{"id":1824,"date":"2010-10-11T17:32:30","date_gmt":"2010-10-11T22:32:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1824"},"modified":"2014-03-29T06:51:07","modified_gmt":"2014-03-29T11:51:07","slug":"monumento-al-pie","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/10\/11\/monumento-al-pie\/","title":{"rendered":"Monumento al pie"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los \u00f3rganos humanos tal vez sea el pie el que menos honores recibe. Y esto puede explicarse por varias razones: por ser la extremidad inferior, algo as\u00ed como el hermano menor de la familia; por ser\u00a0 un miembro maloliente, al que se le mantiene escondido con cierto sentido de verg\u00fcenza; por su aspecto rastrero, que lo asimila a la pezu\u00f1a o zarpa de algunos animales; y, en fin, por pertenecer a una regi\u00f3n oscura, deforme, humillada, subterr\u00e1nea, plagada de <em>ojos de gallo<\/em>, juanetes, dedos chatos, u\u00f1as enlutadas, sudor y mugre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las mujeres, que todo lo cuidan y nada les sobra, no se rinden a las incomodidades del calzado y poco les importa, con tal de lograr unos cent\u00edmetros de esbeltez y supremac\u00eda, exponerse a la dictadura de los callos, los juanetes, las u\u00f1as encarnadas y los pies helados. Sobre esto \u00faltimo piensan que el hielo de sus piececitos est\u00e1 compensado con otras calor\u00edas de sus divinas reconditeces. Ellas, por razones que saltan a la vista, no cambiar\u00edan los tacones altos, por m\u00e1s tensiones y dolores que se deriven del estiramiento de huesos y tendones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el pie es un tirano, tambi\u00e9n es un amigo. Si es romo, tambi\u00e9n es centinela. Si es sucio, tambi\u00e9n es femenino. Yo le levantar\u00eda un monumento, al que acudir\u00edan caravanas presurosas de quienes carecen de \u00e9l, para admirar y a\u00f1orar este tesoro que la naturaleza les cobr\u00f3. A mi obra vendr\u00edan adem\u00e1s los cojos, los atletas, los chapines, las bailarinas, los futbolistas, los ciclistas, los trapecistas, los corredores de bolsa, los raponeros (\u00e1giles como gacelas), los trotamundos y, en fin, la humanidad entera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una idea que, por ejemplo, podr\u00eda realizar el maestro Rodrigo Arenas Betancourt, con esa fuerza tel\u00farica que lo caracteriza. Conseguir\u00eda \u00e9l desprender al hombre de su gleba retardataria y volverlo m\u00e1s a\u00e9reo y menos rastrero, m\u00e1s higi\u00e9nico y menos infeccioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pie es el puntal con que el hombre se sostiene sobre la tierra, recorre el mundo a sus anchas, se defiende de fieras y enemigos (palabras sin\u00f3nimas), se aleja de los acreedores y las culebras (siguen las equivalencias), y en s\u00edntesis, lo utiliza como medio de locomoci\u00f3n, de defensa y armon\u00eda. Aqu\u00ed el t\u00e9rmino <em>armon\u00eda <\/em>resulta menos evidente en el hombre que en la mujer, y por eso entro a explicar por qu\u00e9 el pie es atributo de belleza, de sensualidad y pecado, pero en nuestras dulces Evas, ya que a los hombres el Creador s\u00f3lo nos dot\u00f3 de un mecanismo de trabajo, fuerte y \u00e1spero, mugroso y ordinario, atl\u00e9tico en ocasiones y siempre rastrero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay diferencias notables entre el pie del hombre y el pie de la mujer. Dejemos para el var\u00f3n definiciones como las siguientes: \u201c\u201dPie de atleta\u201d (o sea, la infecci\u00f3n ocasionada por un hongo), \u201cPie de cabra\u201d, \u201cPie de gato\u201d, \u201cPie equino\u201d, \u201cPie de becerro\u201d, \u201cPie de gallina\u201d, \u201cPie de burro\u201d\u2026 Y para la mujer, que no s\u00f3lo nos gana en los pies, sino tambi\u00e9n en las pantorrillas, las caderas, el rostro y otras regiones de oculto magnetismo, asign\u00e9mosle alusiones como las de \u201cPie de paloma\u201d, \u201cPie de liebre\u201d, \u201cPie de durazno\u201d, \u201cPie de reina\u201d\u201d\u2026\u00a0 A la mujer le son propias frases como \u201cA pie juntillas\u201d o \u201cEn pie de guerra\u201d, seg\u00fan sea su actitud de no prestarse al ataque del adversario o estar dispuesta para el combate, entendido \u00e9ste en sentido amoroso, que por lo general tambi\u00e9n es b\u00e9lico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si los pies de las damas son una posesi\u00f3n est\u00e9tica y sensual, que suele conducir a lo sexual, y los pies del hombre son apenas un r\u00fastico instrumento de trabajo y por lo general de verg\u00fcenza, bien clara est\u00e1 la desigualdad de los sexos. El machismo se rebela ante tales desproporciones. Pero conform\u00e9monos los hombres con esta inferioridad, que por algo el Creador nos hizo atletas. Aunque existan desigualdades de sexo, tanto hombres como mujeres \u201cmeten la pata\u201d, y aqu\u00ed se prueba que, entendida la expresi\u00f3n en lenguaje malicioso, nadie est\u00e1 exento de pecar. Por lo pronto rind\u00e1mosle sincero homenaje a la mujer por ser m\u00e1s resistidora que nosotros en el dolor de la vanidad, como se desprende de sus tacones altos y el porte airoso, se\u00f1uelo que nos conduce a los at\u00f3nitos varones a buscar el placer pies arriba.<\/p>\n<p><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, enero 5 de 1984.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar De los \u00f3rganos humanos tal vez sea el pie el que menos honores recibe. 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