{"id":2462,"date":"2011-04-11T19:59:32","date_gmt":"2011-04-12T00:59:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2462"},"modified":"2014-03-04T19:30:28","modified_gmt":"2014-03-05T00:30:28","slug":"una-silla-historica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/04\/11\/una-silla-historica\/","title":{"rendered":"Una silla hist\u00f3rica"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Herm\u00f3genes Maza, convertido ya en el vencedor de Tenerife tras dra\u00adm\u00e1ticos actos de arrojo y desenfreno, no saci\u00f3 nunca la sed de venganza y tropel\u00eda que desde lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de su ser hab\u00eda jurado hacer implacable, en las noches atroces de su cautiverio en Caracas. El apetito de sangre, de re\u00adfriega, solo terminar\u00eda al apagarse su vida. Los estudiosos se detienen en ciertos rasgos o circunstancias para hallar la explicaci\u00f3n del car\u00e1cter de las personas. No hay duda de que los vej\u00e1\u00admenes que sufri\u00f3 el\u00a0 h\u00e9roe en la prisi\u00f3n le dejaron cicatrices incurables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mayor desborde de odio parece centrarse en los sucesos que siguieron a la toma de Tenerife. Rondando por las aguas del Magdalena, en inmedia\u00adciones de Momp\u00f3s, penetr\u00f3 a un con\u00advento que se hallaba abandonado y hall\u00f3 una silla, perteneciente a la abadesa de hermanas carmelitas que all\u00ed habitaban. El mueble, hasta entonces asiento de reflexi\u00f3n y con\u00adsejo, iba a convertirse en el trono de la furia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo hizo transportar al borde del r\u00edo y se po\u00adsesion\u00f3 de \u00e9l para ejercer su \u00abjusticia\u00bb, la justicia que llevaba quem\u00e1ndole el coraz\u00f3n y que descargar\u00eda, con el \u00edmpetu de Diomedes, sobre las cabezas de los cautivos. Estos fueron desfilan\u00addo a empellones y en su presencia de\u00adb\u00edan pronunciar bien la palabra Fran\u00adcisco, bien Zaragoza, para determinar si eran espa\u00f1oles o americanos. Si la pronunciaci\u00f3n de la ce o la zeta era espa\u00f1ola, el prisionero era condenado a muerte. \u00a1Vere\u00addicto impresionante \u00e9ste en que el solo acento, imposible de modificar ni aun en momentos de serenidad ante el mie\u00addo, determina la salvaci\u00f3n o el sinies\u00adtro!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los verdugos, armados de machetes, daban el golpe de gracia antes de lanzar el cuerpo al r\u00edo. Las aguas del Magdalena se ti\u00f1eron de san\u00adgre por largas horas, hasta que el encono del patriota pareci\u00f3 aplacarse al pasar ante la silla de la muerte el \u00faltimo de los enemigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hab\u00edan invertido los papeles. A\u00f1os atr\u00e1s, en la mazmorra de Caracas, se le hab\u00eda sometido a horribles tor\u00adturas, y varias veces hab\u00eda sido con\u00addenado a muerte. Su cautiverio fue una muerte lenta. Pero cuando logr\u00f3 evadirse, convirti\u00f3 su ex\u00adperiencia en el filo inexorable de la muerte reprimida que le infligieron a diario. Maza pas\u00f3 a ser verdugo, por caprichos del destino. No perdon\u00f3, co\u00admo no lo perdonaron a \u00e9l. La sa\u00f1a del enemigo se mostr\u00f3 incontenible y solo la audacia e intrepidez del militar lo llevaron a saltar las tapias de la c\u00e1rcel, en inmediaciones de su ejecuci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los bi\u00f3grafos se adentran en in\u00adfinidad de detalles para explorar el pa\u00adsado que suele llegar en fragmentos o en mensajes, coherentes unos y los m\u00e1s confusos, de los que arranca la his\u00adtoria. La imaginaci\u00f3n une en ocasiones vac\u00edos irremediables, pero de todas maneras el estudio salva grandes eslabones que son los que integran el alma de la noticia. Se recogen, otras veces, elementos f\u00edsicos que custodian los museos como pertrechos de la gran\u00addeza. Los sables, los ca\u00f1ones de nuestra libertad han sobrevivido a muchos naufragios. Las botas y los uniformes militares que nos dieron lustre, han re\u00adsistido la embestida de los a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La silla que inspir\u00f3 aquel grito de venganza, de furor e in\u00addependencia, fue carcomida por el tiempo Puede pensarse que tras el sangriento castigo se lanz\u00f3 a la tur\u00adbulencia de las aguas, manchada como hab\u00eda quedado por la sangre insurgente. Alguien ha debido sal\u00advarla para la posteridad. Su significado, su elocuencia, son relevantes en la per\u00adsonalidad del h\u00e9roe de Tenerife. El arrebato se acrecent\u00f3 y engrandeci\u00f3 ante ella. En aquel instante surgi\u00f3 la fiereza del hombre aguerrido, del h\u00e9roe humillado. En esa explosi\u00f3n de ira y vehemencia qued\u00f3 plasmado el car\u00e1cter del general Maza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los h\u00e9roes nos pertenecen con sus atributos y debilidades, sus glorias y fracasos. Esa silla, que dibuja un acto de \u00edmpetu, tiene mucho de historia patria.<\/p>\n<p><strong><em>La Patria,<\/em> <\/strong>Manizales, 8-XI-1972.<br \/>\n<em><strong>Prensa Cultural Nueva, <\/strong><\/em>Ibagu\u00e9, noviembre de 1993.<\/p>\n<p align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Herm\u00f3genes Maza, convertido ya en el vencedor de Tenerife tras dra\u00adm\u00e1ticos actos de arrojo y desenfreno, no saci\u00f3 nunca la sed de venganza y tropel\u00eda que desde lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de su ser hab\u00eda jurado hacer implacable, en las noches atroces de su cautiverio en Caracas. 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