-22T15:14:50","date_gmt":"2018-10-22T20:14:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=14337"},"modified":"2018-12-19T21:20:43","modified_gmt":"2018-12-20T02:20:43","slug":"la-exmonja-julia-ruiz","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2018\/10\/22\/la-exmonja-julia-ruiz\/","title":{"rendered":"La exmonja Julia Ruiz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi art\u00edculo anterior habl\u00e9 del insurgente Bi\u00f3filo Panclasta (1879-1942), basado en libro del historiador Orlando Villanueva Mart\u00ednez. El nombre del anarquista caus\u00f3 curiosidad a los lectores, hasta el punto de suponerlo irreal. Esa suposici\u00f3n tambi\u00e9n existi\u00f3 en el pasado: cuando la vida de Bi\u00f3filo Panclasta fue llevada a una obra de teatro, el p\u00fablico crey\u00f3 que era un personaje ficticio. Su verdadero nombre era Vicente Lizcano, que tampoco dice nada hoy en d\u00eda, ni se mencionaba en su tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Julia Ruiz era una humilde mujer de origen boyacense que a corta edad se hizo monja de la Caridad, y diez a\u00f1os despu\u00e9s abandon\u00f3 el convento y emprendi\u00f3 una cruzada a favor de los pobres y los marginados. Como monja fue enfermera en los ej\u00e9rcitos de Rafael Uribe Uribe, caso ins\u00f3lito en los inicios del siglo XX, ya que la mujer se manten\u00eda alejada de la actividad p\u00fablica y sobre todo de las contiendas b\u00e9licas. Lo que vio en la guerra y lo que capt\u00f3 en el discurrir cotidiano incentivaron su vocaci\u00f3n por la causa social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pose\u00eda honda sensibilidad por las dolencias de la gente desprotegida, clase a la que pertenec\u00eda y a la que se le hac\u00eda objeto de menosprecios y penalidades. La actividad religiosa no le aportaba las soluciones que persegu\u00eda, y por el contrario, en el monasterio era v\u00edctima de afrentas y discriminaciones. Su estad\u00eda en el convento le hizo ver la realidad que no se imaginaba. No comulgaba con ciertas normas de la Iglesia cat\u00f3lica, como los diezmos y primicias, y le dol\u00eda la actitud arrogante de sus compa\u00f1eras y directoras, que no mostraban el verdadero esp\u00edritu cristiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda se rebel\u00f3 contra ese estado de cosas y desert\u00f3 de la vida religiosa. Pero conserv\u00f3 los principios de la religi\u00f3n. \u201cYo tuve \u2013dijo m\u00e1s tarde\u2013 el coraje y el car\u00e1cter de abandonar el convento y el h\u00e1bito talar, porque ni ese h\u00e1bito ni esa vida conven\u00edan a mi altivez espiritual, sentimientos cristianos y energ\u00eda personales\u201d. Y se volvi\u00f3 anticlerical.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de absoluta pobreza y sin saber qu\u00e9 rumbo tomar en los caminos del mundo, se estableci\u00f3 en el centro de Bogot\u00e1, en alg\u00fan cuchitril que surgi\u00f3 a su paso. Mont\u00f3 un r\u00fastico \u00a0negocio de mercader\u00edas menudas que vend\u00eda a los transe\u00fantes, y esa tarea le permiti\u00f3 la congrua subsistencia. A medida que pasaba el tiempo y palpaba mejor la pobreza, y por eso mismo conoc\u00eda mejor a la gente, sent\u00eda acrecentarse su solidaridad con los desamparados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los vecinos admiraban su talante humano, sus actos generosos, su figura amable y sencilla. Julia Ruiz se hizo notar en el sector y se volvi\u00f3 l\u00edder de la comunidad. Nadie ignoraba que la exmonja rebelde \u2013y ahora libertaria\u2013 era abanderada de las angustias del pueblo. Dirigi\u00f3 cartas vehementes a los peri\u00f3dicos, furiosas cartas de protesta en las que denunciaba la injusticia y clamaba por la libertad y el equilibrio social. Adem\u00e1s, abogaba por la causa de las mujeres. Cual otra Mar\u00eda Cano, luchaba por los derechos fundamentales de la poblaci\u00f3n y por la dignidad del trabajo. Las dos mujeres estaban motivadas por sus ideas socialistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda Julia Ruiz sinti\u00f3 poderes de adivinadora y fund\u00f3 un consultorio en la carrera 9\u00aa n\u00famero 4-56. Bien pronto corri\u00f3 la noticia de que la exmonja se comunicaba con los esp\u00edritus y descubr\u00eda o predec\u00eda los hechos ocultos. Los habitantes preguntaban a la pitonisa por los caminos que deb\u00edan seguir, y de consulta en consulta, su fama se extendi\u00f3 por el peque\u00f1o poblado de entonces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Termin\u00f3 asociada en el negocio de la quiromancia y la creencia espiritista con Bi\u00f3filo Panclasta, a quien acababa de conocer en estado lastimero. Ella se condoli\u00f3 de su suerte. Maltrecho y menesteroso, el anarquista volv\u00eda a Bogot\u00e1 derrotado por su cadena de infortunios. Hab\u00eda visitado numerosos pa\u00edses, hab\u00eda sufrido hambres y c\u00e1rceles, se hab\u00eda entrevistado con grandes figuras del mundo, hab\u00eda tenido un hijo con una princesa rusa, y ahora se hallaba en el fracaso total. Estaba entregado a la vagancia y el licor. Y se le apareci\u00f3 Julia Ruiz, que lo sac\u00f3 del abismo. Ambos ten\u00edan las mismas ideas, ambos eran anarquistas, ambos conoc\u00edan la miseria humana. La pareja perfecta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unidos en el amor y la bienandanza que nunca hab\u00edan disfrutado, pasaron los mejores a\u00f1os de sus vidas. El mundo vino a sonre\u00edrles en la edad oto\u00f1al, y supieron que la equidad que buscaban para los dem\u00e1s se cumpl\u00eda en ellos mismos. Corr\u00eda el a\u00f1o 1934. Cinco a\u00f1os despu\u00e9s (enero de 1939), mor\u00eda Julia Ruiz dejando a su compa\u00f1ero hundido en la desolaci\u00f3n. Lo abrumaron la pena y el desespero, y su existencia volvi\u00f3 a derrumbarse. Se refugi\u00f3 en Barranquilla, y all\u00ed intent\u00f3 dos veces suicidarse. M\u00e1s tarde fue a dar al Asilo de Ancianos de Pamplona, donde falleci\u00f3 de fulminante paro cardiaco en marzo de 1942, tres a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Julia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador, <\/em><\/strong>Bogot\u00e1, 29-IX-2018.<br \/>\n<strong><em>Eje 21, <\/em><\/strong>Manizales, 28-IX-2018.<br \/>\n<strong><em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/em><\/strong>Armenia, 30-IX-2018.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 buen trabajo revivir la historia, la que el sistema no quiere que las nuevas generaciones conozcan. Igual pasa con la revoluci\u00f3n comunera. En M\u00e9xico se sienten orgullosos del grito de Hidalgo, igual al de Jos\u00e9 Antonio Gal\u00e1n. La historia de Hidalgo en M\u00e9xico es un orgullo, la de Gal\u00e1n en Colombia no la conoce nadie. <strong>G<\/strong><strong>upinz\u00f3n<\/strong> (comentario en El Espectador).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atrayente historia de amor la de la monja Julia, que le he mandado, para promoverla, a Daniel Ferreira, el excelente novelista que acaba de publicar la abrumadora novela sobre la Guerra de los Mil D\u00edas y la batalla de Palonegro. <strong>Gustavo \u00c1lvarez Gardeaz\u00e1bal,<\/strong> Tulu\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy interesante, y por qu\u00e9 no decir, conmovedor, el art\u00edculo sobre Julia Ruiz y su compa\u00f1ero, quienes al final de la vida encontraron el amor \u00abperfecto\u00bb en medio de sus avatares como seres rebeldes. Tal para cual, dir\u00eda mi abuela. Es una aproximaci\u00f3n de car\u00e1cter novelesco. <strong>In\u00e9s Blanco,<\/strong> Bogot\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar\u00a0 En mi art\u00edculo anterior habl\u00e9 del insurgente Bi\u00f3filo Panclasta (1879-1942), basado en libro del historiador Orlando Villanueva Mart\u00ednez. El nombre del anarquista caus\u00f3 curiosidad a los lectores, hasta el punto de suponerlo irreal. 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