{"id":2241,"date":"2011-03-23T10:33:31","date_gmt":"2011-03-23T15:33:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2241"},"modified":"2014-03-01T20:58:41","modified_gmt":"2014-03-02T01:58:41","slug":"muere-un-ruisenor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/03\/23\/muere-un-ruisenor\/","title":{"rendered":"Muere un ruise\u00f1or"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre el poeta Javier Hu\u00e9rfano, que acaba de fallecer en Bogot\u00e1, dijo Luis Vidales en 1984: <em>\u201cHu\u00e9rfano, pero no de poes\u00eda\u201d.<\/em> Y refiri\u00e9ndose a la brevedad de sus poemas, agreg\u00f3: <em>\u201cSi persiste en esta modalidad de su ahorro po\u00e9tico, no es aventurado el pron\u00f3stico de que alcanzar\u00e1 las excelsas rutas del canto\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas palabras est\u00e1n escritas en el pr\u00f3logo de Vidales para el primer libro de su paisano calarque\u00f1o, cuyos primeros poemas hab\u00edan surgido a los 11 a\u00f1os. Desde entonces, el tr\u00e1nsito de Hu\u00e9rfano por la poes\u00eda fue infatigable. Esta disciplina se tradujo en 13 libros publicados y en otro material que deja in\u00e9dito. Su \u00faltima obra, <em>Luz de papel<\/em>, fue presentada hace pocos meses, cuando ya el poeta present\u00eda su muerte inminente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vidales fue su maestro. Y adem\u00e1s, su br\u00fajula. De \u00e9l hered\u00f3 la fibra social, que el disc\u00edpulo plasm\u00f3 en versos transidos de dolor, soledad y angustia, donde clama por las desigualdades, las injusticias, el abandono y la humillaci\u00f3n del hombre carente de protecci\u00f3n humana \u2013como lo fue el propio Hu\u00e9rfano\u2013, en medio de una sociedad arrogante y ap\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1990, Hu\u00e9rfano conduce los restos de Vidales a la casa de cultura de Calarc\u00e1. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, crea en el barrio Ciudad Bol\u00edvar de Bogot\u00e1, donde con enorme sacrificio ha construido su vivienda, la biblioteca p\u00fablica Luis Vidales. Fiel guardi\u00e1n de su preceptor, no solo sigui\u00f3 tras sus rastros sino que se encarg\u00f3 de preservar su memoria. Ahora, lo indicado es que las cenizas de Hu\u00e9rfano se lleven tambi\u00e9n a la casa de cultura de Calarc\u00e1, al lado de su maestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra de Hu\u00e9rfano, incluyendo su prosa po\u00e9tica, cumpli\u00f3 con la pauta trazada por Vidales: la brevedad. En s\u00edntesis afortunadas expres\u00f3 todo lo que ten\u00eda que decir sobre la tragedia del hombre. Era su propia tragedia. Captada con el rigor de la pena constante que sufri\u00f3 desde la ni\u00f1ez (abandonado por su madre en un inquilinato, enfermo de asma y a merced del desamparo, y m\u00e1s tarde ayudante de zapater\u00eda, al tiempo que comenzaba a estudiar de noche), su vida toda fue una cadena de tormentos y tristezas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodeado de semejante racha de adversidades, mantuvo, sin embargo, el \u00e1nimo elevado sobre las vilezas del torvo existir. Y no se dej\u00f3 ganar la partida, as\u00ed fuera a cambio de las gotas de sangre vertidas por su alma de poeta y su esp\u00edritu de lucha y conquista. Luchando a brazo partido por el pan de la miseria, encontr\u00f3 en Yolanda a su aliada incondicional, y con ella conquist\u00f3 el sentido de la solidaridad y la alegr\u00eda de vivir. Supo que si el hombre es lobo para su propio hermano, el amor todo lo redime. M\u00e1s tarde se volvi\u00f3 pintor, y con esa virtud le puso color a la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus versos afloran estremecedoras met\u00e1foras, y es que el dolor vivido (y no el figurado) habla el lenguaje m\u00e1s expresivo de la sensibilidad humana. Cuando hace siete a\u00f1os le sobrevinieron los primeros s\u00edntomas de la cruel enfermedad que lo llevar\u00eda a la tumba, supo que los hados adversos no cesaban de asediarlo. \u00a0A partir de entonces vivi\u00f3 momentos cruciales, donde el suplicio se ensa\u00f1\u00f3 con su vapuleada existencia. Y exclam\u00f3: <em>\u201cSoy apenas un solo dolor que atraviesa el d\u00eda con su sombra de negra compa\u00f1\u00eda\u201d (\u2026) Quedo sin huesos para sostenerme, torre sin luz en busca de luci\u00e9rnagas, asoma el tiempo su vieja cara de muerte perpetua\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda \u00cdngrid Betancourt, siendo representante a la C\u00e1mara, conoci\u00f3 al poeta. Y sinti\u00f3 el impacto de las grandes desventuras. Ella consigui\u00f3 que la entidad legislativa le patrocinara el libro titulado <em>El olvido no tiene palabra<\/em> (1998), y como autora del pr\u00f3logo escribi\u00f3 lo siguiente: <em>\u201cDios ha querido, para fortuna m\u00eda, que conozca al poeta. De su mano he caminado por el t\u00fanel sin luz de la injusticia, a ciegas pero mordiendo siempre el tallo amargo de la rosa\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inescrutable destino el que permite estos infortunios de pavura. No se entiende c\u00f3mo la suerte se encarniza con seres buenos, dignos, creadores de belleza, como Javier Hu\u00e9rfano. Queda, empero, la contribuci\u00f3n que, gracias a su vida atormentada, le dejan al arte. Tal el caso de este poeta quindiano que en aquel lejano 1984 puso el primer ladrillo de una obra impulsada por su maestro Vidales, y que ha coronado la meta que \u00e9l le pronostic\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador<\/em>, <\/strong>Bogot\u00e1, 14 de febrero de 2010.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 15 de febrero de 2010.<strong><br \/>\n<em>Noti20 del Quind\u00edo, <\/em><\/strong>Armenia, 15 de febrero de 2010.<strong><br \/>\n<em>Revista Arquitrave, <\/em><\/strong>Bogot\u00e1, 15 de febrero de 2010.<br \/>\n<em><strong>NTC, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 16 de febrero de 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca conoc\u00ed la obra de este poeta.\u00a0Pero al leer su comentario me queda la inquietud por conocer su obra po\u00e9tica. Los versos que usted cita en su art\u00edculo muestran a un poeta inmenso, con un tono amargado en su voz, fruto de su propia angustia existencial. \u00bfMe podr\u00eda colaborar para que me llegue siquiera uno de sus libros? El simple hecho de que el maestro Luis Vidales hubiera escrito el pr\u00f3logo para uno de sus libros habla ya de su calidad po\u00e9tica. <strong>Jos\u00e9 Miguel Alzate, <\/strong>Manizales, 15-II-2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo vimos por \u00faltima vez en la Feria Internacional del Libro en Bogot\u00e1. Alguien conduc\u00eda\u00a0 su \u00a0silla de ruedas. Se\u00a0le ve\u00eda demacrado, sab\u00eda lo que le esperaba del c\u00e1ncer que padec\u00eda, pero no se arredraba; mostraba \u00e1nimo y seguridad. En varios encuentros de escritores depart\u00ed con \u00e9l. Siempre hablamos del poeta Vidales. No elogiaba sus\u00a0 propios poemas pero dec\u00eda que\u00a0en ellos estaba parte de su vida de penurias. Era fraternal, sencillo. Realmente se nos fue un \u00abruise\u00f1or\u00bb de la literatura. <strong>Jos\u00e9 Antonio Vergel<\/strong><strong>, <\/strong>Ibagu\u00e9, 15-II-2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era\u00a0 un verdadero poeta del\u00a0 dolor y de la l\u00e1grima de la calle.\u00a0Muchas veces\u00a0 nos intercambiamos sentimientos\u00a0al calor de un amargo caf\u00e9 all\u00e1 en el Callej\u00f3n Santander y antes en el Autom\u00e1tico con Javier Arias Ram\u00edrez. Lamento su muerte. <strong>Ramiro Lagos<\/strong><strong>, <\/strong>Bucaramanga, 15-II-2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sigo conmovida por los m\u00faltiples reconocimientos a la obra de Javier. Creo que \u00e9l sab\u00eda el valor de su obra, el tr\u00e1gico devenir de su vida y que cuando faltara ser\u00eda\u00a0 exaltada, como lo hemos confirmado, gracias, en primer lugar, a tu p\u00e1gina, que fue el detonante nacional para que esto ocurriera, y al despliegue de tanta gente que\u00a0 lo conoc\u00eda. Esta ma\u00f1ana habl\u00e9\u00a0 con Yolanda quien regresaba del cementerio con las cenizas de Javier y me coment\u00f3 que est\u00e1n dispuestos a enviarlas a Calarc\u00e1. <strong>In\u00e9s Blanco<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1, 19-II-2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablamos esta tarde con el se\u00f1or alcalde sobre el asunto y acept\u00f3 que sean depositadas las cenizas all\u00ed, en la Casa de la Cultura. Quedar\u00e1 Javier cerca de Vidales, su mentor y amigo, lo cual empezar\u00e1, adem\u00e1s, a tejer\u00a0un prestigio singular en torno a la Casa de la Cultura, al estilo del que contienen los pasillos de las abad\u00edas y los templos europeos, plenos de tumbas de santos y de historia (\u2026) La alcald\u00eda se suma a tu idea dando el permiso y costeando la construcci\u00f3n del peque\u00f1o nicho en la jardinera de la Casa de la Cultura. El temor que manifest\u00f3 el alcalde fue del talante\u00a0que t\u00fa planteas: que no vaya a parecer la Casa&#8230; un cementerio. Yo no creo. Las placas son discretas. Aunque creo que con el paso de los lustros, no faltar\u00e1 alguien que piense en completar lo que inicias, esculpiendo la leyenda que estamos tejiendo en la actualidad en torno al maestro y su disc\u00edpulo. Como ves, la idea marcha.<strong> <\/strong><strong>El\u00edas Mej\u00eda, <\/strong>Calarc\u00e1, 3-III-2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Sobre el poeta Javier Hu\u00e9rfano, que acaba de fallecer en Bogot\u00e1, dijo Luis Vidales en 1984: \u201cHu\u00e9rfano, pero no de poes\u00eda\u201d. Y refiri\u00e9ndose a la brevedad de sus poemas, agreg\u00f3: \u201cSi persiste en esta modalidad de su ahorro po\u00e9tico, no es aventurado el pron\u00f3stico de que alcanzar\u00e1 las excelsas rutas del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[84],"class_list":["post-2241","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-poesia","tag-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2241","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2241"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2241\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9793,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2241\/revisions\/9793"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2241"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2241"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2241"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}