{"id":1992,"date":"2010-11-11T20:10:06","date_gmt":"2010-11-12T01:10:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=1992"},"modified":"2014-03-01T19:01:24","modified_gmt":"2014-03-02T00:01:24","slug":"salvado-por-la-poesia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/11\/11\/salvado-por-la-poesia\/","title":{"rendered":"Salvado por la poes\u00eda"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su salida como prisioneros en la selva, tres de las personas secuestradas por las Farc se encontraron con una realidad dolorosa y abismal, tal vez nunca pensada durante los largos a\u00f1os de su cautiverio: la disoluci\u00f3n de sus matrimonios, que no pudieron evitar al quedar libres, debido a estados traum\u00e1ticos del alma que a veces hacen trastocar los sentimientos en el infierno selv\u00e1tico (o m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales personas, de alta posici\u00f3n social, son el exministro y luego canciller Fernando Ara\u00fajo, la excandidata presidencial \u00cdngrid Betancourt y el excongresista Jorge Eduardo G\u00e9chem. Esto, sin descartar que pueden existir otros sucesos similares en el grupo de suboficiales y soldados liberados, que tal vez nunca lleguen a conocerse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No siempre es el s\u00edndrome de Estocolmo \u2013mediante el cual un reh\u00e9n se enamora de su captor\u2013 el que produce esta distorsi\u00f3n de la conducta. En ninguno de estos casos puede afirmarse, hasta el momento, la existencia del renombrado s\u00edndrome (el que puede tambi\u00e9n, por extensi\u00f3n l\u00f3gica, abarcar la atracci\u00f3n del cautivo hacia uno de sus compa\u00f1eros de infortunio).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los signos visibles que se han revelado indican que en los tres casos dej\u00f3 de existir el amor de uno de los c\u00f3nyuges hacia su pareja. Y en todos ellos se puso de presente un drama sentimental, indicativo de que el alma es voluble y el amor, perecedero. No siempre es as\u00ed, por supuesto, pero nadie est\u00e1 exento de que esto suceda, bien como autor del rompimiento, o bien como v\u00edctima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fernando Ara\u00fajo sufri\u00f3 tremendo desenga\u00f1o al saber que M\u00f3nica, el amor que hab\u00eda dejado en Cartagena cuando cay\u00f3 en manos de la guerrilla, y que \u00e9l supon\u00eda que le segu\u00eda siendo fiel, se hab\u00eda ido con otro hombre. Cuando \u00cdngrid se reencontr\u00f3 a la bajada del avi\u00f3n con su esposo Juan Carlos Lecompte, todo el mundo presenci\u00f3\u00a0 el trato distante con que ella lo salud\u00f3. Pocos d\u00edas despu\u00e9s se sabr\u00eda que la uni\u00f3n estaba rota. Por su parte, Jorge Eduardo G\u00e9chem manifest\u00f3 en un comunicado entregado a la prensa poco tiempo despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n: \u201cDe com\u00fan acuerdo y en los mejores t\u00e9rminos hemos decidido separarnos\u201d, medida que pon\u00eda fin a 17 a\u00f1os de matrimonio con su esposa Lucy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos cap\u00edtulos contrastan \u2013\u00a1y de qu\u00e9 manera!\u2013 con el del exrepresentante a la C\u00e1mara \u00d3scar Tulio Lizcano y su esposa Martha Arango, a quien \u00e9l no dej\u00f3 de invocar como su \u201cbarquerita\u201d durante los ocho a\u00f1os que dur\u00f3 privado de la libertad. El amor ins\u00f3lito de esta pareja, que parece sacado de alguna novela rom\u00e1ntica del siglo XIX, lejos de debilitarse por los latigazos de la selva, se fortaleci\u00f3 durante la adversidad. Cuando volvieron a verse bajo un torrente de l\u00e1grimas, postrado \u00e9l en un serio estado de salud, y abatida ella por el suplicio sin cuento de ocho a\u00f1os de separaci\u00f3n, sintieron que volv\u00edan a ser novios como en su lejana juventud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00d3scar Tulio Lizcano mantuvo en el coraz\u00f3n la imagen fulgente de su esposa, y ella no cesaba de enviarle por la radio mensajes de apoyo y esperanza, de amor y firmeza espiritual, con los cuales \u00e9l nunca se sinti\u00f3 desprotegido. Y al mismo tiempo sent\u00eda cercana a Martha en sus terribles horas de soledad y oprobio. Con esa uni\u00f3n permanente, que ret\u00f3 todas las barreras de la distancia y de los imposibles, las torturas de la pareja se hicieron m\u00e1s llevaderas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amante de la poes\u00eda, \u00d3scar Tulio Lizcano le escrib\u00eda a su esposa ardientes sonetos que acumulaba en el cuaderno que le entregar\u00eda a su regreso a casa. Cuando lleg\u00f3 el momento de la fuga, aquellas hojas quedaron perdidas en manos de alg\u00fan guerrillero, o acaso de la propia selva, que no restituye la poes\u00eda, pero de memoria pudo reconstruir varios de esos poemas de amor. La memoria en la selva, de tanto afinarse por la fuerza del silencio y el vigor del pensamiento, se vuelve penetrante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hubo momentos abrumadores en que el prisionero pens\u00f3 que morir\u00eda en la selva. Pero morir\u00eda penetrado de poes\u00eda. Al principio, logr\u00f3 conseguir 40 libros de poetas favoritos, como Onetti, Neruda y Miguel Hern\u00e1ndez. Despu\u00e9s, a medida que lo cambiaban de sitio en sitio, como un tr\u00e1nsfuga de la muerte, su equipaje literario se fue aligerando para hacer m\u00e1s livianos los recorridos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la postre, el poeta Miguel Hern\u00e1ndez, que en 1942 \u2013de 31 a\u00f1os de edad\u2013 muri\u00f3 bajo el terror de la guerra civil espa\u00f1ola, surgi\u00f3 como su inspiraci\u00f3n constante para soportar la otra guerra, la colombiana, que hab\u00eda convertido la selva en el m\u00e1s infamante teatro de crueldad. Y hall\u00f3 entre ambas historias pasmosos puntos de similitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hern\u00e1ndez muri\u00f3 en la c\u00e1rcel de Alicante, v\u00edctima del tifo y la tuberculosis, y Lizcano, en la c\u00e1rcel selv\u00e1tica colombiana, llevaba el mismo destino a merced del paludismo, la desnutrici\u00f3n y otras endemias tropicales. Hern\u00e1ndez se aferr\u00f3 desde la c\u00e1rcel a la imagen de Josefina Manresa, el amor de su vida \u2013a quien llamaba \u201cmi carcelera\u201d\u2013, y le escribi\u00f3 numerosos versos y cartas de amor que engrandecieron la vida de ambos. Lizcano, apasionado por el recuerdo de Martha Arango \u2013\u201cmi barquerita\u201d\u2013, y tambi\u00e9n el amor de su vida, con 36 a\u00f1os de casados, le dedic\u00f3 incesantes poemas que iluminaron las sombras del encierro, hasta abrirle a la pareja el camino de la claridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Sentado sobre los muertos<\/em>, dice el poeta espa\u00f1ol: <em>\u201cAc\u00e9rcate a mi clamor \/ pueblo de mi misma leche, \/ \u00e1rbol que con tus ra\u00edces \/ encarcelado me tienes, \/ que aqu\u00ed estoy yo para amarte \/ y estoy para defenderte \/ con la sangre y con la boca \/ como dos fusiles fieles\u201d. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que considerar a la poes\u00eda como ant\u00eddoto contra la guerra y la maldad humana. La poes\u00eda salva al hombre de las tinieblas. Por ella se salv\u00f3 del exterminio este valiente hombre, \u00d3scar Tulio Lizcano, que se empe\u00f1\u00f3 en romper las cadenas de la barbarie con las luces del esp\u00edritu y la fuerza demoledora del amor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 30 de noviembre de 2008.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 30 de noviembre de 2008.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es que el amor es como los buenos vinos: los buenos se mejoran y los malos se vinagran. <strong>Madre de Certero33.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy bella esta columna. Gracias en nombre de la poes\u00eda. <strong>Maruja Vieira<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poes\u00eda, como la lectura, libera, salva, enriquece. <strong>Sonia C\u00e1rdenas, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque nadie est\u00e1 exento, como dice el art\u00edculo, me atrever\u00eda a decir que en los otros casos el amor no era lo suficientemente s\u00f3lido para resistir las vicisitudes a las cuales tuvieron que enfrentarse y que de pronto, sin este cap\u00edtulo tan duro, algo en menor proporci\u00f3n tambi\u00e9n podr\u00eda haber afectado las relaciones.<strong> Liliana P\u00e1ez Silva,<\/strong> Bogot\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar A su salida como prisioneros en la selva, tres de las personas secuestradas por las Farc se encontraron con una realidad dolorosa y abismal, tal vez nunca pensada durante los largos a\u00f1os de su cautiverio: la disoluci\u00f3n de sus matrimonios, que no pudieron evitar al quedar libres, debido a estados traum\u00e1ticos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[84],"class_list":["post-1992","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-poesia","tag-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1992","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1992"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1992\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9779,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1992\/revisions\/9779"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}