{"id":1676,"date":"2010-07-25T13:25:17","date_gmt":"2010-07-25T18:25:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1676"},"modified":"2014-05-06T17:32:27","modified_gmt":"2014-05-06T22:32:27","slug":"las-memorias-de-alberto-lleras","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/07\/25\/las-memorias-de-alberto-lleras\/","title":{"rendered":"Las memorias de Alberto Lleras"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto Lleras Camargo, uno de los mayores estrategas de la pol\u00edtica colombiana y conocedor como pocos de los reflujos del pa\u00eds, escogi\u00f3 la ocasi\u00f3n precisa para anunciar su retiro de la actividad p\u00fablica. Muchos calcularon que su decisi\u00f3n ser\u00eda revocada y formularon votos de esperanza para contar con sus luces cuando arreciara la tormenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros, al rev\u00e9s, pensamos que su actitud era inmodificable, y el curso de los d\u00edas nos lo confirm\u00f3. Part\u00edcipe desde temprana edad en los sucesos nacionales y promotor de no pocos actos del ajetreo pol\u00edtico durante cerca de sesenta a\u00f1os, se sinti\u00f3 con derecho a obtener de su partido y de la patria permiso para recogerse en su vida privada. No era la suya una emergencia ni una t\u00e1ctica. Era un prop\u00f3sito maduro, sin duda dif\u00edcil, y por lo dem\u00e1s una aspiraci\u00f3n justa de quien hab\u00eda dedicado lo mejor de sus energ\u00edas y de su inteligencia al bien com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dejar\u00eda de ser el escritor p\u00fablico que hab\u00eda librado decisivas batallas en la contienda de las ideas y que hab\u00eda influido en el rumbo del pa\u00eds con su sagacidad y su curtida experiencia, para convertirse en el sereno ordenador de sus propias memorias. Aislado del bullicio mundanal en la placidez de su refugio de Ch\u00eda, y frecuentado solo por un estrecho n\u00famero de amistades, no se dej\u00f3 convencer por la tentaci\u00f3n \u2013que para \u00e9l ya no lo era\u2013 de saltar de nuevo a la arena pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se consideraba relevado de nuevos compromisos y s\u00f3lo acept\u00f3, en excepcional ocasi\u00f3n, el encargo acad\u00e9mico de exaltar en Barichara la memoria de otro gran patricio, Aquileo Parra, circunstancia que no rehus\u00f3 a fin de recordar a la clase dirigente las virtudes de uno de los m\u00e1s probos conductores del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las salidas de Lleras Camargo, lo mismo que sus silencios, suscitaron siempre especial inter\u00e9s en el \u00e1nimo de los colombianos. En no pocas ocasiones fue el \u00e1rbitro indiscutible para solucionar pugnas internas dentro de su partido y crear sucesos en el panorama nacional. Esta vez se confirm\u00f3, ya de manera inequ\u00edvoca, el retiro del caudillo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su oraci\u00f3n ante el recuerdo de don Aquileo, trabajada con los ingredientes que deseaba inyectarle, y pieza maestra como todas las suyas, a m\u00e1s de pol\u00e9mica para mover el marasmo de ciertas conductas, despert\u00f3, a cambio de la sorpresa pol\u00edtica, temas de reflexi\u00f3n para los dirigentes del pa\u00eds, a quienes encareci\u00f3 volver los ojos al pasado glorioso y no enredarse en la pol\u00edtica menuda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comprometido con el empe\u00f1o de rescatar sus recuerdos, se mete en su propia existencia para narrar sus impresiones y a\u00f1oranzas sobre los hechos y los hombres que influyeron en su vida. Retrocede al siglo XIX en busca de sus ancestros, y surge una generaci\u00f3n de generales y guerreros, de maestros y pol\u00edticos, con fondo de batallas y \u00a0tensiones permanentes, que fueron el mayor espectro del pa\u00eds en aquella centuria marcada por irreconciliables refriegas partidistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con \u00e9nfasis y orgullo, Lleras Camargo se reencuentra en sus recuerdos con su abuelo \u201cformidable\u201d, Lorenzo Mar\u00eda Lleras, cuya personalidad lo seduce. Esa sombra patriarcal contribuye a plasmar el car\u00e1cter del historiador que buscando sus ra\u00edces se ve sugestionado por la estampa se\u00f1era. Al bautizar el primer tomo de sus memorias con el nombre de <em>Mi gente,<\/em> apuntala un \u00e1ngulo imprescindible de su car\u00e1cter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es inevitable que al repasar sus or\u00edgenes se detenga en los campos de Boyac\u00e1 y \u00a0Cundinamarca, de donde provienen los Lleras y los Camargo, \u201clas dos familias democr\u00e1ticas y sencillas\u201d, y se solace en el \u00e1mbito campesino donde transcurri\u00f3 su primera infancia. El hombre requiere volver con frecuencia a la ni\u00f1ez, no solo con la memoria, sino sobre todo con la emoci\u00f3n, para encontrase consigo mismo y descubrir las claves de su existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este primer libro de sus memorias, dedicado casi por completo al recorrido de las dos familias por entre guerras y afectos hogare\u00f1os, resume importantes trozos de historia patria y revela los primeros perfiles de la vigorosa personalidad del propio memorialista. Forjador de buena parte de la vida del siglo pasado, Lleras Camargo fue testigo de excepci\u00f3n para dejar su testimonio sobre grandes episodios nacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con prosa brillante y aguda penetraci\u00f3n sobre las personas y los hechos, pocas plumas tan maestras como la suya para desentra\u00f1ar la historia y dar a los sucesos su cabal interpretaci\u00f3n. Cuando en <em>Mi gente<\/em> evoca sus recuerdos, matizados con la elegancia del pensamiento y el garbo del estilo, es como penetrar en mundos fant\u00e1sticos que s\u00f3lo logra plasmar el verdadero escritor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie, por lo tanto, tan indicado como \u00e9l para entregarle al pa\u00eds las memorias que planeaba dentro de la serenidad de su senectud vivificante. Por desventura, luego del primer tomo le sobrevinieron serios quebrantos de salud que frustraron ese empe\u00f1o de largo alcance. As\u00ed, naufrag\u00f3 el prop\u00f3sito de incursionar en intensos cap\u00edtulos de la vida colombiana durante el siglo XX, donde \u00e9l mismo fue protagonista como pol\u00edtico, gobernante, escritor y periodista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero sus escritos, discursos e innumerables p\u00e1ginas period\u00edsticas constituyen un legado imperecedero, que ahora rescata el pa\u00eds al celebrar el centenario de su natalicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Espectador, <\/strong>Bogot\u00e1,<strong> <\/strong>30 de mayo de 1976 y 31 de julio de 2006.<br \/>\n<strong>Noticias Culturales, Instituto Caro y Cuervo, <\/strong>Nos. 46 y 47, enero-abril de 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentario:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelente semblanza del gran colombiano y patriota que fue Alberto Lleras. Ojal\u00e1 los pol\u00edticos contempor\u00e1neos aprendieran el legado y herencia pol\u00edtica de este prohombre: servicio a la patria y sus compatriotas sin esperar prebenda alguna, total desprecio por los bienes y recompensas materiales y un amor infinito por su patria y su partido. En s\u00edntesis, un verdadero y aut\u00e9ntico colombiano. <strong>Luis Quijano, <\/strong>Houston (USA).<strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Alberto Lleras Camargo, uno de los mayores estrategas de la pol\u00edtica colombiana y conocedor como pocos de los reflujos del pa\u00eds, escogi\u00f3 la ocasi\u00f3n precisa para anunciar su retiro de la actividad p\u00fablica. 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