{"id":1720,"date":"2010-07-27T10:59:02","date_gmt":"2010-07-27T15:59:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1720"},"modified":"2016-10-31T18:52:01","modified_gmt":"2016-10-31T23:52:01","slug":"sangre-de-periodista","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/07\/27\/sangre-de-periodista\/","title":{"rendered":"Sangre de periodista"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte de Guillermo Cano me sorprendi\u00f3 en C\u00facuta, aquel 17 de diciembre de 1986. Al d\u00eda siguiente, con mi esposa y mis tres hijos penetr\u00e9 en Venezuela, en vacaciones de dos semanas, en las que la imagen del m\u00e1rtir permaneci\u00f3 en el cerebro y en el alma como la visi\u00f3n tenebrosa de esta Colombia ensangrentada, en la peor \u00e9poca del narcotr\u00e1fico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de ingresar a Venezuela, dirig\u00ed a <em>El Espectador<\/em> el siguiente mensaje: \u201cCon su propia sangre, escribi\u00f3 Guillermo Cano su supremo editorial sobre moral, valent\u00eda y patriotismo que ojal\u00e1 haga reaccionar al pa\u00eds en esta larga noche de horrores. Perplejo y adolorido expreso mi solidaridad con los Cano y mi fe en Colombia\u201d. D\u00edas despu\u00e9s, desde la Isla de Margarita, enviaba al peri\u00f3dico mi art\u00edculo <em>Sangre de periodista,<\/em><strong> <\/strong>que me sigue estremeciendo el sentimiento, veinte a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 12 de diciembre, la v\u00edspera de salir en viaje de vacaciones, dej\u00e9 en mano de don Guillermo Cano unas colaboraciones para <em>El Espectador<\/em>, con estas palabras: \u201cSalgo en plan de descanso a Venezuela. Pero <em>Salpic\u00f3n<\/em> (mi columna de entonces) se queda: \u00e9l no tiene vacaciones. Le dejo estas notas anticipadas, y con ellas mis votos muy cordiales por su felicidad y la de los suyos en 1987\u201d. Cinco d\u00edas despu\u00e9s el valiente periodista ca\u00eda abatido por oscuros criminales a su salida de las instalaciones de <em>El Espectador.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una descarga fatal, que estremeci\u00f3 al pa\u00eds y continuar\u00e1 para siempre repercutiendo en el alma de este pueblo bueno e indefenso que los malhechores quieren destruir, cortaba de un tajo una de las existencias m\u00e1s valiosas de la patria en estos tiempos de bandidaje y de disoluci\u00f3n social. La felicidad que yo le hab\u00eda deseado no lleg\u00f3 para \u00e9l ni para los suyos, y las balas asesinas \u2013\u00a1iron\u00eda del destino!\u2013, que siempre se agazapan en la sombra porque le tienen miedo a la claridad, no le permitieron siquiera presenciar el amanecer de 1987, a\u00f1o en que <em>El Espectador<\/em> cumplir\u00e1 su centenario de vida batalladora y edificante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Suceso que don Guillermo Cano preparaba con especial diligencia y entra\u00f1able sentimiento. Por m\u00e1s muerto que haya quedado a bordo de la nave, la efem\u00e9ride ser\u00e1 grandiosa y suscitar\u00e1 mayor solemnidad y emoci\u00f3n con la presencia del m\u00e1rtir, que hace m\u00e1s respetable, ya con la sangre del h\u00e9roe, la recia estirpe de los Cano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignoran los asesinos que las balas, por m\u00e1s mort\u00edferas que sean, no lograr\u00e1n jam\u00e1s silenciar el imperio de la palabra. Son balas que se vuelven contra ellos mismos, porque en los pueblos libres que como Colombia cuentan con una prensa digna y vigilante, la sangre de los periodistas, y sobre todo de periodistas de las dimensiones humanas e intelectuales de quien acaba de caer atacando la inmoralidad y defendiendo sus rectos principios, abona mejor el terreno de las causas justas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detr\u00e1s de cada periodista eminente marcha una legi\u00f3n de seguidores. El pa\u00eds se identifica con el\u00a0 apostolado de la denuncia p\u00fablica. Y Colombia, que sobresale en el continente como modelo de periodismo valeroso, combativo y de firmes estructuras, ha dado m\u00faltiples demostraciones, en medio de las peores turbulencias, de que no es posible amordazar el pensamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra prensa, de tan meritoria tradici\u00f3n y tan dignamente capitaneada en todos los tiempos, es el eco de la Naci\u00f3n. En los peri\u00f3dicos est\u00e1 encarnada el alma popular, con sus angustias, sus clamores, sus esperanzas. Cuando se mata a un periodista se conmueve el pa\u00eds. Por eso las balas que terminaron con la existencia de don Guillermo Cano fueron lanzadas contra el pueblo. Crimen de lesa patria que los matones nunca podr\u00e1n borrarse de la conciencia. A todas partes los seguir\u00e1 una luz enjuiciadora que les cobrar\u00e1 el execrable delito. Ese es su castigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Guillermo Cano era un hombre bueno. Ciudadano ejemplar, esposo y padre bondadoso, periodista \u00edntegro. Nunca transigi\u00f3 con la deshonestidad y fue censor implacable del narcotr\u00e1fico y de las corrupciones p\u00fablicas. Era el fiscal de la Naci\u00f3n. En su <em>Libreta de Apuntes <\/em>denunciaba, con meridiana claridad y sin igual arrojo, los desv\u00edos p\u00fablicos y los peligros de los revoltosos y de los traficantes de la droga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre se gui\u00f3 por la verdad, por la raz\u00f3n, por la justicia. Conciencias como la suya, movida por s\u00f3lidas convicciones, son como murallas que se levantan contra el avance de las deshonestidades, cualesquiera que ellas sean. Por eso lo asesinaron. Lo mat\u00f3 la sinraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con su propia sangre escribi\u00f3 su mejor editorial. Su c\u00e9lebre <em>Libreta <\/em>no se ha cerrado. Al rev\u00e9s, ahora quedar\u00e1 m\u00e1s abierta que nunca. En ella habr\u00e1n de repasarse los c\u00f3digos sobre moral p\u00fablica, sobre periodismo constructivo, sobre comportamiento social, sobre hermosura idiom\u00e1tica, escritos por el agudo cr\u00edtico y el formidable humanista, cuya sombra crece entre el fragor de las balas y los horrores de esta Colombia vilipendiada. El pa\u00eds reflexionar\u00e1 sobre la sangre del periodista pulqu\u00e9rrimo y es posible que aparezcan soluciones para tantos atropellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dejo una flor sobre la <em>Libreta de Apuntes<\/em>, como discreto homenaje de quien, perplejo y adolorido, sabe sin embargo que su amigo y su maestro \u2013que hace 15 a\u00f1os le abri\u00f3 con generosidad inigualable las puertas de <em>El Espectador<\/em>\u2013 seguir\u00e1 vivo con su ejemplo y su palabra inmarchitables. Una flor que llevar\u00e1n tambi\u00e9n, en el alma, su esposa y sus hijos y la familia toda que pertenece a la casa period\u00edstica. Una flor que har\u00e1 brotar esperanzas sobre el desolado panorama de Colombia, porque la sangre de los justos es la que nos salvar\u00e1 de la hecatombe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 8 de enero de 1987 y 17 de diciembre de 2006.<br \/>\n<em><strong>Revista V\u00eda, <\/strong><\/em>Nueva York, abril de 1987.<br \/>\n<em><strong>Eje 21,<\/strong><\/em><strong> <\/strong>Manizales, 30 de octubre de 2016. <strong><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelente evocaci\u00f3n y magn\u00edfica calidad literaria de la nota, admirado Gustavo. <strong>Alpher Rojas<\/strong><strong> Carvajal, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy conmovedor el art\u00edculo. Evoca de muy buena forma lo que ocurri\u00f3 ese 17 de diciembre de 1986, y lo que ha seguido pasando despu\u00e9s de la muerte de Guillermo Cano, que no es muy diferente a la situaci\u00f3n de aquella \u00e9poca. <strong>Fabiola P\u00e1ez Silva<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias por tu bella p\u00e1gina sobre el doloroso y nunca redimido golpe a la vida, a los derechos humanos, a la familia, a Colombia, a la sociedad, en fin, al coraz\u00f3n de todos, por el vil asesinato de la palabra en la persona del distinguido periodista don Guillermo Cano. En medio de tanta impotencia, se alza la voz adolorida del amigo y el colega. He llorado de indignaci\u00f3n con tu p\u00e1gina. C\u00f3mo nos duele la patria, la familia y el hecho de que no pase nada ante atrocidades de esta magnitud, de esta miseria humana de la que se nutren los vampiros del alma. <strong>In\u00e9s Blanco<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reafirmo mis votos porque tu inteligencia honda y penetrante siga recordando iniciativas \u00fatiles a la comunidad y a los amigos. En este campo como en el de las letras has iniciado y concluido en este a\u00f1o una vasta tarea que ser\u00eda grandioso que se repitiera para el pr\u00f3ximo a\u00f1o. <strong>H\u00e9ctor Ocampo<\/strong><strong> Mar\u00edn<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1, 23 de diciembre de 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy hermoso e impecable testimonio a la memoria de Guillermo Cano. Much\u00edsimos colombianos lamentamos el inaudito asesinato de este periodista \u00edntegro y ejemplar y rechazamos las oscuras fuerzas que en esa \u00e9poca hicieron de nuestro pa\u00eds una gran tumba. Ojal\u00e1 no vuelva a repetirse esa historia.\u00a0<strong>Eduardo Lozano Torres,\u00a0<\/strong>Bogot\u00e1, 31 de octubre de 2016.\u00a0<b> <\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar La muerte de Guillermo Cano me sorprendi\u00f3 en C\u00facuta, aquel 17 de diciembre de 1986. 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