{"id":16105,"date":"2024-03-17T17:19:52","date_gmt":"2024-03-17T22:19:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=16105"},"modified":"2024-03-17T17:22:51","modified_gmt":"2024-03-17T22:22:51","slug":"la-luz-de-un-atardecer-literario","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2024\/03\/17\/la-luz-de-un-atardecer-literario\/","title":{"rendered":"La luz de un atardecer literario"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mi archivo es una rareza. Queda de legado para mis hijos.<\/em>\u00a0Gustavo P\u00e1ez E.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aparici\u00f3n de la antolog\u00eda de cuentos del escritor y periodista colombiano\u00a0<strong>Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong>\u00a0(Soat\u00e1, Boyac\u00e1, 1936), publicada por la editorial\u00a0<em>La Serpiente Emplumada<\/em>\u00a0en Bogot\u00e1, induce a una seria reflexi\u00f3n sobre el actual declive social en Colombia, tomando como punto de partida la dualidad que rige al hombre iberoamericano.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Brisas del atardecer<\/strong>\u00a0(30 cuentos, 216 p\u00e1gs.) es el canto de cisne de un intelectual que ha equilibrado su vida, con disciplina, consagraci\u00f3n y precisi\u00f3n mon\u00e1sticas. Desde ese orden, hist\u00f3rico, familiar, social y cultural, reflejado ahora en su p\u00e1gina web, P\u00e1ez Escobar ha dedicado m\u00e1s de medio siglo a rescatar los valores hist\u00f3ricos y literarios de su patria, como parte de su legado a Am\u00e9rica y al mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus art\u00edculos period\u00edsticos resumen el impacto de las fuerzas bipolares que cohabitan en una naci\u00f3n tradicionalmente acosada por la violencia. Como comentarista de\u00a0<strong>El Espectador<\/strong>\u00a0por m\u00e1s de medio siglo, GPE fue testigo de crueles eventos como el asesinato de su editor\u00a0<strong><em>Guillermo Cano<\/em><\/strong>, y los ataques terroristas al peri\u00f3dico y al Palacio de Justicia. El flagelo, de narcos y guerrilleros, que ha azotado al pa\u00eds desde tiempo inmemorable, est\u00e1 disperso en sus art\u00edculos, cuentos y novelas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1987 su novela de juventud\u00a0<strong>Destinos cruzados<\/strong>\u00a0fue adaptada y producida para la televisi\u00f3n por el escritor y guionista\u00a0<strong>Fernando Soto Aparicio\u00a0<\/strong>con la que<strong>\u00a0RCN\u00a0<\/strong>inici\u00f3 el ciclo de telenovelas en Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Historia de un pueblo\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gustavo P\u00e1ez se considera un \u201cdescubridor de pueblos\u201d. Y esto lo corrobora en su libro de viajes\u00a0<strong><em>El azar de los caminos\u00a0<\/em><\/strong>y en muchos de<em>\u00a0<\/em>sus art\u00edculos de prensa: \u201cTanto la aldea m\u00e1s remota como la urbe m\u00e1s populosa son un reflejo del hombre, con sus pasiones y miserias, sus trabajos y esfuerzos, sus sue\u00f1os y grandezas. Todos los pueblos tienen cuerpo, historia, estilo propio, vida y esp\u00edritu. Somos pueblos ambulantes: los llevamos con nosotros mismos. Los paisajes que admiramos, y a veces destruimos, son nuestros mismos paisajes interiores\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que Gustavo P\u00e1ez hurgue en la naturaleza pueblerina en dos de sus novelas,\u00a0<strong>Ventisca\u00a0<\/strong>y\u00a0<strong>La noche de Zamira.\u00a0<\/strong>En esta \u00faltima<strong>,\u00a0<\/strong>los habitantes de \u201cuna sociedad amable y hospitalaria, luchadora y laboriosa, ligada a los afanes del campo\u201d caen en la degradaci\u00f3n moral. P\u00e1ez recuerda la llegada de la droga a Armenia, la ciudad donde vivi\u00f3 y en la que se inspir\u00f3 para su novela. La visita de un capo que ven\u00eda de Estados Unidos \u201ca rendir homenaje a su tierra natal\u201d coincidi\u00f3 con la bonanza cafetera de los a\u00f1os 70, cuando gran parte de esa sociedad tir\u00f3 sus virtudes y riquezas ancestrales por la ventana. El dinero obtenido sin esfuerzo condujo a los excesos y malogr\u00f3 muchas vidas. A partir de entonces\u00a0<em>no s\u00f3lo la sociedad quindiana, sino el resto del pa\u00eds y el mundo se dejaron seducir por la econom\u00eda del narcotr\u00e1fico.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los vicios del subdesarrollo humano<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cuentos contenidos en\u00a0<strong>Brisas del atardecer<\/strong>\u00a0(2023), varios de los cuales ya aparecen en selecciones anteriores, ilustran el machismo alardoso, desde cuya idiosincrasia la mujer es, a la vez, v\u00edctima del abuso y el maltrato y part\u00edcipe de la sexualidad promiscua e irresponsable. El machismo moderno, m\u00e1s subversivo, descarta la lealtad y la fidelidad, y con ello los amigos y la familia. Es la obsesi\u00f3n por la inseguridad de los celos y la envidia, as\u00ed como la inmadurez en sus relaciones con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es de extra\u00f1ar, pues, la presencia constante y s\u00fabita de la muerte o el fallido amor conyugal en su narrativa, como observa el pol\u00edtico y analista\u00a0<strong>Germ\u00e1n Vargas.<\/strong>\u00a0Una manera de abortar la felicidad, el triunfo o la victoria individual y castigar, de ese modo, la crueldad humana.\u00a0 En sus cuentos P\u00e1ez retrata la insensibilidad con los animales:<em>\u00a0el autor \u2013contin\u00faa Vargas\u2013 los lleva hasta la tristeza del refugio m\u00e1s pobre y donde prospera la miseria; como el escu\u00e1lido caballo que cae a la hondonada, despu\u00e9s de sus duras jornadas de solidaridad en la lucha del hombre.\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cosechando lo sembrado<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alcanzar la octava d\u00e9cada de vida en la armon\u00eda de un hogar es testimonio de las prioridades morales en la existencia del individuo. Como el buen labriego, P\u00e1ez Escobar ha sembrado y recogido un noble fruto. Sus quehaceres han transcurrido en el rol de esposo, de padre de familia, ciudadano, amigo, trabajador 9-5, a lo que se a\u00f1aden las horas extras a su pasi\u00f3n literaria: estudioso, lector, analista, escritor, historiador, comentarista. Gustavo trabaj\u00f3 como ejecutivo del\u00a0<strong>Banco Popular, <\/strong>donde se pension\u00f3 tras cumplir con su servicio en las finanzas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1994, bajo el sello del\u00a0Instituto Caro y Cuervo, P\u00e1ez publica\u00a0<strong>Biograf\u00eda de una angustia<\/strong>, sobre la vida del poeta\u00a0<strong>Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda<\/strong>. En 2003, la\u00a0Academia Boyacense de Historia\u00a0edita el libro\u00a0<strong>Laura Victoria<\/strong><em>, <\/em><strong>sensual y m\u00edstica,<\/strong>\u00a0sobre la pionera de la poes\u00eda er\u00f3tica en Colombia. Ambos autores residieron en M\u00e9xico hasta su muerte. Con esos dos libros, el autor rescata del olvido la vida y obra de dos notables escritores colombianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus libros de ensayos period\u00edsticos\u00a0<strong>Caminos\u00a0<\/strong>y<strong>\u00a0Alas de papel\u00a0<\/strong>son<strong>\u00a0<\/strong>el producto intelectual del trabajador que espera ansioso sus ratos libres para buscar la catarsis en el ejercicio de escribir.<em>\u00a0<\/em>Como bien dice GPE,<em>\u00a0la banca es una m\u00e1quina de hacer dinero, que es el caso opuesto de la literatura. <\/em>Pero su experiencia en el mundo de las finanzas no le signific\u00f3 el apego por las cosas materiales. Al contrario: P\u00e1ez E. no padece del consumismo ni el derroche que afecta a los que quieren llenar con lo material sus carencias emocionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pol\u00edtico e historiador\u00a0<strong>Otto Morales Ben\u00edtez<\/strong>\u00a0(1920-2015) escribe sobre la energ\u00eda creadora de P\u00e1ez E.: <em>en este<\/em> escritor<em>\u00a0impera el entusiasmo espiritual, que conduce a los sue\u00f1os. Los m\u00e1s fieles en la cercan\u00eda a la voluntad de un ser que lucha con sus propios demonios, para verterlos, dosificados, en sus libros. Su signo es la lucha mental. Su gran pasi\u00f3n son los problemas relacionados con el universo cultural<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>De la literatura y la pol\u00edtica\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">P\u00e1ez Escobar ha sido defensor tanto de la creaci\u00f3n como de la vida, dijo una vez Otto Morales, su amigo por varias d\u00e9cadas.\u00a0<em>Leal a sus amigos y a quienes admira aun en la lejan\u00eda.<\/em>\u00a0<em>\u00c9l acepta como evangelio que la comunidad se perfecciona en la medida en que escucha, examina o mira las obras de sus creadores<strong>.\u00a0\u00a0<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El di\u00e1logo de Gustavo P\u00e1ez, af\u00edn con las viejas y nuevas generaciones de escritores, periodistas y pol\u00edticos, documentado en su atesorado epistolario, lo coloca como referente en la cultura colombiana. Pero como asegura el veterano periodista, su vocaci\u00f3n ha sido la de columnista de opini\u00f3n dedicado a los temas sociales y culturales. En 1998, <em>Diario de Colombia<\/em> lo catalog\u00f3 como uno de los cr\u00edticos sociales de m\u00e1s amplia visi\u00f3n en el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia de Gustavo P\u00e1ez Escobar en esta vida le lleva a concluir que \u201cel mundo no cambia. Ese es el duro estigma del hombre\u201d. Como la del grupo selecto de aquellos que siguieron el camino del deber, la de GPE es una luz que se contrapone a la oscuridad de los tristemente c\u00e9lebres por da\u00f1inos. Los unos dignos de elogio y emulaci\u00f3n y los otros, v\u00edctimas de su propio invento, yaciendo en fr\u00edas tumbas o en celdas carcelarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, en contraste con la fortuna de aventureros \u201carrepentidos\u201d que deducen de publicaciones y pel\u00edculas de sus avatares en el mundo de la droga, la de los hombres honestos es una riqueza m\u00e1s duradera que aumenta con el tiempo. Como moraleja y s\u00edmbolo, en la c\u00e1psula preparada por el peri\u00f3dico\u00a0<strong>El Tiempo<\/strong>\u00a0en 1982, para abrirse en el 2052, se guarda el legado para las generaciones futuras. Entonces, los descendientes de Gustavo P\u00e1ez Escobar, como su nieta Valeria, podr\u00e1n apreciar la obra de su abuelo, que ayud\u00f3 a construir la cultura de su patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enlace http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/el-autor\/biografia\/<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez<\/strong>\u00a0escritora, periodista y educadora reside en Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.gloriachavez-vasquez.com\">http:\/\/www.gloriachavez-vasquez.com<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.hablemosescritoras.com\/\">https:\/\/www.hablemosescritoras.com<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">https:\/\/zoepost.com<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi archivo es una rareza. Queda de legado para mis hijos.\u00a0Gustavo P\u00e1ez E. Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez La aparici\u00f3n de la antolog\u00eda de cuentos del escritor y periodista colombiano\u00a0Gustavo P\u00e1ez Escobar\u00a0(Soat\u00e1, Boyac\u00e1, 1936), publicada por la editorial\u00a0La Serpiente Emplumada\u00a0en Bogot\u00e1, induce a una seria reflexi\u00f3n sobre el actual declive social en Colombia, tomando como punto de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[64],"tags":[114],"class_list":["post-16105","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevistas-y-reportajes","tag-entrevistas-y-reportajes"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16105","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16105"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16105\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16108,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16105\/revisions\/16108"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16105"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16105"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16105"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}