{"id":2265,"date":"2011-03-23T15:05:00","date_gmt":"2011-03-23T20:05:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2265"},"modified":"2017-09-06T10:11:07","modified_gmt":"2017-09-06T15:11:07","slug":"dolores-y-travesuras-del-libro-4","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/03\/23\/dolores-y-travesuras-del-libro-4\/","title":{"rendered":"Dolores y travesuras del libro (4)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De viaje por Medell\u00edn, escuch\u00e9 un d\u00eda ya lejano el gracioso cuento narrado por una t\u00eda de mi esposa, el que ten\u00eda como personaje a un sapo retoz\u00f3n. Personaje curioso, a la par que humano y simp\u00e1tico. Esta narraci\u00f3n, adaptada en mi literatura como un caso de la vida conyugal, le dar\u00eda aliento al cuento que titul\u00e9 <em>El sapo burl\u00f3n, <\/em>que en 1971 recibi\u00f3 honores en un concurso promovido por el <em>Magaz\u00edn Dominical<\/em> de <em>El Espectador.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con dicho trabajo hice mi presentaci\u00f3n en el mundo del cuento, vena que me flu\u00eda con sorprendente espontaneidad. Al paso de los d\u00edas, surgieron otros temas de aparente simplicidad, movidos por la gracia, el humor y la sutil iron\u00eda, varios de los cuales siguieron impulsando mi nombre en las p\u00e1ginas del <em>Magaz\u00edn Dominical.<\/em> Cuando llegu\u00e9 a los veinte cuentos, decid\u00ed reunirlos en el libro que bautic\u00e9 con el mismo nombre de mi trabajo inaugural: <em>El sapo burl\u00f3n, <\/em>publicado en 1981 dentro de la serie bibliogr\u00e1fica del Banco Popular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Otto Morales Ben\u00edtez, que me honr\u00f3 con el pr\u00f3logo para esta obra (el tomo cuarto de mi producci\u00f3n literaria), no le son\u00f3 el extra\u00f1o nombre que le hab\u00eda asignado. Me lo pregunt\u00f3 con inquietud. Y yo le respond\u00ed, sin titubeo y con orgullo, que era consciente de su preocupaci\u00f3n, pero dentro de mi esp\u00edritu de lealtades no pod\u00eda menos que rendirle tributo, con absoluta autenticidad, al personaje que me hab\u00eda abierto las puertas de<em> El Espectador<\/em> y de las letras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Morales Ben\u00edtez qued\u00f3 satisfecho con mi explicaci\u00f3n, y as\u00ed lo consigna en las palabras del pr\u00f3logo, para gloria m\u00eda y por supuesto del humilde habitante de las intemperies y los pantanos. M\u00e1s a\u00fan: \u00e9l reproduce en su trabajo un comentario po\u00e9tico de Juan Jos\u00e9 Arreola en elogio del sapo, que yo hab\u00eda pescado en un libro de dicho escritor, palabras que me vinieron de perlas para hacer la defensa de mi protagonista literario, que aparece en la car\u00e1tula vestido de frac, \u201cmuy tieso y muy majo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cSalta de vez en cuando <\/em>\u2013anota Arreola<em>\u2013, s\u00f3lo para comprobar su radical est\u00e1tico. El salto tiene algo de latido: vi\u00e9ndolo bien, el sapo es todo coraz\u00f3n. Prensado en un bloque de lodo fr\u00edo, el sapo se sumerge en el invierno como una lamentable cris\u00e1lida. Se despierta en primavera, consciente de que ninguna metamorfosis se ha operado en \u00e9l. Es m\u00e1s sapo que nunca, en su profunda desecaci\u00f3n. Aguarda en silencio las primeras lluvias. Y un buen d\u00eda surge de la tierra blanda, pesado de humedad, henchido de savia rencorosa, como un coraz\u00f3n tirado al suelo. En su actitud de esfinge hay una secreta proposici\u00f3n de canje, y la fealdad del sapo aparece ante nosotros como una abrumadora cualidad de espejo\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Armenia, Humberto Jaramillo \u00c1ngel me tir\u00f3 las orejas por haber escogido ese nombre nada sugestivo para mi obra. Le\u00ed con atenci\u00f3n los consejos que me daba, y nada le repuse, porque con \u00e9l no era f\u00e1cil entrar en controversia. Hablaba en su nota del tino que me hab\u00eda faltado para titular la obra \u201ccon mayor fuerza, mayor sonoridad y hasta mayor car\u00e1cter literario\u201d. Mientras tanto, yo viv\u00eda muy ufano con mi sapito, que en poco tiempo agot\u00f3 la edici\u00f3n. Y pensaba para mis adentros que si a mi cr\u00edtico no le gustaba el r\u00f3tulo del libro, tampoco pod\u00eda agradarle el de la columna que hizo famosa Garc\u00eda M\u00e1rquez en <em>El Heraldo,<\/em> de Barranquilla, en los a\u00f1os 50: <em>La jirafa<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro que entr\u00f3 a leer mis cuentos con desgano \u2013tal vez sugestionado con el t\u00edtulo\u2013 fue Tulio Bayer, pero por fortuna lleg\u00f3 hasta el final. As\u00ed me escribe desde Par\u00eds, en carta de diciembre de 1981: <em>\u201cMe pas\u00e9 toda la noche leyendo <\/em>El sapo burl\u00f3n.<em> Es la primera vez que me trasnocha un sapo. Su canto me pareci\u00f3 a veces muy l\u00fagubre, pero el incesante croar se fue volviendo una sonata y acab\u00f3 por ser una sinfon\u00eda. Magia del estilo. Las historias son tristes pero no se trata en modo alguno de cuentos tristes. Por el contrario: son cuentos filos\u00f3ficos\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y pasaron los a\u00f1os. Hace poco, mi cuento fue publicado en la revista <em>Letralia, <\/em>de Venezuela. Tal circunstancia me permiti\u00f3 entrar en contacto con el escritor paraguayo David Galeano Olivera, prestigioso ling\u00fcista, antrop\u00f3logo, fil\u00f3logo, educador, y presidente del Ateneo de Lengua y Cultura Guaran\u00ed de la Rep\u00fablica del Paraguay, quien hab\u00eda publicado en la misma revista el ensayo que lleva el siguiente t\u00edtulo: \u201c<em>El kururu <\/em>(sapo)<em> en la cultura guaran\u00ed y paraguaya\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Supe por dicho ensayo que el sapo es all\u00ed un ser m\u00edtico. Animal sagrado, al que todos respetan y veneran<em>. <\/em>Nadie puede pisarlo y menos maltratarlo. Es un ser omnipresente en la cultura popular y, como tal, se encuentra vinculado a la religiosidad, la medicina, las creencias y las costumbres de la gente. El profesor Galeano se entusiasm\u00f3 con mi obra y me ofreci\u00f3 traducirla a la lengua guaran\u00ed, \u201cde manera que tambi\u00e9n pueda ser le\u00edda por la mayor\u00eda de paraguayos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien es sabido que los juicios en la literatura son divergentes. Unos, apasionados; otros, interesados o aduladores; aquellos, insustanciales; estos, reales y sinceros.\u00a0\u00a0 Lo que a unos gusta, a otros disgusta. El escritor debe acostumbrarse a toda clase de opiniones, porque escribe para el p\u00fablico, que es muy diverso e insospechado. Y no dejarse marear por la censura, ni envanecerse con el elogio. Lo que es, eso es.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 9 de abril de 2010.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 9 de abril de 2010.<br \/>\n<strong><em>Letralia,<\/em><\/strong><em>\u00a0<\/em>Cagua, Venezuela, 17 de septiembre de 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El elogio que usted hace del sapo, es tan hermoso como el contenido en la canci\u00f3n <em>Sapo cancionero,<\/em> que es el canto de este animalito cuando se aparea. Usted habl\u00f3 de Tulio Bayer y en ese sentido deseo pedirle un favor: Quisiera saber d\u00f3nde consigo el libro <em>Carta abierta a un analfabeto pol\u00edtico,<\/em> que lo tuve hace muchos a\u00f1os y alguien se qued\u00f3 con el. <strong>Luchuer\u00a0<\/strong>(correo a\u00a0<em>El Espectador).\u00a0<\/em><em> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Has de saber que ese cuento me trajo a la mente el recuerdo de dos seres de carne y hueso muy queridos por m\u00ed; y ha sido objeto de reflexi\u00f3n sobre estas personalidades de Acab y Jezabel, en la que ella controla y domina y \u00e9l obedece, hasta que al final, ya hastiado, el hombre de alguna forma se rebela. Los sapos, creo, hacen parte de la ni\u00f1ez y de todo humano que se respete. Sea por miedo, asco, repugnancia o en el mejor de los casos travesura o cari\u00f1o, de alguna manera todos hemos tenido algo que ver con los sapos. <strong>Colombia P\u00e1ez,<\/strong><strong> <\/strong>Miami.<strong> <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar De viaje por Medell\u00edn, escuch\u00e9 un d\u00eda ya lejano el gracioso cuento narrado por una t\u00eda de mi esposa, el que ten\u00eda como personaje a un sapo retoz\u00f3n. Personaje curioso, a la par que humano y simp\u00e1tico. Esta narraci\u00f3n, adaptada en mi literatura como un caso de la vida conyugal, le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[47],"tags":[101],"class_list":["post-2265","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-temas-literarios","tag-temas-literarios"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2265"}],"version-history":[{"count":6,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2265\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14108,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2265\/revisions\/14108"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}