{"id":2122,"date":"2010-11-26T20:05:16","date_gmt":"2010-11-27T01:05:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2122"},"modified":"2014-07-22T19:30:27","modified_gmt":"2014-07-23T00:30:27","slug":"vicente-landinez-castro-pensamiento-y-accion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/11\/26\/vicente-landinez-castro-pensamiento-y-accion\/","title":{"rendered":"Vicente Land\u00ednez Castro: pensamiento y acci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales de la d\u00e9cada del setenta, Vicente Land\u00ednez Castro editaba en la ciudad de Tunja, como director de publicaciones de la Universidad Pedag\u00f3gica y Tecnol\u00f3gica de Colombia, la importante revista\u00a0 titulada <em>Pensamiento y Acci\u00f3n. <\/em>No me cabe duda de que ese nombre expresivo, que defin\u00eda en solo dos palabras la personalidad del propio editor, lo escogi\u00f3 \u00e9l mismo. La revista era un interesante veh\u00edculo de ideas concebido y realizado con elevadas miras human\u00edsticas, que no solo destacaba los valores boyacenses en los campos de la educaci\u00f3n, las letras y las artes, sino que se paseaba por la cultura universal con atisbos novedosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, con la mirada retrospectiva hacia una de las facetas sobresalientes de este escritor de vastos horizontes -la de difusor de cultura-, es oportuno se\u00f1alar que su vida toda ha girado alrededor de las dos palabras enlazadas, especie de signo cabal\u00edstico que mueve su existencia: <em>pensamiento y acci\u00f3n. <\/em>Tal el principio aplicado en la escritura de sus libros y de los numerosos ensayos que han visto la luz en conferencias, peri\u00f3dicos y revistas, sin contar las p\u00e1ginas que se encuentran escondidas en el secreto de su mesa de trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuatro d\u00e9cadas han transcurrido desde que apareci\u00f3 en el panorama de las letras nacionales, con el libro <em>Almas de dos mundos, <\/em>este gran estilista boyacense. Habitante sigiloso de la ilustre ciudad de Tunja adormecida en el sue\u00f1o de los siglos, el nuevo escritor, oriundo de la apacible Villa de Leiva, sab\u00eda que el oficio escogido representaba un acto de libertad, pero tambi\u00e9n de renuncia y tormento. Y en \u00e9l se qued\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su destino irrevocable, manifestado en forma clara desde su inquieta ni\u00f1ez y su juventud ansiosa, y proclamado a los 36 a\u00f1os con este libro inaugural, era una vena abierta imposible de cerrar. No ha retrocedido desde entonces un solo paso en la b\u00fasqueda vehemente de sus horizontes creativos. Si escribir es tambi\u00e9n acto de humildad, resulta cuesti\u00f3n de honor que hace descubrir la luz y la verdad. Las emociones del escritor son esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Land\u00ednez Castro naci\u00f3 escritor. La tierra boyacense, de tan f\u00e9rtiles esencias espirituales, le inyect\u00f3 el alma de ensue\u00f1os y poes\u00eda y lo familiariz\u00f3 con los temas del pensamiento y los caminos del arte. La prosa maestra que maneja, aquilatada y pulcra, a la par que florida y di\u00e1fana, es su m\u00e1s cara presea. Pensar y crear ha sido su compromiso y su reto irrenunciables a lo largo de una vida de entrega absoluta al noble ejercicio de la inteligencia.<\/p>\n<p align=\"center\"><em><strong>Hitos del pensamiento<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas son las obras de Vicente Land\u00ednez Castro que han sido publicadas hasta el momento, mientras nuevos t\u00edtulos vienen en camino:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Almas de dos mundos<\/strong> <\/em>(1958), en la que muestra, desde sus iniciales escarceos en las letras, el donaire de su estilo y el ingenio de su esp\u00edritu, en consistentes ensayos sobre personajes y temas literarios de Europa y Am\u00e9rica. Con este t\u00edtulo el autor publicaba su primer libro, pero es evidente, por el bagaje y la propiedad que contiene la obra, que ya hab\u00eda avanzado mucho terreno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Primera antolog\u00eda de la poes\u00eda boyacense<\/strong> <\/em>(1960). Resumen selecto de la poes\u00eda regional desde la \u00e9poca de la Colonia, hasta 1960, con inclusi\u00f3n de treinta voces l\u00edricas de la comarca y sustanciosos juicios sobre sus obras. Cuatro siglos de creaci\u00f3n po\u00e9tica de la tierra boyacense. Una antolog\u00eda obedece al criterio personal, al placer \u00edntimo y as\u00ed mismo subjetivo -cuando no al capricho excluyente y castigador con que algunos ejecutan las antolog\u00edas-, y no puede evitarse, a pesar de la rectitud y el buen juicio que se pongan al frente de la empresa, el generar controversias, disgustos y a veces enconos incurables. Bajo otro aspecto, el autor del trabajo -en el caso de Land\u00ednez Castro- demuestra su categor\u00eda e independencia intelectual, como tambi\u00e9n su habilidad para bucear en las aguas torrentosas del arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro se abre con este ep\u00edgrafe: \u201cSi quer\u00e9is conocer a fondo un pueblo, leed primero a sus poetas\u201d. Y en las palabras de presentaci\u00f3n se anota: \u201cEsta antolog\u00eda demuestra -entre muchas cosas admirables- que el boyacense posee un alma cosmopolita y sensitiva en alto grado; que con la misma intensidad y la misma capacidad puede expresar la problem\u00e1tica de su terru\u00f1o tanto como la problem\u00e1tica del universo (&#8230;) En fin, que el hombre boyacense es un ecl\u00e9ctico de sensaciones, un poderoso receptor de culturas\u201d.<em> <\/em>La edici\u00f3n pas\u00f3 de 10.000 ejemplares y tuvo amplia divulgaci\u00f3n tanto en Boyac\u00e1 como en el resto del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Testigos del tiempo<\/strong> <\/em>(1967). El ensayista, m\u00e1s anal\u00edtico e intenso, pero no menos perspicaz que en los estudios anteriores, exhibe fina destreza para manejar temas y personajes de severa complejidad, tanto del panorama universal como de la propia tierra colombiana, y nos embelesa con sus juicios y pinturas geniales. Logros formidables obtiene al revelar bocetos sorprendentes que surgen de sus hondas indagaciones. Menciono algunos casos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Greco, pintor del alma de Toledo, es dibujado a su turno, a trav\u00e9s de sus figuras melanc\u00f3licas y atormentadas, como el int\u00e9rprete alucinado de los seres m\u00edsticos y las existencias mustias; Amiel, inmerso en su mundo interior, voluptuoso e idealista a la vez, es el hombre angustiado que descubre las delicadezas del alma; Julio Fl\u00f3rez, poeta er\u00f3tico y esp\u00edritu atribulado, recorre en sus bohemias y miserias humanas los caminos insondables del dolor y el sentimiento, y los hace poes\u00eda popular que conmueve a toda clase de lectores; Goethe, eterno enamorado de la mujer y la belleza, personifica con sus obsesiones la pasi\u00f3n sensual del escritor y entroniza en las\u00a0 letras a sus hero\u00ednas, esta vez -en la pluma de Land\u00ednez Castro- a Lisa Schoenemann, la hermosa rubia de 20 a\u00f1os que le conquista el coraz\u00f3n en forma avasalladora cuando \u00e9l apenas comienza a conocer las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son muchas las mujeres que pasan por la vida de Goethe: Margarita -inmortalizada en <em>Fausto-,<\/em> Federica Brion, Ana Catalina, Carlota Buff -frustraci\u00f3n amorosa que recoge en <em>Werther-, <\/em>Carlota von Stein -larga relaci\u00f3n enajenante-, Cristina Vulpius, Lisa -llamada Lil\u00ed por el poeta-&#8230; Lisa es captada en <em>Testigos del tiempo <\/em>acaso como la pasi\u00f3n m\u00e1s tierna y voluptuosa de Goethe.\u00a0 El bi\u00f3grafo boyacense, que se ha sumergido con ojo de zahor\u00ed en la fibra amorosa del genio alem\u00e1n, saca esta conclusi\u00f3n: \u201cDe las mujeres no le interesaba el rango, la posici\u00f3n social, la riqueza o la edad, sino las perfecciones de la forma f\u00edsica y las opulencias del alma. Buscaba, sobre todo, un coraz\u00f3n apasionado que marchase al mismo ritmo impetuoso del suyo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>Breve biograf\u00eda del cosm\u00e9tico, <\/em>cap\u00edtulo de extraordinario colorido y gran sicolog\u00eda sobre el alma femenina, como sucede con <em>El arte de amar, <\/em>de Ovidio, los afeites y aderezos proclaman sus dimensiones reales y sus poderes m\u00e1gicos. El\u00a0 <em>Coloquio de las piedras<\/em> es un tratado de sabidur\u00eda que obliga a reflexionar, como le ense\u00f1aron a pensar al escritor sus dos patrias amuralladas, la natal y la adoptiva: Villa de Leiva y Barichara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>105 sonetos de la literatura universal<\/strong> <\/em>(1973).<em> <\/em>Delicada misi\u00f3n la de seleccionar 105 sonetos de los grandes maestros, cuando son tantas y tan refinadas estas composiciones en los pa\u00edses que practican dicho g\u00e9nero. \u00bfPor qu\u00e9 105 sonetos y no un n\u00famero redondo, por ejemplo 100? Porque quien hizo la recopilaci\u00f3n no iba a llenar una cifra matem\u00e1tica, sino a expresar sus preferencias hasta el l\u00edmite que le permitiera el austero escrutinio de su conciencia cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Novelando la historia<\/em> <\/strong>(1973). Otro acopio de ideas sobre grandes obras de la literatura. Se analiza en este trabajo la mezcla entre novela e historia que hacen famosos escritores para rescatar, d\u00e1ndoles vitalidad, hechos memorables de la vida de los pueblos y las naciones, como sucede con Flaubert en <em>Salamb\u00f3 <\/em>respecto a la historia guerrera de Cartago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El lector boyacense<\/em> <\/strong>(1980). Con el sello <em>La Rana y el \u00c1guila<\/em> -serie bibliogr\u00e1fica que divulg\u00f3 el talento boyacense y que hizo famosa Land\u00ednez Castro como director de publicaciones de la Universidad Pedag\u00f3gica y Tecnol\u00f3gica de Colombia- fue editada esta obra excepcional, de dif\u00edcil repetici\u00f3n, contenida en dos tomos y en 1.120 p\u00e1ginas. Especializado en antolog\u00edas, que ha realizado con agudo sentido cr\u00edtico y generoso mecenazgo, el desvelado protector de las letras boyacenses perge\u00f1\u00f3 para las futuras generaciones esta gu\u00eda cultural y espiritual de vasto alcance, que entra\u00f1a, como pocas, la m\u00e1s amplia identidad de la raza boyacense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta galer\u00eda abarca 85 escritores, pensadores y poetas boyacenses, con una selecci\u00f3n de p\u00e1ginas destacadas sobre variados aspectos de la tierra y del arte, y la elaboraci\u00f3n de las respectivas fichas bio-bibliogr\u00e1ficas. Quien hoy, oriundo de Boyac\u00e1 o de cualquier otra geograf\u00eda, posea <em>El lector boyacense <\/em>-libro que hace veinte a\u00f1os se distribuy\u00f3 en forma profusa en todas las entidades docentes y culturales de la regi\u00f3n y lleg\u00f3 a atildados escritores del pa\u00eds-, puede sentirse privilegiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el n\u00famero 324 de <em>Repertorio Boyacense <\/em>(1989) el ensayista publica el trabajo titulado <em>Breviario de literatura boyacense, <\/em>donde presenta una visi\u00f3n panor\u00e1mica de los escritores de la comarca y describe sus rasgos literarios y sus producciones bibliogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El h\u00e9roe de San Mateo: vida y haza\u00f1as del capit\u00e1n Antonio Ricaurte<\/strong><\/em> (1984). Breve y precisa semblanza sobre el valiente patriota colombiano que, asediado por los realistas en San Mateo (Venezuela), ejecut\u00f3 el acto heroico de volar un polvor\u00edn para destruir al enemigo e inmolarse \u00e9l mismo, antes que rendirse, escribiendo una de la mayores epopeyas de las gestas libertadoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Estampas<\/strong><\/em> (1989). Land\u00ednez Castro, por encima de cualquier otra ponderaci\u00f3n, es ensayista. Ensayista de casta. Esta es su fibra m\u00e1s sensible y su mayor identidad. Es tallador de ideas y alquimista del pensamiento, para quien la magia de la palabra se prodiga en armoniosa floraci\u00f3n de met\u00e1foras e im\u00e1genes y en serenos juicios sobre las personas y sus creaciones. Busca y rebusca los vocablos y los adjetivos exactos para resaltar la virtud, valorar una circunstancia o se\u00f1alar una imperfecci\u00f3n, y no descansa hasta conseguir el equilibrio de la frase y el br\u00edo y garbo de la expresi\u00f3n. Eduardo Torres Quintero -su maestro y su gu\u00eda, a quien puede calificarse como su \u00e1lter ego como puristas del idioma, y luchadores incansables de la cultura boyacense- lo defini\u00f3 como \u201cun verdadero se\u00f1or del idioma, cuyos m\u00e1s \u00edntimos secretos percanza y cuyas complicadas estructuras le son cada vez m\u00e1s familiares, le resultan m\u00e1s n\u00edtidas y sabe manejarlas d\u00eda a d\u00eda con mayor elegancia y mejor br\u00edo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Estampas<\/em> es un nuevo eslab\u00f3n de su carrera reflexiva por los mundos del arte y por los embrujos de la naturaleza. De entrada, hay una sentida remembranza de su patria chica, bella p\u00e1gina que exalta su hondo cari\u00f1o por el terru\u00f1o, como grito incontenible de la sangre. Le canta a Villa de Leiva a trav\u00e9s de sus piedras y sus silencios, de sus conventos taciturnos y sus campanas tristes, de sus casonas legendarias y sus monjas enclaustradas, de sus glorias y fascinaciones, y dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cAqu\u00ed, en esta anta\u00f1ona ciudad, tenemos el pret\u00e9rito detenido, hier\u00e1tico, fosilizado delante de nuestros ojos; nos es dado o\u00edrlo, verlo, sentirlo, olerlo y palparlo por doquier. Por eso encontrarse uno en la Villa de Leiva equivale a estar sumergido en lo m\u00e1s profundo de la historia de la patria. Esta es una ciudad-s\u00edntesis, representativa, simb\u00f3lica; un encantado lugar que compendia y guarda milagrosamente las excelencias y las glorias de nuestro pasado\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cierra el libro, tras sucintos y cincelados cap\u00edtulos sobre escritores y diversas motivaciones, con otra p\u00e1gina no menos emotiva y l\u00edrica, que titula <em>Acuarela verbal de Barichara. <\/em>En ella explaya su coraz\u00f3n emocionado hacia el albergue que hoy llena de paz y regocijo sus horas del crep\u00fasculo, y expresa su sentimiento con el gozo de las gratitudes. Por similitud prodigiosa de las dos ciudades blasonadas y m\u00edticas, en la villa santandereana se siente como en su propia tierra nativa al encontrarse de nuevo con el alma de la piedra, tan arraigada en su sensibilidad so\u00f1adora y po\u00e9tica. Esta p\u00e1gina es una canci\u00f3n a la piedra, y al mismo tiempo una canci\u00f3n de amor, sobre la que exclama con hondo sentimiento:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEste es el pueblo, del que una tarde, al arribar a \u00e9l, me enamor\u00e9 de repente y a primera vista como de una de esas mujeres leonardinas de la remota \u00e9poca colonial, de las que los historiadores y los bi\u00f3grafos se afanan tanto por desentra\u00f1ar y apoderarse hasta de sus m\u00e1s \u00edntimos secretos (&#8230;) En Barichara todo es calma, silencio, soledad. Hay momentos en que uno tiene la impresi\u00f3n de estar recorriendo un pueblo ha mucho tiempo abandonado\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Miradas y aproximaciones a la obra m\u00faltiple de Otto Morales Ben\u00edtez <\/strong><\/em>(1997). Siendo la brevedad uno de los rasgos caracter\u00edsticos que rigen el estilo de Land\u00ednez Castro -brevedad fascinante y ejemplar-, en el presente estudio sobre la obra gigantesca de Otto Morales Ben\u00edtez demuestra el ensayista boyacense, en menos de 200 p\u00e1ginas \u00e1giles y profundas, lo que vale el poder de la concreci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El escritor y estadista Otto Morales Ben\u00edtez, uno de los valores m\u00e1s descollantes del pa\u00eds por su formaci\u00f3n democr\u00e1tica y su labor intelectual, poseedor de una de las obras m\u00e1s densas sobre nuestras ra\u00edces abor\u00edgenes, sobre la idiosincrasia colombiana y los asuntos sociales, pol\u00edticos y culturales, y quien a lo largo de su fruct\u00edfera existencia no ha hecho cosa distinta que propender al bien de la patria y profundizar en el alma de los libros, es analizado en este ensayo con rigurosa precisi\u00f3n y esmerada cr\u00edtica valorativa. \u201cToda mi existencia la he desenvuelto cerca de las palabras\u201d, manifiesta Morales Ben\u00edtez, a lo que agrega su bi\u00f3grafo que \u201ces, ante todo, un escritor conceptual, un trabajador de la literatura de ideas\u201d.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong><em>La correspondencia<\/em><br \/>\n<em> como g\u00e9nero literario<\/em> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro asunto significativo en la obra de Vicente Land\u00ednez Castro es el relacionado con su correspondencia particular, donde, entre el tono entra\u00f1able de sus deliciosas confidencias, suele deslizar verdaderos ensayos sobre los m\u00e1s variados t\u00f3picos en torno al acontecer cultural y humano, salpicados de gracia y erudici\u00f3n, agudeza sicol\u00f3gica y hondura de las ideas. Cartas donde lanza sutiles censuras sobre el comportamiento humano y los sinsabores de la vida. Y algo m\u00e1s: de impecable dicci\u00f3n, aspecto que muchos descuidan e incluso consienten, por considerar que las cartas pertenecen a los actos privados, desprovistos de rigores y solemnidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que nuestro estilista impenitente suda cada una de sus cartas. Un d\u00eda me llam\u00f3 por tel\u00e9fono, antes de que me hubiera llegado el correo al que iba a dar alcance, para disculparse por dos gazapos nimios que hab\u00eda cometido su secretaria inexperta, y que \u00e9l -el maestro exigente- hab\u00eda dejado pasar por \u2018imperdonable descuido\u2019. Lo mismo que una vez expres\u00e9 en relaci\u00f3n con el poeta Germ\u00e1n Pardo Garc\u00eda: que cada carta suya era un poema, sobre Vicente Land\u00ednez Castro tengo que decir que sus cartas son aut\u00e9nticos ensayos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si alg\u00fan d\u00eda se publicaran estas cartas admirables, al estilo de las series que analiza y divulga el Instituto Caro y Cuervo, saldr\u00edan varios vol\u00famenes de inestimable valor. El alma del escritor se refleja mejor en su correspondencia que en sus libros. Mientras en \u00e9stos hay acicalamiento e incluso prevenci\u00f3n, en aqu\u00e9lla sucede lo contrario: el tono, por lo confidencial, surge espont\u00e1neo y libre de cosm\u00e9ticos y afectaciones, como es el alma genuina. La correspondencia se vuelve g\u00e9nero literario cuando se escribe con la elegancia y la sind\u00e9resis que practica nuestro humanista boyacense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ejemplo de literatura epistolar es la de Gustavo Flaubert, recogida por Conard en 13 tomos. El escritor solitario, que en su castillo franc\u00e9s realizaba calurosas tertulias con sus amigos m\u00e1s cercanos, deja ver en su correspondencia los desiertos de la soledad y la angustia, al mismo tiempo que sus odios y afectos, sus amores y desenga\u00f1os, sus inquietudes literarias y las pol\u00e9micas que sosten\u00eda con sus cr\u00edticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cartas de Bol\u00edvar pintan al genio y al ser apasionado, al estratega de la guerra y al esclavo de la mujer, al pensador y al literato, al hombre de Estado y a la v\u00edctima de la ingratitud humana. Es maestro de la literatura epistolar, que lo mismo que lanzaba consignas a los pueblos e impart\u00eda \u00f3rdenes militares contundentes, volcaba su coraz\u00f3n en la delicadeza de la mujer amada. Sus cuitas sentimentales las mitigaba con el b\u00e1lsamo de las palabras tiernas, y sus aires guerreros los encumbraba con el tono marcial de las proclamas. Buena parte de la historia de Colombia sale de estas cartas \u00edntimas, y en ellas se dibujan adem\u00e1s los perfiles secretos del pr\u00f3cer y las tristezas y regocijos de su coraz\u00f3n ardiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el g\u00e9nero rom\u00e1ntico sobresalen las cartas de Pedro Salinas a su esposa Margarita, una correspondencia fascinante. Tambi\u00e9n pertenecen a este estilo las 36 ep\u00edstolas de Antonio Machado a Guiomar, cartas de encantadora belleza por su contenido po\u00e9tico y sensual, y adem\u00e1s de gran misterio, porque nadie sab\u00eda qui\u00e9n era la destinataria. Hasta que ella misma rompe el enigma con el libro de memorias que titula <em>S\u00ed, soy Guiomar: <\/em>se trata de Pilar de Valderrama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Similar al caso anterior es el de Silvio Villegas con sus cartas a Carlota -haci\u00e9ndole honor a la Carlota de Goethe-, a quien bautiza <em>el hada Melusina.<\/em> Misivas entra\u00f1ables y apasionadas que se escriben en los d\u00edas de mayor agitaci\u00f3n pol\u00edtica de su autor. Este romance furtivo se mantiene en la m\u00e1s absoluta reserva durante largo tiempo, y sale a la luz p\u00fablica en libro maravilloso, por voluntad valiente, mezclada de afecto filial, de su hija Eugenia, 24 a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del escritor. \u00bfQui\u00e9n es Carlota, la bella y rec\u00f3ndita dama, esposa de un personaje de la sociedad manizale\u00f1a, que flech\u00f3 el coraz\u00f3n del ilustre pol\u00edtico y hombre de letras? No lo sabemos. Pero la revelaci\u00f3n no es lo que m\u00e1s interesa: lo que vale en realidad es el aporte que reciben las letras nacionales con esta obra precursora entre nosotros del g\u00e9nero epistolar amoroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recopiladas y anotadas por Enrique Santos Molano, se publican, al cumplirse el primer centenario de la muerte de Jos\u00e9 Asunci\u00f3n Silva, 45 cartas escritas por \u00e9ste entre 1881 y 1896 -a\u00f1o de su suicidio-, en las que afloran sentimientos y frustraciones sobre diversas circunstancias de la vida del poeta en los campos familiar, intelectual\u00a0 y econ\u00f3mico. Se capta en ellas el desespero de Silva cuando se siente estrangulado por el prestamista voraz, episodio de la vida prosaica que ser\u00eda un detonante de la decisi\u00f3n faltal del suicidio, acosado el poeta por las deudas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cartas de inmensa ternura son las que remite desde Caracas a Vicenta G\u00f3mez de Silva y Julia Silva G\u00f3mez, su madre y su hermana, a quienes llama \u201cmis viejas encantadoras y lindas\u201d. A la pintora bogotana Rosa Ponce Portocarrero le dirige una carta abierta de gran sensibilidad, publicada en la <em>Revista Gris<\/em> (Bogot\u00e1, noviembre de 1892), en la que formula interesantes comentarios sobre el arte y en la que adem\u00e1s alude, con marcada iron\u00eda, a cuestiones\u00a0 sociales y pol\u00edticas de la vida bogotana. Esta es la leg\u00edtima carta-ensayo, de la misma estirpe de las escritas por Land\u00ednez Castro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cartas a 14 personajes de la historia<\/em> es libro novedoso en el que el escritor Carlos Arboleda Gonz\u00e1lez -hoy director del Instituto Caldense de Cultura- se comunica en lenguaje coloquial con protagonistas universales de las letras, la realeza, la m\u00fasica y la pol\u00edtica, y compone -a trav\u00e9s de este estilo peculiar- condensadas y certeras biograf\u00edas sobre tales personalidades. Estas cartas, que a uno le provoca que tuvieran respuesta de los destinatarios desde sus moradas ultraterrestres, poseen tal desenvoltura, ingenio y gracia -rasgos fundamentales que debe tener la correspondencia-, que penetran con precisi\u00f3n en el alma de los personajes escrutados y ayudan a comprender la Historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las anteriores divagaciones vienen a prop\u00f3sito de las cartas intelectuales, de delicioso contenido y acariciante amenidad, salidas de la fina pluma de Vicente Land\u00ednez Castro, maestro como pocos del arte epistolar. En ellas se esconde buena parte de su creaci\u00f3n literaria. (Con las que a m\u00ed me ha escrito a lo largo de nuestra ancha amistad habr\u00eda material para un libro). No s\u00e9 si \u00e9l se ha detenido a considerar este aspecto, o su proverbial modestia se lo impida aceptar. La obra de un escritor est\u00e1 no solo en lo que publica -o logra publicar-, sino en lo que permanece oculto. A veces esta \u00faltima es su obra m\u00e1s valiosa.<\/p>\n<p align=\"center\"><em><strong>Boyac\u00e1 y el universo<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vicente Land\u00ednez Castro ha sido fervoroso apologista de los valores boyacenses. Al igual que Armando Solano -cantor visceral de la raza ind\u00edgena-, nuestro personaje sabe que Boyac\u00e1 se distingue por sus hombres, sus virtudes ancestrales y su estructura espiritual y culta. Y valora la naturaleza de la tierra a trav\u00e9s de los escritores y poetas, de los m\u00fasicos y artistas, de los pensadores y pedagogos, de los cl\u00e9rigos y militares, y de los simples artesanos de la vida cotidiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Boyac\u00e1 es -siempre ha sido- oraci\u00f3n y esp\u00edritu, paisaje y poes\u00eda, circunspecci\u00f3n y silencio, paciencia y reciedumbre, lucha y epopeya. Las lides del esp\u00edritu las han acaudillado, desde remotos tiempos y en forma caudalosa, una pl\u00e9yade de hombres superiores que han hecho de Boyac\u00e1 un semillero de ideas, como son opulentos en nuestro terru\u00f1o los trigales cargados de cosechas esperanzadoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo que un d\u00eda, en p\u00e1gina magistral, dijera Land\u00ednez Castro sobre Eduardo Torres Quintero: que \u201cgustaba, como nadie, poner el o\u00eddo atento sobre los historiados caminos boyacenses para escuchar las mil voces de la tierra; y dialogaba con las gentes humildes para descubrir el escondido venero de los sentimientos populares\u201d, esas mismas palabras cabe aplicarlas a su propio autor, uno de los escritores y ciudadanos m\u00e1s compenetrados con la idiosincrasia y las tradiciones de la comarca nativa, que ha sido siempre Vicente Land\u00ednez Castro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro estudio afortunado, que elabora nuestro amigo sobre Juan Cl\u00edmaco Hern\u00e1ndez -uno de los valores m\u00e1s connotados del departamento-, manifiesta que este definido escritor indigenista afirmaba que \u201cla genuina literatura colombiana no est\u00e1 en Europa sino aqu\u00ed mismo, entre nosotros, en nuestro terru\u00f1o, y que nosotros mismos somos la mejor materia para nuestros libros, nuestros mejores personajes, nuestros m\u00e1s universales caracteres\u201d. Este \u00e9nfasis\u00a0 sobre lo nuestro, sobre lo que tenemos y somos, sobre la autenticidad y la bizarr\u00eda boyacenses, y sobre los poderes incalculables del esp\u00edritu y la raza, es reiterativo y clamoroso en toda la obra de Land\u00ednez Castro, y adem\u00e1s en sus acciones. Lo que muchas veces dice sobre el car\u00e1cter terr\u00edgena de otros escritores resulta un eco de lo que \u00e9l mismo siente y de lo que \u00e9l mismo es.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Claro: \u00a1Boyac\u00e1 es el universo! Y no es que lo diga un boyacense m\u00e1s, el autor de estas l\u00edneas, sino que es as\u00ed. La provincia es el alma de la patria. No hay esencia m\u00e1s pura que la\u00a0 aldea, ni solaz m\u00e1s leg\u00edtimo que el campo. La cultura nacional emerge incontaminada de la comarca y a veces se vuelve atroz en los centros. En el pueblo se refleja el mundo entero. Tolstoi le indic\u00f3 a un joven escritor que le ped\u00eda consejo sobre c\u00f3mo escribir una obra importante: \u201cDibuja bien tu aldea y ser\u00e1s universal\u201d. En una de las tantas cartas que me dirige Vicente Land\u00ednez Castro declara que Boyac\u00e1 es la tierra a la que \u201chemos amado con la fuerza de una pasi\u00f3n desenfrenada y a la que le hemos dedicado igualmente lo mejor de nuestro pensamiento y nuestro esfuerzo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las antolog\u00edas de escritores boyacenses a que atr\u00e1s se hizo referencia son la mejor prueba del \u00e1nimo de su autor frente a esa patria grande que lo vio nacer y le ha llenado el coraz\u00f3n de afectos e hidalgos objetivos, si bien, por razones que no viene al caso analizar en esta semblanza, un d\u00eda resolvi\u00f3 sentar sus reales en Barichara, en fortificado recinto de piedra y silencio, para desde all\u00ed \u201cpoder contemplar mi tierra serenamente -seg\u00fan sus palabras-, desde lejos, as\u00ed como se contemplan las grandes monta\u00f1as\u201d.<\/p>\n<p align=\"center\"><em><strong>Las letras, una insignia<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su talante es ser escritor. Eligi\u00f3 el oficio m\u00e1s hermoso del mundo. En el cultivo de la literatura conquist\u00f3 su raz\u00f3n de ser. Esta actitud ante la vida lo hizo noble caballero. Gran se\u00f1or de las letras. Hoy se pasea por el universo literario liberado de mezquinas vilezas y alimentado de altos ideales. La distinci\u00f3n y donosura de su estilo es su mayor logro. Su joya m\u00e1s valiosa. Cada uno de sus libros, ensayos y cartas est\u00e1n perfilados por el mismo bistur\u00ed: todos han sido forjados con el lenguaje castizo y elocuente que distingue a los grandes de la literatura, y por eso son obras maestras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toca temas de la m\u00e1s variada \u00edndole y se sumerge, avizor y penetrante, en las corrientes del pensamiento y de ellas extrae erudici\u00f3n y jerarqu\u00eda. Semeja un buceador que baja a las profundidades para pescar los secretos submarinos, y ufano sube a la superficie para exhibir sus conquistas. La claridad singular de sus ideas, movidas por el impulso vital de su mente y apoyadas en el soporte de sus extensas y minuciosas lecturas, ilumina, refresca y tonifica el esp\u00edritu de los lectores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada en \u00e9l es improvisado, ni recibido por soplo milagroso. Ha sido lector voraz y escritor atormentado, en el sentido de que la perfecci\u00f3n no consiste en escribir mucho sino en hacerlo con lenguaje ajustado y sobrio, y con ideas claras, donde no falten el ritmo y la elocuencia de la oraci\u00f3n, y por el contrario, se asesinen los ripios, las vaguedades y las disonancias. Ejerce la escritura como acto sagrado de alquimia, que permite la transmutaci\u00f3n de las palabras en piedras preciosas. Es el orfebre m\u00e1s exacto y riguroso que yo haya conocido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su vida ha girado alrededor de las letras, la c\u00e1tedra y la cultura. De ah\u00ed no se ha salido nunca. Durante mucho tiempo fue profesor de humanidades, espa\u00f1ol y literatura en colegios de Bogot\u00e1, Ibagu\u00e9 y Tunja, lo mismo que en la Universidad Pedag\u00f3gica y Tecnol\u00f3gica de Colombia, a la que estuvo vinculado por m\u00e1s de veinte a\u00f1os, los cinco finales como director-editor del Fondo de Publicaciones. Dirigi\u00f3 la Oficina de Extensi\u00f3n Cultural de Boyac\u00e1 y all\u00ed cumpli\u00f3 ponderada labor. La Universidad Nacional de Panam\u00e1 le otorg\u00f3 la medalla \u201cOctavio M\u00e9ndez Pereira\u201d por su significativo aporte a la cultura del continente. Es miembro de las Academias Colombiana de la Lengua, Colombiana de Historia y de las Academias de Historia de Boyac\u00e1 y Santander.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHasta donde yo conozco<em> <\/em>-declara Germ\u00e1n Arciniegas en su columna de <em>El Tiempo<\/em>&#8211; no hay otro colombiano que escriba un castellano m\u00e1s perfecto, expresivo, elegante y jugoso que el suyo\u201d.<em> <\/em>El maestro Arciniegas hace esta confesi\u00f3n el 14 de agosto de 1995, tras muchos a\u00f1os de rastrear los escritos del estilista boyacense, y sus palabras parecen el premio cumbre para quien ha sabido mantener alta calidad como literato, historiador, poeta, ensayista, acad\u00e9mico, ling\u00fcista, fil\u00f3sofo, investigador, cr\u00edtico&#8230; Tantas condiciones confluyen en su patrimonio culto, y es tan dif\u00edcil y aventurado destacar una sobre las otras, que se trata, sin duda, del pol\u00edgrafo extraordinario que ha hecho de su existencia un tributo a la vida, la familia y la patria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en la cima del saber, me revela que escribir es para \u00e9l una tortura. Y se lo creo. Pero me viene a la mente la frase del poeta ruso cuando dice que \u201cno hay tormento m\u00e1s exquisito que el tormento de las palabras\u201d.<\/p>\n<p align=\"center\"><em><strong>Remedios del alma<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como Borges, ha peregrinado en busca de un libro. Y comprende que la biblioteca es interminable. Tambi\u00e9n sabe que no existen dos libros iguales. Quiere todos los libros, y hoy, tras su romer\u00eda como lector insaciable a lo largo de su\u00a0 fecunda existencia, ha marcado en los dominios de su biblioteca las fronteras precisas que clasifican las obras all\u00ed acumuladas, un tesoro invaluable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed lo visit\u00e9 en uni\u00f3n de Astrid, mi esposa, y al compartir con el viejo amigo intensas horas de placer y goce espiritual, comprob\u00e9 una vez m\u00e1s que nos un\u00eda un v\u00ednculo perdurable e indestructible: los libros. Se llega a la hermosa casona colonial por una de las infinitas calles empedradas -lo que en Barichara est\u00e1 sobrentendido, pero es bello expresarlo- que ascienden como espiral m\u00e1gico a lo alto de la poblaci\u00f3n. En la entrada de la casona se lee sobre placa de piedra esta inscripci\u00f3n, que es al mismo tiempo una evocaci\u00f3n: \u201cVilla Laura\u201d. No hay duda: se trata de la vivienda del escritor, bautizada con ese nombre como homenaje irrestricto a su amada esposa, compa\u00f1era leal y c\u00f3mplice discreta de todas sus horas y todas sus angustias y esperanzas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el interior de la residencia, la piedra brota por doquier con sus mantos espesos de misterio y eternidad. Una fuente rumorosa pregona la dulzura de las aguas absortas en medio de tanto silencio. Todo reposa en derredor como parte de sue\u00f1o fant\u00e1stico. La canci\u00f3n de la piedra murmura sus tonos lit\u00fargicos. \u00a1Y otra vez, como en la religiosa Villa de Leiva, silencio y oraci\u00f3n! Aqu\u00ed como all\u00e1 el tiempo se encuentra petrificado y est\u00e1tico, y las horas duermen entre toneladas de silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este ambiente recoleto e intenso, bajo la solemnidad y el sosiego de las horas mudas, y amurallada el alma con la coraza p\u00e9trea de la consistencia espiritual, pasa el escritor sus mejores momentos. De su biblioteca brota m\u00fasica tenue, y al penetrar en ella se acrecientan los aires filarm\u00f3nicos de alg\u00fan maestro inmortal. A la entrada del recinto, sobre piedra cincelada y vanidosa, Vicente ha escrito en recios caracteres el r\u00f3tulo ideal con que ha bautizado su biblioteca selecta: <em>Remedios del alma.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde aqu\u00ed se comunica con el mundo exterior, y de tarde en tarde se le antoja calificar su callado y azoriniano albergue como un <em>sepulcro de vivientes.<\/em> \u201cLos libros -me dice mientras recorremos la biblioteca y yo escondo mi emoci\u00f3n- son mi refugio m\u00e1s seguro y m\u00e1s apetecido, entre los cuales he pasado los m\u00e1s perdurables momentos de aut\u00e9ntica felicidad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>Bolet\u00edn de Historia y Antig\u00fcedades, Academia Colombiana de Historia, <\/strong><\/em>No. 808, enero-marzo de 2000.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar A finales de la d\u00e9cada del setenta, Vicente Land\u00ednez Castro editaba en la ciudad de Tunja, como director de publicaciones de la Universidad Pedag\u00f3gica y Tecnol\u00f3gica de Colombia, la importante revista\u00a0 titulada Pensamiento y Acci\u00f3n. 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