{"id":14548,"date":"2019-04-16T16:38:34","date_gmt":"2019-04-16T21:38:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=14548"},"modified":"2019-04-16T16:44:05","modified_gmt":"2019-04-16T21:44:05","slug":"cartas-de-german-pardo-a-carlos-pellicer","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2019\/04\/16\/cartas-de-german-pardo-a-carlos-pellicer\/","title":{"rendered":"Cartas de Germ\u00e1n Pardo a Carlos Pellicer"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 2 de febrero de 1931, a los 28 a\u00f1os de edad, Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda se embarc\u00f3 hacia M\u00e9jico, y lleg\u00f3 a su destino el 14 del mismo mes. Se fue tras la huella de Carlos Pellicer, a quien hab\u00eda conocido en Bogot\u00e1 a finales de 1918 como agregado estudiantil de la embajada de su pa\u00eds ante el Gobierno colombiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el mejicano fue trasladado a Venezuela a principios de 1920, Pardo Garc\u00eda sinti\u00f3 que se oscurec\u00eda el sol en su vida. E intent\u00f3 seguirlo al pa\u00eds vecino. Pero sus recursos econ\u00f3micos no se lo permitieron. Por su simpat\u00eda y sus dotes intelectuales, Pellicer despert\u00f3 en Bogot\u00e1 alta fascinaci\u00f3n entre grandes escritores que por aquellos d\u00edas iniciaban su carrera literaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e1s deslumbrado fue el futuro poeta de la angustia, hu\u00e9rfano de madre desde los 3 a\u00f1os de edad, v\u00edctima de mielopat\u00eda desde su nacimiento y que hab\u00eda sido puesto bajo el cuidado de una nodriza neur\u00f3tica. Los d\u00edas de su ni\u00f1ez y adolescencia transcurrieron en medio de la tristeza y el pavor del p\u00e1ramo. La llegada de Pellicer le dio el calor, el afecto y la ilusi\u00f3n de que carec\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tuvieron que pasar 12 a\u00f1os para volver a encontrarse en M\u00e9jico, en febrero de 1931, cuando Pardo Garc\u00eda logr\u00f3 al fin viajar al pa\u00eds azteca. All\u00ed residir\u00eda por el resto de su vida. Durante la ausencia se cruzaron cartas ardientes dictadas por el arraigado sentimiento mutuo. En ellas se contaban sus circunstancias cotidianas y se promet\u00edan permanecer leales en sus prop\u00f3sitos comunes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El colombiano narraba sus faenas agr\u00edcolas, sus aventuras sensuales con muchachas de la tierra y su discurrir mon\u00f3tono en la incipiente aldea de Choach\u00ed. Tambi\u00e9n, por supuesto, su embeleso ante los paisajes del entorno. Se mostraba obsesionado con Silva y con el tema de la muerte y no ocultaba sus fluctuantes estados de \u00e1nimo que unas veces le inyectaban desbordados momentos de regocijo y otras lo arrastraban al abatimiento. Conforme germinaban sus vocaciones literarias, se participaban sus hallazgos po\u00e9ticos. Sus nombres alzaban vuelo hacia las cumbres de la fama. Ambos llegar\u00edan a ser figuras cimeras de la literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Universidad Aut\u00f3noma de Nuevo Le\u00f3n (M\u00e9jico) public\u00f3 hace poco, en 428 p\u00e1ginas, el libro titulado <em>Un encanto extra\u00f1o \u2013 Cartas de Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda a Carlos Pellicer (1920-1970). <\/em>En esta obra el doctor en letras hisp\u00e1nicas Serge I. Za\u00eftzeff recoge y analiza las cartas enviadas por el colombiano a Carlos Pellicer durante los a\u00f1os de la ausencia, junto con unas pocas posteriores a 1931.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cambio, las de Pellicer a Pardo Garc\u00eda desaparecieron en su totalidad, ya que su costumbre \u00a0fue siempre la de destruir la correspondencia y no conservar papeles. Cuando yo lo visit\u00e9 en 1988, me caus\u00f3 extra\u00f1eza no hallar en su apartamento de Coyoac\u00e1n ni biblioteca ni archivos. Los dos \u00fanicos libros que guardaba eran <em>Apolo Pankr\u00e1tor<\/em> (acopio de su poes\u00eda entre 1915 y 1975) y un diccionario griego. La austeridad del recinto era pasmosa, y por all\u00ed se sent\u00eda el soplo de un alma en pena que se mov\u00eda entre el silencio y la soledad. Este ambiente de sombra y misterio lo describo en mi libro <em>Biograf\u00eda de una angustia <\/em>(Instituto Caro y Cuervo, 1994)<em>.<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas cartas salen a flote la atracci\u00f3n y admiraci\u00f3n que ellos se profesaban, sentimiento que puede situarse en el campo del amor plat\u00f3nico. Esto no obstaba para que gozaran de las mujeres, e incluso les dieran el t\u00edtulo de novias (las m\u00e1s nombradas: Esperanza Nieto en el caso de Pellicer, y Dolly Garson en el de Pardo Garc\u00eda).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En carta de 1995, una poetisa mejicana me dec\u00eda: \u201cEl grande y \u00fanico amor de Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda fue Carlos Pellicer\u201d. Ahora bien, Aristomeno Porras, su amigo m\u00e1s cercano durante largo tiempo, me revel\u00f3: \u201cDesde que lo conoc\u00ed vi su inclinaci\u00f3n hacia las mujeres. Hablaba mucho de ciertas aventuras con mujeres de la vida galante, una de ellas en Bogot\u00e1 y varias en M\u00e9xico\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos Pellicer, cuya condici\u00f3n homosexual era bien conocida, elabor\u00f3 entre agosto de 1930 y enero de 1931 parte del poema que publicar\u00eda en 1941 con el r\u00f3tulo <em>Recinto y otras im\u00e1genes, <\/em>el primer poema homoer\u00f3tico escrito en M\u00e9jico. Seg\u00fan conjeturas, dicha obra estaba dedicada al poeta colombiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Termino la lectura de estas cartas con la sensaci\u00f3n de que la amistad entre los dos poetas representa un verdadero enigma, al estilo de Pardo Garc\u00eda, un esp\u00edritu al mismo tiempo\u00a0 atormentado y luminoso. De ah\u00ed nace el t\u00edtulo del libro que comento: <em>Un encanto extra\u00f1o. <\/em>\u00bfHasta cu\u00e1ndo lleg\u00f3 esta relaci\u00f3n? Hasta el 23 de diciembre de 1956, cuando Pardo Garc\u00eda escribi\u00f3 esta carta tajante a quien hab\u00eda sido su amigo del alma (a ra\u00edz de la colaboraci\u00f3n prestada por Pellicer a una persona considerada indigna para Colombia):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa aceptaci\u00f3n tuya a tal invitaci\u00f3n, contra todos los deseos de mi esp\u00edritu pone t\u00e9rmino para siempre a la amistad que durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os nos uni\u00f3 (\u2026) El nuevo a\u00f1o me encontrar\u00e1 sin tu amistad, perdida para siempre, pero leal a la dignidad de Colombia\u201d.<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador, <\/em><\/strong>Bogot\u00e1, 13-IV-2019.<br \/>\n<strong><em>Eje 21, <\/em><\/strong>Manizales, 12-IV-2019.<br \/>\n<strong><em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/em><\/strong>Armenia, 14-IV-2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revuelo ha causado esta afortunada columna, no en el sentido \u00abcurioso\u00bb del tema, sino por el sufrimiento y desolaci\u00f3n de almas que en la oscuridad del silencio fueron muy pr\u00f3ximas. Gran p\u00e9rdida no tener las cartas del poeta Pellicer. <strong>In\u00e9s Blanco, <\/strong>Bogot\u00e1.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pardo Garc\u00eda sigue siendo una inc\u00f3gnita (aun imaginando que fuese bisexual) a quien todav\u00eda, a pesar de tus esfuerzos, debe ser remirado en su obra m\u00e1s que en sus pedazos biogr\u00e1ficos. <strong>Jaime Lopera, <\/strong>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Personaje ex\u00f3tico de mente atormentada, seguramente por los ingratos recuerdos de una ni\u00f1ez sometida a las rigideces de su nodriza y de las t\u00e9tricas historias que en los retiros espirituales los curas sol\u00edan contar sobre el infierno y dem\u00e1s castigos divinos. Adem\u00e1s, la tortura de su mielopat\u00eda tuvo que ser permanente motivo de tristeza. Al final del art\u00edculo queda un fino toque de intriga al referir la dr\u00e1stica terminaci\u00f3n de una prolongada amistad con Pellicer, por haberle aceptado este una invitaci\u00f3n a una persona indigna para Colombia. \u00bfQui\u00e9n fue esta persona? <strong>Eduardo Lozano Torres, Bogot\u00e1.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Respuesta. <\/em>El colombiano Hugo Latorre Cabal, que trabajaba como redactor del diario <em>Exc\u00e9lsior <\/em>de M\u00e9jico, invit\u00f3 a Pellicer a vincularse a su espacio period\u00edstico. Corr\u00eda el mes de diciembre de 1956, \u00e9poca en que imperaba en Colombia la dictadura de Rojas Pinilla. Y Pellicer acept\u00f3 dicha invitaci\u00f3n. Con estas palabras enjuici\u00f3 Pardo Garc\u00eda el acto de su amigo en la carta que cito en mi art\u00edculo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pero hay algo grave en lo que acabas de hacer: mientras mis grandes amigos colombianos, doctor Eduardo Santos y Roberto Garc\u00eda y mi casa colombiana de <\/em>El Tiempo <em>se ven amenazados en sus vidas, en su independencia, en su dignidad, por la dictadura, t\u00fa aceptas colaborar con el funesto individuo a quien se considera en Colombia como uno de los mayores traidores a la libertad de una patria que es tambi\u00e9n la tuya.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar\u00a0 El 2 de febrero de 1931, a los 28 a\u00f1os de edad, Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda se embarc\u00f3 hacia M\u00e9jico, y lleg\u00f3 a su destino el 14 del mismo mes. 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