{"id":2181,"date":"2010-12-09T11:07:31","date_gmt":"2010-12-09T16:07:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2181"},"modified":"2014-05-31T20:16:47","modified_gmt":"2014-06-01T01:16:47","slug":"rafagas-de-silencio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/12\/09\/rafagas-de-silencio\/","title":{"rendered":"R\u00e1fagas de silencio"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siento profunda alegr\u00eda al poner hoy en circulaci\u00f3n mi quinta novela, dentro de los 12 libros que llevo publicados, titulada <em>R\u00e1fagas de silencio.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace 36 a\u00f1os aparec\u00eda en Armenia mi primer libro, <em>Destinos cruzados, <\/em>novela de juventud escrita en el sosiego recoleto de Tunja, y que hab\u00eda mantenido oculta durante largo tiempo, ante la indecisi\u00f3n de revelar mi clandestina pasi\u00f3n por las letras del esp\u00edritu, cuando mi vida laboral giraba alrededor de las letras de cambio como gerente de un banco. Estas dos atm\u00f3sferas resultan incompatibles, y suele una de ellas ahogar a la otra, si bien ocurren aisladas excepciones que posibilitan su coexistencia, como sucedi\u00f3 en mi caso particular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiso la suerte que aquella novela inaugural fuera le\u00edda por Fernando Soto Aparicio, escritor de alto vuelo en los campos de la narrativa y de la poes\u00eda, y quien adem\u00e1s, como avezado libretista de televisi\u00f3n, le encontr\u00f3 m\u00e9rito para volverla telenovela nacional, lo que ocurri\u00f3 en 1987, hace 20 a\u00f1os. Con dicha obra inici\u00f3 RCN la serie de telenovelas que entretienen a extenso n\u00famero de colombianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de los a\u00f1os, mi amistad agradecida y fraternal con Soto Aparicio no ha conocido eclipses, y se ha fortalecido. Abrigados por gratificante clima de solidaridad, hemos sabido compartir los regocijos y sinsabores que ofrece el duro oficio de escribir. Ahora, mi nueva novela se ve enaltecida con el brillante pr\u00f3logo suscrito por mi ilustre paisano boyacense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>R\u00e1fagas de silencio <\/em>es novela que he madurado y consentido a trav\u00e9s de los a\u00f1os, y representa un canto emotivo a la selva, esa selva seductora e inclemente, a la vez que sensual y po\u00e9tica, que viv\u00ed hace 50 a\u00f1os en los rec\u00f3nditos confines del Putumayo. A esa selva embrujada, \u201cesposa del silencio, madre de la soledad y la neblina\u201d, glorificada por Jos\u00e9 Eustasio Rivera en <em>La vor\u00e1gine<\/em>, regreso hoy, para mi propio solaz, en las p\u00e1ginas de este libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n quiso la suerte, como en el caso de Fernando, que conociera en aquellos parajes abismales a un simp\u00e1tico y extra\u00f1o personaje que despu\u00e9s se volver\u00eda leyenda en la historia de las luchas sociales que han estremecido la vida del pa\u00eds. Se trata de Tulio Bayer, m\u00e9dico reci\u00e9n llegado de Manizales, con alma de quijote y vocaci\u00f3n de mes\u00edas, que realizaba, con altruismo conmovido, su noble misi\u00f3n como jefe del puesto de salud de Puerto Legu\u00edzamo, mientras yo trabajaba en el \u00fanico banco que exist\u00eda en el pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de la disparidad de edades y de nuestros temperamentos diferentes, naci\u00f3 entre los dos estrecha amistad, animada por el di\u00e1logo constante y la presencia de temas m\u00faltiples de com\u00fan inter\u00e9s, nunca opacados por el choque ideol\u00f3gico y menos por la pasi\u00f3n sectaria. Nuestras cotidianas tertulias florec\u00edan con la inquietud intelectual, que fue el nervio sensible que armoniz\u00f3 nuestro destierro selv\u00e1tico, y se humanizaban frente a las angustias que viv\u00edan los desamparados habitantes de aquellas fronteras an\u00e9micas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puerto Legu\u00edzamo fue la antesala que a\u00f1os despu\u00e9s llevar\u00eda a Bayer a manifestar su inconformidad social en otras selvas colombianas. Pero el germen de la insatisfacci\u00f3n lo llevaba desde los d\u00edas en que presenci\u00f3 la miseria de los pacientes que atend\u00eda en el hospital San Vicente de Pa\u00fal, de Medell\u00edn, y a\u00f1os atr\u00e1s, cuando en el Colegio de Nuestra Se\u00f1ora, de Manizales, fue objeto de discriminaci\u00f3n e injusticias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De entrada, no ten\u00eda por qu\u00e9 saber que aquella figura flaca y desgarbada, y aquel rostro con palidez de cera, y aquella grandilocuencia con que expresaba sus ideas, \u00a0correspond\u00edan al m\u00e9dico reci\u00e9n desalojado de Manizales como secretario de Salud P\u00fablica, a ra\u00edz de sus denuncias contra una serie de desafueros cometidos por personajes de la alta sociedad caldense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay seres que nacen predispuestos a la rebeld\u00eda, tal vez por poseer alto grado de sensibilidad humana. Esta caracter\u00edstica convirti\u00f3 a Tulio Bayer en defensor incondicional de los desheredados. Y al mismo tiempo en v\u00edctima de su esp\u00edritu idealista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales hechos los conocer\u00eda yo al correr de los d\u00edas y al calor de nuestra franca amistad. Y los leer\u00eda, con mayor sind\u00e9resis, en <em>Carta abierta a un analfabeto pol\u00edtico, <\/em>texto autobiogr\u00e1fico donde explica los motivos de su descontento y describe sus luchas aguerridas y extenuantes, casi siempre solitarias, con que pretend\u00eda combatir el atropello y la explotaci\u00f3n y defender a los menesterosos. Bayer hizo parte de los movimientos insurgentes que en los a\u00f1os 60 llevaron a l\u00edderes como el Che Guevara y Camilo Torres a buscar un gran cambio social en los pa\u00edses latinoamericanos. Y no lo consiguieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De Puerto Legu\u00edzamo pas\u00f3 a ser jefe de farmacolog\u00eda de Laboratorios CUP. Especializado en esta materia en la Universidad de Harvard, estaba llamado a ser destacado cient\u00edfico. Pero el destino le se\u00f1al\u00f3 otra ruta. Despu\u00e9s fue c\u00f3nsul en Ayacucho (Venezuela). Y luego organiz\u00f3 una guerrilla en las selvas del Vichada. Tras el fracaso de sus luchas y la frustraci\u00f3n de sus sue\u00f1os, se radic\u00f3 en Par\u00eds como refugiado pol\u00edtico, por cerca de dos d\u00e9cadas, hasta su muerte, a la edad de 58 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al conocer en junio de 1982 la noticia de su fallecimiento, escrib\u00ed sentida columna en <em>El Espectador<\/em>, de donde copio lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cFue una vida ardiente, combativa y sin reposo. Sufri\u00f3 hambres, c\u00e1rceles, afrentas. Pero no desist\u00eda de su denuncia social. \u2018Yo he sido toda mi vida un luchador contra el abuso y la explotaci\u00f3n\u2019, lo ratifica categ\u00f3ricamente al final de sus d\u00edas. Con esa convicci\u00f3n libr\u00f3 sus tenaces y desproporcionadas batallas. Lo aflig\u00eda la suerte de los humildes. Lo sublevaba la arrogancia de los poderosos. No se doblegaba ante el halago ni la adversidad. No lo convenci\u00f3 el esplendor ni se dej\u00f3 tentar por la fama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cHubiera podido ser brillante pol\u00edtico o eminente hombre de ciencia. Prefiri\u00f3 ser ide\u00f3logo. Devorador de libros y due\u00f1o de vasta cultura, as\u00ed entend\u00eda mejor la condici\u00f3n humana. Y como su voz se perd\u00eda en el vac\u00edo, escribi\u00f3 su verdad. Iba por el cuarto libro, y la muerte le trunc\u00f3 otros importantes proyectos. \u2018Dejo mis libros como testimonio de un hombre que morir\u00e1 como ha vivido: como territorio libre del cosmos\u2019, me dice en una de sus cartas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn Par\u00eds se empe\u00f1\u00f3 en estudiar los peligros que se ciernen sobre el planeta por la contaminaci\u00f3n ambiental. La destrucci\u00f3n progresiva de los recursos naturales lo preocupaba para Colombia, una naci\u00f3n sin conciencia ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTulio Bayer, tertulio apetecido de destacadas figuras de las letras y la pol\u00edtica del pa\u00eds, actor de sonados sucesos guerrilleros, y esencialmente ombre de combates ideol\u00f3gicos y de agudas controversias, ha muerto solitario en Par\u00eds. No era comunista militante, ni lo fue nunca. Se hab\u00eda decepcionado de Cuba y de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Yo sol\u00eda recordarle que se hab\u00eda equivocado de estrategias. Pero siempre cre\u00ed en la sinceridad de sus luchas. Su posici\u00f3n en la vida no fue nada c\u00f3moda, pero \u00e9l prefer\u00eda la inconformidad a la entrega. Era especialista en bancarrotas y no lo asustaban los fracasos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCuando supe que le hab\u00edan suprimido el tabaco, el co\u00f1ac y la sal, present\u00ed que estaba pr\u00f3ximo su final. Al comienzo del a\u00f1o (1982) escrib\u00ed <em>La Patria ajena, <\/em>nota que lo conmovi\u00f3 hondamente. Me dijo que era el primer art\u00edculo en la prensa colombiana que \u2018defend\u00eda a Tulio Bayer, su obra, su lucha vital\u2019. Y agreg\u00f3 que, acostumbrado a recibir de la barrera opuesta palos y piedras, un ramo de flores lo desconcertaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSe sent\u00eda nost\u00e1lgico de la Patria. Me confes\u00f3 que se consideraba sin suerte hist\u00f3rica y que las batallas que hab\u00eda librado las hab\u00eda perdido. Pero que aun perdidas, alg\u00fan d\u00eda se tomar\u00eda conciencia sobre su significado. No me cabe duda de que Tulio Bayer fue gran patriota. Sent\u00eda dolor de Patria. Se equivoc\u00f3 de caminos. Pero no de objetivos. Su vida es un enigma dif\u00edcil de descifrar. Yo creo poseer algunas claves, sobre las que pienso trabajar, que me explicar\u00e1n su rebeld\u00eda, su desacomodo en la sociedad. Hombre inquieto, fogoso, tenaz, sentimental, nunca desfalleci\u00f3 en sus principios. Es, por tanto, una vida admirable, aunque infortunada\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de mi c\u00f3digo de lealtades, la novela <em>R\u00e1fagas de silencio <\/em>est\u00e1 dedicada a Tulio Bayer, en los 25 a\u00f1os de su muerte. Al hacer este dibujo sobre la selva, no pod\u00eda dejar de elaborar, con el recurso prodigioso de la ficci\u00f3n mezclada con la realidad, la semblanza del m\u00e9dico revolucionario y fil\u00e1ntropo extraviado en las mara\u00f1as de los montes, y de la propia vida, con quien me tropec\u00e9 un d\u00eda frente a las aguas pesarosas del Putumayo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 27 de julio de 2007.<strong> <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Siento profunda alegr\u00eda al poner hoy en circulaci\u00f3n mi quinta novela, dentro de los 12 libros que llevo publicados, titulada R\u00e1fagas de silencio. 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