{"id":1865,"date":"2010-10-19T12:03:31","date_gmt":"2010-10-19T17:03:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1865"},"modified":"2014-03-28T17:10:46","modified_gmt":"2014-03-28T22:10:46","slug":"1865","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/10\/19\/1865\/","title":{"rendered":"Tr\u00e1gico cronopio navide\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>El Tiempo<\/em> de este 19 de diciembre, Jotamario Arbel\u00e1ez presagiaba la muerte inminente del periodista y escritor Ignacio Ram\u00edrez Pinz\u00f3n, v\u00edctima de un c\u00e1ncer voraz que lo destrozaba poco a poco, desde diez a\u00f1os atr\u00e1s, en medio de terribles dolores. Cuando la nota sobrecogedora de Jotamario apareci\u00f3 en el peri\u00f3dico, Ignacio ya estaba muerto: muri\u00f3 a la madrugada de ese mismo d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u201ccronopio mayor\u201d, como se le conoc\u00eda, demostr\u00f3 durante su cruel enfermedad un valor inaudito, hasta el punto de considerar a la muerte como su compa\u00f1era habitual, casi amorosa, con la que aprendi\u00f3 a codearse como si se tratara de su mejor aliada en las horas de angustia que envolvieron su existencia en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reacio a los m\u00e9dicos y a los f\u00e1rmacos, prefer\u00eda resistir el sufrimiento con fortaleza espartana, y hasta se burlaba de quienes se compadec\u00edan de su postraci\u00f3n progresiva. S\u00f3lo cuando las fuerzas lo abandonaron por completo y el cerebro dej\u00f3 de producir ideas, se sinti\u00f3 derrotado por la vida. Y entreg\u00f3 sus blasones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dol\u00eda de no ser ya capaz de vigorizar el alma de su revista <em>Cronopios,<\/em> lo que era tanto como entenebrecer su ilusi\u00f3n, ahogar su propia alma so\u00f1adora. En sus instantes supremos de soledad e impotencia, se acordar\u00eda de Cort\u00e1zar, su \u00eddolo, a quien le hab\u00eda pedido prestado el nombre de batalla con el que se identificaba con el mundo, nombre que, de tanto enaltecerlo, pas\u00f3 a ser de su propiedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra cronopio \u2013inventada por Cort\u00e1zar dentro de una visi\u00f3n fant\u00e1stica\u2013 se volvi\u00f3 t\u00edtulo de honor que s\u00f3lo pod\u00eda dispensarse a los grandes amigos, a los nobles amigos, y adquiri\u00f3 para ellos los sin\u00f3nimos de personas \u201cingenuas, idealistas, desordenadas, sensibles y poco convencionales\u201d, es decir, quijotes en el ancho sentido del t\u00e9rmino. Eso era Ignacio Ram\u00edrez Pinz\u00f3n: un quijote de las letras, de la amistad y el altruismo, no sujeto a c\u00e1nones ociosos ni a jerarqu\u00edas acartonadas. Con esa insignia gan\u00f3 todas las batallas, incluso la de la muerte, porque se volvi\u00f3 eterno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su obra literaria, conformada por siete libros \u2013en los g\u00e9neros de la narrativa, la cr\u00edtica de arte, las entrevistas a literatos y las narraciones infantiles\u2013, se divide en dos conceptos: lo que es su propia creaci\u00f3n, y el inter\u00e9s que dedic\u00f3 a estimular la obra de los dem\u00e1s. En este \u00faltimo terreno, su generosidad fue definitiva para que muchos escritores iniciales perseveraran en sus afanes, y edificante para que los experimentados hallaran la palabra de aliento y el justo reconocimiento que no se obtienen en los c\u00edrculos del privilegio. <em>Cronopios<\/em> queda como el mejor legado de este mecenazgo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conservo con gran aprecio su libro <em>Hombres de palabra,<\/em> escrito en asocio de Olga Cristina Turriago, donde recogieron una serie de entrevistas con escritores colombianos residentes en el pa\u00eds y en el exterior, obra que se convierte en valioso material de consulta para apreciar \u2013dentro del universo intelectual que se extiende por todo el mundo\u2013 los estilos, los temperamentos, las maneras de pensar y los diferentes enfoques, antagonismos, tendencias, odios y amores que se originan en este campo siempre controvertido, alrededor de treinta figuras de nuestras letras. Como dolorosa iron\u00eda, dicho libro lo recib\u00ed de sus autores como regalo de la Navidad de 1989. Hoy, 18 a\u00f1os despu\u00e9s, \u00a0la fiesta navide\u00f1a se empa\u00f1a con la despedida final del amigo ilustre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como homenaje a su memoria, rescato a continuaci\u00f3n la maravillosa p\u00e1gina titulada <em>El a\u00f1o nuevo de la paloma,<\/em> que Ignacio public\u00f3 en <em>Cronopios<\/em> como inicio del 2007, y donde la libertad de una paloma que hab\u00eda llegado a su residencia en las postrimer\u00edas del a\u00f1o viejo, simboliza el tr\u00e1nsito de su alma y de su cuerpo dolientes hacia el reposo eterno.<\/p>\n<p align=\"center\">* * * * *<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>El a\u00f1o nuevo de la paloma<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Por Ignacio Ram\u00edrez, director de <em>Cronopios<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He pasado la media noche del a\u00f1o viejo al a\u00f1o nuevo acariciando a una paloma blanca. Est\u00e1 en el garaje de mi casa, en un s\u00f3tano sin aire, merodeado por los gatos vagabundos y lleno de la contaminaci\u00f3n de los autom\u00f3viles que duermen aqu\u00ed sus met\u00e1licos sue\u00f1os, sus pesadillas maquinales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo llega una paloma blanca a un garaje rec\u00f3ndito?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El celador del edificio del frente dice que cerca de las diez de la noche del 29 de diciembre vio como si un \u00e1ngel gigantesco se empeque\u00f1eciera en el aire de las tinieblas y llegara disfrazado de novia diminuta a husmear en los \u00e1rboles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Yo la vi entre las ramas y parece que despert\u00f3 a los p\u00e1jaros que estaban durmiendo, porque hubo alboroto y agitar de plumas de todos los colores. Inclusive revolote\u00f3 cerca de los venados de luces decembrinas que adornan los edificios de esta calle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros vigilantes salieron sorprendidos por la desfachatez de la paloma. Ninguno entend\u00eda qu\u00e9 hac\u00eda a aquellas horas esta alocada aventurera emplumada alterando las leyes de la luna y las estrellas, donde las palomas son constelaciones y no aves terrestres como esta quiz\u00e1s sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos llegado a pensar que puede tratarse de un artilugio escapado del sue\u00f1o de un ser c\u00f3smico. Una entelequia sideral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo al principio cre\u00ed que hablaban de un pich\u00f3n de albatros, una inusual nevada tropical as\u00ed de grande. Acaso una hostia voladora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alfonso, mi compa\u00f1ero de la porter\u00eda del edificio donde paso mis insomnios y escribo mis <em>Cronopios,<\/em> me cont\u00f3 que la pajarita blanca se perdi\u00f3 cuando tuvo que abrir la puerta para que entrara un carro cuyo due\u00f1o llegaba de una fiesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y no se supo m\u00e1s. Pero cuando yo activ\u00e9 la se\u00f1al de mi llegada y parque\u00e9 mi carro en su lugar de h\u00e1bito, se apareci\u00f3 ante m\u00ed, bati\u00f3 sus alas y vino a picotear mis pies que ya casi no son capaces con sus pasos de regreso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me mir\u00f3 con sus ojazos negros y me salud\u00f3 con un inaudible y diminuto arrurr\u00fa que yo sent\u00ed como si fuera una canci\u00f3n de mar, un instrumento de misterio, gaviota en tierra, farall\u00f3n de plumas albas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alfonso fue por una casita que aqu\u00ed guardan los residentes para cuando hacen viajes largos con sus mascotas. Le trajo arroz tan blanco como su plumaje y encendi\u00f3 la luz el\u00e9ctrica que pareci\u00f3 alumbrarle el coraz\u00f3n del baile porque se dedic\u00f3 a dar vueltas y m\u00e1s vueltas como suelen hacer los p\u00e1jaros trompos cuando las p\u00e1jaras trompas les agitan las pitas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo pas\u00e9 mis dedos por las plumas de su cabeza y por primera vez en esta vida dura sent\u00ed lo que significa ser materia blanda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estaba preocupado por las enfermedades, por las deudas, por el drama imprevisto de mi hermana mayor que est\u00e1 entre la espada y la pared de la vida y de la muerte, como yo \u2014aunque parece que su muerte ser\u00e1 corta y la m\u00eda larga\u2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palomita me alegr\u00f3 la vida. Vino a buscarme. S\u00e9 que es m\u00eda. Y s\u00e9 que es mensajera porque tra\u00eda tres lacitos de cintas de colores atados en una de sus patas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entiendo que como todos busca su libertad, pero no quiere irse. Yo le digo que ah\u00ed est\u00e1 el cielo del d\u00eda y de la noche, que siga su camino, que aproveche que a\u00fan puede trasegar y vaya en nombre m\u00edo por los senderos que comienzan en la aurora y retozan todo el d\u00eda y descansan o cantan toda la noche. Abro la puerta\u2026 \u00a1Y nada! Ah\u00ed est\u00e1 mi palomita blanca a la que transitoriamente bautic\u00e9 Albertina Rafaela porque por supuesto me trae remembranzas de aquella loca parienta lejana suya que se equivoc\u00f3 buscando el norte y lleg\u00f3 al sur, la que confundi\u00f3 el trigo con el agua, el mar con el cielo y la noche con la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si no fuera por la amenaza de los gatos noct\u00edvagos la adoptar\u00eda y le convertir\u00eda su casa de madera en un palaciego palomar digno de su ostensible estirpe de reina aventurera. Y le sembrar\u00eda un jard\u00edn repleto de margaritas blancas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si no fuera por los gases de los carros saldr\u00eda a buscarle el aire a donde fuera. Lo traer\u00eda del Amazonas o de la Cochinchina y hasta de la Patagonia si fuera necesario. Volar\u00eda por ella con alas de cart\u00f3n, desatar\u00eda a la tierra de su cord\u00f3n umbilical y lo pondr\u00eda a elevarse como una cometa con un mensaje que dijera d\u00e9jenme vivir en paz y prometo recuperar la risa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero me da mucho miedo que corra el riesgo de morir envenenada o apabullada por la violencia, como mueren hoy en d\u00eda los seres humanos\u2026 \u00a1Mejor morir volando que corriendo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, porque quiero salvarle la vida para que regrese al viento y riegue la noticia de que yo quiero irme con ella, esta ma\u00f1ana le escrib\u00ed al periodista Gustavo G\u00f3mez, de Caracol, suplic\u00e1ndole que anuncie por su emisora que busco con urgencia a un colomb\u00f3filo que me instruya sobre c\u00f3mo puedo desequivocar a una paloma equivocada (\u00abque las estrellas eran roc\u00edo \/ que el calor, la nevada, \/\/\u2026 que tu falda era tu blusa, \/ que tu coraz\u00f3n su casa\u00bb)\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hay alg\u00fan intr\u00edngulis entre Albertina Rafaela y yo: Gustavo me respondi\u00f3 por correo electr\u00f3nico que hoy por ser a\u00f1o viejo la mayor parte de la programaci\u00f3n est\u00e1 pregrabada y en consecuencia \u00e9l no podr\u00eda estar al frente de la operaci\u00f3n Paloma blanca, y aunque dijo que hab\u00eda pasado mi comunicaci\u00f3n a sus compa\u00f1eros, parecen andar despalomados pues ninguno de ellos atendi\u00f3 el arrurr\u00fa de la emergencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso he bajado al garaje en esta media noche entre el a\u00f1o viejo y el a\u00f1o nuevo. La paloma se levant\u00f3 y vino a acompa\u00f1arme en esta soledad tan sola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta vez picote\u00f3 la palma de mi mano y aunque yo nunca lloro porque gast\u00e9 todas mis l\u00e1grimas cuando fui joven y viv\u00eda siempre enamorado, hoy he sentido h\u00famedos los ojos al besar las plumas de la cabeza de esta ni\u00f1a bonita emplumada y coqueta, compa\u00f1era blanca. Pero no era llanto sino roc\u00edo nocturno tan com\u00fan y corriente en las pupilas de los hombres que encuentran palomas blancas en los parqueaderos subterr\u00e1neos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda la noche so\u00f1\u00e9 con la libertad, que no es la jaula abierta sino el picoteo de la lejan\u00eda.<\/p>\n<p>(Ella se durmi\u00f3 en la orilla.<br \/>\nYo, en la cumbre de una rama).<\/p>\n<p><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 21 de diciembre de 2007.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Correo dirigido a \u00d3scar Dom\u00ednguez). Esta carta de Ricardo Bada me lleg\u00f3 esta ma\u00f1ana mientras me secaba copiosas l\u00e1grimas, salidas de un coraz\u00f3n tan endurecido como los de nuestros gobernantes y motivadas por la nota m\u00e1s bella, m\u00e1s emotiva, m\u00e1s del fondo del alma como la publicada hoy en <em>El Espectador<\/em> sobre nuestro querido Nacho. Te saludo en la orfandad en que quedamos sin nuestro pap\u00e1 Cronopio. No conozco al se\u00f1or Gustavo P\u00e1ez Escobar pero ser\u00eda un gran honor conocer a esa persona generosa que intuy\u00f3 muy certeramente la grandeza del alma de Ignacio Ram\u00edrez. <strong>Hernando Jim\u00e9nez.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy certeros sus comentarios sobre las dos caras de Nacho: el hombre de palabra y el que se ocupaba de la palabra de los dem\u00e1s. Nacho me cont\u00f3 otra historia que no tuvo tiempo de escribir: el de una paloma mensajera que a\u00f1o y medio despu\u00e9s de emprender el vuelo, regres\u00f3 \u201ca pie\u201d a su palomar, herida y todo. Estoy consultando colomb\u00f3filos para que me expliquen semejante fen\u00f3meno. Por all\u00e1 se le enviar\u00e9 cuando la redondee. <strong>Oscar Dom\u00ednguez.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas, muchas gracias por tan hermoso texto sobre Ignacio. \u00c9l te lo hubiera agradecido desde lo m\u00e1s profundo de su ser y t\u00fa bien lo sabes. Yo, en su nombre, te lo vuelvo a agradecer. No solo es bello, tambi\u00e9n proviene de una persona muy especial como t\u00fa. <strong>Olga Cristina Zurriago Montoya, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me conmovi\u00f3 profundamente la p\u00e1gina a la ploma, y claro, \u00e9l decidi\u00f3 que su alma se fuera con ella, porque encontr\u00f3 en su cercan\u00eda no solo la suavidad de sus plumas, sino, quiz\u00e1s, el afecto a que se refiere y a la soledad infinita que acompa\u00f1aba con su revista, y como bien dices t\u00fa, Ignacio no ha muerto, porque tenemos sus palabras y la blancura de su alma con rostro de paloma. <strong>In\u00e9s Blanco<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En El Tiempo de este 19 de diciembre, Jotamario Arbel\u00e1ez presagiaba la muerte inminente del periodista y escritor Ignacio Ram\u00edrez Pinz\u00f3n, v\u00edctima de un c\u00e1ncer voraz que lo destrozaba poco a poco, desde diez a\u00f1os atr\u00e1s, en medio de terribles dolores. 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