{"id":1558,"date":"2010-07-16T20:08:44","date_gmt":"2010-07-17T01:08:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1558"},"modified":"2014-04-30T11:22:29","modified_gmt":"2014-04-30T16:22:29","slug":"el-cura-guerrillero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/07\/16\/el-cura-guerrillero\/","title":{"rendered":"El cura guerrillero"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en Colombia se habla del cura guerrillero se sabe que se trata de Camilo Torres Restrepo. Se le conoce mejor como Camilo, nombre con el que pas\u00f3 a la historia. A veces una sola palabra, incluso sin ser patron\u00edmica \u2013como es el caso del Che, que identifica al m\u00e9dico revolucionario Ernesto Guevara\u2013, es suficiente para ubicar una personalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La personalidad de Camilo la pinta a la perfecci\u00f3n Walter J. Broderick, historiador australiano, en el libro <em>Camilo, el cura guerrillero.<\/em> El autor reside en Colombia hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os y ejerci\u00f3 el sacerdocio cat\u00f3lico en varios pa\u00edses latinoamericanos. Tambi\u00e9n escribi\u00f3 <em>El guerrillero invisible,<\/em> donde narra parte de la biograf\u00eda del cura espa\u00f1ol Manuel P\u00e9rez, que sigui\u00f3 los pasos de Camilo y muri\u00f3 hace 7 a\u00f1os en las selvas colombianas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Camilo era hijo del m\u00e9dico bogotano Calixto Torres Uma\u00f1a y de Isabel Restrepo, dama de car\u00e1cter iconoclasta. El futuro sacerdote creci\u00f3 en ambiente burgu\u00e9s, y a la vez fr\u00edvolo, dadas las agrias fricciones de sus padres y ciertas actitudes que desentonaban en la sociedad: mientras el m\u00e9dico pose\u00eda car\u00e1cter irascible y se declaraba anticlerical y librepensador, su mujer produc\u00eda esc\u00e1ndalos con sus extravagancias y su conducta disipada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Camilo se gradu\u00f3 como bachiller del Colegio Cervantes. Era un joven franco, festivo y de atrayente estampa varonil. Se mov\u00eda con \u00e9xito en los altos c\u00edrculos sociales. Las muchachas de abolengo so\u00f1aban con conquistarlo. Se recuerdan sus amores con Teresa Montalvo, hija de un notable pol\u00edtico. Desde entonces mostraba calidades superiores. Su futuro no pod\u00eda ser m\u00e1s promisorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entr\u00f3 a estudiar jurisprudencia en la Universidad Nacional. Y un d\u00eda, contra todos los halagos mundanos que respiraba, sinti\u00f3 atracci\u00f3n por la vida religiosa. Deseaba ser fraile dominico, pero tem\u00eda la oposici\u00f3n de sus padres. As\u00ed sucedi\u00f3, en efecto, al conocerse la noticia. Gracias a la influencia que su madre ejerc\u00eda sobre \u00e9l, dicho destino se cambi\u00f3 por el ingreso al seminario de Bogot\u00e1, en 1947.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siete a\u00f1os despu\u00e9s, ya ordenado sacerdote, viaja a Lovaina (B\u00e9lgica) para adelantar estudios de sociolog\u00eda en la Universidad Cat\u00f3lica de aquella naci\u00f3n. All\u00ed se relaciona con el movimiento de los sacerdotes obreros, y en Francia conoce a un abanderado de esa corriente religiosa, el abate Pierre. Cerca de Lovaina presta sus servicios en una parroquia de mineros y, al palpar la dura realidad de ese oficio, se conduele de la miseria humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando vuelve a Colombia dos a\u00f1os despu\u00e9s, es un hombre nuevo. Ha captado los grandes conflictos del ser humano, ha visto otra dimensi\u00f3n del mundo y regresa con ideas bullentes sobre el puesto que deber\u00e1 asumir en su patria frente al drama de las clases populares. En el mundo se agitan las ideas socialistas. El nuevo cl\u00e9rigo, por encima de las teor\u00edas del marxismo, se siente llamado por las causas del hombre. All\u00ed est\u00e1 su apostolado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia, alborozada con esta promesa repentina que surge en sus predios, lo exalta y facilita su misi\u00f3n. Es nombrado capell\u00e1n de la Universidad Nacional y miembro de la junta directiva del Incora. En la Esap dirige un seminario de administraci\u00f3n social. En el Ministerio de Gobierno da cursos en la Acci\u00f3n Comunal. Funda en Yopal una escuela de entrenamiento para los campesinos. Es el sacerdote de moda. En el pa\u00eds se siente su presencia arrolladora. Los estudiantes est\u00e1n dichosos con este sacerdote inesperado y lo siguen como a un caudillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces choca con algunas personas. Critica a monse\u00f1or Salcedo, director de Radio Sutatenza, al considerar que est\u00e1n equivocados los programas que difunde la emisora entre los campesinos. En la Universidad Nacional pronuncia un serm\u00f3n de alto tono social, y el cardenal Concha, que desde tiempo atr\u00e1s encuentra peligrosos sus actos, lo retira de la capellan\u00eda y de todos los cargos docentes. Al mismo tiempo, desde Chile lo buscan para integrar un movimiento de reformadores eclesi\u00e1sticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cura revolucionario denuncia las injusticias, ataca a los poderosos y apoya a los necesitados. Su voz llega a toda la naci\u00f3n en su peri\u00f3dico <em>Frente Unido.<\/em> Una copla pinta sus andanzas: <em>\u201cPues el curita en cuesti\u00f3n \/ apenas dice su misa \/ se sale a ver si organiza \/ alguna revoluci\u00f3n\u201d.<\/em> Mientras los estudiantes de la Nacional lo sacan en hombros y forman un desfile tumultuoso, los pol\u00edticos lo miran con recelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de ese ambiente de agitaci\u00f3n de masas, incompatible con la funci\u00f3n sacerdotal, no tardar\u00e1 en ocurrir su retiro eclesi\u00e1stico. En esto viene meditando con desasosiego espiritual, pues ama la Iglesia con verdadero sentimiento cristiano. Pero no acepta la Iglesia inerte ante las angustias del hombre, ni la palaciega del cardenal Concha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La suya es la de los sacerdotes obreros que ha vivido en B\u00e9lgica, en Francia y en el barrio Tunjuelito de Bogot\u00e1. \u201cEl problema no es de rezar m\u00e1s \u2013le dice a un seminarista\u2013, sino de amar m\u00e1s. \u00daltimamente yo he rezado menos, pero he amado m\u00e1s, y todo lo que es amor es bueno\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Liberado de sus obligaciones clericales, dice su \u00faltima misa en la iglesia de San Diego, y en esa ma\u00f1ana plomiza y penetrada de fr\u00edo, como si fuera un augurio del porvenir que lo espera, \u00a0se despide en secreto, y con una l\u00e1grima sigilosa en los ojos, de la vida eclesi\u00e1stica. Observa entre las personas asistentes a varias empleadas dom\u00e9sticas, en cabeza de las cuales percibe la presencia de las clases humildes, por las que va a luchar. D\u00edas despu\u00e9s se marcha para el monte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 15 de febrero de 1966 mor\u00eda baleado en las monta\u00f1as de Santander \u2013vereda de Patio Cemento, municipio de San Vicente de Chucur\u00ed\u2013, en el primer combate que libraba como miembro del Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional (Eln), el reci\u00e9n creado grupo guerrillero que comandaban Fabio V\u00e1squez y V\u00edctor Medina. Pocos d\u00edas antes hab\u00eda cumplido 37 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mat\u00f3 la tropa del coronel \u00c1lvaro Valencia Tovar, comandante de la Brigada de Bucaramanga, su antiguo amigo y compa\u00f1ero de junta en un instituto oficial. Fue enterrado en el monte y en sitio secreto que nadie ha revelado. Sospechaban que la llegada de los restos a Bogot\u00e1 provocar\u00eda alborotos p\u00fablicos, y por eso escondieron el cad\u00e1ver. \u00bfPor qu\u00e9 no han exhumado sus huesos para darles cristiana sepultura? Esos huesos representan el s\u00edmbolo de una protesta social y pertenecen a la historia. Camilo se equivoc\u00f3 de camino, pero su causa era justa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la selva santandereana qued\u00f3 insepulta una leyenda, y esa leyenda, de redenci\u00f3n y martirio, comenz\u00f3 aquel d\u00eda a volar por el pa\u00eds en alas de vientos rebeldes. Y han pasado cuarenta a\u00f1os. Cuarenta a\u00f1os sin verdaderas soluciones sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador,<\/strong><\/em> Bogot\u00e1, 7 de febrero de 2006.<br \/>\n<em><strong>Revista Susurros<\/strong><strong>, <\/strong><\/em>Lyon (Francia), No. 10, abril de 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00ed tu art\u00edculo en <em>El Espectador<\/em> sobre el cura Camilo. No soy guerrillero, ni simpatizante, pero tu \u00faltima frase: \u201cY han pasado cuarenta a\u00f1os. Cuarenta a\u00f1os sin verdaderas soluciones sociales\u201d, es completamente v\u00e1lida. <strong>Ra\u00fal Salazar<\/strong><strong> Saldarriaga, <\/strong>Medell\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1gina excelente sobre Camilo Torres, que bien hubiera podido ser mejor tratado y orientado en sus ansias de justicia e igualdad. <strong>A\u00edda Jaramillo Isaza<\/strong><strong>, <\/strong>Manizales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 bueno hubiera sido que usted leyera mi libro <em>El final de Camilo <\/em>antes de escribir su columna en <em>El Espectador.<\/em> All\u00ed, entre otras cosas respondo a plenitud la cuesti\u00f3n de los restos del cura guerrillero. <strong>\u00c1lvaro Valencia Tovar<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(El 8 de mayo de 2006 publico una nueva columna: <em>Los restos de Camilo. <\/em>GPE<em>). <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Cuando en Colombia se habla del cura guerrillero se sabe que se trata de Camilo Torres Restrepo. 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