{"id":1645,"date":"2010-07-22T07:57:47","date_gmt":"2010-07-22T12:57:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1645"},"modified":"2014-04-30T11:36:52","modified_gmt":"2014-04-30T16:36:52","slug":"los-restos-de-camilo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/07\/22\/los-restos-de-camilo\/","title":{"rendered":"Los restos de Camilo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 15 de febrero de 1966, en Patiocemento, sitio rural de El Carmen de Chucur\u00ed, mor\u00eda el sacerdote Camilo Torres Restrepo en combate con tropas de la Quinta Brigada de Bucaramanga, dirigida por el entonces coronel \u00c1lvaro Valencia Tovar. Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, cuando el pa\u00eds volvi\u00f3 a recordar aquel suceso tr\u00e1gico, surgi\u00f3 de nuevo la inquietud por saber d\u00f3nde est\u00e1n sepultados los restos de Camilo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa pregunta ha sido formulada muchas veces a trav\u00e9s de los a\u00f1os, y la falta de precisi\u00f3n sobre tal hecho ha dado lugar a la incertidumbre. En columna de <em>El Espectador<\/em> del 7 de febrero, anotaba yo lo siguiente: \u201cFue enterrado en el monte y en sitio secreto que nadie ha revelado. Sospechaban que la llegada de los restos a Bogot\u00e1 provocar\u00eda alborotos p\u00fablicos, y por eso escondieron el cad\u00e1ver. \u00bfPor qu\u00e9 no han exhumado sus huesos para darles cristiana sepultura?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas despu\u00e9s, el 26 de febrero, Ramiro Bejarano escrib\u00eda lo siguiente en el mismo peri\u00f3dico: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 enterrado Camilo Torres? Se sabe que el general Valencia Tovar guarda el secreto sobre la tumba del cura guerrillero, desde hace 40 a\u00f1os, cuando comandaba las tropas en Bucaramanga. \u00bfNo tenemos derecho los colombianos a saberlo, o ser\u00e1 privilegio de un oficial retirado? \u00bfHasta cu\u00e1ndo ser\u00e1 considerado peligroso el inmortal Camilo?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un a\u00f1o atr\u00e1s, el 20 de febrero de 2005, el tambi\u00e9n columnista de <em>El Espectador<\/em><strong> <\/strong>Alfredo Molano manifestaba: \u201cSu cuerpo fue enterrado en secreto por un acuerdo entre Fernando Torres, m\u00e9dico que viv\u00eda en E.U., y el, en ese entonces, coronel Valencia Tovar, comandante de la V Brigada con sede en Bucaramanga. Hoy, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s del sacrificio de Camilo y habiendo entrado el Eln en acercamiento con el Gobierno, parecer\u00eda oportuno y justo que Valencia Tovar optara por revelar el lugar donde fue enterrado el cura\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En respuesta a mi art\u00edculo arriba citado, el general Valencia Tovar me hizo llegar una comunicaci\u00f3n en la que me comenta que en su libro <em>El final de Camilo<\/em> suministra todos los pormenores sobre esos acontecimientos. Por lo tanto, era preciso que yo consiguiera el libro para conocer la verdad. La obra fue tres veces editada por Tercer Mundo en 1976 (diez a\u00f1os despu\u00e9s del fallecimiento y treinta a\u00f1os antes de la fecha actual) y hoy no se encuentra en librer\u00edas. La localic\u00e9 en la Biblioteca Luis \u00c1ngel Arango y la\u00a0 le\u00ed con mucha atenci\u00f3n e inter\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El final de Camilo,<\/em> libro bien documentado, describe los hechos con precisi\u00f3n y altura, aclarando algunos equ\u00edvocos que se presentaron en torno a la actuaci\u00f3n de Valencia Tovar frente a la muerte de Camilo. La primera imputaci\u00f3n que cay\u00f3 sobre el militar, dada su pericia en el combate contraguerrillero (demostrada en las operaciones del Vichada), fue la de que el Ej\u00e9rcito lo hab\u00eda escogido para la Brigada de Santander con el fin preciso de eliminar a Camilo. El alto oficial, hoy destacado historiador y periodista, desvirt\u00faa de manera fehaciente, apoyado en documentos y en hechos incontrovertibles, la sinraz\u00f3n de aquellos ataques, lanzados contra \u00e9l desde la prensa sensacionalista y algunos sectores apasionados para hacerlo aparecer como el asesino de Camilo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Camilo y Valencia Tovar eran amigos personales y hablaban con frecuencia sobre los problemas sociales del pa\u00eds. El coronel nunca lleg\u00f3 a suponer que Camilo, por quien sent\u00eda sincero aprecio, terminara vinculado a la subversi\u00f3n y levantado en armas contra el orden legal. \u201cMe doli\u00f3 la muerte de un amigo y de un hombre generoso que quiso luchar por la redenci\u00f3n de su pueblo\u201d, confiesa el militar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera noticia que tuvo sobre la incorporaci\u00f3n de Camilo a la guerrilla de Santander ocurri\u00f3 a ra\u00edz de la emboscada del Eln contra el Ej\u00e9rcito, cuando las balas oficiales abatieron al sacerdote. En la refriega cayeron muertos cinco subversivos y cuatro soldados. Y vinieron las especulaciones, que en ocasiones tomaban vuelo como hechos ciertos: que el coronel hab\u00eda tendido la celada contra el cura guerrillero; que \u00e9ste hab\u00eda sido asesinado por las tropas; que su cad\u00e1ver hab\u00eda sido profanado; que el comandante de la Brigada se hab\u00eda negado a entregar el cad\u00e1ver a la familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Gobierno dispuso como medida prudente la de sepultar su cuerpo en el \u00e1rea de combate a fin de evitar alteraciones del orden p\u00fablico. M\u00e1s tarde recibi\u00f3 sepultura en un sitio de clara y permanente identificaci\u00f3n, y un oficial del Ej\u00e9rcito se encarg\u00f3 de levantar el croquis riguroso que permitiera la exhumaci\u00f3n en el momento que se creyera conveniente, para devolver los despojos a la familia. Sobre tales actuaciones y prop\u00f3sitos el m\u00e9dico Fernando Torres Restrepo, residente en Estados Unidos y hermano mayor del sacerdote, pose\u00eda completa informaci\u00f3n y apoyaba los planes a trav\u00e9s de cartas cruzadas con Valencia Tovar y de otros contactos con el Gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En noble misiva enviada desde Minne\u00e1polis, Fernando le dec\u00eda al coronel Valencia: \u201c(\u2026) el deber de sus verdaderos amigos es impedir que su imagen y la imagen de su muerte y su cad\u00e1ver sean objeto de demostraciones vulgares y estent\u00f3reas (\u2026) Es una baja m\u00e1s en una lucha eterna, pero es una baja por la cual no se puede inculpar a ninguna persona ni a ninguna instituci\u00f3n\u201d. Estas palabras coinciden con las siguientes, expresadas por Valencia Tovar en su libro: \u201cCamilo personific\u00f3 las ansias, la esperanza, la rebeld\u00eda, la inconformidad de los despose\u00eddos (\u2026) Tom\u00f3 voluntariamente un rumbo de violencia, y si en ella pereci\u00f3 lo hizo a conciencia de lo que ello implicaba\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1969, previos los tr\u00e1mites de rigor y contando con la presencia de un experto m\u00e9dico anatomista extra\u00f1o a la Brigada, Valencia Tovar dispuso la exhumaci\u00f3n del cad\u00e1ver y su traslado a una urna funeraria, que fue llevada a un cementerio cat\u00f3lico donde se celebraron los oficios religiosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En junio de 1971, ya como director de la Escuela Superior de Cadetes (\u00e9poca en que fue objeto de grave atentado del Eln en una calle bogotana, como represalia por el presunto asesinato de Camilo, atentado del que logr\u00f3 sobrevivir), el oficial obtuvo autorizaci\u00f3n del Presidente de la Rep\u00fablica y del Comandante General del Ej\u00e9rcito para hablar con Fernando Torres y devolver los restos a la familia (\u201cdentro del mismo esp\u00edritu de discreci\u00f3n y reserva que hab\u00eda gobernando el manejo de este caso\u201d, anota en su libro).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viaje de Fernando a Colombia, anunciado por \u00e9l para realizar el acto f\u00fanebre, no pudo ejecutarse en aquellos d\u00edas. M\u00e1s tarde \u00e9ste se encontr\u00f3 con Valencia Tovar en el aeropuerto de Washington y all\u00ed tuvieron amplio y cordial di\u00e1logo. Y meses despu\u00e9s, ambos se reunieron en Bogot\u00e1 en compa\u00f1\u00eda de sus esposas. Valencia Tovar, refiri\u00e9ndose a mi reciente columna de prensa, me precisa sobre este aspecto: \u201cEn cuanto al sitio donde finalmente hallaron reposo los restos del sacerdote guerrillero, la \u00fanica persona que puede revelarlo es su hermano Fernando, a quien le di la correspondiente informaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fernando Torres, que seg\u00fan entiendo contin\u00faa residiendo en Estados Unidos, tiene hoy 81 a\u00f1os de edad (naci\u00f3 en Par\u00eds en 1925). Como puede inferirse, ha preferido guardar, por motivos que se ignoran y al mismo tiempo hay que respetar, el secreto sobre el sitio cat\u00f3lico donde reposan los restos de su hermano. De todas maneras, el cad\u00e1ver de Camilo \u00a0no qued\u00f3 abandonado en la selva, como muchos colombianos supon\u00edamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El final de Camilo,<\/em> libro revelador de estos sucesos hist\u00f3ricos, escrito hace 30 a\u00f1os, merece reeditarse para que la \u00e9poca actual conozca esta historia dolorosa y digna, que le da mayor dimensi\u00f3n al mito de Camilo. Dicho libro representa un testimonio equilibrado, categ\u00f3rico, cre\u00edble y sincero, y por otra parte est\u00e1 movido por hondo sentimiento patri\u00f3tico y humano, al igual que la novela <em>Uisheda<\/em> (1978), fruto de las experiencias del militar en las operaciones del Llano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la muerte violenta de su amigo, dice el historiador Valencia Tovar: \u201cAcompa\u00f1o a Juan Gomis en sus palabras: \u2018Quede Camilo Torres en el juicio amoroso y comprensivo de Dios: \u00bfd\u00f3nde mejor? Dios s\u00ed sabe leer en una vida, dentro de un hombre\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 8 de mayo de 2006.<br \/>\n<em><strong>Revista Susurros<\/strong><\/em><strong>, <\/strong>Lyon (Francia), No. 11, junio de 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su juicio sobre mi obra est\u00e1 entre los mejores que yo haya conocido. Supo usted captar admirablemente lo esencial resumible en mi actuaci\u00f3n al mando de la Quinta Brigada y despejar las intenciones equ\u00edvocas y absurdas que se dieron y que usted clarifica con serenidad encomiable. Incorporar\u00e9 su excelente art\u00edculo al ya voluminoso archivo que conservo sobre el tema de Camilo y su amargo final que yo quise dignificar. <strong>\u00c1lvaro<\/strong> <strong>Valencia Tovar<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi opini\u00f3n no hay mejor muestra de amor que aquella de una persona que da todo, hasta la vida misma, por aquellos ideales de liberaci\u00f3n y deseos de un mundo mejor. Nosotros los j\u00f3venes, al conocer la historia, emprenderemos verdaderas luchas desde la academia, que de seguro terminar\u00e1n creando conciencia para por fin construir la sociedad que nos merecemos. <strong>Alberto Castro.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le agradezco al escritor de este art\u00edculo por la noticia de confirmar que el sacerdote cat\u00f3lico Camilo Torres Restrepo fue sepultado en un cementerio cat\u00f3lico y no en la intemperie. <strong>Mart\u00edn Gonz\u00e1lez.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pueda ser que los colombianos podamos hacer alg\u00fan d\u00eda a este personaje un monumento recordatorio donde reposen sus restos. Y a \u00e9l no se le puede juzgar con los criterios de 2006. Fue una persona que amaba a la gente m\u00e1s desvalida de este pa\u00eds. Aunque yo no comparta el camino final que escogi\u00f3, hay que tener en cuenta la fuerte presi\u00f3n que sobre \u00e9l ejerc\u00edan las fuerzas del gobierno. <strong>Jorge Restrepo A.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo no entiendo la admiraci\u00f3n que se le da a una persona que cometi\u00f3 tantos cr\u00edmenes y menos a\u00fan entiendo c\u00f3mo una persona que supuestamente se dedic\u00f3 a Dios haga todo lo contrario de lo que Cristo predicaba. <strong>Jorge I. G\u00f3mez.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La diferencia entre estar sepultado religiosamente o no es que hay que tener platica, y si el difunto atent\u00f3 contra el orden establecido, hay que sepultarlo con una cruz NN. <strong>Asu Sasi.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Camilo le pertenece al pueblo colombiano y este pueblo debe reclamar su cuerpo para glorificar su inmaculada memoria. Si el pueblo no es capaz de arrebatar el cad\u00e1ver de su m\u00e1s grande h\u00e9roe a la oligarqu\u00eda, es el s\u00edntoma m\u00e1s grave de su postraci\u00f3n ante el opresor que lo domina. <strong>Viva Camilo.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El 15 de febrero de 1966, en Patiocemento, sitio rural de El Carmen de Chucur\u00ed, mor\u00eda el sacerdote Camilo Torres Restrepo en combate con tropas de la Quinta Brigada de Bucaramanga, dirigida por el entonces coronel \u00c1lvaro Valencia Tovar. 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