{"id":2348,"date":"2011-03-29T14:04:31","date_gmt":"2011-03-29T19:04:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2348"},"modified":"2014-04-25T17:32:49","modified_gmt":"2014-04-25T22:32:49","slug":"tesoros-legendarios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/03\/29\/tesoros-legendarios\/","title":{"rendered":"Tesoros legendarios"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las pasiones del historiador, ensayista y acad\u00e9mico Javier Ocampo L\u00f3pez es la del folclor nacional, tema sobre el que ha escrito alrededor de diez obras. Su amplia cultura y sed de descubrimientos lo han llevado a investigar con reflexi\u00f3n, para luego decantar en textos eruditos, el inmenso patrimonio que en el campo de las tradiciones, la leyenda y el mito ofrece la historia colombiana. Muy pegado a esta materia, y ya en el \u00e1mbito universal, se ubica su libro <em>Tesoros legendarios de Colombia y el mundo, <\/em>que hoy, con el sello de Plaza &amp; Jan\u00e9s, ve la luz en este escenario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de hacer un esbozo sobre esta obra extraordinaria, deseo destacar la personalidad de su autor como fabricante de ideas y trabajador incansable de la Historia, las letras y la cultura nacional. Nacido en el pintoresco municipio de Aguadas, al norte del departamento de Caldas, Ocampo L\u00f3pez llega a Tunja hace cerca de medio siglo con el plan de cursar estudios en ciencias sociales en la Universidad Pedag\u00f3gica y Tecnol\u00f3gica de Colombia, y en Boyac\u00e1 echar\u00e1 hondas ra\u00edces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta larga permanencia en la tierra boyacense solo se ha visto interrumpida con motivo de su doctorado en Historia y su especializaci\u00f3n en Historia de las ideas en Am\u00e9rica Latina, t\u00edtulos obtenidos en el Colegio de M\u00e9jico y en la Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9jico. All\u00ed tuvo el privilegio de ser alumno del fil\u00f3sofo Jos\u00e9 Gaos, disc\u00edpulo de Ortega y Gasset. En Tunja, ciudad de sus querencias y sus realizaciones, ha cumplido tesonera labor en torno a la idiosincrasia del pueblo boyacense, sobre todo en lo que tiene que ver con sus valores humanos y culturales, sus costumbres y creencias, su proceso hist\u00f3rico y sus ra\u00edces terr\u00edgenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su obra literaria es caudalosa, y no se sabe de d\u00f3nde saca tiempo para ser a la vez profesor universitario, presidente de la Academia Boyacense de Historia, miembro asiduo de la Academia Colombiana de Historia, de la Academia de la Lengua y de otras instituciones, y como si fuera poco, fecundo y atildado escritor. Sus libros sobre Boyac\u00e1, de tan variados enfoques y ricos escrutinios, han penetrado en lo m\u00e1s hondo del alma boyacense, que \u00e9l ha explorado con insomne devoci\u00f3n y ha magnificado con su noble estilo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocampo L\u00f3pez recibi\u00f3 el primer germen cultural en su Aguadas natal, poblaci\u00f3n que sobresale en Caldas por la abundancia y eficiencia de sus planteles educativos, y lo explay\u00f3 en Tunja, ciudad espiritual por excelencia, que lo acogi\u00f3 como hijo adoptivo por su identidad con las causas regionales y su desempe\u00f1o ejemplar en la vida c\u00edvica y cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Tesoros legendario de Colombia y el mundo <\/em>ha de convertirse en una obra cl\u00e1sica por la pormenorizada indagaci\u00f3n que presenta sobre los grandes tesoros \u2013muchos de ellos convertidos en mitos y leyendas\u2013 de que es rico el planeta, y en forma particular, Colombia. Para elaborar este inventario hist\u00f3rico, el autor se ha basado en extensa bibliograf\u00eda que entr\u00f3 a enriquecer su sabidur\u00eda sobre la materia. Con datos y an\u00e1lisis rigurosos, cada cap\u00edtulo de este recorrido se convierte en una real incursi\u00f3n por los caminos de la fantas\u00eda, que en muchos trechos hacen surgir los misterios encantados de <em>Las mil y una noches.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con un tel\u00f3n de fondo, cual es el de la riqueza m\u00e1gica, cada tesoro escrutado adquiere cierto enigma de embrujo que gira entre la verdad oculta y la quimera fascinante. Los pueblos, desde sus m\u00e1s remotos or\u00edgenes, crearon sus propias versiones alrededor de las riquezas escondidas, y el habla popular se ha encargado de transmitir esas creencias de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, hasta crear verdaderos para\u00edsos de ensue\u00f1o. Todos, alguna vez en la vida, hemos so\u00f1ado con un tesoro. De ah\u00ed a poseerlo hay mucha distancia, lo que no se opone a que en ocasiones nos sintamos ricos y poderosos con solo husmear las p\u00e1ginas de la Historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es que Javier Ocampo nos pinte mundos irreales, ya que la mayor\u00eda de esas fortunas existieron y existen, sino que vali\u00e9ndose de las artes del ensayista y del historiador toca en los baluartes de la antig\u00fcedad para buscar la realidad encerrada entre los murallones del tiempo. Por tesoro se entiende una colecci\u00f3n de monedas, art\u00edculos de oro, piedras preciosas y otros objetos de gran valor guardados en cofres, arcas, ba\u00fales y recipientes diversos. Lo mismo pueden estar enterrados en las cimas de las monta\u00f1as que en las llanuras o en las riberas de los r\u00edos. Algunos yacen en la profundidad del mar, como sucede con los galeones hundidos, o reposan en una isla desierta o en alguna brecha inc\u00f3gnita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su b\u00fasqueda, el hombre ha gastado miles de a\u00f1os; ha librado cruentas batallas; ha destruido su sosiego y salud, y casi nunca los ha encontrado. El af\u00e1n de oro corroe el alma humana desde los propios inicios del mundo y la vuelve v\u00edctima de la codicia. <em>Grandes riquezas, gran esclavitud, <\/em>dijo S\u00e9neca. Pero el hombre, ambicioso por naturaleza, no se detiene. El oro, que es el mayor elemento de poder, belleza, fulgor y fortuna, lo deslumbra y lo obnubila.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocampo L\u00f3pez describe en su obra 53 tesoros legendarios: 41 de Colombia y 12 de otros lugares del mundo. Con estilo ameno, intenso y certero, conduce al lector por estos episodios fant\u00e1sticos en los que el apetito de riqueza y poder\u00edo ha erigido monumentos al becerro de oro, representado en diferentes formas y siempre con el com\u00fan denominador de la fortuna fabulosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un pasaje de la Biblia narra la escena en que Mois\u00e9s, al descender del monte Sina\u00ed para hacer entrega del dec\u00e1logo, encontr\u00f3 a los israelitas en acto de adoraci\u00f3n del becerro de oro. Desde entonces, el hombre no ha hecho otra cosa que inclinarse ante la riqueza. Ambiciones, guerras entre familias y entre pueblos, tragedias, sangre, esplendor y ruina se deslizan por las p\u00e1ginas del libro que hoy entra en circulaci\u00f3n, todo lo cual resulta un calco de la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el plano internacional, resaltan los tesoros de los reyes Salom\u00f3n, Creso y Midas, y los de las culturas maya y azteca, entre otras riquezas asombrosas. Y en el \u00e1mbito nacional, el itinerario abarca todo el mapa de la patria. Aqu\u00ed est\u00e1n representadas la Orinoquia y la Amazonia, con tesoros como lo del Metha, Manoa o Caribabare, con Furatena, el Venado de Oro, el Pozo de Donato, Suamox o la Cueva de Cachal\u00fa; el Occidente, con Pipint\u00e1, Nutibara, Ingrum\u00e1, la Cultura Quimbaya o la Monta\u00f1a de Oro; la Costa Atl\u00e1ntica y el Caribe, con el pirata Morgan, el corsario Drake, Castilla de Oro o la Monta\u00f1a de Murrucuc\u00fa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salom\u00f3n, rey de Israel, fue due\u00f1o de inmenso capital formado con piedras preciosas transportadas desde el Ganges y el C\u00e1ucaso. Estos dep\u00f3sitos eran monumentales, y cada vez crec\u00edan m\u00e1s con nuevos cargamentos tra\u00eddos del Oriente. Cuentan las cr\u00f3nicas que los escudos de la corte estaban cubiertos de oro, y el vino lo beb\u00eda en copas del mismo material. Un d\u00eda fue a visitarlo la reina de Saba, atra\u00edda por la sabidur\u00eda y la fama del monarca, y de regalo le llev\u00f3 tres toneladas de oro y piedras preciosas. Salom\u00f3n, durante sus cuarenta a\u00f1os de mandato, atesor\u00f3 una de las riquezas m\u00e1s desmesuradas de todos los tiempos, y acaso su fortuna fue superior a su sabidur\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creso, rey de Lidia, fue otro de los magnates m\u00e1s renombrados de su tiempo. Su reino estaba constituido por ricas minas de oro y por las rutas comerciales hacia los puertos egeos. A \u00e9l se debe la primera acu\u00f1aci\u00f3n de monedas en la econom\u00eda mundial, las que hizo elaborar para la realizaci\u00f3n de los negocios. Su gobierno trajo el mayor esplendor a Lidia y su nombre pas\u00f3 a la posteridad como sin\u00f3nimo de potentado en el m\u00e1s alto sentido del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es bien conocida la leyenda que se atribuye el rey Midas sobre la facultad que le otorg\u00f3 Dionisio para convertir en oro\u00a0 todo lo que tocara. Se dice que un d\u00eda el rey desgaj\u00f3 la rama de un \u00e1rbol, y otra vez toc\u00f3 unas espigas, objetos que de inmediato se volvieron de oro. Cuando se llev\u00f3 las manos a la cabeza, esta tambi\u00e9n se convirti\u00f3 en oro. Como esto parec\u00eda m\u00e1s una maldici\u00f3n que un privilegio, rog\u00f3 a su protector que lo librara de dicho poder, ante lo cual Dionisio le manifest\u00f3 que deb\u00eda sumergir la cabeza en las aguas del r\u00edo Pactolo. Hecho lo cual, perdi\u00f3 el hechizo, pero desde entonces las arenas del r\u00edo fueron de oro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tesoro de Tutankam\u00f3n, encontrado en 1922, es, como los anteriores, otro de los m\u00e1s colosales de la historia mundial. A este tesoro podemos aplicarle el ep\u00edteto de fara\u00f3nico, por asociaci\u00f3n con el t\u00edtulo de fara\u00f3n que se daba a los antiguos reyes de Egipto, quienes fueron c\u00e9lebres por el derroche de lujos y riquezas, lo que dio lugar a que el t\u00e9rmino <em>fara\u00f3nico<\/em> llegara a adquirir el significado de \u201cgrandioso, suntuoso\u201d. Los sarc\u00f3fagos que guardaban los restos descubiertos de Tutankam\u00f3n y otros faraones estaban revestidos en oro con incrustaciones de piedras preciosas, y en piezas adyacentes aparecieron infinidad de objetos de valor incalculable, entre ellos un sarc\u00f3fago antropomorfo de dos metros de longitud y cien kilos de oro macizo, al que se encadenaban otros sarc\u00f3fagos con las mismas caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Am\u00e9rica, con la llegada de los conquistadores se cometieron los mayores despojos de las riquezas que pose\u00edan los ind\u00edgenas a lo largo y ancho del continente. Ellos relacionaban el oro con los destellos del sol, y con ese esp\u00edritu religioso fabricaban sus figuras art\u00edsticas y elementos caseros personales de gran magnificencia. Luego, al comenzar el pillaje voraz, los escondieron en cuevas y otros lugares estrat\u00e9gicos, sobre todo en las guacas o sepulturas depositadas bajo tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Verdaderos artesanos en el arte de la orfebrer\u00eda, armaron una de las fortunas m\u00e1s valiosas del mundo. Eran amos y se\u00f1ores de sus minas de oro y otros minerales, hasta que lleg\u00f3 el invasor e implant\u00f3 la \u00e9poca del saqueo y la muerte. Con el patrimonio ind\u00edgena se llenaban en Europa las arcas reales y crec\u00eda la bolsa personal de conquistadores y piratas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suelo colombiano, los espa\u00f1oles arrebataron a los nativos sus objetos de oro y sus piedras preciosas, quemando sus templos y saqueando sus guacas. Terreno f\u00e9rtil para la riqueza aur\u00edfera, las minas se extienden por gran parte de nuestra geograf\u00eda y han causado innumerables conflictos entre pobladores y mercenarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo sucede con las esmeraldas, en el occidente de Boyac\u00e1 (drama decantado por Fernando Soto Aparicio en su novela estelar (<em>La rebeli\u00f3n de las ratas)<\/em>, o con las perlas, en el mar Caribe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Aguadas, pueblo monta\u00f1oso situado a 126 kil\u00f3metros de Manizales, se levanta el monumento a Pipint\u00e1, cacique de los indios armas, que eran famosos por sus grandes posesiones de oro. Estaban considerados como los nativos m\u00e1s ricos del occidente colombiano. Al ser perseguidos por los espa\u00f1oles, ocultaron sus riquezas en las cuevas, los desfiladeros, los abismos de las monta\u00f1as o las orillas de los r\u00edos, y el enemigo no pudo localizarlas. Ante esa situaci\u00f3n, los espa\u00f1oles utilizaron el recurso b\u00e1rbaro de la mutilaci\u00f3n, que no les dio ning\u00fan resultado y, por el contrario, enardeci\u00f3 m\u00e1s el \u00e1nimo guerrero de los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras m\u00e1s los destru\u00edan, m\u00e1s resistencia presentaban, hasta que a la postre la tribu qued\u00f3 extinguida, y la inmensa fortuna \u2013bautizada por los espa\u00f1oles como el Tesoro de Pipint\u00e1\u2013 nunca apareci\u00f3. Se esfum\u00f3 como por arte de magia. Dice la leyenda que el tesoro fue escondido en tierras del Quind\u00edo, donde, al iniciarse la colonizaci\u00f3n antioque\u00f1a en mitad del siglo XIX, los colonos comenzaron a encontrar grandes sepulturas de oro y piedras preciosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda una epopeya se oculta en esta p\u00e1gina del ayer legendario de Colombia. Maravillosa historia sobre la fulguraci\u00f3n y la defensa del oro en el territorio conformado por los departamentos de Caldas, Risaralda y Quind\u00edo, lo mismo que sobre la heroicidad de un pueblo que prefiri\u00f3 la muerte a la entrega de sus joyas sagradas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se me ocurre pensar que Javier Ocampo L\u00f3pez recibi\u00f3 de su ilustre coterr\u00e1neo el cacique Pipint\u00e1, corajudo combatiente contra la usurpaci\u00f3n espa\u00f1ola, el primer soplo de inspiraci\u00f3n para lanzarse a la b\u00fasqueda de los tesoros legendarios que hace resplandecer en esta fant\u00e1stica antolog\u00eda del oro universal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>17\u00aa Feria Internacional del Libro<\/strong><br \/>\nBogot\u00e1, 24 de abril de 2004.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Una de las pasiones del historiador, ensayista y acad\u00e9mico Javier Ocampo L\u00f3pez es la del folclor nacional, tema sobre el que ha escrito alrededor de diez obras. 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