{"id":2480,"date":"2011-04-14T15:29:07","date_gmt":"2011-04-14T20:29:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2480"},"modified":"2014-04-13T20:12:55","modified_gmt":"2014-04-14T01:12:55","slug":"el-destapado-de-armenia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/04\/14\/el-destapado-de-armenia\/","title":{"rendered":"El \u00abDestapado\u00bb de Armenia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una mesa de caf\u00e9 se conocen me\u00adjor las noticias y las personas. Hay ma\u00adyor autenticidad mientras m\u00e1s infor\u00admal sea el ambiente. Al calor de un tinto o de un aguardiente se disfruta m\u00e1s. Soy asiduo cliente de caf\u00e9 y gran convencido de su eficacia. Es un excelente medio para el di\u00e1logo, para el negocio, para el contacto con la gente y los problemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00a0\u201cDestapado\u00bb es un tertuliadero tradicional de Armenia. Se le llama as\u00ed por no tener puertas. Por eso mismo se le apoda \u00abCaf\u00e9 Pulmon\u00eda\u00bb, y aqu\u00ed sobran las explicaciones. Es sitio movido y lleno a toda hora. En \u00e9l se sabe la \u00faltima noticia, se negocia la fin\u00adca, se combina la peque\u00f1a o la gran intriga, se hace el pacto pol\u00edtico \u2013que al d\u00eda siguiente se deshace\u2013, se critica al alcalde, se tumba al gobernador, se fabrica el cuento fino, se murmura, se r\u00ede, se conoce el nombre del comer\u00adciante que quebrar\u00e1 dentro de dos me\u00adses, se quitan y se ponen honras, y queda tiempo para tomarse un tinto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya usted se habr\u00e1 dado cuenta de que se trata de un lugar neur\u00e1lgico, de una especie de term\u00f3metro o radar de la ciudad. Es algo tan propio, tan aut\u00e9ntico de Armenia como su hacha legen\u00addaria o la frase del caficultor en plena bonanza cafetera: \u00abregular la cosechita, pero la pr\u00f3xima ser\u00e1 buena\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre el aroma de una taza de caf\u00e9 escuch\u00e9 una de esas historias que parecen inveros\u00edmiles. Con su lado c\u00f3mico y el fondo humano de toda comedia, tratar\u00e9 de reproducirla, sin ubicarla en ning\u00fan lugar, porque para el caso es lo mismo que suceda aqu\u00ed o en la Indochina, y con nombres supuestos, porque esto es un retrato de la vida real y no una corresponsal\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en las comedias, este es el re\u00adparto:<br \/>\nNarciso: el marido, que acaba de fallecer.<br \/>\nAgripina: la viuda.<br \/>\nConsuelo: la amante.<br \/>\nJustiniano: el alcalde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para cada tiesto hay su arepa, y todo parece indicar que Agripina lo fue para Narciso durante varios a\u00f1os, pero de tanto probarla comenz\u00f3 a parecerle ins\u00edpida la masa y termin\u00f3 buscando otro condimento. Y encontr\u00f3 con\u00adsuelo a la vuelta de la esquina. No siempre la nueva comida es mejor sazonada que la casera, y para establecer diferencias, alternaba el men\u00fa, pero en esto suele ocurrir lo de los sedantes: que el uso frecuente crea h\u00e1bito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Narciso habit\u00f3 con Consuelo. De habitar a cohabitar hay solo dos letras, lo que explica la facilidad con que pa\u00adsara de su clandestino concubinato al esc\u00e1ndalo. Pero Agripina, enamorada y perseverante, no se dio por vencida y se encar\u00f3 a su adversaria declar\u00e1ndole la guerra abierta y dici\u00e9ndole, entre otras cosas, que Agripina y Consuelo tienen igual n\u00famero de letras, o sea, que la una era tan mujer como la otra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo \u00fanico imprevisto fue la muerte de Narciso. Por m\u00e1s intentos, y s\u00fapli\u00adcas, y lloros, Agripina no dej\u00f3 entrar a su contrincante al velorio. Y como esta era mujer de armas tomar, aquella en\u00adcajon\u00f3 r\u00e1pido el cad\u00e1ver y lo asegur\u00f3 con doble hilera de clavos. Deber\u00edan aqu\u00ed haber terminado las pretensiones de la amante, pero no fue as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres d\u00edas despu\u00e9s, Consuelo acudi\u00f3 a las autoridades con argumentos sin duda de mucho peso, pues se autoriz\u00f3 la exhumaci\u00f3n. Ya a sus anchas, volvi\u00f3 a encontrarse con el amante. El pobre estaba mal en\u00advuelto, como lo supon\u00eda, y ni si\u00adquiera medias le hab\u00edan puesto para abrigarlo contra la inclemencia de la tumba. Pero all\u00ed estaba el par de calce\u00adtines que hab\u00eda comprado. Justiniano, el alcalde, o don Justo, como se le llamaba por sus nobles sentimientos, ayud\u00f3 a entubar las piernas yertas del difunto entre la leg\u00edtima lana. No queda dif\u00edcil imaginar que Con\u00adsuelo, en medio de su desconsuelo, embalsam\u00f3 a su querido Narciso entre fra\u00adgantes narcisos y le prodig\u00f3 los derro\u00adches de amor que no le hab\u00eda permiti\u00addo su competidora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me levant\u00e9 de la mesa del \u201cCaf\u00e9 Pulmon\u00eda\u00bb \u2013cito ahora el otro apo\u00addo del establecimiento por el fr\u00edo que tambi\u00e9n estoy sintiendo en el final del relato\u2013, \u00a0con el gusto de haber saborea\u00addo un buen tinto y compartido la amistad de una mesa de caf\u00e9, aunque d\u00e1ndome vueltas la cabeza con estos cap\u00edtulos tragic\u00f3micos de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>La Patria, <\/strong><\/em>Manizales, 5-XII-1973.<br \/>\n<strong><em>Satan\u00e1s,<\/em> <\/strong>Armenia, 2-IV-1977.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar En una mesa de caf\u00e9 se conocen me\u00adjor las noticias y las personas. 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