{"id":2144,"date":"2010-12-02T10:17:48","date_gmt":"2010-12-02T15:17:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2144"},"modified":"2014-03-14T16:16:29","modified_gmt":"2014-03-14T21:16:29","slug":"el-arte-de-la-brevedad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/12\/02\/el-arte-de-la-brevedad\/","title":{"rendered":"El arte de la brevedad"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son pocos los escritores y los periodistas que dominan la t\u00e9cnica de la escritura breve y comprenden que el lector de la \u00e9poca busca digerir los temas de un soplo, como si se tratara de infusiones milagrosas. El mundo moderno viene en p\u00edldoras. Han pasado los tiempos de la lectura reposada que conocieron nuestros abuelos, y hoy se carece de sistemas, de calma y de capacidad reflexiva para detenerse en tratados extensos. Los cien cuentos de <em>El Decamer\u00f3n <\/em>(repetidos y fatigantes) resultan impotables para esta \u00e9poca. Bocaccio no calcul\u00f3 la abreviatura de los mundos por venir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lector de moda se ha vuelto exigente al m\u00e1ximo y s\u00f3lo se acomoda con la s\u00edntesis. Pretende dominar el planeta al vuelo, de un vistazo, y captar en pocas palabras y sin esfuerzo mental el medio ambiente que no siempre sabe interpretar. Es un simple glot\u00f3n de sucesos. Los comentaristas de peri\u00f3dicos, que cuentan con un p\u00fablico m\u00e1s sumiso que los autores de libros, parecen ignorar, con todo, que se trata de una adhesi\u00f3n superficial, y tan movediza que desaparece con la misma rapidez con que se evapora la entretenci\u00f3n de cada d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escribir corto, si se quiere despertar por lo menos un inicial inter\u00e9s en los ojeadores de noticias, ser\u00eda el primer requisito para dar el paso siguiente que es el de la amenidad, sin la que es imposible conquistar simpatizantes. Siendo la concisi\u00f3n y el estilo ingredientes m\u00e1gicos del buen articulista, no se entiende por qu\u00e9 se desbordan los l\u00edmites tolerables y se utilizan tonos doctorales y melindrosos que ahuyentan posibles seguidores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El momento actual lo quiere todo compensado, r\u00e1pido y ojal\u00e1 instant\u00e1neo. Al p\u00fablico lo fatigan los libros, lo duermen las conferencias, lo aburren los discursos. Se apunta al serm\u00f3n m\u00e1s corto y al pol\u00edtico menos verboso y m\u00e1s expresivo. Un secreto para que los sacerdotes y los pol\u00edticos consigan adeptos es que hablen menos. Admitamos que las ideas tienen que ser comprimidas para que sean duraderas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eduardo Caballero Calder\u00f3n, maestro de la brevedad, nos ense\u00f1a en sus libros y en sus art\u00edculos de prensa el arte de expresar m\u00e1s pensamientos con menos palabras. Otros, en cambio, que incurren en la frondosidad ling\u00fc\u00edstica, enredan tanto la mente entre hojarasca y falsa pedrer\u00eda que terminan sin decir nada. <em>Lo bueno, si breve, dos veces bueno, <\/em>dijo Graci\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que escribir corto y sustancioso (todo un ejercicio mental de disciplina, autocr\u00edtica y correcciones a granel) necesita tiempo y sacrificio. Lo largo, en cambio, es por lo general consecuencia de la improvisaci\u00f3n y el af\u00e1n. Flaubert pod\u00eda tomarse una semana entera puliendo una p\u00e1gina hasta darle la densidad deseada, y por eso su obra es inmortal. Margarita Yourcenar gast\u00f3 27 a\u00f1os concibiendo, madurando y reformando sus <em>Memorias de Adriano<\/em> hasta conseguir un texto maestro que es ejemplo de ajustada sabidur\u00eda. Ella les da a los escritores este consejo: \u201cEsforzarse en lo mejor. Volver a escribir. Retocar, siquiera imperfectamente, alguna correcci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis Tejada, en nuestro medio colombiano, supo transmitir su pensamiento en m\u00ednimas y talladas frases y nos entreg\u00f3 notas de peri\u00f3dico, de aparente fugacidad, que se conservan como modelo de c\u00e1tedra insuperable. Juan Rulfo alcanz\u00f3, con un solo libro que escasamente pasa de cien p\u00e1ginas, la gloria que otros no han logrado con veinte pesados vol\u00famenes. Un escritor famoso de la \u00e9poca confesaba, ya al final de su carrera, que los libros suyos que m\u00e1s satisfacciones le dejaban eran los breves, pero que en los extensos hab\u00eda puesto sus mayores pretensiones (y puede pensarse que no sus mayores esfuerzos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9, entonces, se abusa de la palabra oral y escrita? \u00bfNo se dan cuenta los escritores y los periodistas farragosos del desperdicio de papel y de la inutilidad de su producto? La velocidad del mundo contempor\u00e1neo no permite demasiado tiempo para la lectura, y quienes todav\u00eda leen pertenecen a una escasa minor\u00eda \u2013por fortuna, minor\u00eda selecta\u2013, mientras que el mont\u00f3n vive en otros planetas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contra todos estos obst\u00e1culos a\u00fan nos empe\u00f1amos en fabricar kilom\u00e9tricas obras que nadie lee. Y menos leer\u00e1 ma\u00f1ana, en un futuro medroso que se avizora m\u00e1s fren\u00e9tico y menos diletante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El Espectador, <\/strong>Bogot\u00e1, 27 de julio de 1984.<br \/>\n<em><strong>6Columnas, <\/strong><\/em>Santiago (Chile), octubre de 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Son pocos los escritores y los periodistas que dominan la t\u00e9cnica de la escritura breve y comprenden que el lector de la \u00e9poca busca digerir los temas de un soplo, como si se tratara de infusiones milagrosas. El mundo moderno viene en p\u00edldoras. 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