{"id":1975,"date":"2010-11-09T18:04:19","date_gmt":"2010-11-09T23:04:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1975"},"modified":"2014-03-04T18:41:17","modified_gmt":"2014-03-04T23:41:17","slug":"don-juan-de-castellanos-cuatro-siglos-despues","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/11\/09\/don-juan-de-castellanos-cuatro-siglos-despues\/","title":{"rendered":"Don Juan de Castellanos, cuatro siglos despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos escritores boyacenses, Fernando Soto Aparicio y Mercedes Medina de Pacheco, exaltan en sendos libros de reciente publicaci\u00f3n la figura m\u00edtica del cronista espa\u00f1ol don Juan de\u00a0 Castellanos, muerto en la ciudad de Tunja hace cuatro siglos (el 27 de noviembre de 1607).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Juan de Castellanos, nacido de familia de labriegos en la aldea andaluza de Aldan\u00eds, en marzo de 1522, viaja muy joven con su familia a Am\u00e9rica, y a\u00f1os despu\u00e9s se incorpora como soldado. En este \u00faltimo car\u00e1cter, cumple durante el recorrido por barcos, selvas y geograf\u00edas diversas \u2013y adversas\u2013 una serie de aventuras que le servir\u00e1n m\u00e1s tarde para presentar en sus escritos el cuadro fidedigno, manejado con la riqueza de su pluma y el prodigio de su imaginaci\u00f3n, sobre lo que fue la gesta conquistadora del continente americano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque no hay completa claridad sobre algunos pasajes de su vida, existen datos que permiten ubicarlo en tres facetas generales: la primera, su llegada a Am\u00e9rica de cuatro a\u00f1os de edad, y de ocho, su ejercicio como monaguillo en Puerto Rico, donde el obispo le da instrucci\u00f3n en lat\u00edn, cl\u00e1sicos y humanidades, disciplina que le servir\u00e1 de base para su futuro sacerdocio en Tunja; la segunda, su ingreso a la milicia, que lo llevar\u00e1 en intr\u00e9pidas misiones a lugares conflictivos, como la isla Trinidad, Santo Domingo, Curazao y Aruba, la isla Cubagua, la isla Margarita y, a la postre, el territorio colombiano; y la tercera, el comienzo de sus estudios sacerdotales en Cartagena, donde ejercer\u00e1 como cura, lo mismo que en Riohacha, para m\u00e1s tarde ser beneficiado de la parroquia Santiago de Tunja, donde cumplir\u00e1 largo apostolado de 45 a\u00f1os, hasta su muerte, a la edad de 85 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cansado de la guerra que tiene que enfrentar en todas partes, se decide por la vida religiosa. Y a \u00e9sta llega con amplia visi\u00f3n del mundo, tanto por su actividad como hombre sensual que ha vivido fren\u00e9ticas relaciones con las ind\u00edgenas, como por su experiencia sobre los conflictos armados y la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con ese bagaje, escribe, en octavas reales, la monumental obra \u201cEleg\u00edas de varones ilustres de Indias\u201d, conformada por 113.609 versos, una de las m\u00e1s extensas de la lengua espa\u00f1ola. Mercedes Medina de Pacheco, supongo que con estudiado sentido feminista \u2013sin desconocer el car\u00e1cter hist\u00f3rico\u2013, se\u00f1ala en libro publicado en el a\u00f1o 2002, con el sello de la Academia Boyacense de Historia, las 179 mujeres que deambulan por las <em>Eleg\u00edas<\/em> de don Juan y destaca en ellas sus atributos f\u00edsicos y morales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para citar s\u00f3lo una de esas mujeres legendarias \u2013la valiente y astuta cacica Anacaona\u2013, traigo a colaci\u00f3n la referencia que hace el cronista sobre los poderes de seducci\u00f3n empleados por la lujuriosa ind\u00edgena, en momento crucial de las escaramuzas abor\u00edgenes con los espa\u00f1oles:<em> \u201cAnacaona llena de pasiones \/ usaba todav\u00eda de sus tretas, \/ intentando mover rebeliones \/ las cuales no pudieron ser secretas\u201d.<\/em> Los versos de don Juan, manejados con gracia picaresca, sencillo estilo, precisi\u00f3n narrativa, iron\u00eda y s\u00e1tira, son la mejor pintura de aquella \u00e9poca conmocionada por b\u00e1rbaros episodios guerreros que dar\u00edan lugar al surgimiento del nuevo mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esos versos, nace la poes\u00eda en Colombia. Escritor prol\u00edfico y sagaz, a la par que historiador de la verdad, fuera de las <em>Eleg\u00edas<\/em> es autor de otros libros valiosos: <em>Rimas de la vida, Muerte y milagro de don Diego Alcal\u00e1, Discurso del capit\u00e1n Francisco Draque, Eleg\u00eda VI, Historia del Nuevo Reino de Granada, Historia de la Gobernaci\u00f3n de Antioquia y de la del Choc\u00f3.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los tiempos actuales, cuatrocientos a\u00f1os despu\u00e9s, han echado al olvido a don Juan de Castellanos. No saben qui\u00e9n fue aquel valeroso soldado y respetable cl\u00e9rigo, y aquel insigne escritor y poeta que con los recursos precarios de la \u00e9poca elabor\u00f3 en el silencio recoleto de Tunja una obra de vastas proporciones, que hoy nadie escribir\u00eda. Pero en la capital boyacense su figura sigue siendo se\u00f1era: la presencia de don Juan de Castellanos se siente en el sitio donde mor\u00f3, y en la catedral de Santiago que construy\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La distinguida historiadora de Tunja Mercedes Medina de Pacheco despierta al cronista en este cuarto centenario de su muerte y lo pone a hablar \u2013en el libro <em>Don Juan de Castellanos y otros aventureros<\/em>\u2013 con la ni\u00f1a Catalina S\u00e1nchez, que en medio de su candor y su precocidad le hace al cronista inteligentes preguntas sobre diversos aspectos tratados en las <em>Eleg\u00edas<\/em>, y obtiene de \u00e9l cabales respuestas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, otro ilustre boyacense, Fernando Soto Aparicio, animado por el prop\u00f3sito de revivir al personaje, escribe su historia novelada bajo el t\u00edtulo <em>El sue\u00f1o de la anaconda,<\/em> libro patrocinado por la Gobernaci\u00f3n de Boyac\u00e1. Preciosa novela forjada con aliento po\u00e9tico y con aproximaci\u00f3n hist\u00f3rica, que dibuja la apasionante personalidad de uno de los hombres m\u00e1s sobresalientes de su tiempo. El relato destaca las caracter\u00edsticas m\u00e1s notables que marcaron la vida del cronista espa\u00f1ol (digamos, mejor, del cronista tunjano): aventurero, poeta, fil\u00f3sofo, te\u00f3logo, sembrador de ideas, constructor de la catedral, amante, historiador, padre, pastor de almas, hacendado, confesor, soldado, cura, m\u00e9dico, visionario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de los recursos estil\u00edsticos que utiliza Fernando en su mundo narrativo, no pod\u00eda faltar en su novela el ardor sensual que marc\u00f3 la vida del pecador y del aventurero: de este don Juan conquistador de bellas mujeres nativas, que se trenza en amores con la india Macopira y con ella concibe una ni\u00f1a encantadora. La hija \u2013como en los finales felices\u2013 aparece en el crep\u00fasculo del santo y transmite al lector la limpia par\u00e1bola de amor que pertenece a la vida turbulenta del trotamundos, ahora santo tunjano convertido en leyenda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 27 de octubre de 2008.<br \/>\n<em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, \u00a031 de octubre de 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Gustavo P\u00e1ez Escobar Dos escritores boyacenses, Fernando Soto Aparicio y Mercedes Medina de Pacheco, exaltan en sendos libros de reciente publicaci\u00f3n la figura m\u00edtica del cronista espa\u00f1ol don Juan de\u00a0 Castellanos, muerto en la ciudad de Tunja hace cuatro siglos (el 27 de noviembre de 1607). 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