{"id":1534,"date":"2010-07-16T17:24:07","date_gmt":"2010-07-16T22:24:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1534"},"modified":"2014-03-14T14:03:24","modified_gmt":"2014-03-14T19:03:24","slug":"1534","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/07\/16\/1534\/","title":{"rendered":"El leopardo m\u00e1rtir"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Bucaramanga, de donde era oriundo el personaje, adquir\u00ed hace varios a\u00f1os el libro <em>Jos\u00e9 Camacho Carre\u00f1o, el leopardo m\u00e1rtir<\/em>, t\u00edtulo que recuerda una \u00e9poca ya desdibujada en nuestros d\u00edas: la de los Leopardos, aguerrido grupo de pol\u00edticos e intelectuales que se hicieron famosos en el pa\u00eds en la segunda y tercera d\u00e9cadas del siglo pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Otto Morales Ben\u00edtez me facilit\u00f3 dos viejos textos de Jos\u00e9 Camacho Carre\u00f1o, b\u00e1sicos \u00a0para comprender el pensamiento del ilustre santandereano: el pr\u00f3logo de las <em>Memorias de Florentino Gonz\u00e1lez <\/em>(1933) y el libro<em> Bocetos y paisajes<\/em> (1937), trabajos que encierran un acervo de riqueza intelectual. Tambi\u00e9n le\u00ed el\u00a0 vehemente ensayo de Horacio G\u00f3mez Aristiz\u00e1bal, escrito en los inicios de su profesi\u00f3n de penalista y su carrera literaria, donde sostiene que Camacho Carre\u00f1o fue un esp\u00edritu atormentado toda la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la selecta biblioteca de Vicente P\u00e9rez Silva descubr\u00ed un tesoro invaluable: el \u00e1lbum de recortes de prensa que \u00e9l viene elaborando desde hace largos a\u00f1os y que hoy supera las 240 p\u00e1ginas, en tama\u00f1o oficio y color azul pur\u00edsimo (ense\u00f1a pol\u00edtica de los Leopardos). All\u00ed reposa la historia completa de este grupo legendario, decantada por las plumas de eminentes escritores del pasado. Todo este material, diverso en sus apuntaciones hist\u00f3ricas y en sus enfoques cr\u00edticos, me ha permitido abrir un horizonte amplio sobre el fulgurante leopardo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No resisto la tentaci\u00f3n de transcribir para mis lectores las palabras de P\u00e9rez Silva anotadas al comienzo de su preciado archivo (tal vez \u00fanico en el pa\u00eds), como abreboca del suculento manjar que en sus p\u00e1ginas he degustado durante varios d\u00edas: <em>\u201cDel acopio de escritos que recoge este \u00e1lbum de recortes surge omnipresente la imagen de Jos\u00e9 Camacho Carre\u00f1o, santo de mi devoci\u00f3n, al igual que la de los otros compa\u00f1eros de generaci\u00f3n que integraron el famoso grupo de los Leopardos. Este \u00e1lbum hace parte de mi propia vida\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este legajo secreto, custodiado con tanto celo por el acucioso investigador, encontr\u00e9 la carta que Manuel Serrano Blanco le dirigi\u00f3 en 1952 a prop\u00f3sito de la noticia anunciada por P\u00e9rez Silva sobre el libro que en aquellos d\u00edas \u2013\u00a1hace medio siglo!\u2013 hab\u00eda comenzado a preparar sobre el \u201csanto de su devoci\u00f3n\u201d. Conocida la confidencia, el reto para \u00e9l no es otro que el de publicar cuanto antes dicha obra, de indudable valor, que el dilecto amigo le debe a la literatura colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Camacho Carre\u00f1o naci\u00f3 en Bucaramanga el 18 de marzo de 1903 y muri\u00f3 en Puerto Colombia el 2 de junio de 1940. Itinerario demasiado fugaz, que sin embargo le permiti\u00f3 realizar rutilante labor en diversas actividades. En cualquier campo donde actu\u00f3 \u2013como pol\u00edtico, parlamentario, diplom\u00e1tico, orador, ensayista, cr\u00edtico o periodista\u2013, dej\u00f3 rastros de su inteligencia luminosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde temprana edad se adentr\u00f3 en la lectura de los cl\u00e1sicos y cultiv\u00f3 las disciplinas del lenguaje castizo, la oratoria refulgente y la dial\u00e9ctica acrisolada. Su verbo subyugante, su adem\u00e1n airoso, su fogosa elocuencia, su estampa varonil agitaban multitudes. Un coloso de la oratoria. Era el tribuno aut\u00e9ntico, huracanado y demoledor, que hac\u00eda vibrar el alma nacional con el poder de la palabra y el \u00edmpetu y donaire de su talento. Sus defensas penales son de antolog\u00eda y s\u00f3lo vienen a encontrar equivalencia en las de Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n, de su misma generaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los 26 a\u00f1os lleg\u00f3 a la C\u00e1mara de Representantes, de la que fue dos veces presidente. All\u00ed libr\u00f3 memorables duelos oratorios con prohombres de la talla de Antonio Jos\u00e9 Restrepo. Fue embajador en Argentina y Uruguay. En el campo del periodismo, su primera vinculaci\u00f3n la hizo con <em>El Nuevo Tiempo<\/em>, donde alternaba con figuras consagradas, como Marco Fidel Su\u00e1rez y Guillermo Valencia. Luego fue columnista asiduo de <em>El Tiempo<\/em> y all\u00ed divulg\u00f3 sus mejores p\u00e1ginas sobre pol\u00edtica, literatura y diferentes temas del acontecer nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Leopardos aparecieron en el a\u00f1o 1924 como protesta contra el sistema pol\u00edtico imperante y los dignatarios de su propio partido, que no permit\u00edan el surgimiento de nuevos dirigentes. El grupo lo formaban cinco j\u00f3venes rebeldes y locuaces, nacidos entre 1900 y 1903, con similares ideas, temperamento y garra combativa: Augusto Ram\u00edrez Moreno, Jos\u00e9 Camacho Carre\u00f1o, Silvio Villegas, Eliseo Arango y Joaqu\u00edn Fidalgo Hermida (que se separ\u00f3 al poco tiempo y no dej\u00f3 mayores huellas sobre sus actos posteriores).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00edrez Moreno, al bautizar el grupo en honor de los leopardos pertenecientes a un circo que pasaba por Bogot\u00e1, recomend\u00f3 \u201cadoptar un nombre de guerra, algo que d\u00e9 la sensaci\u00f3n de agilidad, de fiereza, algo carnicero como los leopardos\u201d. Con dicha impronta, los bizarros gladiadores de la inteligencia marcaron toda una \u00e9poca de la historia pol\u00edtica y literaria del pa\u00eds. Desde la tribuna p\u00fablica, la academia y los peri\u00f3dicos se lanzaron como una tromba contra las castas privilegiadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Derrocaron ministros, fustigaron a Laureano G\u00f3mez (que no era poca cosa) y atacaron el abuso y la sinraz\u00f3n. Nunca se hab\u00eda conocido fuerza colectiva tan arrolladora. Dotados de delirante elocuencia, dejaron p\u00e1ginas magistrales que hoy enaltecen las letras colombianas. Sus estilos fueron clasificados de la siguiente manera: Eliseo Arango, el sustantivo; Silvio Villegas, el adjetivo; Camacho Carre\u00f1o, el verbo, y Ram\u00edrez Moreno, la interjecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el libro <em>El leopardo m\u00e1rtir<\/em> se estremece la sensibilidad al enterarnos de la defensa que Camacho Carre\u00f1o hizo de s\u00ed mismo dentro del proceso judicial en que se vio envuelto tras la agresi\u00f3n recibida de un hermano de su se\u00f1ora, en la despedida del a\u00f1o 1938. Por tal hecho, que signific\u00f3 grave ofensa a su dignidad y su hombr\u00eda, se vio compelido a asesinarlo. El drama, ocurrido en la cumbre de su gloria, conmocion\u00f3 al pa\u00eds entero y asimismo destruy\u00f3 su vida<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 2 de junio de 1940, Jos\u00e9 Camacho Carre\u00f1o, que sufr\u00eda severo estado depresivo a ra\u00edz de la terrible desgracia (desde la cuna llevaba inoculado el brote de la ciclotimia), muri\u00f3 ahogado en Puerto Colombia, donde aquel s\u00e1bado depart\u00eda con unos amigos frente al mar. Luego del almuerzo y tras intensas libaciones, abrumado por la t\u00f3rrida temperatura que le quemaba el cuerpo y el alma, se tir\u00f3 al mar en busca de refresco. Y no regres\u00f3 con vida. El mar ahog\u00f3 su pena, y las olas \u2013po\u00e9ticas y tr\u00e1gicas\u2013 rugieron con resonancias de inmortalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han pasado 65 a\u00f1os. D\u00edas despu\u00e9s de la tragedia, Augusto Ram\u00edrez Moreno, su acongojado compa\u00f1ero de la elocuencia, a quien le temblaba el alma y se le enmudeci\u00f3 la voz, dec\u00eda lo siguiente en carta enviada a la madre del m\u00e1rtir:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cJos\u00e9 era un genio, se\u00f1ora. Su cabeza fue un mundo sideral y las hebras de su pelo eran estrellas. Intu\u00eda y analizaba con igual empuje y con id\u00e9ntica eficacia. Como tribuno jam\u00e1s o\u00ed nada semejante: su palabra era l\u00edquida llama unas veces y en ocasiones un basti\u00f3n. La inteligencia en Colombia se estremece porque la muerte de Jos\u00e9 la sacude como un terremoto\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador<\/em>,<\/strong> Bogot\u00e1, 23 de agosto de 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felicitaciones sobre tu art\u00edculo sobre Camacho Carre\u00f1o. Impecable. Me encant\u00f3. <strong>Hernando Garc\u00eda Mej\u00eda<\/strong><strong>, <\/strong>Medell\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con profunda emoci\u00f3n y regocijo he le\u00eddo su excelente art\u00edculo sobre Camacho Carre\u00f1o. Vine a Caracas a realizar mi especializaci\u00f3n en neurocirug\u00eda, la cual termino en diciembre de 2005. Siempre hab\u00eda querido leer el libro del leopardo m\u00e1rtir, el cual consegu\u00ed en uno de mis viajes a la bella Bucaramanga y devor\u00e9 en mis noches de turnos del hospital. Usted nos resume un acontecer que no puede olvidarse. <strong>Jairo Enrique Contreras, <\/strong>Caracas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta p\u00e1gina tan conmovedora resume y deja una huella de dolor en el coraz\u00f3n de quienes no sab\u00edamos de Camacho Carre\u00f1o. Qu\u00e9 bien por la historia que reposa en manos de nuestro com\u00fan amigo Vicente P\u00e9rez Silva. <strong>In\u00e9s<\/strong><strong> Blanco, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En Bucaramanga, de donde era oriundo el personaje, adquir\u00ed hace varios a\u00f1os el libro Jos\u00e9 Camacho Carre\u00f1o, el leopardo m\u00e1rtir, t\u00edtulo que recuerda una \u00e9poca ya desdibujada en nuestros d\u00edas: la de los Leopardos, aguerrido grupo de pol\u00edticos e intelectuales que se hicieron famosos en el pa\u00eds en la segunda y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27,47],"tags":[85,101],"class_list":["post-1534","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","category-temas-literarios","tag-historia","tag-temas-literarios"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1534","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1534"}],"version-history":[{"count":6,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1534\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9933,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1534\/revisions\/9933"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1534"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1534"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1534"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}