{"id":2166,"date":"2010-12-03T16:04:04","date_gmt":"2010-12-03T21:04:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2166"},"modified":"2014-06-11T19:35:21","modified_gmt":"2014-06-12T00:35:21","slug":"los-cuentos-eroticos-de-milciades","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/12\/03\/los-cuentos-eroticos-de-milciades\/","title":{"rendered":"Los cuentos er\u00f3ticos de Milc\u00edades"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dieciocho cuentos conforman el libro <em>Manzanitas verdes al desayuno,<\/em> de Milc\u00edades Ar\u00e9valo, director hace 37 a\u00f1os de la revista <em>Puesto de Combate.<\/em> Antes de hacer una rese\u00f1a de sus cuentos, quiero destacar el acto de valor que significa mantener, sin patrocinio oficial y con m\u00ednimo apoyo privado, esta revista de tipo cultural que ha resistido, sin receso alguno, toda clase de contratiempos por cerca de cuatro d\u00e9cadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No solo se trata de una publicaci\u00f3n pulcra, \u00e9sta de sus cuentos er\u00f3ticos, sino que explaya historias de vivo inter\u00e9s que despiertan en el lector el entusiasmo suscitado por el verdadero cuento. Tales historias, que parecen extractadas de las propias vivencias del autor en su vida n\u00f3mada por los mares del mundo a bordo de un barco mercante, tienen la virtud de pintar los ambientes s\u00f3rdidos de los puertos, donde la pasi\u00f3n que prodigan las mujeres ocasionales es, por supuesto, flor de un d\u00eda. O de una fr\u00e1gil noche de placer errabundo, para decirlo con mayor propiedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Caras femeninas pintadas de incitaci\u00f3n y pecado, cuerpos lujuriosos que se compran con las presurosas monedas del tr\u00e1nsito naviero, besos que llegan y desaparecen bajo el v\u00e9rtigo del arrebato, mientras se escucha o se presiente el pitazo del barco en su ruta hacia el puerto pr\u00f3ximo, son el panorama que se vislumbra en varios de estos cuentos movidos por la eterna sed de amor y compa\u00f1\u00eda que tiene el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en estos relatos un hilo com\u00fan que enlaza las historias: no aflora en ellas el amor verdadero, sino la pasi\u00f3n vagabunda que camina lo mismo en las paradas del barco que en las calles ca\u00f3ticas de la ciudad, y lo mismo en la intimidad del cuartucho hotelero que en la alcoba lujosa. Por doquier deambulan los actores como tr\u00e1nsfugas de la comedia humana. En este ir y venir de un lado a otro, sin afecto ni pertenencia y siempre con el alma mustia, se agiganta la soledad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la soledad el personaje central de estos cuentos de angustia que surgen dentro de un mundo manejado por la frivolidad y el placer barato. Solo en uno de ellos aparece el amor correspondido, y el lector, contagiado de la soledad que recorre las 114 p\u00e1ginas del libro, clama por que se detenga all\u00ed la acci\u00f3n, a fin de darle respiro a su propia alma que parece ahogarse en medio de la desesperanza. \u201cY aunque t\u00fa no lo creas \u2013dice uno de los personajes abatidos por el tedio\u2013, donde quieras que vayas siempre encontrar\u00e1s la misma soledad y la misma lluvia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en otros episodios hace presencia el vendedor de libros que recorre los caminos ardientes de la Costa Atl\u00e1ntica, el autor de la obra no tiene necesidad de disfrazarse bajo otro manto, porque es \u00e9l mismo, bien lo sabemos, con sus cajas viajeras de pueblo en pueblo a la caza de esquivos compradores de su mercanc\u00eda ins\u00f3lita. Varias veces se menciona el libro como el alimento espiritual del viandante precario, en sus inicios como vendedor, y del consumado lector que llegar\u00e1 a ser Milc\u00edades en su vida de estudio y reflexi\u00f3n. Tributo afortunado que se rinde al libro como la raz\u00f3n de ser de las mentes superiores, as\u00ed sea en medio de los ajetreos, los infortunios y la soledad de la dura existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos cuentos autobiogr\u00e1ficos, con su fondo de mar y de r\u00edo; de puertos azotados por la miseria, el vicio y el amor mercenario; de calles citadinas donde el hombre vive solitario, vejado y angustiado en medio de la muchedumbre; de libros en perpetua floraci\u00f3n, son la cabal expresi\u00f3n de la vida contempor\u00e1nea. Mejor: de la vida de todos los tiempos, porque la humanidad nunca cambia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y brota en estas p\u00e1ginas elaboradas con rigor estil\u00edstico y buenas dosis po\u00e9ticas, el ansia del amor verdadero como el sue\u00f1o imprescindible que justifica la existencia del hombre en la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 28 de septiembre de 2009.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 29 de septiembre de 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Dieciocho cuentos conforman el libro Manzanitas verdes al desayuno, de Milc\u00edades Ar\u00e9valo, director hace 37 a\u00f1os de la revista Puesto de Combate. 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