{"id":2191,"date":"2010-12-09T11:17:09","date_gmt":"2010-12-09T16:17:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2191"},"modified":"2014-05-31T20:47:21","modified_gmt":"2014-06-01T01:47:21","slug":"chaves","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2010\/12\/09\/chaves\/","title":{"rendered":"Chaves"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lector que vea el titular de esta columna puede pensar que se trata del presidente de Venezuela. Pero no: se refiere a una novela del escritor argentino Eduardo Mallea, cuyo protagonista lleva el nombre de Chaves.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre ambos personajes hay enormes diferencias. La primera est\u00e1 en la graf\u00eda: el apellido de nuestro vecino belicoso es Ch\u00e1vez (con zeta y con tilde). Es hombre atildado, no ya por lo pulcro y elegante, cuanto por llevar consigo el levantado signo ortogr\u00e1fico que parece imprimirle arrogancia a su figura soberbia. En cambio, el Chaves de Eduardo Mallea es hombre raso, oscuro, del mont\u00f3n, carente de atav\u00edos y caminante con la cabeza baja. No tiene ninguna tilde que le haga subir la mirada, ni el tono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra gran diferencia reside en sus temperamentos opuestos. El Chaves de Mallea no habla, y cuando lo hace, casi no se le entiende. Es callado, aunque observador y anal\u00edtico. Humilde, anodino, pero reflexivo. No habla, pero con su silencio pone a la gente a pensar. En el otro extremo, el Ch\u00e1vez de Venezuela es locuaz, agresivo, teatral, armador de guerras. Habla duro, a veces con voz de trueno, y otras, de histri\u00f3n consumado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta bipolaridad resulta desconcertante, y por lo mismo, poco confiable. De tanto hablar, se traba, se resbala y levanta polvaredas. Son, los dos, personajes como el agua y el aceite. El uno, d\u00e9spota, el otro, plebeyo. Me quedo con el plebeyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho tiempo dur\u00e9 preguntando por la novela en librer\u00edas bogotanas sin lograr conseguirla. Hasta que una mano afectuosa me la trajo de Buenos Aires. Hab\u00eda recorrido todas las librer\u00edas de Corrientes, y muchas m\u00e1s: en ninguna la encontr\u00f3. Cosa extra\u00f1a, trat\u00e1ndose de una obra maestra, agotada en el propio pa\u00eds del autor. Como \u00faltimo recurso, acudi\u00f3 a las ventas por internet y localiz\u00f3 un ejemplar, \u00fanico, en poblaci\u00f3n distante de la capital. Aqu\u00ed lo tengo, y con \u00e9l me he solazado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ejemplar a\u00f1ejo y oloroso a fragancias, como el buen vino. Tiene el lomo maltrecho y las p\u00e1ginas comienzan a amarillear, vestigios del medio siglo de traves\u00eda llevado de la mano de lectores ignaros \u2013pienso yo\u2013 que no tuvieron la noci\u00f3n de conocer su linaje. Creo que este ejemplar ha recorrido muchos caminos inh\u00f3spitos. Una firma ilegible indica que alguien quiso retenerlo, pero lo dej\u00f3 escapar. Quiz\u00e1 lo vio desnutrido. Esta ignorancia permiti\u00f3 que el texto llegara a mis manos bajo el sortilegio de la internet.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pertenece mi nuevo hu\u00e9sped a la primera edici\u00f3n de la obra (1953), de Editorial Losada. Sobre <em>Chaves, <\/em>el libro (prometo no volver a hablar del dictador, para que no se me malogre el art\u00edculo), dijo Jorge Luis Borges que la consideraba la mejor novela de Mallea. El concepto perdura 56 a\u00f1os despu\u00e9s de editada la novela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su carrera narrativa se destacan, entre otros, los t\u00edtulos <em>Cuentos para una inglesa desesperada, La barca de hielo, Fiesta en noviembre, La bah\u00eda del silencio, Todo verdor perecer\u00e1, La ciudad junto al r\u00edo inm\u00f3vil.<\/em> El ensayo <em>Historia de una pasi\u00f3n argentina,<\/em> colmado de amor por su pa\u00eds, y de amargura ante la decadencia de la nacionalidad, es su obra m\u00e1s representativa. Me sirvi\u00f3 de compa\u00f1era en viaje a la Argentina hace pocos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este Chaves insignificante, que deambula por los campos y las ciudades en busca del esquivo sustento de los pobres, se convierte en actor gigante del mundo de la miseria que ignoran los de arriba. Encarna al actor de la vida desastrada que languidece a merced de los poderosos. Y se mete, con su silencio helado, en los callejones de la desesperanza y de la crueldad social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perenne realidad tratada por los novelistas a trav\u00e9s de los tiempos. Por lo tanto, no habr\u00eda nada nuevo en esta novela m\u00ednima. Lo nuevo est\u00e1 en la fuerza dram\u00e1tica de las cien p\u00e1ginas maestras que estremecen y deslumbran. Novela de brevedad alucinante, como <em>Pedro P\u00e1ramo.<\/em> Densa cr\u00f3nica de silencios donde las pocas palabras muerden la conciencia y dignifican el sufrimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Palabras precisas, rotundas, fulminantes, unas llenas de colorido y belleza, y otras, de dolor y perplejidad, con las que Eduardo Mallea ha retratado el universo sombr\u00edo \u2013acentuado en su Argentina invisible\u2013 que el hombre no quiere mirar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 14 de octubre de 2009.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 14 de octubre de 2009.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelente art\u00edculo literario de corte ensay\u00edstico. Lo he le\u00eddo con placer. No conoc\u00eda esta novela\u00a0de Mallea con t\u00edtulo para el acertado paralelo que haces, fomentando la lectura de otros enfoques chavistas. <strong>Ramiro Lagos<\/strong><strong>, <\/strong>Greensbore (Estados Unidos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me ha hecho recordar a Mallea y su prodigiosa novela que le\u00ed apenas sal\u00eda de la adolescencia. Mil gracias por ese placer. <strong>Gustavo \u00c1lvarez Gardeaz\u00e1bal<\/strong><strong>, <\/strong>Tulu\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me encant\u00f3 el art\u00edculo. Muchas gracias por los agradecimientos que me corresponden, lo hice con mucho gusto, y lo que m\u00e1s satisfacci\u00f3n me da es saber que lo le\u00edste y lo disfrutaste tanto. Con esa descripci\u00f3n que haces, dan ganas de leerlo. <strong>Diana Mu\u00f1oz<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1. .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de leer tu nota sobre <em>Chaves<\/em>, busqu\u00e9 mi edici\u00f3n de la obra, que es la segunda, con fecha del 25 de marzo de 1968, perteneciente a la colecci\u00f3n Biblioteca Cl\u00e1sica y Contempor\u00e1nea de Losada.\u00a0Tras sucesivas purgas -o polic\u00edas- a\u00a0la biblioteca, la conservo entre mi tesoro de novelas cortas del mundo. Conoc\u00ed a Mallea en plena juventud, gracias a Federico Ospina, director de Bolsilibros Bedout y mi gran maestro editorial, que hab\u00eda estudiado artes gr\u00e1ficas en Buenos Aires. Baltasar Graci\u00e1n acert\u00f3 cuando dijo: \u00abLo bueno si breve dos veces bueno\u00bb. <strong>Hernando Garc\u00eda Mej\u00eda<\/strong>, Medell\u00edn.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El lector que vea el titular de esta columna puede pensar que se trata del presidente de Venezuela. Pero no: se refiere a una novela del escritor argentino Eduardo Mallea, cuyo protagonista lleva el nombre de Chaves. Entre ambos personajes hay enormes diferencias. La primera est\u00e1 en la graf\u00eda: el apellido [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50],"tags":[5],"class_list":["post-2191","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-novela-articulos","tag-novela"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2191","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2191"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2191\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13202,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2191\/revisions\/13202"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}