{"id":2426,"date":"2011-04-10T08:03:30","date_gmt":"2011-04-10T13:03:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2426"},"modified":"2014-03-15T11:00:27","modified_gmt":"2014-03-15T16:00:27","slug":"la-fiebre-industrial","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/04\/10\/la-fiebre-industrial\/","title":{"rendered":"La fiebre industrial"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mis amigos los acopistas de Armenia se les ocurri\u00f3 convertirme en temario de sus deliberaciones. No pod\u00eda yo rehusar la ocasi\u00f3n para explicar las pol\u00edticas de cr\u00e9dito y cooperaci\u00f3n del Banco Popular hacia la industria. Honrado con la distinci\u00f3n, me traslad\u00e9 puntual a la cita y me resign\u00e9 a la suerte de ocupar el banquillo de prueba. Como soldado prevenido no muere en guerra, me ech\u00e9 al bolsillo algunos datos y cifras que hicieran menos complicada la cordial embestida. El fogueo result\u00f3 intensivo. Pero la entrevista fue amena y constructiva. Todos quedamos contentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como cada d\u00eda trae su noche, la sesi\u00f3n se moviliz\u00f3 en pleno a matizar la armon\u00eda en un centro social. Seguimos hablando de industria. La industria nos bull\u00eda aquella noche en las arterias y se hizo m\u00e1s consistente despu\u00e9s de la tercera libaci\u00f3n. Hubo discursos y parloteos y euforia&#8230; Todo en aras de la fiebre industrial que mancomunaba la mesa e inspiraba el esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como el entusiasmo es prendedizo, en el momento menos esperado resolv\u00ed convertirme en industrial. Idea ut\u00f3pica en m\u00ed, que era ajenas abanderado de unos programas, simple administrador de cifras y, cuando m\u00e1s, vendedor de servicios ajenos. El inmortal brindis del bohemio tuvo calurosos int\u00e9rpretes, con matices diversos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se rindi\u00f3 tributo a la madera, labrada en ornato de oficinas y residencias. A la tela y el hilo que, arm\u00f3nicamente trenzados, cubren desnudeces y descubren exuberancias; rellenan y agracian parajes rec\u00f3nditos; y hasta provocan sanos e insanos apetitos. Al cuero, que protege y engalana; aumenta cent\u00edmetros a la mujer, y es l\u00e1tigo para los enemigos. A la aguja, que da ejemplo de paciencia y mansedumbre; desentierra par\u00e1sitos y recuerda a las \u00a0abuelas. A la l\u00e1mina, que acoraza. Al cemento, que imprime solidez. A los poderosos complejos, que arman autom\u00f3viles cada quince minutos\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que a estas alturas la imaginaci\u00f3n ya se hab\u00eda exaltado, pues ni el autom\u00f3vil se produce cada cuarto de ho\u00adra \u2013y se entrega despu\u00e9s de seis meses de pedido, si es Renault, como el m\u00edo\u2013, ni la pr\u00f3xima ensambladora ser\u00e1 montada en el Depar\u00adtamento Piloto de Colombia, como lo afirm\u00f3 el ora\u00addor de turno. \u00a1Todo en gracia del constructivo optimismo por la diversificaci\u00f3n industrial del Quind\u00edo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contagiado por la fiebre colectiva, resolv\u00ed entonces, en un solo y prodigioso instante, hacerme industrial. La inspiraci\u00f3n me la transmiti\u00f3 en ondas crepitantes don Javier Londo\u00f1o Botero, pro\u00adpietario de Quin-Gr\u00e1ficas, mi silencioso vecino dominado por 39 puntos da fiebre industrial, y tambi\u00e9n f\u00edsica, en raz\u00f3n de no s\u00e9 qu\u00e9 desm\u00e1n. Anunci\u00e9 que iba a fabricar&#8230; un libro. No ignor\u00e9 r\u00e1\u00adpidas miradas de incredulidad que rozaron mi copa. Un aplauso so\u00adlitario, algo desnutrido, me anim\u00f3 a ser valiente. \u00abSer\u00e9 indus\u00adtrial como ustedes\u00bb, sostuve. \u00abFabricar\u00e9 un libro\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alguien me pre\u00adgunt\u00f3 por la materia prima y, como el momento se presentaba desafiante, repuse que estaba fundida en 200 folios\u00a0 y \u00a0muy guardada en mi casa. Al mostrar la intenci\u00f3n de trasladarla ya, si era preciso, a Quin-Gr\u00e1ficas, creo que a su propietario le subi\u00f3 el calor de 39 a 42 grados. Casi se nos funde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conoc\u00eda yo \u00a0muy bien la capacidad de la casa editora de Armenia y consider\u00e9 que estaba desperdiciada. Los escritores quindianos en\u00adcomendaban sus libros a editoriales for\u00e1neas, desaprovechando los propios recursos. Llegado yo de otras latitudes, vi quiz\u00e1 m\u00e1s n\u00ed\u00adtida la imagen y puse fe en la empresa. Contribu\u00eda en esa forma a impulsar el desarrollo industrial, as\u00ed pareciera para algunos de los presentes quim\u00e9rica mi proclama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la propia languidez de la resaca, al otro d\u00eda transport\u00e9 a don Javier la materia prima que alguien quiso poner en duda, o atribuir al momento de extroversi\u00f3n. Poco tierno despu\u00e9s la im\u00adprenta dio a luz una obra gestada con gusto y refinamiento, para sorpresa de muchos que estaban acostumbrados a los fatigosos vo\u00adl\u00famenes do ordenanzas y disposiciones oficiales como la prueba m\u00e1s avanzada de nuestra pujante industria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mis manos ha llegado un nuevo libro salido de Quin-Gr\u00e1ficas. En cortos meses se completan con \u00e9l cuatro t\u00edtulos: <em>Destinos cruzados<\/em> (la cu\u00f1a y la antelaci\u00f3n son obligatorias); <em>Invasi\u00f3n del r<\/em><em>oc\u00edo<\/em>, poes\u00eda de Mario Sirony; <em>Los h\u00e9roes lloran en la obscu\u00adridad,<\/em> novela de Jes\u00fas Arango Cano; <em>Pasi\u00f3n \u00a0creadora<\/em>, ensayos de H\u00e9ctor Ocampo Mar\u00edn. En todos se ha puesto en evidencia la des\u00adtreza del ilustre don Javier. Para \u00e9l y sus eficientes colaboradores es preciso dejar constancia de reconocimiento y admiraci\u00f3n. Y existen proyectos inmediatos, como la antolog\u00eda de Baudilio Montoya y un nuevo libro de Euclides Jaramillo Arango.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ep\u00edlogo: Piense hoy, varios meses despu\u00e9s, que un minuto bien aprovechado es suficiente para crear una empresa. Lo hice aquella vez. No me detuvo la duda en torno a los consumidores del produc\u00adto y comet\u00ed acaso la ligereza de no explorar mercados inciertos. Pero gracias a la subestimaci\u00f3n de tales miedos y prejuicios, soy ahora industrial. Industrial de las letras. Cuatro nuevos indus\u00adtriales esperan de Acopi su credencial. Llegar\u00e1n m\u00e1s y repetir\u00e1n otros. Y que nos perdone el bueno de don Javier si le hemos aumentado demasiado su cartera. Cartera que, por fortuna para \u00e9l, a\u00fan no es de dudoso recaudo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador, Magaz\u00edn Dominical<\/em>, <\/strong>Bogot\u00e1, 23-IV-1972.<br \/>\n<em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 18-IV-1972.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar A mis amigos los acopistas de Armenia se les ocurri\u00f3 convertirme en temario de sus deliberaciones. No pod\u00eda yo rehusar la ocasi\u00f3n para explicar las pol\u00edticas de cr\u00e9dito y cooperaci\u00f3n del Banco Popular hacia la industria. 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