{"id":1952,"date":"2010-11-05T19:12:22","date_gmt":"2010-11-06T00:12:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1952"},"modified":"2014-03-28T10:47:45","modified_gmt":"2014-03-28T15:47:45","slug":"1952","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/11\/05\/1952\/","title":{"rendered":"Charla con un nada\u00edsta"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varias notas de prensa han recordado el nacimiento del nada\u00edsmo en el pa\u00eds hace 50 a\u00f1os. Una de ellas, la publicada por Augusto Le\u00f3n Restrepo en el diario caldense <em>Eje 21<\/em>, rememora la presencia en Manizales de Gonzalo Arango y su estado mayor por los d\u00edas en que Luz Marina Zuluaga conquistaba la corona de Miss Universo. No es accidental que belleza y poes\u00eda vayan de la mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nada\u00edstas, a pesar de las muertes notables que se han producido en sus filas, mantienen en alto sus pendones como grupo desafiante de batallas riesgosas, que lejos de sacarlos del campo de combate, les han hecho ganar los trofeos de la inteligencia rebelde y de la libertad ideol\u00f3gica. En los albores del nada\u00edsmo, se dieron cita Gonzalo Arango y Fernando Gonz\u00e1lez en la casa del fil\u00f3sofo de Envigado y all\u00ed supieron que ten\u00edan la misma sangre. \u201cFernando vio en Gonzalo Arango \u2013dice Eduardo Escobar\u2013 la viva estampa de su primera juventud ruidosa\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto de \u201cruidosa\u201d, para calificar la temperatura alborotada que hac\u00eda vibrar al grupo po\u00e9tico, es oportuno situarlo en Manizales (ciudad de nieblas y de fr\u00edos eternos) cuando ellos irrumpieron como diablos sueltos que escandalizaron a la comarca conventual y levantaron una llamarada en las conciencias puritanas. Algunos literatos en embri\u00f3n, y a pesar de ello espabilados dentro del estrecho marco local \u2013como Augusto Le\u00f3n Restrepo y su primo William Ram\u00edrez Tob\u00f3n\u2013, avivaron el esc\u00e1ndalo y de paso se ganaron unos cuantos anatemas por su manifestaci\u00f3n sat\u00e1nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Universidad de Caldas, los nada\u00edstas leyeron su manifiesto revolucionario, que antes hab\u00edan proclamado en el Parque Berr\u00edo de Medell\u00edn, y arremetieron contra los escritores cat\u00f3licos, que eran la flor y nata de la intelectualidad caldense. Esto le vali\u00f3 la destituci\u00f3n al decano que les hab\u00eda prestado el aula m\u00e1xima. Y cogieron a piedra las instalaciones de <em>La Patria,<\/em> por alguna nota que los censuraba. Lleg\u00f3 la polic\u00eda, y los poetas fueron a dar a la c\u00e1rcel con sus proclamas irreverentes. Con ese motivo, Jotamario escribi\u00f3 su c\u00e9lebre poema sobre los polic\u00edas de Manizales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, al celebrarse los 50 a\u00f1os de aquellos sucesos, he tenido un di\u00e1logo veloz con Eduardo Escobar, uno de los sobrevivientes de la barah\u00fanda en Manizales, hoy sereno escritor de <em>El Tiempo<\/em> y voz cantante del credo nada\u00edsta. Oriundo de Envigado como su fil\u00f3sofo consejero, seminarista en sus mocedades (hubiera podido llegar a ser obispo), hoy un sesent\u00f3n nost\u00e1lgico y pleno de vivencias, Escobar ve correr las horas del crep\u00fasculo en su predio rural de San Francisco (Cundinamarca).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De entrada, me dice: \u201cNo s\u00e9 si los cincuenta a\u00f1os de jorobar merezcan felicitaciones o l\u00e1stima. No es posible enorgullecerse de haber envejecido al amparo de una de las m\u00e1s negativas y la m\u00e1s fruct\u00edfera de las palabras, y de convertirse poco a poco en la figura de salvedades, de ensayos de vivir y del esfuerzo de pensar, para lograr al cabo de todo no entender\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenta que la \u00faltima vez que vio a Ebel Botero, entusiasta admirador suyo en las calles de Manizales (ambos j\u00f3venes y con ganas de gozar), fue en Medell\u00edn. As\u00ed lo describe: \u201cYo estaba seguro de que morir\u00eda de calor, pues rodaba por las ardientes calles de la ciudad de la eterna primavera, de gabardina, con bufanda de seda y sombrero\u201d. Me veo en el caso de contarle que no muri\u00f3 de calor ambiental, sino a consecuencia del veneno que se tom\u00f3 en el hotel donde resid\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poeta recuerda a otros escritores de la \u00e9poca, como Mario Escobar Ortiz, que tambi\u00e9n tuvo final tr\u00e1gico. Y anota que un hijo de Escobar Ortiz, que vive en Pereira y se le perdi\u00f3 de vista, se qued\u00f3 con algunos papeles de Gonzalo Arango, que ahora quiere publicar un editor inesperado. \u00a0\u201cOjal\u00e1 no haya hecho lo que hizo Angelita con el archivo de nuestro Gonzalo: echarlo a la candela por estorboso\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la Manizales sosegada que los enchiquer\u00f3 por unas horas le rinde este tributo: \u201cMis amigos todav\u00eda se asustan cuando les digo que en los sesenta la mejor p\u00e1gina de opini\u00f3n del pa\u00eds la ten\u00eda <em>La Patria.<\/em> Un mont\u00f3n de se\u00f1ores mucho m\u00e1s viejos que nosotros, godos, pero algunos proustianos, cultos y con unas prosas muy inteligentes las m\u00e1s de las veces. Recuerdo tambi\u00e9n esa tristeza del diablo que andaba junto a Fernando Mej\u00eda Mej\u00eda (poeta de Salamina, muerto en 1986). Y que a Baudilio Montoya (el rapsoda del Quind\u00edo) me lo presentaron como diez mil veces, como una figura de museo, que nunca se acordaba de haberme visto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablamos de Pereira, donde contrajo matrimonio por el rito cat\u00f3lico, y luego se separ\u00f3: \u201cAl fin entend\u00ed por qu\u00e9 se dice \u2018contraer\u2019 matrimonio, como si fuera igual que \u2018contraer\u2019 la gripa, o la hepatitis. Antes de Gaviria, Pereira era m\u00e1s manejable, cuando no se hab\u00eda llenado de traquetos ni ten\u00eda viaducto\u2026 Viaducto: una palabra cara a Am\u00edlcar Osorio\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre el poeta de la ruana, otra de las figuras literarias que Eduardo Escobar trat\u00f3 durante su estad\u00eda en Pereira, le cuento que yo estuve presente en el homenaje que se le tribut\u00f3 al final de su vida y que le ocasion\u00f3 la muerte. La emoci\u00f3n de ver y de sentir a tanta gente aplaudi\u00e9ndolo, le produjo un infarto fulminante. Como muestra de aprecio, el Club Rialto le hab\u00eda dispensado el car\u00e1cter de socio de honor, agrego. \u201cBueno \u2013interviene Escobar\u2013, pero estoy seguro de que al poeta Luis Carlos Gonz\u00e1lez no lo dejaban entrar con ruana en el Rialto\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para finalizar esta charla al vuelo que surgi\u00f3 a ra\u00edz de la cr\u00f3nica de Augusto Le\u00f3n Restrepo, le pregunto c\u00f3mo se siente hoy en la vida rural de San Francisco, luego de su larga estad\u00eda en La Calera y sobre todo de la fren\u00e9tica acci\u00f3n de los manifiestos\u00a0 y las agitaciones ideol\u00f3gicas (en ese juego arrebatado con la palabra): \u201cSan Francisco \u2013afirma\u2013 es un lugar de clima medio, cafeterito, que llamamos. Aqu\u00ed me dedico a tratar de aprender a leer y a mis ejercicios eternos de mecanograf\u00eda. Una de las cosas buenas de vivir en el campo es que los amigos son siempre bienvenidos. La soledad es un espacio para los amigos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 29 de septiembre de 2008.<br \/>\n<strong><em>Eje 21,<\/em> <\/strong>Manizales, 29 de septiembre de 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Varias notas de prensa han recordado el nacimiento del nada\u00edsmo en el pa\u00eds hace 50 a\u00f1os. 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