{"id":2492,"date":"2011-04-14T18:04:26","date_gmt":"2011-04-14T23:04:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/?p=2492"},"modified":"2014-03-15T11:09:41","modified_gmt":"2014-03-15T16:09:41","slug":"carta-a-gustavo-alvaez-gardeazabal","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.gustavopaezescobar.com\/site\/2011\/04\/14\/carta-a-gustavo-alvaez-gardeazabal\/","title":{"rendered":"Carta a Gustavo \u00c1lvarez Gardeaz\u00e1bal"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me imagino que administrar la fama es tarea tan dif\u00edcil como no de\u00adjar caer las acciones de su \u00abF\u00e1brica de Novelas Ltda\u00bb. El \u00e9xito, la ac\u00adtualidad, dejan satisfacci\u00f3n, y tambi\u00e9n, sin duda, dividendos. Por eso Hernando Giraldo en el reportaje de d\u00edas pasados habla, con la autori\u00addad que le da su propia experiencia, del dif\u00edcil arte de obtener recom\u00adpensas f\u00edsicas con el libro que no ha traspasado las fronteras patrias. Bien sabe \u00e9l que el ejercicio de las letras \u2013en el periodismo o en la f\u00e1brica de novelas\u2013 debe reportar dividendos de gloria, pero tambi\u00e9n captar el porcentaje necesario para asegurar la vida del burgu\u00e9s sa\u00adtisfecho que le atribuye a usted, y a la que \u00e9l se le adelant\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fama es un honor que cuesta, y usted lo sabe muy bien. Tanto in\u00adsisti\u00f3 en ella, tanto la persigui\u00f3, que al fin la tiene en las manos. Ya en la encrucijada, no podr\u00e1 salir f\u00e1cilmente de ella. Ha dejado, en alguna forma, de pertenecerse a s\u00ed mismo. Es usted un caso raro en la literatura por su estilo y sus ademanes poco comunes. No le queda\u00adr\u00e1 ya f\u00e1cil encontrar burladeros contra el asedio de la popularidad. Lo admiran, lo adulan y le exigen cada vez m\u00e1s. Lo roza la ponderaci\u00f3n sincera, pero tambi\u00e9n la disfrazada de envidia, lo mismo que el elogio que suele combinarse con los celos. Le derraman incienso, pero el incienso oscurece la mirada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Usted fue desgarrando desde muy temprano el velo del anonimato y se acostumbr\u00f3 a la condici\u00f3n de l\u00edder. Supo buscar su des\u00adtino y, desafiando pruritos, asciende seguro de s\u00ed mismo. El triunfo no lo ha cogido de sorpresa y no podr\u00e1 rehusarlo porque lo ha conquis\u00adtado y se lo merece. Pero la fama trae la soledad. \u00bfPodr\u00e1 usted resis\u00adtir la soledad en medio del tumulto?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es interesante encontrar a un periodista insolente entrevistando a un literato no menos insolente. Uno y otro, entre descaros e irreve\u00adrencias, entre bromas y verdades, han empujado a la gente y han crea\u00addo inquietud. Las letras han ganado. Han sabido hacerse notar: han aguijoneado la mediocridad y demuestran ser buenos equilibristas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando usted no idolatra a Garc\u00eda M\u00e1rquez y, admir\u00e1ndolo, con todo, quiere romper un mito que est\u00e1 frenando el despegue de nuevos escritores, y hasta se inventa el verbo \u00abgarcimarquear\u00bb, es insolente. Cuando em\u00adbiste contra los \u00abgabitos\u00bb y anuncia que con sus 27 a\u00f1os va a superar a Garc\u00eda M\u00e1rquez, parece jactancioso. Cuando en reportaje de hace un a\u00f1o dice que Caballero Calder\u00f3n, afrancesado en su novel\u00edstica, ser\u00eda mejor alcalde de Marsella que de Tipacoque, es insolente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando des\u00adcalifica a <em>La vor\u00e1gine<\/em> por contener 3.731 adjetivos, es insolente, y tambi\u00e9n parece ocioso. Cuando tilda de p\u00e9simas las 43 novelas sobre la violencia que tuvo que leer para sustentar su tesis de grado, es petu\u00adlante. Esa osad\u00eda, ese desaf\u00edo, desconciertan. Hieren, pero edifican. Como en el <em>Ni\u00f1o de la Capea<\/em>, hostiga las roscas y sacude las puer\u00adtas de los cen\u00e1culos literarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiere crear un nuevo estilo, una nueva escuela. Y hasta instala su propio \u00abTaller de escritores del Valle\u00bb. En todo esto se nota vo\u00adcaci\u00f3n. Hay valor, hay empe\u00f1o, no exentos de personalismo (y personalismo, en fin de cuentas, no es sino una manera de querer ser originales en este mundo que se las sabe todas), pero sin duda su acci\u00f3n es cons\u00adtructiva, es pujante. Surge, con todo, la duda sobre la aparici\u00f3n de otro mito, y usted quiere quebrar los mitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSe destrui\u00adr\u00e1 un mito con otro mito? Usted quiere ser el nuevo mito, el nuevo \u00eddolo. Muchos que se han dedicado a \u201cgarcimarquear\u201d van a terminar enterrando c\u00f3ndores. Pero debe abon\u00e1rsele m\u00e9rito a quien se va contra el establecimiento y se propone romper \u00eddolos y cortar taras. \u00bfLo con\u00adseguir\u00e1? Es complicado sostener el liderazgo. Hay otros l\u00edderes, otros estilos. Todos sean bienvenidos a las letras. Porque l\u00edderes no nacen todos los d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La firmeza de su personalidad es envidiable. Su rebeld\u00eda es pro\u00adgresista. Y su disciplina, un buen taller de formaci\u00f3n. Usted incita la competencia, y esto ya es bastante aporte a la literatura. Sin ser esclavo de gramatiquer\u00edas ociosas, es el implacable corrector de sus escritos, lo mismo que el maestro rega\u00f1\u00f3n de sus artesanos, y de otros que no est\u00e1n matriculados en su escuela. Y confiesa que el gerundio incorrecto, o el adverbio exagerado, o el desmedro lexicogr\u00e1fico, y quiz\u00e1s la adjetivaci\u00f3n que lo trasnochaba en otra \u00e9poca, dejaron de ser problema si suenan bien. Y si suenan bien, est\u00e1n correctos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha superado usted grandes escollos. El acad\u00e9mico sabe gram\u00e1tica, pero el escritor debe saber escribir; \u00e9ste debe crear expresiones e im\u00e1genes; debe transmitir n\u00edtida la idea; debe pulir, pero sin sacrificar un buen sonido por un gerundio imperfecto; y debe, ante todo, hacerse entender, rompiendo, si es preciso, las reglas ortodoxas, con tal de imprimir alma y sensibilidad a sus escritos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colombia est\u00e1 pendiente de sus pasos. Persevere usted. Yo apenas produzco un mal escrito de tarde en tarde, como \u00e9ste de ahora, cuando detr\u00e1s de un escritorio bancario me asusta el terror de las cifras que a usted lo derrotaron y veo la necesidad de refugiarme en mi mesa casera para desintoxicarme de encajes y sobresaltos. Me deleito en este momento con las taras de su hermana la boba Ramona (la de su novela, naturalmente).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como todos tenemos algo de insolentes, perm\u00edtame darle un consejo: administre bien el triunfo, y no camine tan r\u00e1pido, que bien joven est\u00e1 para que contin\u00fae alimentando su indomable \u00falcera estomacal-literaria. Si va muy de prisa, m\u00e1s r\u00e1pido llegar\u00e1 al nivel de la in\u00adcompetencia con que nos tiene asustados Peter. Tampoco se frene, porque esto tambi\u00e9n es incompetencia. Mejor dicho: se meti\u00f3 usted en la grande.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>El Espectador, Correo del Domingo,<\/em> <\/strong>Bogot\u00e1, 25-II-1973.<br \/>\n<em><strong>La Patria, Revista Dominical, <\/strong><\/em>11-VIII-1974.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Gustavo P\u00e1ez Escobar Me imagino que administrar la fama es tarea tan dif\u00edcil como no de\u00adjar caer las acciones de su \u00abF\u00e1brica de Novelas Ltda\u00bb. El \u00e9xito, la ac\u00adtualidad, dejan satisfacci\u00f3n, y tambi\u00e9n, sin duda, dividendos. 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