{"id":2255,"date":"2011-03-23T14:50:11","date_gmt":"2011-03-23T19:50:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2255"},"modified":"2014-03-15T06:31:24","modified_gmt":"2014-03-15T11:31:24","slug":"dolores-y-travesuras-del-libro-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/03\/23\/dolores-y-travesuras-del-libro-2\/","title":{"rendered":"Dolores y travesuras del libro (2)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi primer libro, la novela <em>Destinos cruzados, <\/em>lo escrib\u00ed en Tunja a la edad de 17 a\u00f1os. Mi vocaci\u00f3n de novelista ya estaba definida. Por aquellos d\u00edas me hab\u00eda dado el gusto de comprar, y comenzar a leer, la serie titulada <em>Grandes novelas de la literatura universal, <\/em>de la editorial Jackson, compuesta por 32 vol\u00famenes y cerca de 60 obras maestras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Devorar novelas y m\u00e1s novelas, as\u00ed fueran mal digeridas por la mente precoz que descubr\u00eda para\u00edsos insospechados, se me volvi\u00f3 pasi\u00f3n absorbente. Con la fiebre por la lectura se me despert\u00f3 el ansia de escribir mi propia novela. As\u00ed naci\u00f3 <em>Destinos cruzados, <\/em>cuya trama urd\u00ed en febriles noches de insomnio en la fr\u00eda temperatura tunjana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya casado, y gerente de un banco en Armenia, desempolv\u00e9 el cuaderno escolar donde hab\u00eda escrito mi osada novela de juventud. Hab\u00edan transcurrido 18 a\u00f1os, y nadie sab\u00eda de su existencia. En una comida con los industriales quindianos, me asalt\u00f3 el deseo de publicar el libro. Al lado m\u00edo ten\u00eda a Javier Londo\u00f1o, propietario de Quingr\u00e1ficas, y la ocasi\u00f3n fue propicia para preguntarle si \u00e9l pod\u00eda editarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En dos meses, <em>Destinos cruzados<\/em> sal\u00eda a la luz. Antes, se hab\u00eda creado un ambiente de expectativa entre los escritores locales al saberse la noticia del banquero-escritor. Bajo la com\u00fan ocurrencia de que las letras no son compatibles con los n\u00fameros, los augurios de mis futuros colegas no pod\u00edan ser halagadores. Pero la obra fue bien acogida. Vinieron favorables comentarios, aumentaron los lectores y se agot\u00f3 la edici\u00f3n. Abanicado por mi vanidad, no pod\u00eda distinguir si ese tributo era para el escritor, o m\u00e1s bien para el gerente de banco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El novelista Iv\u00e1n Cocher\u00edn escribi\u00f3 en <em>La Patria<\/em> un encomioso art\u00edculo sobre la obra. A los pocos d\u00edas lleg\u00f3 a mi oficina con la grata nueva de que ten\u00eda un seguro comprador de mi obra en Bogot\u00e1. Tal como \u00e9l me lo indic\u00f3, despach\u00e9 por Velotax una caja con 23 libros a nombre de mi inc\u00f3gnito y valiente comprador, junto con la respectiva cuenta de cobro, que me ser\u00eda pagada, seg\u00fan me dijo Cocher\u00edn, a la semana siguiente. Un mes despu\u00e9s, el giro no aparec\u00eda por parte alguna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya por entonces alguien me hab\u00eda contado que el viejo novelista, gracioso personaje de la zona cafetera, ten\u00eda por costumbre hacerles alguna pilatuna a los nuevos escritores. Un bautizo de sangre. Pasados varios d\u00edas m\u00e1s sin recibir el pago (y consider\u00e1ndome ya ungido con el bautizo de Cocher\u00edn), le envi\u00e9 un mensaje record\u00e1ndole la demora, el que finalizaba as\u00ed: \u201cApremiado sal\u00fadolo\u201d. Y \u00e9l me contest\u00f3 de inmediato: \u201cSemana entrante esa. Nunca cre\u00ed banqueros apremi\u00e1ranse\u201d. Nunca m\u00e1s volvi\u00f3 Cocher\u00edn a pasar por mi oficina. Me qued\u00e9 con el agridulce sabor de esta simp\u00e1tica recepci\u00f3n en las letras. Todo en la vida tiene un precio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los industriales presentes en la comida donde anunci\u00e9 la publicaci\u00f3n de la novela me ofrecieron que\u00a0 correr\u00edan con los gastos de la edici\u00f3n. Lo que no acept\u00e9, con pena, por dos razones: primero, por el deseo de hacer yo mismo el esfuerzo, para vivir la alegr\u00eda de la publicaci\u00f3n; y segundo, por los obvios inconvenientes que surgir\u00edan en mis relaciones bancarias con el gremio industrial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En diciembre de ese a\u00f1o (1971), la firma Indumetal opt\u00f3 por comprarme varios ejemplares para enviarlos de obsequio a sus clientes. El gerente de la empresa distribuy\u00f3 el libro con una amable tarjeta navide\u00f1a, y yo, claro, me sent\u00ed halagado con esa deferencia. Cu\u00e1l no ser\u00eda mi sorpresa cuando un d\u00eda abr\u00ed el presente que me remit\u00eda Indumetal y me encontr\u00e9 con mi propio libro envuelto en papel navide\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Armenia, Otto Morales Ben\u00edtez me pidi\u00f3 que lo acompa\u00f1ara a Foto Club, librer\u00eda muy acreditada en la ciudad. En el recorrido por el establecimiento, vi de pronto mi obra en medio de una monta\u00f1a de t\u00edtulos. Lo escond\u00ed, muy bien escondido, y tom\u00e9 otra ruta: quer\u00eda que el veterano escritor no se encontrara con la novela del autor incipiente (la que, por otra parte, yo ya se la hab\u00eda enviado a Bogot\u00e1). En la caja, Otto pas\u00f3 los libros escogidos, y al llegar al \u00faltimo, prorrumpi\u00f3 con una de sus exuberantes carcajadas: \u201c\u00a1Tu libro!\u201d. Me dio un abrazo y pag\u00f3 la cuenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los primeros destinatarios de <em>Destinos cruzados <\/em>fue Fernando Soto Aparicio, a quien no conoc\u00eda en persona, y por quien sent\u00eda honda admiraci\u00f3n. \u00c9l era para m\u00ed \u2013y lo es hoy\u2013\u00a0 un or\u00e1culo en el campo de la novela. Pasaron muchos a\u00f1os antes de saber yo que el libro se encontraba en sus manos. Con el paso del tiempo me manifest\u00f3 que estaba interesado en adaptar la novela para la televisi\u00f3n. A punto de realizarse el plan en la programadora donde \u00e9l trabajaba, el presidente Belisario Betancur lo nombr\u00f3 agregado cultural de la embajada en Par\u00eds. Ah\u00ed muri\u00f3 la ilusi\u00f3n de ver mi libro en la televisi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00f1os despu\u00e9s, Fernando ingres\u00f3 como libretista de RCN. Y volvi\u00f3 a tomar fuerza la idea. Hacerla realidad no era f\u00e1cil. Primero, el canal deb\u00eda ganar la licitaci\u00f3n en que propon\u00eda el espacio titulado <em>Autores latinoamericanos; <\/em>y luego, mi novela \u00a0figuraba en una lista de escritores ilustres de Chile, M\u00e9jico, Venezuela y Colombia. Yo era el \u00fanico autor sin nombrad\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, allanados todos los obst\u00e1culos gracias a la porf\u00eda y el prestigio de Soto Aparicio, <em>Destinos cruzados <\/em>fue adaptada como dramatizado nacional en octubre de 1987, bajo la direcci\u00f3n de David St\u00edvel y con un elenco estelar encabezado por Mar\u00eda Cecilia Botero. Proyectada la obra para seis meses, se extendi\u00f3 a diez, gracias al \u00e9xito alcanzado. Con ese t\u00edtulo comenzaban en el pa\u00eds las telenovelas de RCN.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 12 de marzo de 2010.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 13 de marzo de 2010.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Mi primer libro, la novela Destinos cruzados, lo escrib\u00ed en Tunja a la edad de 17 a\u00f1os. Mi vocaci\u00f3n de novelista ya estaba definida. Por aquellos d\u00edas me hab\u00eda dado el gusto de comprar, y comenzar a leer, la serie titulada Grandes novelas de la literatura universal, de la editorial Jackson, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1,47],"tags":[101],"class_list":["post-2255","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized","category-temas-literarios","tag-temas-literarios"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2255","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2255"}],"version-history":[{"count":6,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2255\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10403,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2255\/revisions\/10403"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2255"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2255"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2255"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}