{"id":2354,"date":"2011-03-29T14:09:52","date_gmt":"2011-03-29T19:09:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2354"},"modified":"2014-03-04T19:11:10","modified_gmt":"2014-03-05T00:11:10","slug":"bolivar-en-el-quindio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/03\/29\/bolivar-en-el-quindio\/","title":{"rendered":"Bol\u00edvar en el Quind\u00edo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El periodista y escritor quindiano Miguel \u00c1ngel Rojas Arias dice lo siguiente en <em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo,<\/em> dentro de los actos conmemorativos del Bicentenario de la Independencia: \u201cEn verdad, el Quind\u00edo tiene poco para conmemorar, pues para la fecha del grito libertario el departamento no exist\u00eda, ni tampoco hab\u00edan fundado los pueblos que lo componen en la actualidad, cuya colonizaci\u00f3n se empez\u00f3 un poco antes de la segunda mitad del siglo XIX\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo, a prop\u00f3sito, la comisi\u00f3n que en 1983 nos asign\u00f3 el gobernador del Quind\u00edo, Rodrigo G\u00f3mez Jaramillo, a Josu\u00e9 L\u00f3pez Jaramillo, gerente del Banco de la Rep\u00fablica en Armenia, y al autor de esta nota, gerente del Banco Popular, para que investig\u00e1ramos el paso de Bol\u00edvar por el Quind\u00edo. Con dicho motivo, escrib\u00ed un art\u00edculo en El Espectador, el 29 de agosto de 1983, donde doy cuenta del resultado de aquella misi\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cNos desplazamos por los l\u00edmites de Salento, el \u00fanico municipio quindiano que cuenta con el privilegio de las huellas de Bol\u00edvar. Antes de Salento queda la zona de Boqu\u00eda, lugar ed\u00e9nico por su majestuosa topograf\u00eda y sus \u00e1rboles centenarios, donde la historia sit\u00faa la posada Barcinales, en la que pernoct\u00f3 el h\u00e9roe andariego. Esto sucedi\u00f3 a comienzo de enero de 1830, o sea, el mismo a\u00f1o de su muerte. Era ya un hombre cansado y abatido por la ingratitud de sus amigos. Para cumplir nuestro cometido, comenzamos a recorrer el llamado Camino del Quind\u00edo, que era el paso obligado de los Andes hacia Ibagu\u00e9 y Bogot\u00e1.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cPreguntando de casa en casa y de fonda en fonda, al fin alguien nos se\u00f1al\u00f3 la vivienda hist\u00f3rica. Pensamos, como es natural, hallar una joya arquitect\u00f3nica preservada contra el comej\u00e9n del tiempo, rotulada con brillante placa de recordaci\u00f3n y atiborrada con una serie de decretos de cuanta autoridad se hubiera disputado el turno para honrar el paso por nuestro territorio de un Bol\u00edvar derrotado, camino de su desintegraci\u00f3n corporal. Al Quind\u00edo le correspondi\u00f3 el privilegio del rev\u00e9s de la gloria.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cYa hoy no existe la posada Barcinales. La desintegr\u00f3 el olvido. Fue sustituida por una humilde vivienda de bahareque, vac\u00eda de placas y decretos. A nuestro encuentro sali\u00f3 una sencilla mujer y nos dijo que era su actual propietaria. En el monte \u2013porque sigue siendo pleno monte\u2013 que rodea la casa, una gallina fam\u00e9lica picoteaba su insignificante grano de vida. Y un muchachito barrig\u00f3n escarbaba la tierra en el platanal vecino. La naturaleza ub\u00e9rrima y refrescante se mec\u00eda con holgura por los contornos, poni\u00e9ndoles un toque po\u00e9tico.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cCumplida nuestra misi\u00f3n, le sugerimos a la junta nombrada por el gobernador G\u00f3mez Jaramillo la construcci\u00f3n en aquel sitio de un monumento de piedra de la regi\u00f3n, sin ostentaci\u00f3n pero con firmeza, que recordara el paso por el Quind\u00edo del h\u00e9roe decepcionado. Pero la investigadora de historia de la Gobernaci\u00f3n nos dijo que no est\u00e1 probado que en aquel lugar exacto pernoct\u00f3 Bol\u00edvar. Y nos consol\u00f3: la duda es de pocos metros. Comprend\u00ed una vez m\u00e1s que la historia tambi\u00e9n es aproximaci\u00f3n e inventiva.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cDir\u00edase que investigando el punto preciso, que nadie puede corroborar ni desmentir, donde el Libertador pas\u00f3 m\u00ednimas horas de hondas cavilaciones, se ha gastado siglo y medio. Por eso en la Boqu\u00eda no existe ning\u00fan moj\u00f3n que rememore aquella noche de vigilia republicana. Si los historiadores, que a veces se complican y nos complican con minucias, van a emplear otros 150 a\u00f1os localizando la plantilla de Bol\u00edvar por los caminos del Quind\u00edo, ya borrada por el muchachito barrig\u00f3n del platanal y la gallina rebuscadora, nos quedaremos sin el monumento de piedra, y mientras tanto el genio se nos evapora\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apostilla. Ignoro si en aquel sitio de Salento se fij\u00f3 alguna se\u00f1al f\u00edsica (una placa, una estatua, un obelisco) que evoque el paso de Bol\u00edvar por el Quind\u00edo hace 180 a\u00f1os. Lo cierto es que en el alma de los quindianos ha quedado grabada la imagen del Libertador durante su fugaz estancia en la posada Barcinales, ahora inexistente. Y esto se convirti\u00f3 en historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>El Espectador, <\/strong><\/em>Bogot\u00e1, 26 de agosto de 2010.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 27 de agosto de 2010.<strong><br \/>\n<em>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/em><\/strong>Armenia, 28 de agosto de 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan mis pesquisas, Bol\u00edvar lleg\u00f3 a Cartago, pernoct\u00f3 all\u00ed y luego, muy de madrugada, se lanz\u00f3 a traspasar la monta\u00f1a porque ten\u00eda af\u00e1n de evitar algunos debates en Santa Fe. Entonces se larg\u00f3 a cabalgar con la tropa que lo acompa\u00f1aba y parece que no hizo sino una parada de refrescamiento en Barcinales, porque la jornada era muy dura desde Piedras de Moler, en el R\u00edo La Vieja, subiendo por Filandia, y el alto del Roble hasta Boqu\u00eda. Por eso las huellas de su paso son casi inexistentes. Son testimoniales. <strong>Jaime Lopera Guti\u00e9rrez, <\/strong>presidente de la Academia de Historia del Quind\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos en mora de hacer un homenaje en el Quind\u00edo, no s\u00f3lo porque Bol\u00edvar pas\u00f3 por aqu\u00ed sino porque, seg\u00fan mi criterio y una hip\u00f3tesis que estoy conformando, podemos decir que el Libertador es el precursor de la Colonizaci\u00f3n del Quind\u00edo. <strong>Miguel \u00c1ngel Rojas Arias, <\/strong>Armenia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia pinta la dejadez de nuestras gentes para con su propio patrimonio. <strong>Gloria Ch\u00e1vez V\u00e1squez, <\/strong>Nueva York. <strong> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igual como describes el lugar: el ni\u00f1o barrig\u00f3n y la gallina que rebusca su alimento, la presencia de la humilde mujer propietaria de lo que fuera la posada, as\u00ed mismo se qued\u00f3 el pa\u00eds: sin monumentos, sin historia, porque no tiene o no quiere tener memoria. <strong>Colombia P\u00e1ez, <\/strong>Miami.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar El periodista y escritor quindiano Miguel \u00c1ngel Rojas Arias dice lo siguiente en La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, dentro de los actos conmemorativos del Bicentenario de la Independencia: \u201cEn verdad, el Quind\u00edo tiene poco para conmemorar, pues para la fecha del grito libertario el departamento no exist\u00eda, ni tampoco hab\u00edan fundado los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[85],"class_list":["post-2354","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia","tag-historia"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2354"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2354\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9949,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2354\/revisions\/9949"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}