{"id":1970,"date":"2010-11-09T17:48:07","date_gmt":"2010-11-09T22:48:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1970"},"modified":"2014-03-14T16:07:59","modified_gmt":"2014-03-14T21:07:59","slug":"1970","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/11\/09\/1970\/","title":{"rendered":"Entre cuentos y realidades"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llevaba dos a\u00f1os trabajando en Armenia como gerente de un banco, cuando un buen d\u00eda, en mayo de 1971, intoxicado de cifras y abrumado por los ajetreos del cargo, me dio por escribir un cuento durante un fin de semana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos en la ciudad me conoc\u00edan como banquero, y nadie como escritor, que en realidad no lo era, si bien ten\u00eda una novela escrita de af\u00e1n \u2013y con pasi\u00f3n\u2013 en mi \u00e9poca de adolescente en la ciudad de Tunja, obra que durante 18 a\u00f1os mantuve escondida en mis archivos secretos. La gente de Armenia me ve\u00eda como un ejecutivo eficiente que, llegado a la tierra quindiana con \u00e1nimo de servir, se hab\u00eda identificado con la idiosincrasia regional y gozaba por eso de general aprecio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues bien: animado por un concurso de cuento que promov\u00eda el <em>Magaz\u00edn Dominical<\/em> de <em>El Espectador<\/em> (en la venturosa \u00e9poca de los Cano Isaza), se me despert\u00f3 de repente la vena de narrador que se hallaba dormida en mis intimidades. Ese fin de semana elabor\u00e9 mi primer cuento durante intensas horas de esfuerzo atroz, y luego lo depur\u00e9 con la m\u00e1xima severidad de que fui capaz. Ya pose\u00eda, por supuesto, mayor dominio de la escritura que 18 a\u00f1os atr\u00e1s. El lunes siguiente lo despach\u00e9 por correo, a primera hora, sin darme tregua para el arrepentimiento. Una extra\u00f1a premonici\u00f3n me indicaba que iba a tener suerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tremenda alegr\u00eda viv\u00ed d\u00edas despu\u00e9s, cuando apareci\u00f3 mi cuento en el <em>Magaz\u00edn Dominical,<\/em> seleccionado entre infinidad de trabajos que llegaban a esa p\u00e1gina \u2013la\u00a0 m\u00e1s apetecida por los escritores\u2013 desde todos los sitios del pa\u00eds. Entraba as\u00ed por la puerta grande de la literatura. Luego de paladeado el regocijo, sent\u00ed indecisi\u00f3n, por no decir que miedo, al verme se\u00f1alado como cuentista ante el pa\u00eds entero. El triunfo me desestabiliz\u00f3. \u00bfQu\u00e9 dir\u00edan en mi banco, cuya materia prima es, como la de todos los bancos, el dinero, cuando supieran que ten\u00edan un escritor a bordo? \u00bfAcaso han convivido en sitio alguno las letras de cambio con las letras del esp\u00edritu?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El manejo de las cifras suele ser incompatible con el oficio literario. No es de buen recibo en la banca que el ejecutivo se dedique al mismo tiempo a las letras del esp\u00edritu, pues esto hace suponer el descuido de las letras de cambio, idea err\u00f3nea en muchos casos, pero la banca es la banca, es decir, una m\u00e1quina de producir billetes. Habr\u00e1 excepciones, pero yo no pod\u00eda saber si ese ser\u00eda mi caso. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo iba a renunciar a la literatura, si la sent\u00eda arraigada en mi personalidad desde siempre? Y en sentido contrario, \u00bfc\u00f3mo iba a renunciar al banco, si de \u00e9l derivaba el bienestar econ\u00f3mico? O era banquero o era escritor, tal parec\u00eda el dilema que me hab\u00eda planteado mi primer cuento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en el despacho bancario, el lunes siguiente, cavilaba en semejante disyuntiva cuando entr\u00f3 a la oficina Alirio Gallego Valencia, prestante elemento de la intelectualidad quindiana, quien, mir\u00e1ndome con ojos de duda jubilosa, me lanz\u00f3 esta pregunta obvia: \u201c\u00bfSer\u00e1s t\u00fa acaso el autor del cuento publicado en <em>El Espectador?\u201d.<\/em> Desde luego que era yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quise decirle que al mismo tiempo me consideraba un m\u00e1rtir de la causa literaria, y recib\u00ed como premio su efusiva congratulaci\u00f3n \u2013que para mi caso parec\u00eda un latigazo\u2013, con el comentario que me hizo el buen amigo de que tanto \u00e9l como Euclides Jaramillo Arango, otro ilustre escritor quindiano, hab\u00edan encontrado en mi trabajo un leg\u00edtimo cuento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Por Dios, en qu\u00e9 l\u00edo me hab\u00eda metido! De ah\u00ed en adelante comenz\u00f3 a sonar mi nombre de banquero con la connotaci\u00f3n del escritor que ya no podr\u00eda dejar de serlo por el resto de mis d\u00edas. Pero un escritor no puede ser autor de un solo cuento, o de un solo poema, incluso de un solo libro. Hay que demostrar mayor vuelo, y ese fue el reto que me impuse d\u00edas despu\u00e9s, ya fortalecido con la decisi\u00f3n irrevocable de seguir adelante en mi destino literario, sin desatender la funci\u00f3n bancaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poca gente sabe (y supongo que los directivos de mi empresa lo ignoraron) que para ser escritor y seguir siendo banquero al mismo tiempo adopt\u00e9 esta f\u00f3rmula m\u00e1gica: todos los d\u00edas me levantaba a las cuatro de la ma\u00f1ana y me met\u00eda en mi oficina casera a leer y a escribir, hasta que llegaba la hora de enfrentarme a los rigores de las cifras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en el banco, dejaba de ser escritor durante la jornada laboral: entonces la mente solo me funcionaba para las finanzas, los sobregiros, los encajes y los mil intr\u00edngulis de esa febril actividad que tantos sofocos me produjo, y que al mismo tiempo me depar\u00f3 inmensas complacencias al ver que las cifras y las metas, y sobre todo los principios \u00e9ticos y morales que siempre presidieron mi desempe\u00f1o, ten\u00edan cabal realizaci\u00f3n. Y, cosa prodigiosa, mi car\u00e1cter de escritor, que cada vez obten\u00eda nuevos logros y me imprim\u00eda mayor respetabilidad, se convirti\u00f3 en medio para abrir nuevas puertas en el campo de los negocios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No era f\u00e1cil, por supuesto, el manejo simult\u00e1neo de los dos frentes. En mi banco me surg\u00edan por \u00e9pocas tropiezos, sinsabores, envidias, intrigas, incomprensi\u00f3n, \u00bfcelos?&#8230; (esa, en fin, es la condici\u00f3n humana), pero a la larga triunf\u00f3 el escritor. Y el banquero coron\u00f3 su carrera laboral, con 35 a\u00f1os de servicios y el justo derecho al descanso. En la vida cambiante de las empresas, es natural que sucedan estas cosas. La empresa es un monstruo, pero a veces tiene coraz\u00f3n. (Corrijo: la empresa no tiene coraz\u00f3n: lo tienen en ocasiones algunos directivos, como yo tuve la suerte de disfrutarlo, cuando no se dejan deshumanizar).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si me hubiera detenido despu\u00e9s de mi primer cuento en aquel lejano 1971, no contar\u00eda hoy con el tesoro inapreciable de 12 libros publicados y cerca de 1.800 art\u00edculos de prensa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez me escribi\u00f3 Tulio Bayer desde Par\u00eds, refiri\u00e9ndose a esta doble carta que le gan\u00e9 a la vida: \u201cMirando bien la cosa, sos un jodido, est\u00e1s avanzando muy bien en dos frentes, de los cuales uno apoya al otro. Imposible saber si detr\u00e1s del gerente de hoy est\u00e1 un poco ahogado el escritor de siempre\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 20 de octubre de 2008.<br \/>\n<em><strong>Eje 21<\/strong><\/em>, Manizales, 20 de octubre de 2008.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me has hecho soltar una que otra lagrimilla al comp\u00e1s de la lectura. Yo escrib\u00ed mi primer cuento a los tiernos ocho a\u00f1os, la primera novela a los doce y la segunda a los quince. Todas ellas en los cuadernos de aritm\u00e9tica, historia, \u00e1lgebra, f\u00edsica\u2026 Fui a la universidad (donde me tar\u00e9 bastante en el sentido creativo), pero luego, en mi vida laboral (ya complet\u00e9 treinta y cinco a\u00f1os) escrib\u00eda o me daba cuenta\u2026 C\u00f3mo hiciste revivir mi enorme incertidumbre con tu art\u00edculo, \u00a1bell\u00edsimo!, por cierto, pero a pesar de que t\u00fa s\u00ed lograste concluir, yo a\u00fan sigo esperando el d\u00eda en que \u201cno tenga que robarle tiempo a la vida\u201d para escribir. <strong>Marta Nal\u00fas, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 historia tan bien contada! Y as\u00ed hay quien se atreve a decir que los banqueros no tienen alma! <strong>Orlando Cadavid Correa<\/strong><strong>, <\/strong>Medell\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tu nota me hizo recordar el cordial almuerzo que nos ofreciste con motivo de la presencia de Alfredo Arango en Colombia y en el que tuviste a bien relatarnos tu iniciaci\u00f3n en las letras. <strong>Guillermo El Mago, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelente cap\u00edtulo de su fascinante biograf\u00eda de intelectual banquero, combinaci\u00f3n singular\u00edsima que s\u00f3lo a un mago alquimista le puede haber sido dado hacer. <strong>Jos\u00e9 Trino Campos<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grata tu columna sobre tus comienzos de escritor y tu trabajo bancario. Menos mal que el banquero fue recompensado y que, finalmente, el escritor se salv\u00f3. <strong>Hernando Garc\u00eda<\/strong><strong> Mej\u00eda<\/strong><strong>, <\/strong>Medell\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta historia de tu primer cuento es tambi\u00e9n un cuento en s\u00ed mismo. <strong>Alfredo Arango<\/strong><strong>, <\/strong>Miami.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 maravilla de lectura. Me sac\u00f3 sonrisas y miradas a mi propio pasado de observadora del escritor que es mi esposo y que, como t\u00fa, se ha visto obligado a desempe\u00f1ar otros oficios para procurar el sustento del hogar. Tienes mucha raz\u00f3n en que el escritor no para en un solo trabajo, aunque uno de los poetas malditos par\u00f3 su obra a los 19 a\u00f1os. <strong>Colombia P\u00e1ez<\/strong><strong>,<\/strong><strong> <\/strong>Miami.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy buen art\u00edculo. Una de las frases que me llamaron la atenci\u00f3n es la de que \u201cla empresa no tiene coraz\u00f3n: lo tienen en ocasiones algunos directivos, como yo tuve la suerte de disfrutarlo, cuando no se dejan deshumanizar\u201d. <strong>Mauricio Borja \u00c1vila<\/strong><strong> <\/strong>(alto ejecutivo del Banco Popular), Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me acord\u00e9 de todo lo que tuvo que hacer mi pap\u00e1 para mantenerse en el banco siendo escritor, ante la mirada envidiosa de algunas personas. Fue toda una maravilla, pues antes que escritor y banquero exist\u00eda un ser sensible que supo debatirse ante estos dos frentes. <strong>Fabiola P\u00e1ez<\/strong><strong> Silva<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El se\u00f1or Alfredo Arango, igual que yo, coincidimos en que la historia de tu primer cuento es otro cuento de verdad, y mira a d\u00f3nde te ha llevado ese primer intento. El que sabe, sabe\u2026 <strong>In\u00e9s Blanco<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Llevaba dos a\u00f1os trabajando en Armenia como gerente de un banco, cuando un buen d\u00eda, en mayo de 1971, intoxicado de cifras y abrumado por los ajetreos del cargo, me dio por escribir un cuento durante un fin de semana. 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