{"id":2322,"date":"2011-03-25T18:25:18","date_gmt":"2011-03-25T23:25:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2322"},"modified":"2014-06-01T19:46:51","modified_gmt":"2014-06-02T00:46:51","slug":"la-agonia-de-una-flor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/03\/25\/la-agonia-de-una-flor\/","title":{"rendered":"La agon\u00eda de una flor"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ruido de la motosierra, el fat\u00eddico instrumento con el que se destrozan los cad\u00e1veres causados por la violencia, se escucha, como\u00a0 maldici\u00f3n de los montes, a lo largo de la nueva novela de Fernando Soto Aparicio, titulada <em>La agon\u00eda de una flor.<\/em> Tomo de ella la siguiente conclusi\u00f3n que define el drama que el escritor ha querido patentizar como fondo de su historia: \u201c\u00bfA d\u00f3nde van este pueblo, este pa\u00eds, el mundo? Los seres humanos somos sembradores: diariamente le sembramos a la tierra centenares de miles de cad\u00e1veres\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde que hace medio siglo escribi\u00f3 Soto Aparicio<em> La rebeli\u00f3n de las ratas,<\/em> considerada su novela cumbre, su tem\u00e1tica ha estado dirigida a la denuncia social. Desde entonces se convirti\u00f3 en fiel int\u00e9rprete de este pa\u00eds sacudido por los odios y las atrocidades, y movido anta\u00f1o por la pasi\u00f3n pol\u00edtica, m\u00e1s tarde por la fiebre del dinero, y ahora por el comercio de los narc\u00f3ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre disociador de la moral p\u00fablica, que trafica lo mismo en las altas posiciones del Estado que en las redes oscuras de los estupefacientes y del despojo de tierras (e incorporado en los dos \u00faltimos casos a los movimientos guerrilleros) es el causante de la violencia que se ense\u00f1orea de la vida nacional. En medio de esta hecatombe, surge en la novela de Soto Aparicio un pueblo peque\u00f1o y miserable como s\u00edmbolo de la corrupci\u00f3n y la barbarie que se apoderaron del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A dicho pueblo lo bautiz\u00f3 el novelista con el nombre apropiado de Villatriste, y en \u00e9l crepita la olla de los odios, las venganzas y las torturas, bajo el ruido incesante de la motosierra encargada de fracturar los cad\u00e1veres y hacerlos desaparecer en la profundidad de los r\u00edos. Este personaje siniestro que es la motosierra se retrata en la obra como un ser vivo que flagela, con sa\u00f1a infinita, las 160 p\u00e1ginas del libro. P\u00e1ginas de brevedad alucinante y estremecedora que uno quisiera que no terminaran, dada la intensidad dram\u00e1tica que les imprime el autor, y a pesar de que por ellas se transita como por entre un t\u00fanel de sombras y terrores. Por eso mismo, se busca la claridad que espera encontrarse al final de la cadena de oprobios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cVillatriste \u2013dice el escritor\u2013 no pasa de ser un espejo diminuto donde se mira el mundo\u201d. Y trae a escena otro m\u00e9todo inaudito de esta \u00e9poca sanguinaria: las minas antipersona (o quiebrapatas, en su exacta definici\u00f3n salvaje), que se siembran en los campos, a lo largo de todo el pa\u00eds, como una semilla maldita que mutila a las personas y les produce dolores y traumas atroces. No matan \u2013que ser\u00eda preferible\u2013, sino que someten a las v\u00edctimas a un calvario de torturas que deben soportar por el resto de la vida. Mayor sadismo no se puede concebir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La agon\u00eda de una flor<\/em> es el drama de una humilde muchacha de pueblo para quien todo termina al caer en el campo sembrado de minas antipersona. La ilusi\u00f3n, la esperanza, el amor, todo se evapora para ella cuando se abren los garfios de la ignominia y la dejan lacerada para siempre. Sus carnes frescas, que poco a poco se van marchitando en la pieza del hospital, se convierten en desperdicio de la belleza y la juventud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Novela de desgarros, de gritos angustiados, de impotencia, de desconcierto ante la brutalidad del hombre. Es un \u201cyo acuso\u201d en la conciencia de este pa\u00eds anestesiado por la sed de oro, la distorsi\u00f3n de los valores y la corrupci\u00f3n del Estado. Por fortuna, un h\u00e1lito de poes\u00eda ventila las p\u00e1ginas de esta tragedia griega, tan bien captada por la sensibilidad del escritor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Liria, la protagonista principal, es la representaci\u00f3n viva de este pa\u00eds b\u00e1rbaro que parece no tener cura ni salvaci\u00f3n. Soto Aparicio, promotor en su literatura de grandes causas populares, y que no se cansa de denunciar los desequilibrios de la sociedad y los atropellos de los pol\u00edticos y de la clase gobernante, pone de nuevo el dedo en la llaga para impetrar la dignidad del hombre. En esta mirada perpleja que lanza el novelista desde la puerta del hospital, clama por los maltratados y los mutilados, por los heridos y los muertos que engordan las p\u00e1ginas de la violencia colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es una novela m\u00e1s. Ni una historia de ocasi\u00f3n. Es la novela del momento actual. La de las minas antipersona que se inventaron los monstruos de las guerras en el mundo entero, para aterrorizar, con sevicia y en forma \u00a0indiscriminada, a todo el g\u00e9nero humano. En Colombia se copi\u00f3 la moda. Y es que aqu\u00ed sabemos refinar los sistemas m\u00e1s sofisticados de la crueldad. M\u00e1s que una persona, Liria, la ni\u00f1a desgarrada por los zarpazos de la maldad humana, es una poes\u00eda, una flor que emerge del dolor e irradia con su aroma una par\u00e1bola de ternura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esta bella edici\u00f3n que dentro de la Feria Internacional del Libro pone en circulaci\u00f3n la Editorial La Serpiente Emplumada, Soto Aparicio agrega un pelda\u00f1o m\u00e1s a su vasta producci\u00f3n de protesta social. Tras medio siglo de infatigable labor en los g\u00e9neros de la novela, el cuento, el teatro y la poes\u00eda, corona hoy la meta de los 55 libros publicados. Entrega total la suya, y por otra parte admirable, al noble ejercicio de hacer de la palabra un canto a la vida y al amor, y un compromiso irrenunciable con las causas del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 17 de agosto de 2010.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 17 de agosto de 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00edtulo es bell\u00edsimo. Si s\u00f3lo conociera \u00e9ste, creer\u00eda que se trataba de un libro de poemas; sin embargo, es parad\u00f3jico, con el contenido de crueldad y realismo\u00a0 de lo que\u00a0 vive el pa\u00eds desde hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os: la violencia, pero totalmente coherente con la agon\u00eda de una ni\u00f1a que apenas abre sus p\u00e9talos a la vida y se encuentra f\u00edsica y parcialmente destruida. <strong>In\u00e9s Blanco<\/strong><strong>, <\/strong>Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ojal\u00e1 lo lean m\u00e1s lectores que los que leen la basura usual que se publica para \u2018embellecer la realidad\u2019 y embobecer los sentidos del colombiano testigo de lo que documenta Soto Aparicio. <strong>Gloria Ch\u00e1vez<\/strong><strong> V\u00e1squez, <\/strong>Nueva York.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ojal\u00e1 que los profesores les dejen como tarea a los estudiantes la lectura de esta gran obra de Soto Aparicio, as\u00ed fue como yo le\u00ed <em>La rebeli\u00f3n de las ratas<\/em> y muchas m\u00e1s obras. La buscar\u00e9. <strong>Ladesplazada\u00a0<\/strong>(correo a\u00a0<em>El Espectador).\u00a0<\/em><strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El ruido de la motosierra, el fat\u00eddico instrumento con el que se destrozan los cad\u00e1veres causados por la violencia, se escucha, como\u00a0 maldici\u00f3n de los montes, a lo largo de la nueva novela de Fernando Soto Aparicio, titulada La agon\u00eda de una flor. 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