{"id":15020,"date":"2020-08-04T16:14:41","date_gmt":"2020-08-04T21:14:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=15020"},"modified":"2020-08-04T16:19:09","modified_gmt":"2020-08-04T21:19:09","slug":"anecdota-del-ascensor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2020\/08\/04\/anecdota-del-ascensor\/","title":{"rendered":"An\u00e9cdota del ascensor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1981 inici\u00e9 en <em>El Espectador <\/em>la columna <em>Humor a la quindiana,<\/em> as\u00ed bautizada por el peri\u00f3dico luego de publicar varios de mis textos de ese estilo. Para que el humor tenga audiencia se requieren amenidad y fina iron\u00eda, sin ocultar ni disfrazar la verdad. Es un recurso de noble estirpe que sirve para divertir y opinar, no para ofender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy traigo a cuento el siguiente suceso, simple en apariencia y muy significativo en una personalidad pol\u00edtica, que he tenido en reserva durante 37 a\u00f1os. En 1982 fue publicado por <em>El Espectador<\/em> mi art\u00edculo <em>Ritmo de baile, <\/em>que se refer\u00eda a la condici\u00f3n de bailar\u00edn exhibida por Julio C\u00e9sar Turbay en su mandato presidencial. Art\u00edculo que fue motivado por estas palabras suyas dirigidas a sus cr\u00edticos: \u201cAl pa\u00eds le gustar\u00eda bailar otros cuatro a\u00f1os conmigo. Lo que pasa es que son unos envidiosos porque yo s\u00ed s\u00e9 bailar\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una dama de Armenia, furiosa por lo que\u00a0 hab\u00eda ocurrido en el Club Campestre de la ciudad, anot\u00f3 que no todo deb\u00eda ser baile. A ese episodio se sumaban los esc\u00e1ndalos provocados por sus bailes fuera de tono en C\u00facuta, Ibagu\u00e9, Cartagena, Tunja, Pasto\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel entonces resid\u00eda yo en Armenia como gerente de la oficina del Banco Popular. Al leer mi nota, un importante amigo bogotano me manifest\u00f3 que hab\u00eda gozado con el escrito, pero le daba temor por lo que pudiera ocurrirme, ya que Iv\u00e1n Duque Escobar, presidente reci\u00e9n posesionado del Banco Popular y padre del actual presidente de la rep\u00fablica, era turbayista \u201ctriple A\u201d. Su admiraci\u00f3n por Turbay se le volvi\u00f3 verdadera pasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1983 me traslad\u00e9 a Bogot\u00e1, donde pensaba coronar mi larga carrera bancaria. Un par de meses despu\u00e9s de ejercer mi nuevo cargo en la casa matriz del banco, me surgi\u00f3 la idea de pedir una cita con el presidente de la entidad. Quer\u00eda conocerlo, tratarlo, o\u00edrlo hablar y quiz\u00e1s apreciar su actitud frente a mi art\u00edculo sobre su \u00eddolo pol\u00edtico. La secretaria, que me hab\u00eda dicho que su jefe recib\u00eda con facilidad a los funcionarios, instantes despu\u00e9s me inform\u00f3 que no pod\u00eda hacerlo en ese momento. Y me ofreci\u00f3 llamarme m\u00e1s tarde para confirmarme la cita. Esa entrevista nunca se realiz\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando pas\u00e9 frente a su despacho, Duque Escobar me observ\u00f3 con ojos penetrantes, sin la menor muestra de amabilidad. Estaba claro que no quer\u00eda hablar conmigo. Dos a\u00f1os despu\u00e9s se retir\u00f3 de la instituci\u00f3n. Una extra\u00f1a circunstancia me llev\u00f3, d\u00edas despu\u00e9s, a encontrarme con \u00e9l en la entrada del ascensor del mismo banco que conduc\u00eda a la torre comercial del edificio. Yo estaba en la puerta del ascensor, cuando vi que un se\u00f1or apuraba el paso para no quedarse afuera. En manos m\u00eda estaba el dejar que la puerta se cerrara, o accionar el mecanismo para que se detuviera. Hice esto \u00faltimo, y el transe\u00fante me mir\u00f3 con gesto afable y me dijo: \u201cGracias, caballero\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era Iv\u00e1n Duque Escobar. Sin duda, me hab\u00eda reconocido. Me acord\u00e9 de su postura adusta y castigadora el d\u00eda que no quiso recibirme en su despacho. Ahora, como simples ciudadanos, \u00edbamos hombro a hombro en el ascensor colmado de gente. Yo percib\u00eda su deseo de dialogar. Para evitarlo \u2013cuando ya no necesitaba la entrevista\u2013 y corresponder a su mutismo del otro d\u00eda, abr\u00ed el peri\u00f3dico que llevaba en la mano. Al llegar a su piso, se dirigi\u00f3 a m\u00ed y se despidi\u00f3 con las mismas palabras efusivas que antes hab\u00eda pronunciado: \u201cGracias, caballero\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador, <\/em><\/strong>Bogot\u00e1, 1-VIII-2020.<br \/>\n<strong><em>Eje 21, <\/em><\/strong>Manizales, 31-VII-2020.<br \/>\n<strong><em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/em><\/strong>Armenia, 2-VIII-2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te cuento que Iv\u00e1n Duque Escobar en el momento que recuerdas ten\u00eda oficina conmigo en el \u00faltimo piso del Banco Popular y bien seguro estoy de que no te quiso recibir por el art\u00edculo sobre Turbay. <strong>Diego Moreno Jaramillo, <\/strong>exministro de Desarrollo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tuve\u00a0un amigo militar que me contaba sobre la exasperante espera que su cuerpo de seguridad ten\u00eda que soportar para\u00a0 retirarse a descansar, porque el bailar\u00edn siempre ten\u00eda fuerzas y ganas de seguir danzando, muchas veces hasta cuando ya la claridad anunciaba otro d\u00eda. <strong>Eduardo Lozano Torres, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una delicia tu an\u00e9cdota\u00a0sobre la puerta del ascensor que detienes, un instante, para que llegue\u00a0el \u00ab\u00faltimo pasajero\u00bb. <strong>Diana L\u00f3pez de Zumaya, <\/strong>M\u00e9jico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar\u00a0 En 1981 inici\u00e9 en El Espectador la columna Humor a la quindiana, as\u00ed bautizada por el peri\u00f3dico luego de publicar varios de mis textos de ese estilo. 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