{"id":2212,"date":"2011-03-17T18:48:38","date_gmt":"2011-03-17T23:48:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2212"},"modified":"2014-03-14T17:40:05","modified_gmt":"2014-03-14T22:40:05","slug":"el-destino-tragico-de-arias-trujillo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/03\/17\/el-destino-tragico-de-arias-trujillo\/","title":{"rendered":"El destino tr\u00e1gico de Arias Trujillo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leo ahora, 79 a\u00f1os despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n, los editoriales que escribi\u00f3 Bernardo Arias Trujillo en <em>El Universal,<\/em> \u00fanico diario liberal de Caldas en 1930, fundado y dirigido por \u00e9l con el fin de apoyar el gobierno de Enrique Olaya Herrera, iniciado ese a\u00f1o tras una larga hegemon\u00eda conservadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esos editoriales fueron recogidos en 1991 en libro auspiciado por la Biblioteca de Escritores Caldenses, obra prologada por N\u00e9stor Gustavo D\u00edaz Bedoya. El diario tuvo una ef\u00edmera existencia de tres meses, del 3 de julio al 30 de septiembre de 1930, y aunque en la edici\u00f3n final dice el escritor que volver\u00e1 a imprimirse cuando empiecen las jornadas electorales, nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a circular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la despedida period\u00edstica, Arias Trujillo manifiesta lo siguiente: \u201cPara esos d\u00edas volveremos nuevamente a la carga, con los mismos \u00edmpetus que han hecho de estas columnas una hoguera constante y con los t\u00edtulos que hemos obtenido por haber batallado valerosamente y de buena fe a favor de nuestras ideas\u201d. Como se ve, la expresi\u00f3n \u201ca la carga\u201d ya exist\u00eda en labios del escritor caldense, mucho antes de que Gait\u00e1n la pusiera en boga en el panorama nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien lea hoy tales editoriales, con la desaprensi\u00f3n con que yo lo hago, hallar\u00e1 una marcada pasi\u00f3n pol\u00edtica, con acento sectario, que al tener como mira la defensa del r\u00e9gimen liberal que acababa de instaurarse, atacaba con vehemencia al partido contrario. Por eso, el editorialista define sus columnas como \u201cuna hoguera constante\u201d, que en verdad lo fue, y anuncia su regreso a la brega partidista para el tiempo electoral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos hechos reflejan la fiebre pol\u00edtica que se viv\u00eda en aquellas calendas, y que ya hab\u00eda iniciado la larga y devastadora \u00e9poca de la violencia movida por el morbo del sectarismo, com\u00fan a los dos partidos. Desde la p\u00e1gina editorial del diario manizale\u00f1o se atizaban temas pugnaces dentro de la pol\u00edtica regional, y en lo nacional suced\u00eda lo mismo, sin dejar de tratar, en forma aislada, algunos asuntos de inter\u00e9s com\u00fan, como el problema agrario o la carrera administrativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llama la atenci\u00f3n que Arias Trujillo, que ya hab\u00eda escrito sus primeras novelas cortas, no dijera ninguna palabra sobre la literatura. Ese no era el prop\u00f3sito de su peri\u00f3dico. De todas maneras, es importante la recolecci\u00f3n de dichos editoriales por el car\u00e1cter testimonial que tienen. Eso es historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fugaz periodista estaba a pocos a\u00f1os de escribir su novela cumbre, <em>Risaralda<\/em> (1935), obra que lo inmortaliz\u00f3. Debido a ella, su nombre adquiri\u00f3 alta resonancia nacional, aunque tambi\u00e9n gracias a su esp\u00edritu rebelde y contestatario, muy dado al choque con sus paisanos y con las altas figuras del pa\u00eds. Tradujo, de \u00d3scar Wilde, <em>Balada de la c\u00e1rcel de Reading,<\/em> y arm\u00f3 tremendo altercado con el maestro Valencia por la traducci\u00f3n que este hizo del mismo texto, ante lo cual expres\u00f3 lo siguiente: \u201cMerece m\u00e1s la horca don Guillermo Valencia por haber adulterado tan criminalmente la <em>Balada<\/em> de Wilde, que el propio soldado Carlos T. Wooldridge ajusticiado en Reading\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro gran alboroto lo produjo el libro <em>En carne viva,<\/em> crudo an\u00e1lisis de la vida nacional y de c\u00e9lebres personalidades, elaborado con lenguaje fustigante y \u00e1cido. Esta obra le hizo ganar el ostracismo. Alejado cada vez m\u00e1s de la gente y v\u00edctima de su enorme talento y su punzante inteligencia, se entreg\u00f3 a la vida bohemia y libertina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su declarado hedonismo, tan grave en aquellos d\u00edas, lo volvi\u00f3 un r\u00e9probo de la sociedad y la religi\u00f3n. En este terreno se fue lanza en ristre contra las sanas costumbres de la \u00e9poca con el libro<em> Por los caminos de Sodoma,<\/em> subtitulado <em>Confesiones \u00edntimas de un homosexual,<\/em> lo mismo que con el poema <em>Roby Nelson.<\/em> Adem\u00e1s, hac\u00eda circular entre sus amigos sonetos de encendido erotismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta agitada existencia no pod\u00eda causar sino insufrible desajuste emocional. Su rebeld\u00eda cong\u00e9nita chocaba con todo y contra todos. Nombrado secretario de la Legaci\u00f3n de Colombia en Buenos Aires, el embajador plenipotenciario, Jos\u00e9 Camacho Carre\u00f1o, lo pinta con estas palabras el d\u00eda que lo conoci\u00f3: \u201cTras de unos malhumorados aldabonazos, encontr\u00e9 un mozo dejativo y rudo, de franco mirar que sesg\u00e1base a veces con cierta c\u00f3lera oblicua\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su existencia fue tan breve y tormentosa como la del hurac\u00e1n que se destroza contra las rocas a poco tiempo de haber nacido. Ten\u00eda 34 a\u00f1os cuando la muerte le dio en Manizales, el 4 de marzo de 1938, la estocada final. Sobre la causa de su muerte leo lo siguiente en los datos biogr\u00e1ficos anotados al final del libro que guarda sus editoriales: \u201cDerrame cerebral a consecuencia de su fuerte temperamento le origin\u00f3 el deceso, as\u00ed como la afici\u00f3n que tuvo por un consumo maldito como el de la morfina. No faltaron las versiones comadreras que atribu\u00edan la muerte a un posible suicidio tal vez realizado en busca de emociones indescriptibles por parte de nuestro personaje\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignoro qui\u00e9n es el autor de esta ficha biogr\u00e1fica, ni la fecha en que se escribi\u00f3. Lo cierto es que las \u201cversiones comadreras\u201d de hace siete d\u00e9cadas, cuando ser homosexual representaba una afrenta social que hab\u00eda que ocultar, pueden considerarse el manto piadoso con que se arrop\u00f3 el cad\u00e1ver del imp\u00edo homosexual. El sudario con que se cubri\u00f3 la verg\u00fcenza p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdad es esta: el escritor se suicid\u00f3 con una sobredosis de morfina. As\u00ed lo certifica el m\u00e9dico Jaime Robledo Uribe, su amigo, quien lo atendi\u00f3 en la agon\u00eda: \u201cArias Trujillo se fue por la borda. El golpe lo dio con morfina en una dosis tan maciza que cuando el m\u00e9dico lleg\u00f3 no hab\u00eda posibilidad de hacer nada. Ya hab\u00eda puesto los dos pies en los estribos de la muerte (\u2026) su complejo sexual lo estaba llevando a crueles \u00e1ngulos de misantrop\u00eda, por su lado, y de aislamiento, por parte de la sociedad. No le valieron ni consejos, ni s\u00faplicas, ni efectivas ayudas morales y materiales. Todo lo ve\u00eda con criterio de n\u00e1ufrago\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Bernardo Arias Trujillo no hubiera escrito <em>Risaralda<\/em>, hoy ser\u00eda un don nadie, un pobre diablo. Lo salv\u00f3 la literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 20 de noviembre de 2009.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 21 de noviembre de 2009.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Verdaderamente, sin <em>Diccionario de emociones <\/em>o<em> Risaralda,<\/em> Bernardo Arias ser\u00eda lo que t\u00fa dices: un don nadie. He ah\u00ed la grandeza de la literatura. <strong>Iv\u00e1n de J. Guzm\u00e1n L\u00f3pez<\/strong><strong>, <\/strong>Medell\u00edn.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He le\u00eddo la nota sobre Arias Trujillo, \u00a1qu\u00e9 buena! Quiero contarle que con ocasi\u00f3n de los 75 a\u00f1os de la muerte de Arias Trujillo se est\u00e1 terminando de\u00a0imprimir una bell\u00edsima edici\u00f3n de <em>Risaralda<\/em> en la cual he colaborado revisando textos, escogiendo fotograf\u00edas y haciendo la nota de contraportada. Ferreter\u00eda Electra, propiedad de sus sobrinos los Michaelis Arias, ha asumido todos esos gastos y se encuentran en negociaciones para comprarle a la curia la casa donde Arias se cuadruplic\u00f3 la dosis de morfina para convertirla en un Museo. <strong>Gustavo \u00c1lvarez Gardeaz\u00e1bal<\/strong><strong>, <\/strong>Tulu\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bello art\u00edculo a la memoria de alguien que no alcanz\u00f3 a tener memoria. Esta referencia a Arias Trujillo es aplicable a millones de an\u00f3nimos que han ofrendado su existencia a la intolerancia de la sociedad, nombre moderno que se ha dado a la batalla que ha emprendido la mojigater\u00eda contra librepensadores, escritores, artistas, pol\u00edticos y \u00abgente rara\u00bb. Las v\u00edctimas cobradas por esta sociedad solapada, cruel y perversa llegan a una cifra imposible de tabular, solo comparable con la cuant\u00eda de actos de atropello, crimen y corrupci\u00f3n que aplaude, sublimiza y enorgullece. As\u00ed es la vida en nuestra sociedad colombiana y para el caso de Arias Trujillo, la manizalita. <strong>\u00c1lvaro Buitrago<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recio car\u00e1cter debi\u00f3 de ser este compatriota Arias Trujillo. Habla a favor de su autenticidad el hecho de haber enfrentado la m\u00e1s pacata y troglodita sociedad parroquial de Colombia -despu\u00e9s de la medellinense-, la manizalita, que si lo es al m\u00e1ximo hoy, c\u00f3mo ser\u00eda hace ochenta a\u00f1os. Al final, esa lucha desigual le hizo pagar el precio impagable, quebr\u00e1ndolo en su segunda juventud, como cita el columnista. <strong>Jakemate\u00a0<\/strong>(correo a\u00a0<em>El Espectador).\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante este art\u00edculo toda vez que Arias Trujillo fue acogido literariamente mas\u00a0 ignorado por la sociedad azucena que en\u00a0 esas \u00e9pocas ya maldec\u00edan tanto las preferencias sexuales como aberraciones y los espoleamientos de que se val\u00edan los grandes e insignes artistas y poetas para inspirarse o pasar desadvertidos en una sociedad mojigata como la que nos ha tocado sufrir. Ya Baudelaire, Gide, Wilde y ac\u00e1 en Colombia Llanos, Eduardo Castillo sobrellevaron en medio de sus para\u00edsos artificiales, unos de sexo y pasi\u00f3n y otros de desconexi\u00f3n c\u00f3smica, la aberrante exclusi\u00f3n de la sociedad. Qu\u00e9 le vamos a hacer, y mientras tanto releamos <em>Diccionario de emociones<\/em> de Arias Trujillo, su <em>Risaralda<\/em>, su magistral obra <em>Por los caminos de Sodoma<\/em> y degustemos de su poes\u00eda inspirada en el eterno tab\u00fa\u00a0 la canci\u00f3n <em>Roby Nelson<\/em>&#8230; aquel que \u00abconoc\u00ed una noche y estaba yo borracho&#8230;en\u00a0 copas\u00a0de champa\u00f1a y sorbos de hero\u00edna&#8230;. <strong>Manueljos\u00e9 Bedoya Escudero\u00a0<\/strong>(correo a\u00a0<em>El Espectador).\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Leo ahora, 79 a\u00f1os despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n, los editoriales que escribi\u00f3 Bernardo Arias Trujillo en El Universal, \u00fanico diario liberal de Caldas en 1930, fundado y dirigido por \u00e9l con el fin de apoyar el gobierno de Enrique Olaya Herrera, iniciado ese a\u00f1o tras una larga hegemon\u00eda conservadora. 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