{"id":1850,"date":"2010-10-17T08:10:17","date_gmt":"2010-10-17T13:10:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1850"},"modified":"2014-05-31T19:19:46","modified_gmt":"2014-06-01T00:19:46","slug":"carretera-al-mar","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/10\/17\/carretera-al-mar\/","title":{"rendered":"Carretera al mar"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como una \u201ccuriosidad bibliogr\u00e1fica\u201d calific\u00f3 L\u00f3pez Michelsen la novela\u00a0<em>Carretera al mar<\/em>, del m\u00e9dico Tulio Bayer. La obra fue publicada en 1960 por Iqueima, editorial de Clemente Air\u00f3 que tuvo notable desempe\u00f1o, junto con su revista <em>Espiral,<\/em> como promotoras del mundo literario colombiano de mitad del siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por aquella \u00e9poca, L\u00f3pez Michelsen se hallaba exiliado en M\u00e9jico y all\u00ed estableci\u00f3 relaciones con el empresario Alfonso Rojas Priego, con quien en 1956 se vincul\u00f3 como productor asociado del largometraje <em>Llamas contra el viento <\/em>(versi\u00f3n libre del poema <em>Canci\u00f3n de la vida profunda,<\/em> de Barba Jacob). La afici\u00f3n del estadista por el cine volvi\u00f3 a manifestarse a\u00f1os despu\u00e9s, durante su gobierno, al crear e impulsar la Compa\u00f1\u00eda de Fomento Cinematogr\u00e1fico (Focine).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando resid\u00eda en M\u00e9jico, se interes\u00f3 por llevar al cine la novela de Bayer, con quien simpatizaba por haber sido uno de los iniciales adherentes del MRL., y cuya obra fue catalogada como muestra elocuente de la violencia pol\u00edtica que azot\u00f3 al pa\u00eds en los a\u00f1os cincuenta. Sin embargo, el proyecto cinematogr\u00e1fico no se llev\u00f3 a cabo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escenario de<em> Carretera al mar <\/em>es la zona que abarca los municipios antioque\u00f1os de Dabeiba y Anor\u00ed, muy conocida por el novelista por haber cumplido all\u00ed su a\u00f1o de medicina rural. El pa\u00eds viv\u00eda entonces la peor \u00e9poca de violencia partidista, flagelo que diezmaba peque\u00f1os pueblos, como los dos citados, donde liberales y conservadores se hab\u00edan declarado una guerra a muerte que nadie deten\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esa regi\u00f3n le correspondi\u00f3 a Bayer, como m\u00e9dico, soci\u00f3logo, escritor y futuro revolucionario, presenciar el desenfreno atroz de la barbarie fratricida que durante largo tiempo mantuvo aterrorizado al pueblo colombiano. Hasta tal grado llegaba el odio entre hermanos, que en muchos lugares de Colombia exist\u00eda una competencia demencial sobre cu\u00e1l partido pon\u00eda m\u00e1s muertos del bando contrario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el joven galeno lleg\u00f3 a prestar sus servicios en Anor\u00ed, el boticario, que manejaba el poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico del pueblo, lo llev\u00f3 a su farmacia y le mostr\u00f3 los medicamentos que ten\u00eda en existencia \u2013algunos obsoletos\u2013, con la oferta de generosa comisi\u00f3n sobre cada f\u00f3rmula que recetara de esas marcas. Por ese resquicio, al nuevo m\u00e9dico le lleg\u00f3 la ola de corrupci\u00f3n que reinaba en el vecindario bajo el mando del gamonal y sus secuaces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ah\u00ed comenz\u00f3 la batalla del personaje de la novela contra la inmoralidad p\u00fablica. El actor de la vida real no es otro que el propio Bayer, que se rebelar\u00e1 contra los abusos, los atropellos y la sinraz\u00f3n que saldr\u00e1n a su paso por todas partes. Luego empezaron a surgir en Anor\u00ed los sucesos de la violencia cotidiana que manten\u00eda amedrentada a la poblaci\u00f3n. Ampliado el panorama al territorio nacional, Colombia entera se debat\u00eda bajo el imperio de los odios, las venganzas y las corruptelas. El pa\u00eds se llen\u00f3 de chusmas, de uno y otro partido, y se perdi\u00f3 el sentido de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un significativo rasgo de la solidaridad del m\u00e9dico con la desgracia de los pobres lo constituye el ata\u00fad comunitario que invent\u00f3 en Anor\u00ed, hecho que representa no solo un episodio de novela, sino que pertenece a la realidad alucinante. Al descubrir que el municipio otorgaba una suma para costear la caja funeraria de los pobres de solemnidad, propuso a las autoridades que \u00e9l mandar\u00eda fabricar por su cuenta un ata\u00fad de calidad para prestar el servicio de velaci\u00f3n a esas personas, las que ser\u00edan luego enterradas sin ata\u00fad. As\u00ed sucedi\u00f3. A cambio, el municipio le entregaba en cada caso el respectivo auxilio, con el que compraba leche para los ni\u00f1os desnutridos que atend\u00eda en el hospital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su libro autobiogr\u00e1fico <em>Carta abierta a un analfabeto pol\u00edtico,<\/em> narra las peripecias por las que pas\u00f3 para conseguir publicar su novela. Dicha obra la comenz\u00f3 a escribir en Puerto Legu\u00edzamo (me consta), donde trabajaba como m\u00e9dico del puesto de salud \u2013antes de pasar a la direcci\u00f3n cient\u00edfica de Laboratorios CUP\u2013, y la concluy\u00f3 en Puerto Carre\u00f1o, en diciembre de 1959, donde ejerc\u00eda el mismo cargo oficial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el ministerio no le giraba los sueldos. Sin dinero, viaj\u00f3 a Bogot\u00e1 con los manuscritos debajo del brazo y el alma alborotada. Toc\u00f3 en muchas puertas, y en ninguna apareci\u00f3 el editor. \u00bfCu\u00e1ntos escritores pueden darse ese lujo? A la postre, contrat\u00f3 con Iqueima, por cinco mil pesos, la impresi\u00f3n de dos mil ejemplares. El contado inicial le lleg\u00f3, en forma providencial, de manos de sus t\u00edas las monjas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando tuve conocimiento de la novela, mi amigo estaba internado en el monte, al frente de un movimiento sedicioso. Vino despu\u00e9s su a\u00f1o de c\u00e1rcel y su destierro de Colombia. Mis esfuerzos fueron vanos para localizar la obra en las librer\u00edas. Nadie me daba raz\u00f3n de ella. Hasta que un golpe de fortuna me inform\u00f3, en 1982 (22 a\u00f1os despu\u00e9s de la edici\u00f3n del libro), que Vicente P\u00e9rez Silva \u2013custodio de rarezas bibliogr\u00e1ficas\u2013 lo ten\u00eda en su poder. \u00c9l me obsequi\u00f3 la fotocopia encuadernada que reposa con honores en mi biblioteca, cuya relectura me ha inspirado la presente cr\u00f3nica. \u00a1As\u00ed de misteriosa es la suerte de los libros!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tulio Bayer es un h\u00e1bil narrador de violencia. Su <em>Carretera al mar,<\/em> ahora olvidada, merece sitio destacado en la literatura testimonial de aquellos tiempos horrendos. Esa carretera de penetraci\u00f3n por la selva h\u00fameda, por la selva agresiva, hasta llegar al mar, est\u00e1 plagada de violencia. Con ella so\u00f1aron muchos colombianos. Se hizo con sangre inocente. En la novela aparecen los primeros signos de la sensibilidad social del escritor, la que determin\u00f3 su rebeld\u00eda y le acarre\u00f3 tremendos descalabros. A pesar de todo, \u00e9l nunca desisti\u00f3 de su lucha y afront\u00f3 todas las adversidades, hasta su muerte solitaria en Par\u00eds, hace 25 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 16 de noviembre de 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Carretera al mar<\/em> me recuerda a nuestro querido Tulio. Abrazos grandes, <strong>Eduardo Garc\u00eda<\/strong><strong> Aguilar<\/strong><strong>, <\/strong>Par\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He le\u00eddo con placer intelectual el art\u00edculo sobre <em>Carretera al mar <\/em>y me ha recordado aquellos tiempos de la violencia pol\u00edtica que yo tambi\u00e9n viv\u00ed en Cali cuando era redactor de <em>El Pa\u00eds,<\/em> en el Valle, predio del famoso C\u00f3ndor, protagonista de otra novela de la violencia: la de \u00c1lvarez Gardeaz\u00e1bal. Alguna vez escrib\u00ed sobre la novela de la violencia y di a conocer a otro autor desconocido que vale la pena que t\u00fa lo resucites a la literatura de hoy como hiciste con Tulio Bayer. Me refiero a Luis Castellanos Tapias, autor santandereano de la novela <em>El alzamiento.<\/em> Tu art\u00edculo me hace recordar a Clemente Air\u00f3, de quien fui amigo. Creo que contigo y Eduardo Dur\u00e1n estamos resucitando a los viejos valores de las letras, de la historia y de la pol\u00edtica del medio siglo XX. <strong>Ramiro Lagos<\/strong><strong>, <\/strong>Greensbore<strong> <\/strong>(Estados Unidos).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Como una \u201ccuriosidad bibliogr\u00e1fica\u201d calific\u00f3 L\u00f3pez Michelsen la novela\u00a0Carretera al mar, del m\u00e9dico Tulio Bayer. La obra fue publicada en 1960 por Iqueima, editorial de Clemente Air\u00f3 que tuvo notable desempe\u00f1o, junto con su revista Espiral, como promotoras del mundo literario colombiano de mitad del siglo XX. Por aquella \u00e9poca, L\u00f3pez [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50],"tags":[5],"class_list":["post-1850","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-novela-articulos","tag-novela"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1850","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1850"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1850\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13190,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1850\/revisions\/13190"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1850"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1850"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1850"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}