{"id":15531,"date":"2022-02-15T19:45:50","date_gmt":"2022-02-16T00:45:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=15531"},"modified":"2022-02-16T12:15:14","modified_gmt":"2022-02-16T17:15:14","slug":"bernardo-nieto-quijano","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2022\/02\/15\/bernardo-nieto-quijano\/","title":{"rendered":"Bernardo Nieto Quijano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace seis d\u00e9cadas conoc\u00ed en La Dorada, Caldas, a Bernardo Nieto Quijano, y desde entonces nos uni\u00f3 entra\u00f1able amistad. Naci\u00f3 en L\u00edbano, Tolima, territorio azotado por la violencia, circunstancia que llev\u00f3 a su familia a desplazarse a La Dorada, joven y floreciente poblaci\u00f3n que crec\u00eda en la ribera del r\u00edo Magdalena. Hoy es el segundo municipio ganadero del pa\u00eds, despu\u00e9s de Monter\u00eda, y el segundo m\u00e1s importante de Caldas, despu\u00e9s de Manizales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Concluido su bachillerato en L\u00edbano, Bernardo acudi\u00f3 a la Universidad de Cartagena para solicitar su ingreso a la carrera de odontolog\u00eda. Como t\u00edmido provinciano, se sent\u00eda inseguro de ser admitido en ese plantel hist\u00f3rico. Cuando fue a enterarse de los resultados, comenz\u00f3 a leer la lista de atr\u00e1s hacia adelante, esperando encontrarse, si bien le iba, en los \u00faltimos puestos. Avanz\u00f3 varios renglones, y como por ninguna parte aparec\u00eda su nombre, se dijo que hab\u00eda sido rechazado. Sin embargo, sigui\u00f3 leyendo, ya con la esperanza rota, hasta que con la natural perplejidad se encontr\u00f3&#8230; en el primer puesto. A\u00f1os despu\u00e9s, con la tesis laureada, obten\u00eda con honores el grado de odont\u00f3logo en dicha universidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por aquella \u00e9poca yo trabajaba en La Dorada, en el sector financiero, y luego me traslad\u00e9 a Cartagena, donde permanec\u00ed dos a\u00f1os antes de volver a Bogot\u00e1. Mi reencuentro con Bernardo en la Ciudad Heroica estrech\u00f3 nuestra\u00a0 fraternal amistad de toda la vida. En una Semana Santa, me invit\u00f3 a que hici\u00e9ramos un viaje por el Magdalena Medio, hasta llegar a Caracolicito. Nos embarcamos en semejante aventura sin reparar en nada distinto a que \u00edbamos a encontrarnos con un territorio alucinante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9ramos j\u00f3venes y visionarios, hecho que explica el entusiasmo y el arrojo con que afrontamos los riesgos y los misterios de aquel recorrido cargado de ansiedad y aventura. Y nos deslizamos horas y horas por los r\u00edos torrentosos, bajo los soles t\u00f3rridos, el bramido de la selva y la infernal invasi\u00f3n de mosquitos que todav\u00eda me conmueven el recuerdo. Realizamos la traves\u00eda en cinco o seis etapas, hasta que ya finalizando el d\u00eda y muertos de hambre y cansancio entramos triunfantes a nuestro destino \u00e9pico: \u00a1Caracolicito!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bernardo fue de los primeros odont\u00f3logos en llegar a La Dorada, hacia el a\u00f1o 1969.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobresali\u00f3 por su don de gentes, su deferencia humana y exquisita personalidad. La sonrisa y el humor fueron signos vitales de su car\u00e1cter. El sentido de pertenencia le hizo ganar el aprecio de la gente. No solo sobresali\u00f3 en su campo profesional, sino que se vincul\u00f3 a diversas empresas c\u00edvicas, m\u00e9dicas, culturales y educativas que propend\u00edan al progreso de la ciudad. Y se convirti\u00f3 en l\u00edder de la comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue socio fundador del gimnasio Palma Real, donde actu\u00f3 como gerente varios a\u00f1os; fund\u00f3 el jard\u00edn infantil Peque\u00f1os Exploradores en asocio de su hija Mar\u00eda Isabel; inici\u00f3 en una abandonada casa inglesa el Museo Hist\u00f3rico y Cultural de La Dorada, y prest\u00f3 sus servicios de odont\u00f3logo en la base a\u00e9rea de Palanquero, hospital regional y otras entidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese fue Bernardo Nieto Quijano, hombre de acci\u00f3n, de principios y altos ideales. Cuando Beatriz, su fiel esposa y entusiasta aliada de todos sus programas, me cont\u00f3\u00a0 la enfermedad paralizante que comenzaba a debilitarlo, me sent\u00ed abrumado. Hoy \u00a0he querido evocar su imagen a trav\u00e9s de nuestro alegre viaje por el Magdalena Medio, cuando \u00e9ramos j\u00f3venes y osados. Es esta una manera de dulcificar la vida y engrandecer el recuerdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">__________<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador, <\/em><\/strong>Bogot\u00e1, 12-II-2022.<br \/>\n<strong><em>Eje 21, <\/em><\/strong>Manizales, 8 y 11-II-2022.<br \/>\n<strong><em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/em><\/strong>13-II-2022.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios<\/strong><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me lleg\u00f3 al alma este hermoso homenaje a mi esposo. <strong>Beatriz Arango de Nieto, <\/strong>La Dorada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me hiciste llorar de alegr\u00eda. Qu\u00e9 bello escrito. Con esas palabras me embarqu\u00e9 en ese viaje en compa\u00f1\u00eda de pap\u00e1. <strong>Mar\u00eda Isabel Nieto Arango, <\/strong>La Dorada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acabo de leer con verdadero placer tu p\u00e1gina dedicada al recuerdo del amigo doctor Bernardo Nieto Quijano. Es un elogio a la amistad, una exaltaci\u00f3n al tiempo compartido, un recuerdo de aventuras juveniles. No hay forma de borrar de la memoria tantos a\u00f1os de fraternidad y afecto. Amistades como estas nos acompa\u00f1an toda la vida y son muy pocas las que permanecen n\u00edtidas, vivas, y alumbran sin nubarrones la existencia. Maravilloso relato. <strong>In\u00e9s Blanco, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta nota me ha\u00a0parecido un bello homenaje, grata y dulce manera de dulcificar\u00a0una noticia amarga, que es de esas que lo aplastan a uno\u00a0por completo.\u00a0Preciosa\u00a0la evocaci\u00f3n, m\u00e1s preciosa la\u00a0aventura por el Magdalena Medio.\u00a0La disfrutaste cuando ambos eran j\u00f3venes y cuando el Magdalena era\u00a0ese gran r\u00edo, inmenso, lleno de cocodrilos que tomaban el sol a las orillas. Tuve la infinita\u00a0suerte, siendo muy chiquita, de que mis\u00a0pap\u00e1s me llevaran en el buque David Arango desde La Dorada hasta Bocas de Ceniza. <strong>Diana L\u00f3pez de Zumaya <\/strong>(colombiana residente en M\u00e9jico).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gustavo P\u00e1ez Escobar\u00a0 Hace seis d\u00e9cadas conoc\u00ed en La Dorada, Caldas, a Bernardo Nieto Quijano, y desde entonces nos uni\u00f3 entra\u00f1able amistad. Naci\u00f3 en L\u00edbano, Tolima, territorio azotado por la violencia, circunstancia que llev\u00f3 a su familia a desplazarse a La Dorada, joven y floreciente poblaci\u00f3n que crec\u00eda en la ribera del r\u00edo Magdalena. 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