{"id":2359,"date":"2011-03-31T12:38:28","date_gmt":"2011-03-31T17:38:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2359"},"modified":"2014-06-01T19:54:01","modified_gmt":"2014-06-02T00:54:01","slug":"dos-novelas-quindianas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/03\/31\/dos-novelas-quindianas\/","title":{"rendered":"Dos novelas quindianas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando hace 27 a\u00f1os regres\u00e9 del Quind\u00edo a la capital del pa\u00eds, Alister Ram\u00edrez M\u00e1rquez era un adolescente que tal vez no present\u00eda su vocaci\u00f3n de escritor. Hoy es el nuevo novelista de la comarca, residente en Manhattan, donde ejerce la c\u00e1tedra universitaria, y autor de dos obras que le han merecido reconocimientos: <em>Mi vestido verde esmeralda <\/em>(2003) y <em>Los sue\u00f1os de los hombres se los fuman las mujeres <\/em>(2009).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ha sido el Quind\u00edo tierra f\u00e9rtil para el cultivo de la novela, si bien cuenta con varios t\u00edtulos que han obtenido ponderaci\u00f3n. Pero se trata de casos aislados. En el pasado sobresali\u00f3 en el campo del cuento, con grandes maestros en este g\u00e9nero, como Eduardo Arias Su\u00e1rez (considerado en su \u00e9poca el mejor cuentista del pa\u00eds), Antonio Cardona Jaramillo y Adel L\u00f3pez G\u00f3mez. En la poes\u00eda, el nombre estelar es el de Carmelina Soto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue la poetisa Esperanza Jaramillo Garc\u00eda \u2013uno de los pocos enlaces literarios que me quedan en la regi\u00f3n\u2013 quien se interes\u00f3 en que conociera las novelas del nuevo escritor. Un poco desconectado como estoy del panorama actual de las letras quindianas, he podido, sin embargo, seguirles el rastro a algunas figuras en ascenso de los nuevos tiempos. En el caso de Alister Ram\u00edrez M\u00e1rquez, siento real complacencia al descubrir un novelista bien cimentado, a quien le esperan, sin duda, grandes \u00e9xitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mi vestido verde esmeralda<\/em>, escrita con lenguaje sencillo y expresivo, pinta el\u00a0 ambiente rural del Quind\u00edo. Est\u00e1 aqu\u00ed dibujada la t\u00edpica familia de colonizadores que se desplaza de Antioquia en busca de oportunidades para subsistir y levantar los hijos, mientras a brazo partido lucha contra las adversidades de la naturaleza. Tierras inh\u00f3spitas y plagadas de alima\u00f1as, fieras y m\u00faltiples sobresaltos, son el horizonte cotidiano que enfrentan las corrientes de trashumantes que a golpes de hacha descuajan selvas y hacen surgir pueblos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es el Quind\u00edo primitivo que emerge al mando de un pu\u00f1ado de valientes, hasta conformar un n\u00facleo social caracterizado por el temple del car\u00e1cter, la fe del arriero y el esfuerzo laborioso de la raza, dones que hacen posible la vida civilizada y el progreso. Vendr\u00e1n despu\u00e9s los tiempos de la violencia pol\u00edtica que tantos desastres produjeron en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de este marco buc\u00f3lico y despu\u00e9s urbano, donde de paso se retratan las costumbres y la idiosincrasia de la comarca, el novelista crea personajes de mucho vigor, que mueven la historia con inter\u00e9s y realismo. La protagonista principal, Clara, es un ser fascinante por su fuerte personalidad y su esp\u00edritu de lucha y superaci\u00f3n. Ella es el Quind\u00edo. \u201cMadame Bovary soy yo\u201d, dijo Flaubert.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dir\u00edase que la otra novela, <em>Los sue\u00f1os de los hombres se los fuman las mujeres, <\/em>es la continuaci\u00f3n del propio periplo del escritor en su tr\u00e1nsito de Armenia a Manhattan. Se vale ahora de dos colombianos, leg\u00edtimos paisas, que buscan radicarse en Estados Unidos y deben afrontar un mundo de aventuras, intrigas y toda suerte de percances, tan comunes en los procesos de inmigraci\u00f3n y ambientaci\u00f3n en el nuevo medio. Medio duro y hostil, que sin duda vivi\u00f3 el novelista, lo que le da autoridad para tratarlo con familiaridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la narraci\u00f3n sobresale el estilo \u00e1gil, fluido y ameno, con cap\u00edtulos de brevedad admirable. Al igual que en la novela sobre el Quind\u00edo, en esta se ofrecen n\u00edtidas pinturas sobre diversos ambientes de Estados Unidos que se agitan en medio de la pobreza, la droga, los sofocos, la estrechez, la crueldad de la gente. A veces el lector se siente atrapado en aquellas atm\u00f3sferas atroces y quisiera regresar a Colombia. Pero la mente diestra del escritor ha tenido el tino\u00a0 de manejar la trama con dosis generosas de pasi\u00f3n sensual, de gracia, de tensi\u00f3n y fino humor, para mantener despierto el inter\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con ciertos ingredientes polic\u00edacos, el \u00e1nimo no decae un solo momento. Y como las protagonistas son apasionantes, siempre se busca seguir tras sus huellas y descubrir sus secretos. A la postre, el mismo lector termina mezclado con los personajes, como deseoso de que lo inviten al cap\u00edtulo siguiente. El final inesperado de la obra, que es al mismo tiempo veros\u00edmil y humano, cierra con broche de oro esta historia manejada con mano maestra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<em>l Espectador, <\/em><\/strong>Bogot\u00e1, 30 de agosto de 2010.<br \/>\n<em><strong>Eje 21, <\/strong><\/em>Manizales, 31 de agosto de 2010.<br \/>\n<em><strong>Noti20 del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>Armenia, 1\u00b0 de septiembre de 2010.<br \/>\n<em><strong>La Cr\u00f3nica del Quind\u00edo, <\/strong><\/em>17 de septiembre de 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Comentarios:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy generoso con tus comentarios y te cuento que acaba de salir la traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de <em>Mi vestido verde esmeralda<\/em>, lo cual se tom\u00f3 casi tres a\u00f1os porque no estaba satisfecho con la traducci\u00f3n.\u00a0Bueno, me animan mucho tus palabras y sigo con mis planes para la pr\u00f3xima novela.\u00a0 Tambi\u00e9n he le\u00eddo tus otras columnas y te creo que el ejercicio de la escritura lo mantiene a uno en forma. <strong>Alister Ram\u00edrez M\u00e1rquez, <\/strong>Manhattan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A m\u00ed me gusta mucho que <em>El Espectador<\/em> dedique sus p\u00e1ginas de opini\u00f3n a la difusi\u00f3n de la literatura. Interesantes las apreciaciones del columnista sobre la novela en el Quind\u00edo. <strong>Pepe Godoy. <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Cuando hace 27 a\u00f1os regres\u00e9 del Quind\u00edo a la capital del pa\u00eds, Alister Ram\u00edrez M\u00e1rquez era un adolescente que tal vez no present\u00eda su vocaci\u00f3n de escritor. 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